pulsera vaquera

miércoles, 22 mayo 2019. Parece una gran fiesta en unos jardines tipo Versalles. Estoy muy a gusto comiendo gominolas de una caja de cristal de aristas doradas (igual a la que vi ayer en la recepción del Gran Hotel La Laguna y no me atreví a coger ninguna). Oigo mi nombre por megafonía. Dicen que es mi turno. Trepo por varios niveles de balaustradas hasta llegar a una terraza donde están todos los demás poetas. Toman zumos y cervezas. Pido disculpas por llegar tarde y señalo las gominolas como si eso fuera una excusa más que suficiente. Unos se ríen, otros me miran mal (sólo hay hombres). El presentador le hace la misma pregunta a todos: ¿Si encontraras un muerto en la playa qué escribirías en su pulsera vaquera? Los demás poetas responden tonterías algo azorados. Durante el descanso, le digo que esa pregunta es una tontería. De nuevo hay quien ríe y quien se molesta. Juan Cerezo se ríe disimuladamente y oigo que le dice a quien tiene a su lado: Alguien tenía que decírselo. El presentador se levanta y desaparece. Pienso que no he debido decir nada delante de tanta gente. Que quizá ha sido fruto de la cerveza, pero veo que yo era de las que tomaban zumo. Cuando vuelve, le pido telepáticamente que me haga esa misma pregunta, que intentaré que mi respuesta sea tan buena que haga buena su pregunta. Asiente. Me pregunta. Si encontrara un muerto en la playa en su pulsera vaquera escribiría el nombre del mar que lo mató.

anécdota

martes, 21 mayo 2019. Estoy en una tasca. Dos niños se sientan frente a mí. Veo a sus padres vigilarnos desde una mesa cercana. Para entretenerlos les cuento cuando al coger un adorno de la Virgen del Pilar que tenía un cable pelado y al notar un calambrazo agarré el brazo de mi hermana y se lo pasé. Los niños no saben si reír o llorar.

vuelo de bajo coste

domingo, 19 mayo 2019. Vamos en un avión partido por la mitad. A la hora de aterrizar, todos resbalamos hacia delante. Me abrocho el cinturón y agarro muy fuerte a Alberto para que no caiga. ¿Esto siempre es así?, pregunto a otro pasajero. Sólo hay cinturones para cuatro pasajeros, responde.
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Parece una fiesta en un barco, pero está amarrado al puerto. Un chico me persigue para entrevistarme, no sé dónde esconderme. al fin me acorrala y pregunta que pienso del ser humano. Sólo somos monos con ropa, respondo.

ciruela

sábado, 18 mayo 2019. Se supone que estamos de viaje y acabamos de almorzar con mi madre. Sobre la mesa hay una ciruela enorme muy oscura. Mi madre la mira y le pasa la mano como si fuese una bola de cristal. Pagamos la cuenta. La ciruela la pago yo, dice mi madre al camarero.

regla

viernes, 17 mayo 2019. Hago cola, como si estuviera en un bar, para entrar al cuarto de baño de la casa de mis padres. De repente me doy cuenta de que estoy desnuda, me ha venido la regla y hay un charco de sangre en el suelo. (Al despertar, me ha venido la regla).
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Tenemos que llegar a algún sitio y llegamos tarde. Mientras conduzco muy rápido marcha atrás, Sonia va asomada a la ventanilla del copiloto gritando a todos que se aparten.

recoger pasas

lunes, 13 mayo 2019. Entro en una sala enorme. Casi no quedan asientos libres. A mi lado alguien habla con un tono de voz que conozco, pero no sé quién es. Pasan varios conocidos, se les ve muy felices por lo que va a pasar (que no sé qué es). Algunos llevan collares y hasta banderas. Me levanto y salgo discretamente. Aparecen Daniel y Mantecón. Daniel dice que tenemos que hablar y se tumba sobre un montón de tierra de una obra. Le digo que no es arena de playa, que no haga el tonto, que Alberto y mantecón estarán buscándonos. Me pregunta por trabajos lejos de España, como recoger pasas. Es precisamente en Málaga donde se recogen, le digo. No quiero estar allí, llamo a gritos a Alberto. Aparece con Mantecón. Os estábamos buscando, dicen. Llegamos a un hotel. La chica de recepción se alegra exageradamente de que yo saque un libro de Vonnegut donde llevo la reserva. Le digo que puede devolvérmelo cuando nos vayamos del hotel. Entramos en el restaurante. Las mesas y las sillas están desordenadas. El camarero me da un teléfono, marca el número de la peluquería y me dice que con seña que debo cortarme el pelo.

veinte por tres

viernes, 10 mayo 2019. Buscamos un perfume porque se supone que yo diseñé la caja. Lo vemos en varios escaparates pero me parece muy caro. Al pasar cerca de un andamio encuentro una carpeta y veinte euros. Le digo a Alberto que es la tercera vez en un día que me encuentro veinte euros. Nos sentamos cerca del andamio por si aparece el dueño poder devolvérselos. Bajo el andamio hay un estanco. Pienso que si no aparece nadie a reclamar el dinero no me da tanta pena porque seguramente será fumador y fumar es tirar el dinero.

pestillos

miércoles, 8 mayo 2019. Entro en una zapatería muy elegante. Le pregunto a la dueña si le quedan unos zapatos de rayas que vi en el escaparate. Me señala un cesto. Parece que les haya pasado por encima una apisonadora.
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Llego a casa de mi abuela. Un tipo me encierra en la cocina y me desata los tenis. Los esconde en la alacena. No sé cómo me libro de él. Al llegar a la puerta veo que ha colocado varios pestillos. Los abro a toda velocidad y consigo salir al jardín. No has entendido nada, le digo antes de marcharme.
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Camino por Conde Ureña. Intento elegir una rama con jazmines para llevarle a mi padre, pero son todas tan bonitas que me da pena cortarlas.
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Después de comer en un restaurante, los camareros dicen que salgamos para que puedan servir los postres. Al volver, Antonio Blanco está sentado en el sitio de Alberto. Incluso lleva su chaqueta. Los camareros sirven un postre que parece de cartón. Uno de ellos lanza un acertijo. Debemos encontrar una palabra que contenga las letras de AGUA. Como pista, dice que es la palabra que más odian de los clientes. Después de un rato, dice: La palabra era OIGA.

jnac

miércoles, 1 mayo 2019. Alguien me enseña a escondidas una papeleta de un nuevo partido. Son los peores, me advierte. Las siglas son JNAC. Nadie sabe qué hay detrás, sólo que la jota es de Juventudes, dice.

mal negocio

martes, 30 abril 2019. Camilo va a casarse con la hija pequeña de un millonario. Es realmente horrorosa. Han convocado a la prensa. La familia y los invitados están sentados en sillas de playa y de tijera desvencijadas que han colocado desordenadamente a las puertas de una especie de garaje donde sólo hay chatarra. Camilo hace arrumacos a su futura esposa. Tanto su futuro suegro como la hija mayor, que es igual de horrorosa pero rubia, están encantados. Lo veo todo desde una especie de pajar, en alto, que han habilitado para los periodistas. Le hago señas a Camilo que significan "No sé yo si eso es un buen negocio", pero no me ve o se hace sueco.
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Tengo un montón de pastillas sobre la falda. Las ordeno en el pastillero. Los ibuprofenos no caben porque son enormes. Mi madre aparece en camisón, camina delante de mí. Le digo que parece una modelo. Se enfada, dice que los encajes no son lo suyo. Reaparece con un pijama de felpa.

caer y caer

lunes, 29 abril 2019. Alberto dice que llegamos tarde así que cortamos camino por una especie de andamio. Saltamos de tabla en tabla. De repente Alberto frena y, en vez de pasar a la siguiente tabla, se deja caer al vacío. No quiero mirar. No sé cómo he llegado a una habitación en forma de cubo. Solo hay un catre. Todo muy blanco, luz artificial. Antonio está sentado con la cabeza entre las manos. Le digo que tiene que salir del cubo. Nada. Me voy triste y cansada de intentar convencerlo. Una señora camina delante de mi, no ve que hay un agujero cuadrado en el suelo y cae. Me asomo. Pienso que si está viva Alberto también estará bien.

metamorfosis

domingo, 28 abril 2019. Acabamos de ver una película. Salimos de una carpa que hay en mitad de un campo de césped rodeado de árboles. Un tipo enorme con pinta de alemán (aunque en el sueño se supone que el Pablo Monereo), dice que prefiere las películas con final feliz.

aguas frías

viernes, 19 abril 2019. Paseo un perrito lanudo que no es mío. Donde debería estar el carril bici hay un canal con agua, se supone que helada. El perrito sale corriendo hacia el canal y cae. Intento correr para sacarlo pero no puedo moverme. Grito. Me digo: Ahora es cuando Alberto me despierta. (Pero no me despierta, me despiertan mis propios gritos).
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Hay una familia bañándose en un pantano. En la orilla hay unas piedras grandes muy bonitas. Parecen muy duras, pienso. También pienso que esa familia esconde algo y va a ocurrir una desgracia. La luz que lo envuelve todo es plana, fría y muy siniestra.  Los observo desde cerca, pero soy invisible para ellos.

robos

domingo, 21 abril 2019. Estamos delante del Centro Cultural Generación del 27. Mi prima me cuenta con cara compungida: Han entrado a robar en mi casa (hace una pausa dramática y continúa)... por segunda vez. De repente, aparece Javier y dice con tono infantil: ¿Te acuerdas de cuando no querías quedar en el 27?

desprecio y descuento

lunes, 15 abril 2019. Estoy con Piqué en el que era mi cuarto de niña. Habla en andaluz. Nos reímos de su facilidad para imitar acentos. Piqué se transforma en Micah P Hinson y mi cuarto en una tienda de colchones. Su secretaria dice que tiene que hacer las maletas porque su avión sale en unos minutos. Hay muchos regalos que le han hecho los fans. Se los voy enseñando y él decide qué llevarse y qué no. Me da pena que no reconozca un regalo que le hice y decida dejarlo en la tienda de colchones.
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Estoy en una tienda desangelada donde venden ropa muy arrugada y comida. La gente acumula cosas entre las manos. De repente cuentan hacia atrás en alto. Al llegar al cero corren hacia las cajas. Al parecer, hay unos minutos en lo que todo es casi gratis. Salgo por el arco sin compra y pito. Me doy cuenta de que llevo unas botellas de agua que me encargó mi padre. Los minutos de descuento han pasado y en las cajas no hay nadie. Una niña me ayuda a contar las monedas que llevo. Algunas son de países que ni siquiera conozco. Se las regalo. Cuando llega la cajera, la niña se ha escondido todo el dinero. Le digo que no me esperaba eso de ella. Le quito los zapatos para que no escape. Dice que le da igual, que con o sin zapatos sabe llegar a su casa.

buzones

miércoles, 10 abril 2019. Homenaje a una familia en la que todas son mujeres. Hablan sobre unas botitas de niña que desaparecieron. Todo me parece muy triste. Para no llorar me concentro en los jerseys que lleva el público. Voy por la calle. En los escaparates venden souvenires de cerámica y tarros muy pequeños de mermelada. Llevo un ramo de flores secas y pienso que con eso será suficiente, como si fuera a visitar a alguien. Veo a Robert-Louis salir de un portal y cruzar a toda velocidad. Alguien le grita que el semáforo está en rojo. No hay ningún coche, cruzo. Entro en el mismo portal. Miro los buzones, algunos están rotos y/o abiertos. No veo ningún nombre conocido. En uno están las botitas de la niña. Siento asco y miedo. En otro veo un bañador secándose (se supone que es de Robert-Louis). Subo andando a la tercera planta, pero algo me hace bajar y entrar en un piso de la primera. La casa está vacía y sospecho que alguien me sigue. Llego a una habitación donde duerme una de mis tías abuelas. El dormitorio tiene dos camas separadas por una cheflera que llega al techo, en vez de por una mesita de noche. La despierto poco a poco. Te he traído flores secas, le digo.

juicio

martes, 9 abril 2019. Tengo que hacer de jurado popular. Nos sientan en una sala estrecha y larga. Nos dan lo que parece un examen para sacarse el carnet de conducir. Algunas de las preguntas ya están contestadas. No sé si es un error. Me da igual. Marco el resto de casillas al azar. Al levantar la vista, la sala se ha convertido en una especie de granero. La jueza llega con una enorme bolsa de viaje y se cambia de ropa delante de todos. Alguien me dice al oído que salga, que acaban de decir en la tele que a mi padre lo han metido en la cárcel. En la tele de la habitación contigua (parece un bar) están poniendo dibujos animados. Un tipo gordo y antipático (igual a un profesor de Derecho Civil que tuve), me dice que tengo que volver a cumplir mi deber. Le explico que mi deber es ir a buscar a mi padre. Se enfada muchísimo, me devuelve a la sala a empujones. Supongo que ha pasado un buen rato porque el tipo gordo me pregunta si estoy contenta con el veredicto. Le digo que no sé cuál es, que he estado pensando en mis cosas. Se ríe. Dice que me vaya.

patata rallada y calzoncillos de rayas

sábado, 6 abril 2019. Rallo una patata cruda. Uso como plato una caja de zapatos. Después pico aceitunas. Me pican los dedos. Me doy cuenta de que estoy desnuda y sentada en la acera, en una esquina de Fuente Olletas. Pienso que me verán quienes vayan en el autobús. Tengo demasiado trabajo para que me importe.
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Un chico me cuenta que tiene una cita a ciegas, prometió llevar calzoncillos de rayas y no tiene. Mi prima Elisa aparece de repente. Sin mediar palabra dibuja un plano de como llegar a una tienda donde los venden.

tiempo

jueves, 4 abril 2019. Daniel y yo paseamos por la calle, miramos escaparates, perdemos el tiempo felizmente.

algo sobre el fuego

domingo, 31 marzo 2019. Entro en un bar donde se supone que me he dejado la mochila la noche anterior. Están entregando un premio. Sonia cruza los cerdos para que gane Míchel, pero gana Adriana. Se levanta muy enfadada y dice que se va para siempre. Salgo detrás de ella, pero ya no está. La dueña del bar me acompaña un rato por la calle. Le cuento algo sobre un abrigo que robó mi cuñada en nochevieja, se ríe. Aparece su novio. Dice algo sobre el fuego. Es muy bueno, le digo, cuando llegue a casa escribiré un poema. Es muy tarde, me voy, digo y salto a la carretera. Corro entre los coches como un coche más.