la pena y el pastiqué

jueves, 20 septiembre 2018. Voy en coche con un tipo muy tosco que, antes de bajar me pregunta: ¿Te gusto? No me gusta nada de nada, pero no se lo digo. No sé quién es, pero me da mucha pena. Entramos en el restaurante. Farolillos aquí y allá. Decoración supuestamente romántica con guirnaldas imitando parras y florecillas. Todo esto es de plastiqué y, aún así, no van a dejar que cenemos. Efectivamente, el maître nos mira y tuerce la cabeza. Nos dice que no tiene mesas libres (todas están vacías). Salimos dócilmente. Antes de entrar en el coche el tipo tosco vuelve a preguntar: ¿Te gusto? Es de noche, miro a mi al rededor buscando "algo". ¿Te has fijado en que llevas el coche abollado?, le digo por toda respuesta.

un lugar para dejarse caer

miércoles, 19 septiembre 2018. Paso de estar en una casa con un tipo que tiene que hacerme una foto para acompañar una entrevista, a seguir a un niño con mi cámara enfocándome solo los pies. Pienso en una película que solo siguiera los pasos de algunas personas, sin diálogo. El niño llega a un acantilado. De repente yo soy el niño y me asomo. Se ve todo un pueblo sumergido. El agua está transparente ¿Eso es el volcán Santa Margarita?, pregunto a nadie. Pienso en que sería un buen lugar para dejarse caer. De repente estoy con varios amigos repartiéndonos en dos coches. ¿Alguien se ha acordado de la comida?, pregunto, pero los amigos ya no están.

piscina de gelatina verde y una cabra parlante

domingo, 16 septiembre 2018. Alguien me ha invitado a pasar unos días en la casa de sus padres. Hay una piscina que, a ratos, parece estar llena de gelatina verde. Una chica escribe poemas en la terraza. Le digo que debería dejar de escribir cosas cursis como "paseamos de la mano". Un chico ha perdido su sándwich.  Lo encuentro detrás de una lámpara. Está relleno de albahaca y aceite. Me mancho las manos de verde. Pienso que quizá la piscina esté verde por eso, porque alguien antes que yo se haya lavado las manos allí. Comienza a llover. Todos dicen que hay que ir recogiendo. Les digo que siempre he pensado que la felicidad es bañarse en una piscina mientras llueve. No me hacen caso. Aparece una cabra y se abraza al chico que nos ha invitado. Le dice (a la cabra) que el curso ha empezado y tiene deberes de química. La cabra responde que ya lo sabe. Me sorprendo muchísimo de que la cabra sepa hablar. La cabra se vuelve, me mira y me saluda con un "Ah, hola". ¿Me conoces?, le pregunto. Sí, te conozco pero no te entiendo cuando hablas, dice la cabra.

sujetador

sábado, 15 septiembre 2018. Antonio y yo estamos en una habitación de hotel enorme. Desde el ventanal se ve la playa. Hemos quedado para preparar una charla. Ha traído varios trabajos encuadernados, dice que los repase y use lo que necesite. Sin pensarlo abro por la primera página, miro el índice y marco con bolígrafo lo que me interesa. Nada más hacerlo, caigo en la cuenta de que tengo que devolvérselos. Busco a Antonio para decirle lo que acabo de hacer, pero no está.
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Estoy en un dormitorio que se supone es el que compartimos mi hermana y yo. Un chico con mono blanco arregla algo en el techo subido a una escalera. Entran dos chicos con mono azul, dejan algo en el suelo y, al irse, le preguntan algo al del mono blanco y se ríen. ¿Qué te han dicho?, le pregunto. Que hay unas bragas en el suelo. Me levanto a recogerlas. Es un sujetador de mi hermana. Le pido disculpas por el desorden, le digo que no es mi dormitorio, que yo soy una maniática del orden.

montblanc

viernes, 14 septiembre 2018. Un tipo cumple 40 años. Mi madre, dice que hay que regalarle algo. ¡Date prisa!, dice. Envuelvo la pluma y el portaminas Montblanc que me regaló mi padre cuando cumplí 50. Estoy sentada en el rellano, junto a la puerta de la vecina de mi madre arrepintiéndome, pensando si quedaré muy mal si le pido que me devuelva al menos el portaminas. Mi madre sale y entra de casa de la vecina. Ten, dice y me da mi agenda. La funda está blanda y rota, como si hubiera pasado horas en el agua.

traductor

martes, 11 septiembre 2018. Hay un mirlo en la terraza que me despierta por las mañanas. Parece que hable con otro mirlo. Se lo cuento a alguien. Me dice que puede prestarme un aparato traductor, mirlo-español. Lo pongo junto a la puerta de la terraza y espero. El mirlo le dice a otro (hablando de mí): "No sabe vestir".

secador

lunes, 10 septiembre 2018. El periodista Quique Peinado va a entrevistarme para una revista de poesía. Quedamos en una peluquería. Para tener más intimidad (hay chicas de un lado a otro y señoras cardándose) metemos las cabezas en un secador. Estamos muy incómodos. Me trata de usted. ¿No crees que, ya que estamos tan cerca, deberíamos tutearnos?, le digo.

borrón

domingo, 9 septiembre 2018. Estoy en una clase con los pupitres colocados en gradas. Le paso a Joan El amante de Duras para que se lo pase a Sora que está en primera fila con Jurdi. Cuando llega a ella, veo que alguien por el camino se lo ha dedicado. Sora coge un boli rojo y comienza a tachar la dedicatoria hasta emborronarla por completo. El borrón es el dibujo de usa rosa perfecta.

noche y día

sábado, 8 septiembre 2018. Llego a la casa de mi abuela, es de noche y la puerta está abierta. Intento cerrarla, pero no encaja. Pienso que cualquiera podría colarse. Intento decírselo a mi familia, pero nadie me hace caso. Charlan en el comedor de pamplinas. En la mesa hay muchas fuentes con comida y copas, como si estuvieran celebrando algo. Salgo de la casa y llego en medio segundo a la Plaza de la Merced. Las farolas están apagadas y el suelo mojado. La gente sale a la vez de tres cines con caras largas a pesar de que en los carteles aparecen películas que parecen comedias. Todo me da la impresión de sucio y triste. Se hace de día de repente. Veo salir a mi sobrina Elena con sus amigas de una heladería. Llevan camisetas muy ajustadas y pantalones muy cortos. Vais desnudas, deberíais poneros algo de ropa para comer helado, les digo. Se enfadan muchísimo.

otro ascensor

viernes, 7 septiembre 2018. Llegamos a un ascensor. Junto a la puerta hay un cable de oro que, se supone, lleva allí enrollado un tiempo. Le digo a Alberto que necesito un trozo para hacerme anillo. Lo corta con facilidad y me lo da. Llega una familia: una mujer mayor con un bebé, su hijo grande simplón y el abuelo en silla de ruedas. El ascensor es enorme con paredes de cristal, cabemos todos (silla de ruedas y cochecito de bebé incluidos) y sobra sitio. La mujer me cuenta que el bebé es de su otro hijo, casado con una japonesa de nombre raro, por eso ella le llama "blablabla". El hijo simplón, que tendrá mi edad, dice que acaba de llegar de un campamento donde no lo han tratado muy bien. No sé qué me cuenta sobre todo el dinero que ha pagado, y total para que le obligaran a vestirse con uniforme. De repente estoy en una terraza sin barandilla. Una la señora de antes, ahora es joven y me habla desde la calle. Me tumbo en el suelo para no caer y asomo la cabeza para oírla mejor. Dice que le explique cuál es el secreto de las parejas. Nadie cambia, le digo resumiendo. La señora asiente. Reaparece ella misma de mayor con el bebé japonés en brazos y se sienta a mi lado en el suelo.

ascensor

jueves, 6 septiembre 2018. Al entrar en el ascensor de la casa de mis padres, dos señoras muy mayores dan una carrera y entran justo antes de que se cierre la puerta. Se ríen de su hazaña. Después hablan entre ellas con la voz engolada. No sé bien de qué me hablan. Les digo que en sitios pequeños es mejor hablar del tiempo, porque si se tocan temas trascendentes podríamos estar en desacuerdo y acabar muy mal. ¿Te imaginas?, ¡y aquí dentro!, se dicen una la otra y vuelven a reír.

chinchón

miércoles, 5 septiembre 2018. Estamos de excursión con un grupo de desconocidos  en un pueblo que se parece a Chinchón. Deambulamos por la plaza buscando un restaurante donde, se supone, alguien ha reservado para cenar. Alguien me dice que ya he estado aquí, en la boda de nosequién. Mientras esperamos a que preparen la mesa, miramos periódicos amontonados en el bar. Hay algunos con viñetas de Federico del Barrio. Todos lo admiran muchísimo. Me preguntan si es verdad que es amigo mío. Les digo que sí, y que es una persona normal, incluso tímida, a pesar de ser un genio. También, que hemos tenido mucha suerte con su novia porque es encantadora y muy divertida. Por fin nos dan la mesa, es enorme y cuadrada. ¿Cómo nos sentamos?, pregunto, porque si alguien te cae mal puede fastidiarte toda la noche. Se ríen, pero yo lo decía en serio.

nada de pasillos

domingo, 2 septiembre 2018. Dibujo los planos de una casa. Planta cuadrada, una habitación en cada esquina. Mientras dibujo, me digo en alto: "Nada de pasillos".
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Hablo con Penny ("The big bang theory"). me cuenta que le cuesta mucho hacer ejercicio cada día para mantenerse en forma. No me lo puedo creer, le digo con un tono algo exagerado, en casa te llamamos "Penny la deportista".

duelo

sábado, 1 septiembre 2018. Estoy con un grupo de personas a las que no conozco. Se supone que son testigos. Se supone que tengo que batirme en duelo con alguien. Ensayamos los pasos. A pesar de dar nueve no he conseguido alejarme, seguimos muy cerca. Aunque me ponga de perfil será fácil que me dé, pienso. Me alejo un poco del grupo. Un chico muy joven me sigue. ¿De verdad tenemos que hacer esto?, le digo. Vámonos poco a poco, sin decir nada, dice.

fuegos artificiales

viernes, 31 agosto 2018. Vamos en coche por calle María. Al final de la calle hay una cuesta de tierra y temo que las piedras que sobresalen puedan dañar los bajos del coche. Llegamos a un hotel y nos colamos porque queremos subir a la azotea para ver los fuegos artificiales. Entramos en una habitación enorme con rampas. Trepo por las cortinas, pero no hay azotea. Intentamos escapar antes de que nos pillen. Una vez fuera me doy cuenta de que me he dejado el bolso en el cuarto de baño. Entro con seguridad y le digo a la chica que limpia que he olvidado el bolso en "mi" habitación. Para demostrarle que es verdad saco un espejo de niña y un carnet que parece de juguete.

chupete

jueves, 30 agosto 2018. Estamos en un restaurante con dos mujeres y una niña (abuela, hija y nieta). No sé quiénes son. La niña lleva chupete a pesar de tener siete u ocho años Intento convencerla de que lo use sólo por la noche antes de ir a la cama, y le cuento que mi prima tardó tanto en dejarlo que se le formó un hueco entre los dientes. No me cree. Mientras, el camarero trae platos enormes que no coinciden con lo que hemos pedido y no tenemos bebida. Al fondo, veo salir y entrar a niños gordísimos con tupé y cazadoras de cuero.

espigas rojas

miércoles, 9 agosto 2018. Se supone que he leído la biografía de una escritora y en el libro aparecía la foto de su casa. La casa es simétrica. En la foto, la escritora está sentada en una silla, bajo una jardinera de espigas rojas. La jardinera y la silla están adosadas a la fachada. Llego a la casa. Las paredes son de madera. Hay vitrinas con juguetes y objetos idénticos a cosas que tuve de niña. Un chico muy joven con cara de ruso visita la casa. Coincidimos en un pasillo con barandilla que da al patio de entrada. ¿Te hago una foto en la silla?, me pregunta y desaparece. Vuelve con espigas rojas para que la foto sea idéntica, pero la casa se ha llenado de turistas y es imposible acercarse a nada. Desde el balcón se ve un paisaje rocoso dibujado en tinta.

test de woody allen

martes 28 agosto 2018. Me encuentro con Marcos por la calle. Ha conocido a una chica y quiere hacerle el test de Woody Allen para estar seguro de que es la buena. Marcos parece muy feliz, parece un niño.

dos metros

sábado, 25 agosto 2018. Helena mide dos metros, aunque sigue teniendo cara, voz y gustos de niña. Pienso en la sorpresa que se llevará Alberto cuando la vea. Yo ando de un lado a otro intentando no perder de vista a Ariadna, que también ha crecido mucho. Se supone que estamos haciendo tiempo hasta que Alberto llegue para llevarnos en coche a la isla que tenemos en frente. El paisaje se parece al que veíamos desde el restaurante Oia.

indigente

viernes, 24 agosto 2018. Alberto aparca cerca de nuestra antigua casa. Dice que dará una vuelta mientras me cambio. Llevo pijama y botas de agua. Entro en un restaurante-papelería. Como no hay mesa libre, abro una de playa y una silla plegable que llevo bajo el brazo. Dejo varias bolsas y busco algo para ponerme. No encuentro nada, sólo pañuelos de gasa que no son míos. Decido ir a nuestra antigua casa a cambiarme. Intento ir por calles secundarias para que nadie me vea porque voy medio desnuda. Vuelvo a buscar y encuentro una camiseta de Alberto. Me visto a escondidas a la entrada de un garaje. Una chica, que se supone que me conoce, me da ánimos, dice que vendrán tiempos mejores. Supongo que me ha pensado que soy una indigente. No me extraña. Intento darle explicaciones. Al llegar a la calle principal, no es Salitre, es Fernando el Católico. No sé cómo me he alejado tanto. Están en obras. Dudo si dar toda la vuelta o cruzar por encima del cemento recién puesto. El cemento. Entro en un restaurante que han montado, sólo para los albañiles, en una peluquería. Me siento en un taburete. He olvidado dónde iba y qué tenía que hacer.