jueves, 9 julio 2026. Vuelvo a casa de mis padres, es muy tarde, todo está muy oscuro y las calles en obras. Laura dice que me acompaña, que no tiene prisa. Me habla de poetas que no conozco. En el portal de casa hay una chica muy alta en bata (mide casi dos metros). Entramos. En el portal hay un montón de sábanas mal tendidas (se supone que ha llovido y alguien las ha puesto allí). Reconozco las sábanas de mi hermana y la recojo con mucha vergüenza. Entramos en el ascensor y Laura se despide. Le preguntó si no le da miedo volver sola. No le da miedo. Al llegar a casa hay una habitación que parece un tubo con mucha gente viendo en la tele un programa sobre las Azores. Mi madre protesta desde el fondo, quiere verlo pero ni lo ve ni lo oye. Le pongo una tele vertical solo para ella. La mira como si fuese una niña, con muchísima ilusión. Llega mi tía M y empieza a hablar. Pregunta qué es eso tan interesante que estamos viendo. Es Sybilla. Dice que no, que Sybilla murió. No le hago caso. Se enfada muchísimo. Alguien dice en la tele: Como ha dicho Sybilla... Mi tía se calla, y después dice: Nos es Sybilla, han dicho Cybilla, es otra.
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lentejas
viernes, 10 enero 2025. Oeste está firmando en una caseta de la feria del libro. Cuando llega mi turno, dice que para qué he ido expresamente a verlo. Le digo que no, que estaba en la feria por casualidad. Hablamos solo un momento y me despido porque hay mucha cola. Me voy satisfecha de no haberle dicho que he ido expresamente a verlo.
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Se supone que mi abuela y mis tías se van de casa porque alguien la ha comprado. Por allí anda Laura, sacando muebles al jardín y metiendo cajas. Acompaño a mi abuela, tengo que sostenerla porque casi cae de la acera a la calzada. La calle está vacía como antiguamente, sin coches aparcados.
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Llego a una cocina (se supone que es la mía, pero no sé parece en nada). Enrique y una chica esperan para comer, tienen prisa, tienen que irse a trabajar. Le pregunto a mi hermana si puso a remojo las lentejas. Me enseña una copa de vino con agua y unas veinte lentejas. Les digo que no hay tiempo, que busquemos una olla a presión. Encuentro la tapadera de una. Ya nos falta menos, les digo alegremente.
manualidades
viernes, 26 abril 2024. Marcos me cuenta a lo que quiere dedicarse (no recuerdo qué) mientras nos acercamos a un muro. Le digo (mitad indignada, mitad con sorna y para que reaccione), que mejor gasta su tiempo en hacerme una de esas garrafas de agua que están envueltas en mimbre o, mejor, en tubo de goma. Dedícate a eso, ¿no? Al llegar al muro no paramos, seguimos moviendo los pies y dándonos con la cabeza contra él.
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Mi tía E y yo estamos solas en la sala de espera de un médico. Hay un sofá enorme y cómodo. Miro revistas. Empieza a llegar gente. De repente la sala está llena. Estoy en un extremo del sofá, espachurrada por otros pacientes, y mi tía frente a mí en una silla muy incómoda. La enfermera va llamando a todos menos a nosotras. Cuantos más llaman más se llena la sala. Me fijo en que mi tía lleva el vestido remangado, no lleva ropa interior y se le ve todo. Me acerco y le pregunto. ¿No te has puesto ropa interior? No me acuerdo y creo que me he orinado encima, dice y nos reímos. La levanto y nos vamos disimuladamente. En la calle le pregunto si se vistió ella o la vistió mi tía M. No se acuerda, cree que ella, dice. Nos reímos mucho, tenemos que agarrarnos la una a la otra, para no caer en la acera.
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Un señor mayo y yo volvemos de algún sitio. Es muy alto, se parece a Beckett, camina muy rápido delante de mí, me cuesta alcanzarlo. Mientras avanza me va contando cosas. A veces pierdo palabras porque va unos metros delante de mí. Al llegar a una calle llena de gente, tenemos que andar sobre lo que parecen ruinas romanas. Intento poner bien los pies sobre las piedras que forman una especie de laberinto de lo que fue una casa, para no caer. Lo oigo decir, unos pasos más allá, que le gusta ponerse mucho perfume y que, precisamente por eso, no se pone ninguno. Yo le digo que no llevo bien los olores, que me afectan mucho. De repente se hace de noche y se pone a llover intensamente. Corremos acera arriba. Tengo la sensación de que cuanto más hacemos por refugiarnos más fuerte cae la lluvia. Oigo que sigue hablando, pero ya no lo escucho, solo pienso en que, como voy siguiéndolo, estamos cerca de la casa de mi abuela y no sé si allí tendrán secador.
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Mirando cosas en Youtube, llego por casualidad a un vídeo donde se ve a Chivite (y a toda su familia y amigos) en una fiesta. Unos en el público y otros en el escenario. Primero canta su hija Laura y Chivite (y otros) tocan distintos instrumentos. Chivite toca la guitarra y hace los coros. Cuando la canción se acaba, Chivite continúa solo con un punteo y cantando como un profesional. Le escribo a Marcos, le mando el enlace y escribo: Ves, esto es lo que te dije, Chivite se ha desmelenado.
los ojos más azules del universo
domingo, 12 marzo 2023. Estoy en la terraza de un bar. Frente a mí, Chivite y otro señor con pinta de catedrático. A mi lado Laura. Chivite y el catedrático hablan. Chivite le dice que si su mujer estuviera allí lo escucharía con la boca abierta y estaría de acuerdo de todo. Mientras tanto le digo a Laura que, a pesar de haber estudiado todas sus fotos, todavía no sé qué corte de pelo le sienta mejor. Eres tan guapa que todo te queda bien. Ella responde que el guapo de la familia es su padre, que una vez le dijeron que tenía los ojos más azules del universo.
pelo rubio y coches amarillos
domingo, 24 noviembre 2019. Veo a la familia Chivite a punto de entrar en un bar. Me acerco a saludar. Chivite lleva el pelo liso y rubio. Le paso la mano como si fuera un cachorro. Dice algo que no llego a oír. Su hija Laura me mira muy fijo y sonríe. Me debes mails, le digo con la mirada.
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En la calle hay unos coches amarillos de plástico aparcados. Son muy raros, hidropedales con ruedas. Los asientos están incrustados en el plástico. También hay chicos con chaquetas amarillas que van parando a la gente y según la pinta que lleven lo suben a los coches o los dejan marchar. Uno de ellos me para, se distrae, cojo una de las chaquetas amarillas y me la llevo en una bolsa por si la necesito más adelante. Al pasar por un callejón veo un montón de coches amarillos en un garaje. Han precintado puestas y ventanas, meten a personas sin chaqueta. Escapó cómo puedo y llego a una zona donde hay un grupo escondido en una farmacia. Les digo que saldremos por la ventana. No les cuento lo que he visto para que no se asusten. Os quedaréis todos en mi casa, les digo. Mientras caminamos silenciosamente intento llamar a casa, pero mi teléfono no funciona. Debería tener un teléfono de verdad, pienso.
torrijas
jueves, 7 diciembre 2017. Alberto jr. quiere enseñarme algo que ha escrito. Mientras lo buscas entro al baño, le digo. La tapa del váter tiene forma de concha y lleva purpurina, sin embargo todo está tan sucio que salgo sin hacer nada. Alberto jr. me espera sonriente. Mira, dice, es una sorpresa. A su lado está Laura. Lleva un mechón de pelo largo y rizado pegado al cuello y la barbilla. ¿Qué te ha pasado? Estaba haciendo torrijas, me saltaron a la cara y me quemé, dice muy sonriente.
futuro
martes, 14 febrero 2017. Salgo de una casa que se parece a la casa de Nuria (una compañera del colegio). La casa está en alto. Tengo prisa por irme de allí. Un tipo me dice que tengo que pagar para irme. Le doy a dos niñas en prenda, me hago una bola y ruedo calle abajo. Al parecer tengo un examen y llego tarde. Laura, la hija del escritor Chivite sale de un bar con un perrito caliente de un metro. Quiere que me siente con ella y dos amigas. El bar es un caos. La dueña nos trae chupitos de gelatina y comida con muy mala pinta. Aparece Javi. Está delgadísimo. Me alegro mucho al verle, lo abrazo. Le pregunto la hora y decido sentarme porque ya no llego al examen. De repente estoy limpiando cacharros de cobre en un primer piso. Por la ventana veo el caos. Unos comen mientras caminan, otros orinan entre dos coches, un tipo baja de su coche y se cepilla los dientes, escupe al asfalto. Dos niños juegan sobre la uralita de un añadido a una tienda. Esa niña se va a caer, pienso, y la uralita entera cae. Los niños se levantan como si nada. Pienso que todo va a peor, que cuando sea vieja el mundo será aún peor. Pienso que quizá debería meter todo lo necesario en una casa alejada del mundo, para no tener que salir nunca. También pienso que quizá sea bueno morirse pronto para no tener que pasar por un futuro tan horrible.
flashmode
miércoles, 14 septiembre 2016. Laura ha preparado un flashmode en la estación del tren de cercanías. Lleva una falda negra de vuelo. Al bailar, levanta las piernas y deja ver una pañuelo atado al muslo, como si fuera una liga. Hay otras chicas que bailan, pero ella, sin duda, es la mejor.
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