miércoles, 26 marzo 2025. Nos despedimos de Isa y Jose igual que nos despedimos anoche, pero de repente Alberto dice que quiere ir al baño. Entramos en un garito muy oscuro, Alberto entra al baño y sale disfrazado de Drácula. La gente de repente también está disfrazada. Pienso que tenía que haberme traído, al menos, una careta de casa. Les digo que tengo que ir a llevar a mi padre de la cama y vuelvo. Mis padres están levantados. Le digo a mi madre que voy a ducharla. No quiere, se ríe, hace que forcejea conmigo sin dejar de reír. Dice que hará falta un pimiento y cebolla para la ensalada. Ahora vengo, le digo. Salgo corriendo hacia el supermercado. Nada está en su sitio. No encuentro las verduras. Cojo unas toallas de bidé y trapos de cocina. Para ganar tiempo voy a las cajas de autopago, pero son cintas de aeropuerto y se llevan mi compra y mi bolso. No sé dónde acabarán. Busco por todo el centro comercial. Salgo a la calle varias veces y vuelvo a entrar. En uno de los locales hay una funeraria, veo a dos chicas (me suenan de algo), les pregunto quién ha muerto. Rubén nosequé, un actor muy querido, me dicen. Sospechamos que se ha suicidado, añaden. No lo conozco, pero de repente me siento completamente abatida y salgo de allí sin despedirme. Salgo del edificio dando por perdida mi compra y el bolso de tapicería que me hice (y tanto me gustaba). En la calle me encuentro mi tía M, quiere enseñarme el lugar donde mataron a unos anarquistas. Le digo que no tengo tiempo y que estoy muy triste. Muy mal tienes que estar para no querer verlo, dice. Vuelvo a entrar en el centro comercial, pero todo está cambiado de sitio.
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la fiesta de las gelatinas perdidas
domingo, 2 junio 2024. Un niño prepara su fiesta de cumpleaños. Espero con él en la acera (es una calle de chalets años 70 con jardines y vallas bajas de travesaños de madera blanca). Llega una camioneta como esas que venden helados en las películas americanas. Si pararse siquiera, va dejando un reguero de gelatinas de fresa con forma de flan. El niño y tratamos de salvar algunas, pero nada más caer al asfalto se deshacen. El niño entra en la casa muy triste. La cocina está adornada con guirnaldas de colores. Aparece Héctor. Dice que sus amigos llegará enseguida para la fiesta. Dudo que hable de la fiesta del niño porque va poniendo sobre la mesa de la cocina un montón de cajas con botellas de distintos licores. Abro una plana que parece una petaca. No sabe a nada y me la voy bebiendo sorbos, mientras ayudo a decorar el resto de la casa. Llegan de golpe unas cincuenta personas (todas extranjeras). Una chica china ha traído a su mascota. Qué gato más mono, le digo por decir algo. Todos ríen. Cuando me fijo, es una culebra disfrazada de gato con una funda hecha de ganchillo rojo. Oigo mi móvil sonar a la lo lejos. Lo encuentro dentro de un bolso que no es mío, en una butaca de mimbre del jardín. Es Alberto, dice que está muy triste por lo de las gelatinas y que se ha tenido que marchar porque tiene trabajo. Le digo que me vuelvo a casa, que allí no pinto nada. Junto al bolso hay un gato igual al de mi hermana que me mira con los ojos muy abiertos. Le abro la boca y le saco el pañito de croché que me regaló Isabel María. El gato casi me sonríe y se me restriega a modo de agradecimiento. Dudo si llevármelo a casa.
collar de arroz
martes, 5 julio 2022. Estamos durmiendo. Se supone que es nuestra casa pero tiene una distribución distinta. A
la izquierda hay una puerta de cristal. Puedo ver cómo alguien se mueve por la casa mientras fuma. El humo
llega al dormitorio. Veo las sombras de una pareja que sale de casa con maletas. Después sale otro tipo
desaliñado. Le digo a Alberto que tenemos que irnos, que pueden volver. Al sacar el coche del garaje vemos a
dos parejas que pelean a tiros desde una acera a otra. Seguimos nuestro camino y acabamos en una especie
de cantera circular sin salida. De repente estamos otra vez en casa. Noto movimiento dentro, me asomo
desde la terraza por una claraboya y pregunto, ¿amigo o enemigo? Amigo. Es Alberto metiendo ropa en una
maleta. ¿Vas a llevar el equipito rojo o el equipito azul?, dice. Los dos, por si acaso. Cuando me miro, veo que
voy vestida de mamarracho, parece que vaya disfrazada.
+
Estoy haciendo un collar en un patio. Isabel María dice que quiere entrevistarme y mientras hablo debo seguir
haciendo el collar hasta que mida como mínimo 50 centímetros. Le digo que eso son muchos granos de arroz
(el collar lo hago con granos de arroz, minas de lápiz y piedras rectangulares de pizarra). Isabel María se aleja
y se me te en la cama. La veo darme instrucciones a lo lejos. También veo a Alberto metiendo al hijo de Isabel
María en su cuna. Por una especie de altavoz que hay en la mesa comienzan las preguntas. No las entiendo,
son muy enrevesadas, respondo lo que me parece. Mientras, voy ensartando granos de arroz y piedras en un
hilo. Violeta me ayuda. Dice que nadie como ella sabe ensartar minas de lápiz.
puerquito
domingo, 2 enero 2022. Estoy con dos chicas en la terraza de un bar. La camarera se mueve a nuestro alrededor como si llevara ruedas. No dice nada. Nosotras tampoco. Apunta lo que vamos a tomar sin preguntarnos. No sé de qué hablamos. Un chico con pelo largo opina desde su mesa. Acaba por sentarse con nosotras. Llega Isabel María. Le digo que no se haga la remolona, que me enseñe fotos de su niño. De repente estoy en la cocina de la casa de mis padres. El rey emérito busca algo en el frigorífico. Lleva puesto un jersey que, se supone, es mío. Pues sí que ha adelgazado, le queda mejor que a mí, le digo a mi madre. Mi madre dice que no se lo pida. Cuando mi madre sale de la cocina le digo al rey que es le jersey es mío. Intenta quitárselo hacia abajo, estirando el escote. Cuando veo uno de sus hombros desnudos pienso que está en los huesos. Se ha quedado "puerquito", pienso. Quédatelo, te queda mejor que ha mí, le digo. Él hace una cucamona agradecido, como si fuera un modelo posando para una foto. De repente estoy en una sala grande y desangelada con balcón largo y estrecho adornado con banderitas. En el edificio de enfrente hay otro exactamente igual. Hay autoridades y banda de música en la calle. Alguien dice que el nuestro ha ganado. Todos saltan y gritan de alegría. La banda desaparece mientras toca. Cuando la calle está desierta llega un niño disfrazado con una capa amarilla de plástico. Has llegado tarde, como yo, le digo. El niño se tira al suelo, patalea, se deshace, se convierte en un charco amarillo.
color avellana
lunes, 23 abril 2018. Veo a los lejos a Isabel María y a Nené en la puerta del Sagrario. Parece que hayan improvisado una lectura de poemas. Me llaman la atención los zapatos de Isabel María, color avellana. Me suena el móvil, es Nené, me pregunta si voy a ir. La saludo con la mano, me ve y se ríe. Mientras camino hacia ellas me cruzo con mi prima Cristina. Es una niña. Me pregunta qué veo señalando la torre de la catedral. Está cubierta de vegetación. Un árbol, respondo. Se enfada muchísimo.
llamada
martes, 11 noviembre 2014. Paseo marítimo. Suena un teléfono. Hablo, como si llevara un teléfono en la mano. Alguien dice "Ahora se pone". Una voz muy alegre me cuenta cosas. Sigo caminando sin saber quién me habla. Sobre la arena hay un escenario donde hacen fotos a una actriz. La chica se sube el vestido, enseña el pecho, se ríe. De repente pienso que la voz que me habla es de Isabelmaría. Los fotógrafos se van. Es de noche.
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