de cuestas empinadas

lunes, 21 julio 2014. Camino por la calle. De repente se forma una cola en una acera para subir una rampa estrecha muy empinada. Voy detrás de una madre con un carrito de bebé. Al llegar arriba hay que bajar una escalera aún más empinada con escalones muy estrechos. Pienso que la madre no podrá bajar con el carrito, pero lo hace. Dejo pasar a varias personas. Intento dar la vuelta, pero pienso que bajar la rampa será aún peor. Esto suele pasarme siempre en los sueños, le cuento a una chica.

ascensor

domingo, 20 julio 2014. Entro en un ascensor. Al cerrarse la puerta comienza a inflarse hasta aplastarme contra la pared del fondo. Intento no moverme porque pienso que si explota el ascensor caerá al vacío. La puerta-globo desaparece y el ascensor comienza a bajar. No se para en ningún piso, sigue bajando. Ya no se ven puertas, sólo ladrillos. Apoyo las manos sobre la pared de ladrillos para intentan pararlo. Lo paro. Intento hacerlo subir gateando en vertical sobre la pared de ladrillos. Me duelen mucho las manos. 

bolso verde

domingo, 13 julio 2014. Camino hacia la casa de mi abuela, elijo el camino más largo para poder pensar. Pienso en el futuro, elaboro conversaciones mentalmente. Al llegar, la casa se ha convertido en un bar. El pasillo y el patio están llenos de gente apiñada bebiendo y comiendo enormes platos de lo que parece comida alemana. Le pregunto a una chica si ha visto mi bolso verde (yo no tengo ningún bolso verde). La chica dice que está en la ventana. Consigo entrar en el dormitorio, pero la ventana está cegada con varias capaz de mosquiteras metálicas. Al volverme, veo que el dormitorio es sólo un cuarto en ruinas. En el suelo hay cientos de juguetes rotos, míos y de mis primas. Intento salvar algunas cosas, recortables, figuritas de animales, recuerdos de viajes. Pienso que en realidad nada de eso es mío, sólo se parece, así que lo dejo en el suelo, entre los escombros y salgo. La gente se ha ido. Le pregunto a mi hermana si ha visto mi bolso verde. Está ahí, señala a ninguna parte. 

trimestres

sábado, 12 julio 2014. Estoy en una clase donde todos toman apuntes. La chica de mi izquierda según va escribiendo, lo escrito, se vuelve letra impresa. Yo no tengo papel ni bolígrafo. Le pregunto si me prestará después sus apuntes. Afirma con la cabeza sin dejar de escribir. De repente estoy sentada en el escalón de casa, mi madre dice que he sacado sobresalientes en todas las asignaturas. Imposible, falté a los primeros dos trimestres. En todas, repite. Imposible, ni siquiera llegué a examinarme, respondo.

luciano y los cactus

viernes, 11 julio 2014. Luciano me cuenta que cuando le preguntan por mí no sabe qué decir y por eso ha venido a verme. Mientras me habla, jugamos tumbados en el suelo con unos cactus muy pequeños de goma. Esto es para siempre, dice. No sé si se refiere a nosotros o a los cactus que se quedan pegados a nuestros dedos.
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Llego a una papelería. Una señora con trenzas rubia corre entre las libretas, me ofrece varias con cuadrícula. Le hablo en inglés, le pido páginas blancas de la marca Canson o Guarro. ¿Guaro?, repite ella. Le digo que sí. Cada vez que me enseña una libreta y le digo que no con la cabeza, la parte en varios trozos sin dificultad.

cinturones

jueves, 10 julio 2014. Estoy con un grupo ruidoso. Llevan guitarras, cantan. Comienza lo que parece una ronda de preguntas. Yo deseo que me pregunten cualquier cosa para poder decir que no soy rociera (porque sospecho que el grupo lo es). Aparece Daniel con su mujer y su hermana. No le enseñéis los cinturones que hemos comprado para que no sufra, les dice. Me los enseñan de todos modos. Unos cinturones transparentes de plástico de colores. No entiendo cómo puede pensar que podría sufrir por eso. ¡Oh, qué bonitos!, digo exagerando para no dejarlo en mal lugar.

descalza

miércoles, 9 julio 2014. Salgo de casa. Al cabo de un rato me doy cuenta de que voy descalza. Llego hasta el comienzo del paseo marítimo. Parece que ha llovido porque hay charcos y una explanada de piedras casi cubierta de agua. Me pongo a correr. Pienso que pensaba que me costaría más correr descalza, pero avanzo con facilidad entre la gente.

universidad okupa para genios

lunes, 30 junio 2104. Al parecer me he matriculado en la "Universidad Okupa para Genios". En mi clase sólo hay hombres. Es el primer día, el tutor no ha llegado y salgo a curiosear otras clases. En una unas chicas hacen danza teatro con una nevera muy vieja. En un patio hay clases de cocina vegana. Un chico me pregunta qué he elegido. Matemáticas espaciales, respondo. Cuando quiero volver no doy con el camino de vuelta. Una chica dice que si mi móvil tuviera acceso a mapas ya habría encontrado el camino. El chico que está con ella, y me suena mucho de algo, se ofrece a llevarme. Cuando caminamos todos nos miran. Nos paramos delante de un monte nevado que hay al fondo de una calle. La calle desemboca en el mar. Decide bañarse en el agua helada. Unos tipos se acercan extrañados y me pregunta qué hago con él. No entiendo nada. Cuchichean. Es Beckham, les oigo decir. Ahora caigo. Cuando Beckham sale del agua le advierto que lo han reconocido. Señala con el dedo la puerta de la "Uniersidad Okupa para Genios" y desaparece. Al llegar a la puerta, una profesora me dice: Llevamos buscándote más de una semana.

diez muñecos

domingo, 29 junio 2014. Estoy en un centro comercial, los techos son muy altos y eso hace que aún lo parezca más. Hay cabinas con ofertas. En una dice que te gradúan la vista y te hacen las gafas gratis, y sólo por entrar a mirar modelos regalan un racimo de diez muñecos que van unidos con hilos. Una dependienta me empuja para que entre. Me da los muñecos, en la cabina hay sólo cuatro gafas que no me gustan. Le digo que no me interesan, me despido. La chica me agarra del pelo e insiste en que me haga unas gafas. Al negarme e intentar huir, me quita los muñecos que me regaló. ¡No entréis, es un timo!, les grito a los demás clientes.

cabeza amarilla

jueves, 26 junio 2014. Una chica me lleva por unas calles (que ya conozco de otros sueños) hasta un patio donde hay una fuente hecha con piedras. Me dice que mire la fuente. De entre dos piedras empieza a salir muy despacio la cabeza de una serpiente amarilla. Se va a cercando a mi cara. Intento moverme pero no puedo.

la postura del elefante

miércoles, 25 junio 2014. Al parecer he leído en algún sitio una postura para hacer estiramientos, pero sólo se puede hacer usando una barandilla desde el lado de fuera. Lo intento en la terraza de la casa de mis padres, pero cuando he terminado miro hacia el vacío y temo caer. Llamo a Alberto que, al parecer, está durmiendo la siesta en el estudio de mi padre. Le digo que me ayude a volver a la terraza. Me mira extrañado. Estaba haciendo la postura del elefante, le explico.

basura

lunes, 23 junio 2014. Camino con un grupo de personas, no sé quiénes son. Un tipo bien vestido se acerca y nos dice que saquemos una enorme bolsa de basura de un contenedor subterráneo. Obedecemos sin rechistar. Le pregunto si quiere que separe los tapones de las botellas. Sí. El hombre pregunta si alguien lleva crema de manos. Nadie responde. Un tipo me dice: Seguro que tú llevas. Me hago la loca. El tipo insiste mientras el hombre bien vestido come algunos restos de basura.

maratón man

domingo, 22 junio 2014. Chivite ha venido a participar en un maratón. Lo veo correr desde arriba, como si yo planeara sobre los ficus centenarios de la alameda.

pronóstico

sábado, 21 junio 2014. Entro en un salón de actos donde Jonás va a proyectar su nueva película. Una señora en silla de ruedas me dice que a su lado hay un sitio libre. Cuando me acerco, me dice que tengo dos bultos en el cuello y que posiblemente muera muy pronto.

la visita

jueves, 19 junio 2014. Estoy de visita en casa de unos familiares en Birmingham y me dicen que vendrán a verme unos parientes y vecinos. De repente la calle se llena de gente, sobre todo hay familias indias venidas desde muy lejos. Al mirar por la ventana del piso superior, la calle está llena de saris de colores.

mi casa era un saloon

miércoles, 18 junio 2014. Alberto dice que sale un momento. En ese instante se agolpan a la puerta de casa un montón de vecinos que empujan la puerta. Gritan que quieren ver el mundial. Intento contenerlos, pero sola no puedo y la puerta se ha convertido en una de esas hojas abatibles de las cantinas del oeste. Consiguen entrar, revuelven la casa, incluso veo cómo se meten cosas en los bolsillos. Enciendo la tele y  al fin se tranquilizan: miran extasiados un partido de fútbol.

la hora de los elefantes

martes, 17 junio 2014. He quedado con Elvira Lozano. Me ha explicado cómo reconocer su casa: Hace esquina y está rodeada por una empalizada de cañas muy oscuras. La calle está desierta, es mediodía y hace mucho calor. Lo que desde fuera parecía un chalecito con jardín, por dentro es una inmensa explanada con enormes mansiones coloniales. De repente aparece una cría de elefante a toda velocidad, me empuja. Veo a lo lejos que viene toda una manada. Corro hacia la casa-mansión de Elvira. Entramos y cerramos la puerta con un enorme cerrojo. Todas las tardes lo mismo, es la hora de los elefantes, dice Elvira sofocada. Me fijo en lo que hay a nuestro alrededor. La casa no es más que un minúsculo cuarto de aseo con un váter y un lavabo. Aquí tengo todo lo que necesito, dice abriendo el grifo.
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Se supone que vengo de una manifestación y soy la encargada de hacer desaparecer las pancartas porque están registrando las casas. Mi padre dice que, antes que nada, borremos las inscripciones. Despega las letras con facilidad y por arte de magia las pancartas se vuelven de tela estampada. Ahora incluso puedes dejarlas tranquilamente sobre la mesa, dice mi padre.

azafata de bus

lunes, 16 junio 2014. Voy en un autobús de madera donde todo el mundo se comporta como en un avión. Incluso hay azafatas. Cuando llegamos a la última parada todos se atropellan a la salida, incluso se han dejado bolsos y portátiles en los asientos. Una azafata sonríe, nos desea buena estancia, espera volver a vernos, dice. Siento vergüenza ajena.

sevillana de poetas

domingo, 15 junio 2014. Hay visita en casa de mis padres. Para zafarme, salgo a a terraza a recoger ropa tendida (la terraza no es la de su casa sino la de la mía). Mi padre supervisa mis movimientos. Date prisa, ha que tender otra lavadora, dice. Ahora voy. No, ya, si la ropa pierde calor habrá que lavarla otra vez, insiste. En la cocina hay una lavadora antigua, de turbina. Imposible sacar la ropa, está ardiendo. Alguien tiene la radio puesta, una sevillana sube por el patio de luces. La letra de la sevillana está dedicada a Inma Luna y Ana Pérez Cañamares. Quiero llamarlas enseguida para que pongan la radio, pero mi padre, desde la puerta, me advierte: Si la ropa pierde el calor habrá que lavarla otra vez.

pop casino

lunes, 9 junio 2014. Estoy en la casa de mis padres y todo está a oscuras. Llaman a la puerta, por la mirilla no se ve nada, pero reconozco la voz de "Sr. Chinarro". Cuando está a punto de meterse en el ascensor para irse, abro. Llevas una batamanta, dice. Ojalá, es una bata puesta del revés, le digo. Dice que estaba haciendo tiempo y ha decidido subir a verme, se sienta y pone la tele. Después paso a por ti, dice de repente y se va. No sé cómo he llegado al patio de la casa de mi abuela. Una de las chicas de "Paulina en la playa" explica que se ha montado un grupo por su cuenta. Canta una canción sobre Boris Vian. La letra dice que Vian nació la noche de San Juan. Pienso que lo confunde con Sábato, pero no digo nada. Se forma un corro de gente. Al verme en un espejo que hay en la pared, veo que me estoy comiendo una pera enorme con forma de zapatilla de deporte blanca con pequeños logos de colores. Le busco la etiqueta por si fuera una pera "Beltrán" para llamar a Carmen y contárselo. Recuerdo que "Sr. Chinarro" iba a venir a buscarme. Intento enviarle un sms diciéndole que no estoy en casa, pero en la pantalla del móvil a parece el dibujo de una mesa de juego y, cada vez que pulso una tecla, el móvil emite sonido de monedas, campanas estridentes y una voz mecánica grita: "¡Pop casino! ¡A vuelto a perder!