ciudad vacía

jueves, 17 enero 2019. Hemos ido a ver a los sobrinos pequeños a bailar en la fiesta de fin de curso. Hay muchas cámaras. Al parecer la retransmiten por la tele. Me sorprende lo bien que lo hacen. Los vemos en unos monitores que hay en una sala. Le hago un gesto a una de mis tías, como preguntándole qué le pasa en el pelo. Se echa a llorar. La luz hace que se le vea media cabeza calva, pero le digo que lo tiene muy bien. Alberto ha encontrado una caja de cervezas debajo de una mesa y nos ponemos muy contentos, pero alguien dice que el tranvía al puerto sale ya y es el último. Todos corren a la parada. No llega, veo llegar una camioneta. Le hago un gesto a Alberto y saltamos dentro. Vamos a muchísima velocidad. El fondo está abierto y vemos la ciudad enmarcada. Pienso que me gustaría hacer una foto, pero vamos tan rápido que si me soltara caería. La ciudad está completamente vacía. Pienso que quizá, al ir tan rápido hayamos retrocedido en el tiempo. Así me gustan las ciudades, le digo a Alberto, ¿nos quedamos?

una de espías

lunes, 14 enero 2019. Estamos sentados alrededor de una mesa con personas que no conozco. No sé de qué hablamos, pero lo hacemos muy flojito para que nadie pueda oírnos. Un chico me entrega un bolígrafo y a Alberto un maletín. Alberto se levanta en silencio, mecánicamente, como si tuviera una misión. Yo miro el boli por si estuviera trucado. Nada. El chico me pregunta algo sobre Alberto refiriéndose a él como "tu hermano". Sabes que no es mi hermano, ¿no? Es que no sé de qué vais, dice. Quiero que vuelva Alberto cuanto antes para largarme de allí.

coseno de dos

sábado, 12 enero 2019. Parece que hay una fiesta en la capilla del colegio donde estudié. Aparece mi tía Encarna con una recua de niños, incluso uno en cochecito. Les va preguntando cosas. ¿Raíz cuadrada del coseno de 2?, dice. ¡Pues 2!, responde mi sobrino Abel muy satisfecho. ¡Muy bien!, gritan todos y se suben a uno de los bancos de la capilla para celebrarlo con abrazos.
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Estoy hablando con un tipo en la acera. Es muy pesado y quiero irme. Comienzo a alejarme de él como en una imagen en picado, y de repente estoy en una terraza de un décimo piso, por lo menos. El tipo capta la indirecta, se sube a su moto y desaparece. Es de noche y todas las terrazas están cerradas. Supongo que duermen. Pienso que siempre ha sido más fácil subir que bajar, así que bien podría trepar hasta la azotea, darle una patada a la puerta y bajar a la calle en ascensor. Quizá la patada despierte a los vecinos, pienso. De repente, me doy cuenta de que en la casa de la terraza donde estoy hay una fiesta. parece que todos se despiden y se van. Todos son muy ancianos. Me confundo entre ellos tapándome la cara y caminando torpemente. Subimos a ascensor. Una vez en el portal, me miran con asombro. Salgo a la calle y huyo.

cumpián-manero

miércoles, 9 enero 2019. Camino con prisa por la calle. Llevo un vestido rojo de fiesta hasta los pies y zapatos de tacón también rojos. En la acera hay un photocall. Doy un rodeo intentando pasar desapercibida. Llego a un descampado de donde sale un terraplén de unos 50 metros. Una chica se lanza como si estuviera en un parque acuático. Lanzo los tacones y después me lanzo yo. Abajo ya hay gente esperando que empiece el espectáculo. Cumpián es la estrella invitada. Aparece con una camiseta muy ajustada con un estampado años 70 y el pelo rubio con patillas largas. parece un chaval de 20 años. Me alegro mucho de verlo, nos abrazamos. ¿Listo?, le digo. Listo, dice y pone una pose al más puro estilo Tony Manero.
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Mi sobrina acerca una silla a la barandilla, se encarama y comienza a serrarla. Temo que se caiga, pero no puedo moverme y ni gritar.

examen y bikini

martes, 8 enero 2019. Mi sobrina tiene un examen. Para que no vaya sola me presento con ella. Una chica nos dice que las dos hemos suspendido y tendremos que repetir curso.
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Una niña quiere ponerse mi bikini. Subimos una escalera muy regia para que no nos vea nadie. Mi cuñado nos sigue. La niña, siente vergüenza y se echa a llorar. Mi cuñado baja de nuevo dando zapatazos y despotricando en holandés. La niña se ha convertido en una muñeca Bellies. La acuno para que vuelva a su ser.

dos

lunes, 7 enero 2019. Hay dos "mi hermana", una mayor y otra pequeña. La pequeña dice que no quiere que tienen los muebles del dormitorio de mis padres. Les digo que se pongan de acuerdo entre ellas porque yo no quiero nada de la casa. Al abrir el armario descubrimos que toda mi ropa está dentro.

borrones

viernes, 4 enero 2019. Acaba el plazo para entregar un poema. He tomado notas y he hecho varios dibujos. Cuando los saco del bolso están mojados, la tinta a medio borrar. Están mucho mejor así, dice alguien.

socavón y cuatro novios

sábado, 29 diciembre 2018. Intento cruzar con mi sobrina la carretera de los montes. Cada vez que ponemos el pie en el asfalto aparecen un montón de coches (como en aquel capítulo de La Pantera Rosa). Corre, le digo. Corremos de la mano. Al llegar al arcén hay un socavón. Salta, le digo. Pero no lo supera y cae. Es muy profundo, no sé cómo voy a sacarla de allí.
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Hay una lectura. Noelia ha preparado una acción: Cada vez que aparezca en el poema, que va a leer en el escenario, la palabra rojo, debemos sacar una barra de labios y pintarnos. La mía se rompe a la primera. Dos señoras se ríen entre dientes. Después me toca a mí. Le pregunto a María Jesús de cuánto tiempo dispongo. Dos minutos, dice muy seria. Pienso que será imposible resumir Bleturge en dos minutos. Aparece Jesús Gea (al que hace más de 30 años que no veo). No se acuerda de mí. Me cuenta que ahora es editor. María Jesús le pregunta cuantos novios tuve joven. Cuatro, responde él sin pensárselo. Lo miro y niego con la cabeza como diciéndole: Ya te vale.

alfombra y armónica

jueves, 27 diciembre 2018. Los muebles de la casa de mis padres están cambiados de sitio. La puerta del cuarto secreto de mi padre está abierta. Faltan muebles y la alfombra. Me alegra que hayas hecho limpieza, sin la mesa de dibujo ahora tienes sitio de sobra para sentarte y escuchar música, le digo. Mi padre niega con la cabeza. No hay libros. Le pregunto a mi hermana qué ha hecho con ellos. No dice nada.
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Voy en silla de ruedas. La calle está en obras y debo levantarme varias veces para sortear obstáculos. Llego al portal, de la que se supone es mi casa, y una pandilla han colocado barras para hacer deporte. Para llegar al ascensor debo subir con la silla por la escalera de un tobogán. Los chicos se ríen. Cuando por fin consigo subir, el ascensor es un metro. Los chicos suben conmigo. Se cuelan. Yo Tardo un rato en meter el billete de metro en la máquina porque es de papel de seda y está mojado. El andén es un arriate recién regado. Están sentados en el suelo y me uno a ellos. Una chica me pasa a su bebé. Te conoce, dice. Las dos intentamos hacer memoria. ¿Miriam? Sí. ¿Fotógrafa? No. Seguimos pensando. Llega el metro, es de madera, destartalado. Subo con Miriam. Los demás cruzan las vías y se alejan. Abro una ventanilla y grito: ¡Decidle a Ale que tengo su cazadora y su armónica!

silla-patín

miércoles, 26 diciembre 2018. Estoy en el paseo marítimo y comienza a anochecer. Pienso que sería más rápido subir por el Camino Nuevo si tuviera un patinete. De repente estoy en un patinete (que más bien parece una silla de escritorio) y subo por la acera a toda velocidad. Al llegar a la altura del que era mi colegio ya es noche cerrada. Hay camiones de reparto en la acera y aun así consigo pasar esquivándolos. El camino cambia y aparezco en General Ibáñez. Luce el sol, las niñas salen del colegio. Bajo la calle donde vivía mi abuela a toda velocidad esquivando un cubo enorme de basura. Bajo y subo las aceras sin bajarme de la silla. Incluso entro en el jardín poniendo rectas las piernas para empujar la cancela. Así llego hasta el pasillo, donde mis tías planchan. Imposible esquivarlas.

colchones

sábado, 22 diciembre 2018. Alberto y yo caminamos por la calle. Parece que hemos salido apresuradamente de casa porque sólo llevo una camiseta. Menos mal que cogí esta rebeca larga, pienso. La rebeca me llega hasta los pies y me la cruzo ante la mirada de una señora que sale del mercado cargada de bolsas. Llegamos a la que era la casa de Rosamari y ahora es un loft donde vive mi cuñada. Hay colchones en el suelo. Dicen que todo está preparado para cuando lleguen. No sé de qué hablan. Mi sobrina dice que han llegado mis amigas. Suben Sonia y Míchel. Sonia dice que ha reservado y tenemos que irnos ya. Le digo que estoy en camiseta, que esa noche no podemos salir porque además me duele la cabeza, tengo que dejar listas las cosas de navidad y, encima, salimos temprano de viaje. Sonia me enseña la pantalla de su móvil con un avatar de su cara poniéndose roja de ira. Me asomo al balcón. Mi cuñada está en la acera empapándose bajo la lluvia.

mosquetones

viernes, 21 diciembre 2018. Mi sobrina me llama para darme las gracias por haberla apoyado siempre. Me extraña que me llame porque la he visto por casa. ¿Dónde estás? En el cuarto de baño. Salimos a la terraza. Llevo algo atado a la cintura con unos mosquetones. Al soltarlos un gato sale corriendo y se estrella contra las macetas.
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Parece que esperamos a que nos trasladen al aeropuerto, pero nos llevan de un lado a otro en un bus destartalado. Los pasajeros comienzan a cansarse, compran chucherías, incluso una señora compra tomates. Intento llamar a casa para decir que llegaremos tarde a la cena de Nochebuena, pero en el móvil solo aparecen cientos de fotos que, además, no son mías.

calzones y cabeza de baltasar

jueves, 20 diciembre 2018. Hago de abogada de Martin Sheen para que no le quiten al niño que hace de sobrino en su serie. Para defenderlo, digo: Este hombre jamás dejaría que su sobrino fuera en calzones. En ese momento aparece el niño con unos calzones blancos enormes. Su tío se alegra tanto de verlo que cantan juntos una canción delante del juez.
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(Siesta con jaqueca de fondo)
Tengo la cabeza de Chivite en mi regazo. No hay cuerpo, sólo la cabeza. La cabeza va disfrazada de rey Baltasar. Me dice: Tengo que contarte una cosa. Dime. Me he puesto un pendiente. Busco su oreja. Efectivamente lleva un cristalito de plástico celeste que cuelga de un hilo. Todavía le queda algo de costra, no ha cicatrizado del todo. ¿Te duele? No. Dice y se duerme.

animales sueltos

martes, 18 diciembre 2018. Espero a alguien en el garaje de la casa de mis padres. En una de las plazas hay basura. Rescato libros antiguos de Alianza Editorial y un par de tomos del tebeo Lily encuadernados. Se me desvencijan entre las manos.
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Se supone que hemos visitado una especie de alcazaba y Alberto se ha hecho con la llave, así que nos colamos por la noche para verla tranquilamente. La entrada es un laberinto de piedra. Comienzan a aparecer animales sueltos (cerdos, avestruces, ocas). De la caseta del guardia salen dos señoras muy mal encaradas. Les cuento cosas sin sentido para distraerlas y escapar. Alberto señala unos caballos y dice: Quiero cavar. Será cabalgar, responde la señora. Empiezo a temer que no vamos a salir de allí bien parados.

malas noticias

lunes, 17 diciembre 2018. Hay una fiesta en una terraza. Alguien me dice que nadie debe entrarse de las malas noticias. Yo me encargo, le digo. Me dedico a cambiar las pilas de todas las radios del barrio por pequeños tubitos de pasta de diente.

la segunda oportunidad

jueves, 14 diciembre 2018. Antonio conduce. Yo voy justo en el asiento de atrás. El paisaje y el día son preciosos (árboles a los lados, cielo azul, sol). Antonio suelta el volante y busca algo entre la ventanilla y el techo del coche. Nos acercamos a una curva a toda velocidad. Podría conducir yo, le digo justo antes de caer al vacío. Como en la imagen de aquella serie sobre accidentes de coches, "La segunda oportunidad", el sueño da marcha atrás y volvemos al momento en el que Antonio busca algo. Sucede exactamente lo mismo y caemos al vacío.

álbum menguante

martes, 11 diciembre 2018. Caminamos hacia casa. Oigo, unos pasos atrás, a mi cuñada quejarse de algo. Dice que dije que les enseñaría mi álbum de fotos y había muy pocas. No comprendo que se ponga así por una tontería. Le explico que hice una criba y sólo dejé las más representativas. Nada. Comienza a encenderse, intenta pegarme. No entiendo nada.

pamela

sábado, 8 diciembre 2018. Subo una rampa de piedra, cada vez se empina más, debo agarrarme con las uñas para no caer. En la cima hay un arco también de piedra. Toda una familia de indios me recibe. ¡Balcón de Europa!, dicen muy contentos. Les explico que el Balcón de Europa está en Nerja. La madre señala con el dedo el arco. Yo señaló hacia el este. ¿Lejos? 50 kilómetros. La decepción en sus caras. Los dejo atrás y entró en una iglesia. Mi madre está sentada en el altar con la espalda pegada a la pared. Pienso si se habrá perdido. Llega un tipo vestido de cocinero. Si buscas las piruletas quizá se hayan derretido, le digo señalando a mi madre que las ha usado como cojín. Estamos en casa, dejo a mi madre en el sofá con la estufa puesta y me pruebo una pamela blanca calada (en realidad es una tapa de cubo de basura). Mi tía dice que si voy así a la boda dejaré en mal lugar a toda la familia. Eso pretendo, respondo. Miro el reloj, pienso que llego tarde a clase (aunque es de noche). Al llegar al portal saludo a unas vecinas. Mientras me alejo hacia Económicas oigo a mi madre decirles a través del telefonillo que me digan que he olvidado la pamela. Nadie me dice nada.

corra, pero elegantemente

miércoles, 5 diciembre 2018.  Camino por la calle. A ratos es de noche, a ratos es de día. Alberto va delante con nuestra sobrina, cruzan la calle, me quedo atrás, tengo que correr porque el semáforo va a cambiar. Intento correr con elegancia porque quiero que los que están en sus coches piensen "Qué elegantemente corre esa mujer", pero a llegar a la cera casi me estampo contra un muro. Aparecen Chivite y su mujer. Chivite me pone la mano en el hombro. ¿Qué te cuentas, Bono?", dice. A ratos es Chivite, a ratos Enrique. Después se despide, camina delante de nosotros de la mano de su mujer. Parecen dos adolescentes, pienso. Alberto y mi sobrina han desaparecido. Recuerdo que Alberto dijo que si nos perdíamos nos veríamos en el café más bonito del pueblo. Estoy en un autobús. Quiero bajar, pero no me sé las paradas. Cuando todos bajan, yo también. Plaza con casas humildes y encaladas. En una pone "Café". Entro. Es un restaurante muy lujoso. Está vacío. Estoy en el pasillo de lo que parece una residencia de estudiantes. Abro una puerta y Alberto está en la cama leyendo el periódico. Por fin has llegado, dice. En ese momento llega Míchel. El pasillo es tan estrecho que tengo que meter barriga y dejar de respirar para que pueda pasar a su habitación.

amalgama

martes, 4 diciembre 2018. Estoy en el dentista. Me siento y cierro los ojos. Al cabo de un rato miro de reojo y lo veo haciendo una escultura de Nefertiti de tamaño real. Pienso que no le va a quedar amalgama para empastarme la muela.