martes, 12 mayo 2026. Estoy con Chivite en un local destartalado (quizá en obras). La cristalera que lo rodea, a ratos está pintada con cal blanca, a ratos forrada con papel translúcido, a ratos desnuda. Le digo que tenga cuidado de no mancharse. Aparecen unas polillas del tamaño de un euro. A rato son polillas a ratos "abuelitos" (dientes de león). Chivite sale a la acera y juega a cazarlos desde fuera (desde dentro los aplastaría). Le digo que tenga cuidado, se vaya a romper el cristal y se corte. Llegan unos niños y le hacen fotos. Le digo que nos e fíe, que las usarán en su contra. Me dice que ya está bien. Se va. Lo sigo por un restaurante laberíntico. Lo pierdo de vista. Oigo su voz. Me meto por un hueco que hay en la red. Es un tubo que hace de tobogán para llegar a un palco. Allí charla con una chica animadamente. Está sentado en el poyete del palco y temo que caiga hacia atrás. Ten cuidado, te vayas a caer, le digo. Ni me mira.