tiovivo

domingo, 10 mayo 2026. Tengo que llegar a Málaga. Bajo a toda velocidad, casi sin rozar el asfalto por la carretera de los montes.  Sé que voy por el arcén equivocado, pero no tengo tiempo de cambiar. A veces hay niños vendiendo fruta o señoras sentadas con las bolsas de la compra. Según bajo va amaneciendo. Según tomo velocidad debo subirme la falda (que me llega a los pies) para no tropezar.
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Pasamos por delante de unas casas que eran antiguas y han modernizado (para mal). Casi todas son ahora hotelitos. En una de ellas, por la gran cristalera, se ve que han colocado un tiovivo en el salón. Me pregunto si me dejarían montarme. Da pena verlo dando vueltas sin nadie.