viernes, 27 septiembre 2019. Estoy en una parada de autobús. Tengo prisa. Llegan dos buses, pero no consigo ver qué números son, solo veo en cada uno una eñe. Pregunto a una señora. Se ríe. Todo el mundo sabe que son los gusanitos, dice. No sé cómo he llegado a cada de mis padres. Participo en un homenaje a Jorge Villalmanzo y o llego a tiempo. Busco libros y apuntes, pero me los he dejado en la parada del bus. Mi padre dice que no me preocupe, que todo saldrá bien. Confiamos en ti, dice en un tono solemne. Por mucho que confiéis es que lo he perdido todo y no recuerdo ni un solo poema, ni mío ni suyo, le digo al borde del llanto.
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barro y dni
miércoles, 25 agosto 2010. Unos soldados envuelven unos cuerpos en una capa gruesa de barro, los cuelgan para que se sequen. Una vez secos les prenden fuego.
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El poeta Jorge Villalmanzo saca de la cartera dos DNI idénticos. Me los enseña y se encoge de hombros. Le digo que seguramente quien lo hizo metió dos sin querer y se hicieron a la vez, que no le dé importancia y guarde uno de recuerdo. Jorge sonríe como si le hubiera dado la solución a algo importantísimo, abre el congelador y guarda uno de los DNI dentro.
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El poeta Jorge Villalmanzo saca de la cartera dos DNI idénticos. Me los enseña y se encoge de hombros. Le digo que seguramente quien lo hizo metió dos sin querer y se hicieron a la vez, que no le dé importancia y guarde uno de recuerdo. Jorge sonríe como si le hubiera dado la solución a algo importantísimo, abre el congelador y guarda uno de los DNI dentro.
el tendedero de los hermanos marx
viernes 18 junio 2010. Alguien ha puesto un tendedero en la baranda de la terraza de la casa de mis padres. Las cuerdas están flojas, intento tensarlas, pero quedan tan lejos que temo caer al vacío. En las cuerdas hay un vestido que fue mío hace años. Intento recogerlo para ponérmelo. He quedado con el poeta y escultor Jorge Villalmanzo. Mi madre se acerca, dice que voy a caerme y que además el vestido todavía está mojado. Le digo que tengo que ponérmelo a la fuerza porque Villalmanzo ha quedado en decirme los nombres de todas las flores del estampado. Por otra parte, aparece mi cuñado. Me pregunta cuántos animales me sé del horóscopo chino, mientras intenta ayudarme a recuperar el vestido. Sólo consigue agobiarme y que algunas pinzas caigan al vacío. Mis tías dicen que cuando llegue Pablo no tomemos té ni cerveza. Mi hermana me tira de la ropa para enseñarme el nuevo armario que ha comprado. Alguien llega cargado de libros y los deja en el suelo. Se pone a llover.
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