ley de la levedad

lunes, 20 febrero 2017. Voy con mi madre por calle Larios. Lleva un vestido camisero hasta el suelo. Me dice que quizá se haya arreglado demasiado. Le digo que para una vez que sale, está bien que se arregle. Buscamos una joyería, quiero comprar una alianza de plata para grabarle "ley de la levedad". Entramos en una tienda elegante de puertas automáticas. Nos reciben varias chicas uniformadas, pero, al pasar la segunda puerta, se convierte en un almacén de todo a cien. Me fijo en unos sacos térmicos con forma de personajes de dibujos animados. Ya sé lo que quiero para Reyes, le digo a mi madre. Mi madre está indignada y se va. Yo me quedo mirando utensilios de viaje para avión, entre los que hay navajas y cuchillas. Un letrero en chino (que leo perfectamente) dice: "Aptos para cabina." Miro unos tarritos de cristal con lápices y tizas dentro. Pienso en que cuando tenga una casa para mí sola pintaré una pared de negro para que haga de pizarra. La imagen de mí, sentada sola sobre una alfombra pintando en la pared me da muchísima pena e intento encontrar la salida.

alcantarilla

jueves, 16 febrero 2017. El actor Neil Flynn tiene un bar. Lo veo cansado. Ayudo a recoger platos y fregar. Me da la gracias. Le digo que es mi último día, que se acabaron las vacaciones y vuelvo a casa. Todo se acaba, dice en un español perfecto.
+
Tengo que salir y veo por la ventana de la cocina que ha empezado a llover. Me pongo mallas y botas de agua. Una vecina entra mientras me estoy cambiando. Hay vecinos por toda la casa. Mi padre dice a gritos: ¡El mafioso de abajo ha venido a despedirse!
+
Hay un patio con gente castigada. El castigo consiste en que están bajo tierra y sólo les sobresale la cabeza de una especie de alcantarilla con agujero y candado. El castigo se remata contando chistes por unos altavoces. Ellos deben evitar reír. Veo que queda un agujero libre. Se supone que es el que me ha tocado. Le digo a alguien, quizá un carcelero, que debo ir a la óptica porque las patillas de mis gafas están dobladas.
+
Estoy en el centro de una habitación sin techo. En el suelo hay dibujos geométricos. Doy una vuelta y compruebo que la circunferencia está mal dibujada. Sobre una pared hay una cortina muy fina. Me escondo detrás. Puedo ver a través de ella sin que me vean. Aparece un hombre con un perro y tres perritas. Habla con alguien. Le cuenta que las tres perritas son las putas del perro. Los suelta de las correas. Temo que me huelan y se acerquen, pero no lo hacen. El perro persigue a las tres perritas sin salirse de la circunferencia del suelo.

gafas, vestido acartonado y cencerrada

miércoles, 15 febrero 2017. Voy a recoger unas gafas. me dicen que estarán listas la próxima semana. Al darme la vuelta para marcharme, me dicen que ya están listas. Me cobran 100 euros menos que el precio convenido. No veo nada con ellas.
+
Encuentro una caja con unas medias y un vestido camisero que, se supone, fueron de mi madre. Como es demasiado corto, me lo pongo sobre el vestido que ya llevo puesto. La tela está acartonada y para que me cierren los botones debo ponerme un sujetador muy apretado tipo años 50. Las medias están pasadas y se rompen. Un chico, mitad Elías, mitad Manuel, me dice que me dé prisa porque no llegamos a la cencerrada. Señala a lo lejos. Se ven luces rojas, blancas y verdes cubriendo un monte. Le digo que vaya solo, que yo lo espero en el hotel.

futuro

martes, 14 febrero 2017. Salgo de una casa que se parece a la casa de Nuria (una compañera del colegio). La casa está en alto. Tengo prisa por irme de allí. Un tipo me dice que tengo que pagar para irme. Le doy a dos niñas en prenda, me hago una bola y ruedo calle abajo. Al parecer tengo un examen y llego tarde. Laura, la hija del escritor Chivite sale de un bar con un perrito caliente de un metro. Quiere que me siente con ella y dos amigas. El bar es un caos. La dueña nos trae chupitos de gelatina y comida con muy mala pinta. Aparece Javi. Está delgadísimo. Me alegro mucho al verle, lo abrazo. Le pregunto la hora y decido sentarme porque ya no llego al examen. De repente estoy limpiando cacharros de cobre en un primer piso. Por la ventana veo el caos. Unos comen mientras caminan, otros orinan entre dos coches, un tipo baja de su coche y se cepilla los dientes, escupe al asfalto. Dos niños juegan sobre la uralita de un añadido a una tienda. Esa niña se va a caer, pienso, y la uralita entera cae. Los niños se levantan como si nada. Pienso que todo va a peor, que cuando sea vieja el mundo será aún peor. Pienso que quizá debería meter todo lo necesario en una casa alejada del mundo, para no tener que salir nunca. También pienso que quizá sea bueno morirse pronto para no tener que pasar por un futuro tan horrible.

café egipcio

lunes, 13 febrero 2017. Alguien me dice que prepare café. Hay una lata sobre la mesa. La abro. Hay grumos de café que deshago con una cucharilla. ¿Seguro que esto es café?, pregunto. Es café egipcio, dice alguien. Preparo café sin rechistar, aunque ese café parezca heces secas de algún animal. 

procesión pagana

jueves, 9 febrero 2017. Terrazas de bares llenas de gente que cena. Intento sentarme en mi mesa pero alguien ya se ha sentado. Pierdo cosas pequeñas que se me caen del bolsillo. Me siento en la mesa de los niños, sólo está mi prima Cristina. Pongo mis platos con comida a su lado. Voy a buscar cubiertos. Cuando vuelvo todas las mesas están llenas de niños y mis platos han desaparecido. Le echo una bronca a gritos. En las mesas de la calle sólo quedan restos. Un chico me lleva a ver un patio de luces desde lo alto de un edificio. Cada uno está pintado de un color. En las calles hay fiesta. Parece una procesión pagana. No sé en qué ciudad estoy.

más caos

domingo, 5 febrero 2017. Todo está desordenado. Hay un pupitre igual al que yo tenía en mi cuarto. debo ordenar papeles mientras alguien abre y cierra una ventana. Los papeles vuelan. Sensación de haber vivido eso antes. Luz de bombillas a pesar de entrar luz por la ventana.

ascensor

domingo, 29 enero 2017. Alberto y yo entramos en el ascensor de la casa de mis padres. Se para, pulsamos el botón de emergencias. Nada. Me fijo en que la cabina no tiene techo. Salgo trepando y pido ayuda, pero nadie parece verme. Un tipo me persigue. Me escondo en el dormitorio de la antigua casa de mis padres, pero me encuentra de todos modos. Tienes hijos, le digo para que me deje en paz. Él esconde a su hija pequeña bajo la cama como si fuera unas zapatillas, y viene a por mí.

gatos enormes

sábado, 28 enero 2017. Parece que estoy en el sur de Portugal. Camino por calles con mucha luz donde todas las caras me recuerdan a alguien. Veo a algunos de mis amigos en un autobús, me saludan. Entro. De los espacios para las maletas que hay sobre los asientos, caen gatos enormes.

castañas

jueves, 26 enero 2917. La familia del escritor Chivite vive en la casa que fue de mi bisabuela, en Estepona. La han decorado a su modo, casi parece una casa del norte, a pesar de las paredes encaladas y las rejas de hierro hasta el suelo de las ventanas. A la hija mayor le han dado un premio y la persiguen periodistas. Envían incluso bandas armadas a la puerta de la casa para obligarla a que conceda entrevistas. En la cocina hay botes de castañas. Cada vez que paso por la cocina, quieren que me coma una. Chivite llega del trabajo, dice que unos niños le han disparado pintura. Lleva perilla de chivo, se parce a Trostky.

seto

sábado, 21 enero 2017. Paso por delante de la terraza de un bar. Veo llegar a la chica que aparca coches en mi calle. Va muy maquillada, con la melena suelta y el pelo lleno de margaritas pequeñas. Me viene a la cabeza la palabra seto. Su pelo parece un seto, digo entre dientes. Parece que me ha oído y me sonríe desde lejos. Señala un desayuno en la carta y comienzan a traerle platos y platos. Me alegra mucho verla allí, disfrutando de la comida. Cuando quiero acercarme para saludarla, noto que estoy en otro plano, que la miro desde otro plano., como si hubiera un cristal invisible que no me dejara acercarme a ella.

mudanza

viernes, 20 enero 2017. Se supone que Daniel yo hemos terminado los estudios y lo estamos celebrando con otros compañeros en un hotel. Una pareja nos dice que debemos vaciar nuestro cuarto. Nuestro cuarto es en realidad un piso muy pequeño con poca luz que parece que se cae a trozos. Cuando voy a coger mis libros, la chica de la pareja entra y dice que son suyos. Me da a cambio un montón de cintas de casete sin caja. No sé cómo la convenzo de poder llevarme al menos las fotos enmarcadas de mis escritores favoritos. Lo metemos todo en un coche que no sé de dónde ha salido. El chico de la pareja me dice que no me fíe de su novia, que el coche, en realidad, irá en un trailer con otros coches y es posible que pierda todo lo que meta en él.

salvajes

miércoles, 18 enero 2017. Camino Fuente Olletas abajo. En la acera de enfrente pelean unos niños. Pienso que juegan, pero uno llora desconsoladamente. No puedo cruzar porque pasan coches a toda velocidad, les grito, les digo que lo dejen en paz, que son unos salvajes. Uno de ellos se encara contra mí, pero tampoco cruza. No comprendo como no se para nadie a ayudar al niño que está en el suelo.

troglodita

lunes, 16 enero 2017. Carmen, Enrique y yo estamos en la terraza de un bar. Le contamos a una chica lo bien que lo pasamos en su boda. Le explicamos quién es Makoki, pero parece que no nos cree. Comienzan a pasar coches de policía y casi atropellan a una niña. Intento distraerla cantándole canciones de los payasos de la tele con las letras cambiadas para que no pierda atención. Carmen dice que ha conocido a un poeta que se llama de apellido Aire de Logroño. Mientras hablan relleno saquitos térmicos con trigo. Aparece mi sobrino Diego y me pide que le haga un disfraz de Troglodita.

delantal

viernes, 13 enero 2017. Voy con una chica. Me dice que está buscando piso. Casualmente mi amigo Juan alquila una habitación, le digo. La habitación resulta ser un loft enorme que ocupa toda la planta baja de un edificio años 50. Incluye una cafetería abierta al público. Juan nos recibe con un delantal negro que le llega casi a los pies. No pregunta qué queremos tomar. La chica pide algo, y Juan le dice algo sobre no tener muelas. Se ríen. Juan se pone el abrigo sin quitarse el delantal y se va. Me despierto con un dolor de muelas enorme.

macarrones del fin del mundo

jueves, 12 enero 2017. Al parecer el fin del mundo estaba muy cerca y a todo el mundo le había dado por celebrarlo comiendo macarrones. Cuando llegaba a por mi plato ya no quedaban. Me decían que mirara en  cocina a ver si quedaba otra cosa. La cocina era una calle con gente en las aceras comiendo macarrones. Un chico con dos niños pequeños, me decía que había inventado una silla que viajaba en el tiempo. Lo había hecho por los niños, recalcaba. La silla no era más que una trona con correas. Por más que miraba la silla, no entendía cómo podíamos sentarlos los cuatro. Mientras tanto, unos camiones militares empezaban a llegar para matarnos a todos.

congelados

miércoles, 11 enero 2017. Al entrar en un supermercado me doy cuenta de que llevo una bolsa con compra de otro supermercado. Le digo a una chica que me cierre la bolsa para poder entrar si que al salir me la revisen. No quiere hacerlo y me manda a otra chica que está en los congelados. Al llegar a los congelados, la bolsa que llevaba se ha convertido en un paquete cuadrado del tamaño de un ladrillo. La chica de los congelados me pregunta si tiene que congelarme algo. No sé qué decir. No le respondo y sigo mi camino con el paquete cerrado en la mano. Mientras camino por los pasillos del supermercado, noto que el paquete está cada vez más frío. Se convierte en un bloque de hielo. Me despierto con un dolor enorme de manos.

células muertas

lunes, 9 enero 2017. Recorto anuncios de cremas hidratantes de una revista. Un niño, al que no le veo la cara, me pregunta hasta cuándo se reproducen las células. Le digo que no lo sé, que supongo que hasta los 50 años ya que el hombre vive más o menos 100. ¿Sólo?, dice el niño asombradísimo. Bueno, a lo mejor tú vives muchos más. Al darle un beso en el pelo, me extraña que no huela a nada.

cama pita

sábado, 7 enero 2017. Cuido de una serie de ancianos. Es la hora de dormir y aparecen unos panes tipo pita en el suelo. Cada anciano duerme en uno. Sólo tengo que cerrar los panes para que no cojan frío por la noche. Aparece mi madre. Intento que se quite el maquillaje antes de meterse en su cama pita. Después de un buen rato cede a que le limpie la mitad de la cara. Le pongo una loción verde y le borro la mitad de abajo. Los ojos no me los toques, que si pasa algo durante la noche quiero estar guapa, dice.

cajas

lunes, 2 enero 2017. Hay varias niñas pequeñas y un bebé. Juegan con joyas y bisutería de plástico. El padre de una de las niñas es el escritor Chivite. Se supone que viene a recogerla. Me mira dándome a entender que está todo muy revuelto. Intento que las niñas se organicen y metan las joyas en diferentes cajas, separando las buenas de las de plástico. El anillo más antiguo está roto. No sé dónde debería ir, así que pongo otra caja para las joyas rotas.