mudanza

viernes, 20 enero 2017. Se supone que Daniel yo hemos terminado los estudios y lo estamos celebrando con otros compañeros en un hotel. Una pareja nos dice que debemos vaciar nuestro cuarto. Nuestro cuarto es en realidad un piso muy pequeño con poca luz que parece que se cae a trozos. Cuando voy a coger mis libros, la chica de la pareja entra y dice que son suyos. Me da a cambio un montón de cintas de casete sin caja. No sé cómo la convenzo de poder llevarme al menos las fotos enmarcadas de mis escritores favoritos. Lo metemos todo en un coche que no sé de dónde ha salido. El chico de la pareja me dice que no me fíe de su novia, que el coche, en realidad, irá en un trailer con otros coches y es posible que pierda todo lo que meta en él.

salvajes

miércoles, 18 enero 2017. Camino Fuente Olletas abajo. En la acera de enfrente pelean unos niños. Pienso que juegan, pero uno llora desconsoladamente. No puedo cruzar porque pasan coches a toda velocidad, les grito, les digo que lo dejen en paz, que son unos salvajes. Uno de ellos se encara contra mí, pero tampoco cruza. No comprendo como no se para nadie a ayudar al niño que está en el suelo.

troglodita

lunes, 16 enero 2017. Carmen, Enrique y yo estamos en la terraza de un bar. Le contamos a una chica lo bien que lo pasamos en su boda. Le explicamos quién es Makoki, pero parece que no nos cree. Comienzan a pasar coches de policía y casi atropellan a una niña. Intento distraerla cantándole canciones de los payasos de la tele con las letras cambiadas para que no pierda atención. Carmen dice que ha conocido a un poeta que se llama de apellido Aire de Logroño. Mientras hablan relleno saquitos térmicos con trigo. Aparece mi sobrino Diego y me pide que le haga un disfraz de Troglodita.

delantal

viernes, 13 enero 2017. Voy con una chica. Me dice que está buscando piso. Casualmente mi amigo Juan alquila una habitación, le digo. La habitación resulta ser un loft enorme que ocupa toda la planta baja de un edificio años 50. Incluye una cafetería abierta al público. Juan nos recibe con un delantal negro que le llega casi a los pies. No pregunta qué queremos tomar. La chica pide algo, y Juan le dice algo sobre no tener muelas. Se ríen. Juan se pone el abrigo sin quitarse el delantal y se va. Me despierto con un dolor de muelas enorme.

macarrones del fin del mundo

jueves, 12 enero 2017. Al parecer el fin del mundo estaba muy cerca y a todo el mundo le había dado por celebrarlo comiendo macarrones. Cuando llegaba a por mi plato ya no quedaban. Me decían que mirara en  cocina a ver si quedaba otra cosa. La cocina era una calle con gente en las aceras comiendo macarrones. Un chico con dos niños pequeños, me decía que había inventado una silla que viajaba en el tiempo. Lo había hecho por los niños, recalcaba. La silla no era más que una trona con correas. Por más que miraba la silla, no entendía cómo podíamos sentarlos los cuatro. Mientras tanto, unos camiones militares empezaban a llegar para matarnos a todos.

congelados

miércoles, 11 enero 2017. Al entrar en un supermercado me doy cuenta de que llevo una bolsa con compra de otro supermercado. Le digo a una chica que me cierre la bolsa para poder entrar si que al salir me la revisen. No quiere hacerlo y me manda a otra chica que está en los congelados. Al llegar a los congelados, la bolsa que llevaba se ha convertido en un paquete cuadrado del tamaño de un ladrillo. La chica de los congelados me pregunta si tiene que congelarme algo. No sé qué decir. No le respondo y sigo mi camino con el paquete cerrado en la mano. Mientras camino por los pasillos del supermercado, noto que el paquete está cada vez más frío. Se convierte en un bloque de hielo. Me despierto con un dolor enorme de manos.

células muertas

lunes, 9 enero 2017. Recorto anuncios de cremas hidratantes de una revista. Un niño, al que no le veo la cara, me pregunta hasta cuándo se reproducen las células. Le digo que no lo sé, que supongo que hasta los 50 años ya que el hombre vive más o menos 100. ¿Sólo?, dice el niño asombradísimo. Bueno, a lo mejor tú vives muchos más. Al darle un beso en el pelo, me extraña que no huela a nada.

cama pita

sábado, 7 enero 2017. Cuido de una serie de ancianos. Es la hora de dormir y aparecen unos panes tipo pita en el suelo. Cada anciano duerme en uno. Sólo tengo que cerrar los panes para que no cojan frío por la noche. Aparece mi madre. Intento que se quite el maquillaje antes de meterse en su cama pita. Después de un buen rato cede a que le limpie la mitad de la cara. Le pongo una loción verde y le borro la mitad de abajo. Los ojos no me los toques, que si pasa algo durante la noche quiero estar guapa, dice.

cajas

lunes, 2 enero 2017. Hay varias niñas pequeñas y un bebé. Juegan con joyas y bisutería de plástico. El padre de una de las niñas es el escritor Chivite. Se supone que viene a recogerla. Me mira dándome a entender que está todo muy revuelto. Intento que las niñas se organicen y metan las joyas en diferentes cajas, separando las buenas de las de plástico. El anillo más antiguo está roto. No sé dónde debería ir, así que pongo otra caja para las joyas rotas.

grito

domingo, 1 enero 2017. Estoy en la casa de mi abuela. Todos discuten con todos por algo que he dicho. Sr. Chinarro aparece de repente y grita: ¡Ella tiene razón! Salimos hacia el jardín. Una vez en la calle, nos miramos como diciendo: ¿Y ahora qué?

tortitas

sábado, 31 diciembre 2016. Estoy en la casa de mis padres y empieza a llover. Por alguna razón tendí ropa en la terraza de la vecina. Salgo a recogerla. La casa está llena de gente desayunando. Se supone que la vecina ha convertido su casa en un hostal. También hay ropa que cuelga de las paredes del cuarto donde desayunan. La recojo intentado no molestar. Oigo sus conversaciones. Hablan de que la ultraderecha ha vuelto a ganar y los nazis llegarán pronto. Pienso que lo mejor sería irme a otro país. Como si pudiera leerme el pensamiento, un hombre dice satisfecho que habrá muchos que tengan que irse a otro país, pero, ¿a cuál? Se ríe a carcajadas dando a entender que todos están en el mismo bando. Su hija, una niña muy pequeña, dice con la boca llena de tortitas: ¡Los nazis son lo mejor!

bata blanca

miércoles, 28 diciembre 2016. Al borde de la acera hay una orilla que más bien parece de estanque que de mar. Una mujer golpea a mono enorme. Cuando reúno el valor para acercarme, la mujer me dice que me aleje, que es un experimento científico. Como la mujer lleva bata blanca, la creo. La cabeza del mono está abierta en la orilla. La mujer dice que aquello no sirve para nada y se va. El mono comienza a cobrar vida, el cerebro se nutre de ese agua sucia y comienza a levantarse. Huyo. Voy dando aviso a todos lo que me encuentro. Me escondo en una casa que he encontrado abierta. Oigo a la gente correr y gritar por las calles.
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En la casa de mis padres hay dos niñas que no me suenan de nada. Pienso que si están allí, serán de la familia. Las dos tienen el pelo rubio muy rizado. Una se queja de que su madre le hace daño al peinarla. Le digo que usen acondicionador, que yo lo uso y me va muy bien. Eso habrá que demostrarlo, dice una. Voy al cuarto de baño y me meto en la ducha para hacer una demostración. Acondicionador no hay, y la botella de champú está cortada, como si fuese un vaso, y al abrir la ducha se llena de agua. Las cortinas de la bañera se me pegan al cuerpo, me da mucho asco. En ese momento de querer librarme de ellas, entra mi padre. Acuérdate de encontrar el coche de tu hermana, lo robaron anoche, dice.

viaje familiar

martes, 27 diciembre 2016. Llego a la casa de mis padres y todo es un caos. Están preparando las maletas para ir de viaje a China. No comprendo nada. Mi madre dice que todos soñamos con ver, en algún momento de nuestras vidas, una estupa. En China no hay estupas, le digo. Además, la estupa más grande de Europa, está cerca de casa. Se da la vuelta contrariada y se pone a llover de repente. Le digo que me marcho. En el fondo me molesta que no me hayan invitado a ir con ellos, porque también van mis primas, sus maridos y los niños. Corro escaleras abajo para no tener que esperar al ascensor. Llueve, no tengo paraguas.

cuadros y flores

lunes, 26 diciembre 2016. Estoy en un jardín. Hay sillas blancas de plástico, como si fuera a hacer un concierto o una charla al aire libre. Veo un escenario con una pantalla, pero no le presto atención. Me dedico a mover el pie, a rozar con la punta del zapato, unas ramas que sobresalen de un seto. Me pregunto si algo así será la eternidad, repetir conscientemente un gesto sin posibilidad de cambio. Decido que si fuera así, estaría conforme con ese gesto al sol para siempre. En el propio sueño me sorprende pensar en la posibilidad de otra vida porque nunca he creído en nada. De repente, entre las sillas, aparece Cumpián, que me saluda muy cariñosamente. Me alegro mucho de verlo, aunque no comprenda por qué se ha puesto unos bermudas de flores con una camisa de cuadros.

elena

domingo, 25 diciembre 2016. Me asomo a la ventana de la cocina y en vez de la iglesia hay un edifico. Pienso en que he perdido intimidad, en que quizá la solución sea hacerme amiga de todas las personas que vayan a habitarlo, y así me importaría menos que me vieran desde sus ventanas. Una chica rubia muy guapa se asoma en camisón. Me saluda sonriente. Es mi sobrina Elena.

volver

sábado 24 diciembre 2016. Parece que vuelvo de un viaje aunque no recuerdo haber estado en ningún sitio. En el aeropuerto revisan todo lo que llevo a la llegada. Les digo que no voy, que vuelvo. La chica policía me dice muy sonriente que deje todo lo que llevo en el bolso sobre la mesa. ¿Qué es eso?, pregunta. No lo sé. Abrimos la funda y veo una cámara de fotos cuadrada que jamás había visto. Tienes que decirme la clave, dice. Me invento cuatro números. La chica los apunta y me dic que puedo pasar. Llego a otro control. Un hombre negro con un montón de teléfonos sobre la mesa, dice que tengo que esperar mi turno. Le explico que no voy a ningún sitio, que vuelvo. Me doy cuenta de que me he dejado la cámara en el primer control. El hombre me dice que no puedo volver a por ella. ¿Puede llamar a su compañera para que me la guarde? No, dice muy sonriente, y cuando le señalo todos los teléfonos que tiene delante, me responde que son de adorno. Le digo a un tipo que me recuerda a José Sacristán que cuando pase por el primer control recupere mi cámara. El tipo me mira con mala cara. Pienso que la chaqueta no es suya, le queda enorme. Quiero irme de allí cuanto antes.

sin techo, sin jardín

jueves, 22 diciembre 2016. Llego a una librería enorme con estanterías hasta el techo, pero techo no hay. Se puede ver el cielo. Al rededor hay un barrizal con cuatro coches aparcados. Entro a curiosear. Como me da vergüenza no comprar nada, pido dos títulos inventados para hacer tiempo. Un chico muy amable los busca en el ordenador y, sorpresa, me dice que los tienen, que me siente con él a esperar que los suban. El chico se tumba en unas gradas y miramos como los clientes entran y salen. Algunas señoras se prueban ropa años 40. Empiezo a no entender nada. Una niña pasa agitando uno de los libros que he pedido. El chico se lo quita al vuelo. Al parecer era un cuento para niños. Se lo devuelvo a la niña e intento marcharme de allí, pero otra chica me dice que quiere enseñarme las obras que está haciendo mi primo Francesco en sus jardines. Miramos hacia abajo desde una baranda mal fijada. Temo que caigamos. Los jardines es un solar con montones de tierra y setos sin forma. Todavía puede verse cómo eran antes. Al fondo hay una iglesia de piedra de la que salen de misa madres muy jóvenes con sus hijas de la mano. Las madres y las hijas van vestidas igual. Tu primo la está convirtiendo en una iglesia moderna, dice la chica. No entiendo que Francesco se haya metido en ese lío, no digo nada. La chica me mira esperando una respuesta. Mi hermana tiene un profesor que tiene once hijos, le digo para cambiar de conversación.

fórmulas

miércoles, 21 diciembre 2016. Parece un colegio mayor algo siniestro, porque nos meten la comida por debajo de las puertas. Todo es demasiado blanco, las luces siempre están encendidas, hay que dormir con el edredón tapándonos las cabezas. Tengo dos compañeros de habitación que se pasan el día resolviendo problemas de matemáticas. Toda mi cama está cubierta por sus papeles llenos de fórmulas. Pienso que buscan la fórmula de deshacerse de mí. Saco la cabeza del edredón y veo la ventana abierta. Aprovecho un descuido y salto a los jardines. De repente todo está oscuro y debo ir saltando entre setos muy negros. Junto a la cancela hay una cabaña pequeña hecha con cañas. La pisoteo con odio.
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No quiero levantarme de la cama, pero tengo que llevar a dos niñas al colegio. Las oigo jugar, las busco, pero no las encuentro en toda la casa. Me doy cuenta de que sólo me quedan 15 minutos para salir y todavía estoy en pijama. Entro en el cuarto de las niñas y ya están con el uniforme y las mochilas puestas. Dicen que me dé prisa. Veo salir a Alberto de casa con su amigo Robin. Robin lleva algo en la mano y lo va secando con mi secador. Pienso que si se lo lleva tendré que salir a la calle con el pelo mojado.

fun fun fun

martes, 20 diciembre 2016. Todo estaba preparado para que encendieran las luces de navidad. Abrían un sobre. Leían que en la votación había salido que ese año no habría luces ni fiestas. La gente se volvía a sus casas sin rechistar, resignados. Yo me sentía culpable porque había votado en contra de las fiestas.

reformas

lunes, 19 diciembre 2016. Yo iba cada mañana a ducharme a una ferretería y cada mañana había menos cosas en los escaparates. Pensaba que quizá estaban haciendo reformas de mejora. Las reformas de mejora siempre acaban estropeando las cosas bonitas. En uno de los escaparates sólo quedaban 4 copas con el cristal gastado y una pandereta con la cara de un chico que se parecía a Masip. Cada mañana, antes de entrar, pensaba que cuando desapareciera esa pandereta, para mí, sería el fin del mundo.