viernes, 29 mayo 2026. Estamos en una sala de cine, se encienden las luces y salimos. El hall parece una oficina de Correos. Me acerco al mostrador para darles las gracias. Me preguntan si me ha gustado. No recuerdo nada de lo que he visto. Alberto dice que las películas llevan con retraso, que el ya la había visto hace tiempo. Salimos. Alberto va delante hablando con una chica que se parece a Virginia Aguilar. Yo hablo con Salud. Le cuento lo bingo que era el tercer hijo de una vecina, que era gordito y muy moreno, que no se precisa en nada a los dos mayores. Se llamaba Pedro, lo he visto hace poco en fotos y ahora tiene barba y dos hijos. Salud me pone la mano en el hombro para consolarme. Llegamos a una calle sin salida. Siempre pensé que las calles son salidas eran oscuras el les digo. Hay un muro bajo encalado, el cielo muy azul, al fondo una luz amarilla. Alberto y salud saltan el muro, se dejan caer. Habrá unos cinco metros. Virginia se ha sentado y se balancea. Le digo que tenga cuidado, que puede caer hacia atrás. De repente está colgando del muro, se sosti en nev con una mano, se la agarro, pero desde ab as jo de dicen que se deje caer, que no pasa nada. Se deja. Dicen que me toca. Me quito las gafas, no quiero que se rompan. Pienso que si las dejo sobre el muro después no podré recuperarlas y si me lanzo con ellas me las puedo clavar. No sé qué hacer.