un buzón muy limpio

domingo, 31 mayo 2026. Virginia me manda una foto de su casa. Dice que acaba de ordenar el sótano. A la izquierda hay acumuladas un montón de patatas, ordenadas como si fueran troncos para la chimenea; a la derecha hay un buzón de correos amarillo que brilla de limpio.
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Salgo al jardín de la casa de mi abuela. Llevo una americana beige (sin pantalones) y tacones. Me veo guapa, pero de repente me da vergüenza. Me pego a la pared y espero a que no pase nadie. Se supone que tengo que buscar algo en los jardines de las dos casas de al lado. Cuando por fin salgo no hay jardín, ni siquiera casas.

cineclub

viernes, 29 mayo 2026. Estamos en una sala de cine, se encienden las luces y salimos. El hall parece una oficina de Correos. Me acerco al mostrador para darles las gracias. Me preguntan si me ha gustado. No recuerdo nada de lo que he visto. Alberto dice que las películas llevan con retraso, que él ya la vio hace tiempo. Salimos. Alberto va delante hablando con una chica que se parece a Virginia Aguilar. Yo hablo con Salud. Le cuento lo bingo que era el tercer hijo de una vecina, que era gordito y muy moreno, que no se precisa en nada a los dos mayores. Se llamaba Pedro, lo he visto hace poco en fotos y ahora tiene barba y dos hijos. Salud me pone la mano en el hombro para consolarme. Llegamos a una calle sin salida. Siempre pensé que las calles son salidas eran oscuras el les digo. Hay un muro bajo encalado, el cielo muy azul, al fondo una luz amarilla. Alberto y salud saltan el muro, se dejan caer. Habrá unos cinco metros. Virginia se ha sentado y se balancea. Le digo que tenga cuidado, que puede caer hacia atrás. De repente está colgando del muro, se sostiene con una mano, se la agarro, pero desde abajo le dicen que se deje caer, que no pasa nada. Se deja. Dicen que me toca. Me quito las gafas, no quiero que se rompan. Pienso que si las dejo sobre el muro después no podré recuperarlas y si me lanzo con ellas me las puedo clavar. No sé qué hacer.

gorra de visera

miércoles, 27 mayo 2026. Se supone que están rodando una película. En una de las escenas la chica, es camarera, tropieza y cae sobre el chico. Se supone que a partir de ese momento deberían enamorarse, pero se miran con cara de asco. El director dice, corten.
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En casa hay una fiesta. Hay gente que no conozco y a la que conozco me cae muy mal. Llegan una madre y dos hijas. Una de las hijas se ha teñido de rubio, va mal maquillada está envejecida y muy gorda. Habla de política y dice que cuando algo va mal vuelve la cabeza y le a Dios que la ayude. Al oírla me alegro de que esté tan fea.
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Un tipo con el pelo teñido de blanco y una gorra de visera puesta hacia atrás me cuenta que ha hecho varios cortos, pero que no se pueden encontrar. Le digo que yo he visto tres y que me parecieron muy malos. Alberto me da una patada por debajo de la mesa. Intento  arreglarlo diciéndole que se nota que tenía un equipo de los primitivos, que demasiado mérito tiene.

tirolesas

domingo, 24 mayo 2026. Sam Shepard y Jessica Lange charlan con la espalda pegada a un edificio. Miro hacia dentro y es un edificio tipo francés con un patio interior grande. Se les ve muy jóvenes, él luce una melena maravillosa. Los tengo delante, pero se supone que los estoy viendo en una película. De repente están en el salón de casa viendo la tele. Hay dos sofás, uno al lado del otro, por qué tienen muchos hijos, más de diez. Una de las hijas me pregunta, ¿papá ya se ha ido? Le digo que no. De repente él levanta la mano y todos se ponen de pie, con cara de paciencia, para cantar. De de repente estoy en un bar y Lange está detrás de la barra con otra camarera. Van vestidas de tirolesas. Se quejan de las horas extras que hacen. De repente estoy en el que fue mi cuarto en casa de mis padres. Intento sacar unas pelusas del tamaño de un hámster del armario. Mi madre dice que por qué no uso un rodillo quitapelusas en vez de sacarlas con la mano. Nos reímos. Mi prima Cristina me pregunta si mi padre ya se ha ido. Le digo que no. Pone la misma cara que la hija de Shepard. Veo que se va decepcionada al cuarto de baño, se quita una peluca y la lava en el lavabo.

palabra por palabra

martes, 19 mayo 2026. Buscamos el coche en un garaje. Alberto intenta abrir uno, pero no es el nuestro (no se parece en modelo ni color). De repente me despierto y voy en taxi con una familia. Quiero bajar. El hijo le dice al padre que pare. Tengo que bajar por la puerta del asiento delantero porque la madre no se mueve. Llego tarde, no llevo móvil. Una chica camina delante de mí muy lentamente. Toso para que note que voy detrás. Se para y me explica palabra por palabra la letra de una canción. Pienso que Francis, Javi y Marcos estarán en el bar, llevarán móvil y podré avisar a casa, pero no puedo cruzar porque el semáforo no cambia. De repente estoy en casa de mis padres (por fin). Hay mucha gente y quieren comer. Les digo  que se tranquilicen, que haré lentejas para todos. Ah, ¿pero se van a quedar?, me pregunta mi padre con la mirada.

pizarra

sábado, 16 mayo 2026. Recibo un mail de Marcos pero, en vez de táblet, lo que tengo delante es una pizarra muy arañada. No se entiende la letra. Miro la hora en un despertador que hay a mi izquierda. Le escribo a su hermano Jurdi, le pregunto si para ir al instituto se ponía despertador. Me responde inmediatamente muy ofendido (la pizarra esta cada vez mas arañada). Dice que nunca usó despertador y que por favor no le saque más el tema. B para ya para ya para ya, escribe.

ternero rubio

viernes, 15 mayo 2026. Alberto y yo subimos por calle Carrión. Es de noche y solo hay una farola encendida. Creo ver algo que baja. Es un ternero rubio precioso. Suben coches, lo esquivan, pero una moto derrapa y los motoristas caen. Intento parar el tráfico, pero nadie parece verme. Corro detrás del ternero, lo empujo con mis gestos a una de las casas. Entra. Entro detrás y veo que se encierra en una habitación (no comprendo cómo ha abierto y cerrado la puerta). Abro y le pregunto si quiere algo de comer. Está tumbado, niega con la cabeza. Alberto dice que tenemos que irnos. Le digo que antes habría que llamar a la policía. Dice que de estas cosas se encarga la Guardia Civil. Busco el número en una guía de teléfonos, pero avisa, en letras grandes, que la Guardia Civil solo atiende para consultar los horarios delos partidos del Málaga.

hoja de hierba

miércoles, 13 mayo 2026. Hay un perro atado con una cuerda muy corta. Me tumbo junto a él. Busco a tientas la hoja de hierba más larga y, sin arrancarla, me la paso alrededor del cuello. Hasta que venga alguien a desatar al perro me quedaré con él, pienso. Por mi postura, tumbada sobre la tierra detrás de unos arbustos, sin moverme, para que la hoja de hierba no se rompa, pienso que no nos encontrarán nunca.

demasiadas advertencias

martes, 12 mayo 2026. Estoy con Chivite en un local destartalado (quizá en obras). La cristalera que lo rodea, a ratos está pintada con cal blanca, a ratos forrada con papel translúcido, a ratos desnuda. Le digo que tenga cuidado de no mancharse. Aparecen unas polillas del tamaño de un euro. A ratos son polillas a ratos "abuelitos" (dientes de león). Chivite sale a la acera y juega a cazarlas desde fuera (desde dentro las aplastaría). Le digo que tenga cuidado, se vaya a romper el cristal y se corte. Llegan unos niños y le hacen fotos. Le digo que no se fíe, que las usarán en su contra. Me dice que ya está bien. Se va. Lo sigo por un  restaurante laberíntico. Lo pierdo de vista. Oigo su voz. Me meto por un hueco que hay en la red. Es un tubo que hace de tobogán para llegar a un palco. Allí charla con una chica animadamente. Está sentado en el poyete del palco y temo que caiga hacia atrás. Ten cuidado, te vayas a caer, le digo. Ni me mira.

amigas

lunes, 11 mayo 2026. Voy en un ascensor con mi madre y Violeta Niebla. Se llevan muy bien, no sé de qué hablan.

tiovivo

domingo, 10 mayo 2026. Tengo que llegar a Málaga. Bajo a toda velocidad, casi sin rozar el asfalto por la carretera de los montes.  Sé que voy por el arcén equivocado, pero no tengo tiempo de cambiar. A veces hay niños vendiendo fruta o señoras sentadas con las bolsas de la compra. Según bajo va amaneciendo. Según tomo velocidad debo subirme la falda (que me llega a los pies) para no tropezar.
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Pasamos por delante de unas casas que eran antiguas y han modernizado (para mal). Casi todas son ahora hotelitos. En una de ellas, por la gran cristalera, se ve que han colocado un tiovivo en el salón. Me pregunto si me dejarían montarme. Da pena verlo dando vueltas sin nadie.

cucarachas

viernes, 8 mayo 2026. Estoy en casa de mis padres, miro al suelo y veo una fila de cucarachas. Al levantar la falda de la mesa veo que hay toda una hilera. No sé de dónde salen. Junto a las cortinas veo una tela de araña, creo que hay cucarachas pegadas, pero cuando la miro de cerca son gambas.
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Estoy en un comedor familiar, aunque se supone que es una consulta. A un lado hay una abuela con sus nietos. Le cuento a un tipo algo sobre mis padres y mi tía E. La abuela se echa a llorar, se va. Él también ha desaparecido, vuelve al cabo de unos segundos con los ojos húmedos. Le digo que hay que ser realistas
y llamar a las cosas por su nombre. De repente el comedor se ha llenado. Van celebrar que la abuela ha tenido una nieta. Sacan botellas de vino. A mí no me sirven. Dice que su hija se ha ido a vivir al norte. Le digo que allí criará mejor a la niña porque será un sitio más tranquilo. Se queja, cuenta que sufre mucho porque viven lejos y con lo que le he contado de mis padres (que no sé lo que es) se arrepiente de haber tenido hijos. Hay que pensárselo antes, le digo. Todos callan y beben. Una chica pide una cerveza, el tipo  coge dos botellas de vino blanco (con unas etiquetas preciosas) y las vacía en el suelo, me moja los pies (estoy descalza). Pregunto a alguien por qué lo hace. Me responde en un susurro que lo hace cada vez que piden una cerveza, porque pedir una cerveza es tirar el vino. No me explico como puede tener una nieta siendo tan joven. Me pide que le eche la edad. Treinta. Se pone muy contento, se me acerca a un palmo de la cara. Y ahora, ¿cuantos me echas? Así, tan cerca, treinta y cinco como mucho, le digo.

solar

jueves, 7 mayo 2026. Estoy parada en la Gran Vía de Madrid sacando todas las cosas de mi mochila y poniéndolas sobre un poyete, como si buscara algo. Se me acerca un señor con un plano abierto, me pregunta dónde está la calle X (no recuerdo el nombre, pero era un nombre muy divertido). Le preguntó si está seguro de que exista una calle con ese nombre. Dice que sí, que está justo ahí (señala con el dedo). No le digo nada, pero pienso que si sabe dónde está y además tiene un plano para qué me pregunta. Dice que mire en su móvil como se llega. Al coger su móvil la funda se derrite. El hombre me mira con mala cara. Me hago la loca y le señalo donde él señaló antes, pero ahora hay un solar enorme, una Madrid vacía, no de gente, de edificios.

hoy mi madre soñó por mí

miércoles, 6 mayo 2026. Noche de insomnio, no he soñado. Mi madre, durante el desayuno, me cuenta que está muy contenta porque ha soñado algo precioso. Que iba por el seminario y después por el Monte de las tres letras, viendo un montón de ruinas, egipcias y árabes que acababan de descubrir. Que iban andando sobre tierra mojada y charcos, y que tenían que levantarse un poco. unas túnicas largas que llevaban para que no se ensuciaran. Que todo lo que contaban era interesantísimo y le da pena haberse despertado porque estaba aprendiendo muchas cosas.

mar negro

martes, 5 mayo 2026. Estoy lo que parece una fiesta de colegio. Están divididos en habitaciones y en el patio. Entro en una clase bastante estrecha donde han colocado los pupitres en línea. Todos me saludan cariñosamente  como si me conocieran. Yo no conozco a nadie. Alberto llega y se da golpes en el,pecho con los puños, como haría un gorila marchó alfa. Es mi marido les digo a los demás en tono jocoso, para que se rian. Nadie se inmuta. Alguien nos regala una botella de licor amarillo con muy mala pinta. Parece de Licor 43, pero no tiene etiqueta. Salimos e intentamos regalársela a alguien. Alberto incluso entra en un restaurante y se la ofrece a una familia que está comiendo. Al volver de nuevo al colegio, una niña se acerca como un insecto diminuto, tamaño cabeza de alfiler, entusiasmada. A mí también me gustan los insectos, le digo. La niña será la vuelta y se lo enseña a su madre. Miró a lo lejos y veo olas muy negras en el mar. No sé de dónde ha salido el mar.

terapia

lunes, 4 mayo 2026. Una monitora nos dice que demos vueltas a su alrededor. Estamos en una especie de jardín con gravilla blanca. Cuesta correr a su alrededor. Dice que nos agarremos a las cadenas. Aparecen unas cadenas desde arriba (no sé ve dónde están sujetas), nos agarramos y se nos levantan los pies del suelo. De repente dejo de ser yo y soy una esfera elíptica de colores (parecida a una nebulosa). Me siento maravillosamente bien.

tormenta

domingo, 3 mayo 2026. Veo a mi madre andando por la calle. Va por la cera donde antes estaba la tintorería. De repente se levanta una tormenta de arena. Mi madre camina con mucha dificultad. Intento cruzar, pero cada vez que pongo el pie en el asfalto empiezan a pasar coches. Cruzo de todos modos. La encuentro en la esquina donde estaba el kiosco. La abrazo.
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Subo un camino de tierra mojada muy blanda. Los pies se me hunden, pero es agradable. Llevo un perro con una correa. Cuando llegamos arriba no hay salida. El perro se suelta. Le digo adios con la mano. Bajo el mismo camino a toda velocidad, sin poner los pies en el suelo, como si volara.

anillo

sábado, 2 mayo 2026. Mi madre me mira las manos, dice que le gusta muchísimo el anillo que llevo (un anillo de plata con una piedra roja y dos franjas negras descascarilladas). Es la primera vez que lo veo y no sé cómo ha llegado a mis manos. Le digo que se lo quede si le gusta. Me dice que no, que me lo regaló ella.