pantalones

miércoles, 30 septiembre 2026. Grupo grande de poetas. La sala se parece a la cocina de mi bisabuela. Pregunto en alto si alguien sabe si el poeta Pepe García se murió. Esta misma noche, dice alguien. Hace un año, dice otro. Llega Sonia con un pantalón ancho con sobre falda. Ahora es editora. Reparte su pliego. L pregunto si cuando haga el mío podré poner dos poemas por página. Un chico muy joven (mitad Guitarricadelafuente, mitad mi sobrino Abel) Lee los poemas en alto. Lees igual que Cumpian, le digo y aparece Cumpián (pasa de largo con una copa de vino, me sonríe y desaparece). De repente estamos en un pasillo, nos ha convocado Uberto. Todos están sentados a ambos lados y llevan algo en la mano (no sé si es una vela). Llego tarde, me siento frente a Alberto, se levantan. De repente estoy sentada a una mesa enorme, en la que hay hasta paella, lista para desayunar. Llega Uberto y me enseña una videollamada de Gema haciendo flexiones. Saca otro móvil y le hace fotos.
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Llego a casa. Mi hermana está en la terraza con su amiga Charo, dice que han quedado para comer con mis tías. La terraza está completamente llena de muebles viejos. No sé cómo han llegado allí. Intento llegar al fondo para recoger la ropa tendida. De repente mi hermana dice que acaban de llamar, que ya no comen. Se va con su amiga. Me fijo en que lleva mi pantalón celeste puesto. Pienso que le queda mejor que a mí.

dedo

lunes, 28 septiembre 2026. Estoy en una sala enorme donde, se supone, habrá una lectura de poemas. Alguien viene por detrás y me cuela algo entre el ojo derecho y las gafas. Cuando lo saco es un dedo momificado. El poeta que me lo ha metido me lo quita de la mano, me mira con rencor, como si yo tuviera la culpa de que lo hubiera perdido. Dice que tiene una enfermedad. No sé si ha dicho que se le momifica el cuerpo si le da el sol o si no le da (no me intereso por el tema). Al cabo de un rato, veo a mi madre meterse algo en la boca. Es el dedo momificado. Le digo que puede infectarse. Se ríe, dice que no le da miedo nada.

de secano

sábado, 26 septiembre 2026. Sora está sentada en la arena delante de mí, hace que rema, como si fuera en una canoa.

medallón

viernes, 25 septiembre 2026. Estoy con un grupo de personas que no conozco, se supone que una de ellas ha venido a dar una charla sobre temas frikis (se parece al Capitán Chándal de la serie Big Bang Theory). En la acera de enfrente hay otro grupo. Intento llevar las dos conversaciones a la vez. Le digo al Capitán Chándal que, en la acera de enfrente se preguntan cómo puede saber más de sus madres que ellos mismos. Alguien pregunta la hora. Mi reloj se ha parado. Le digo que no se preocupen, que llevo dos más en el bolso. Uno es de bolsillo y se ha roto. En el otro las manecillas se mueven hacia atrás. Ya que estoy aquí al lado voy a llevarlo a Heredia, les digo y protestan. Al pasar por delante de una casa con jardín, el dueño nos saluda. Hola, me llamo Miguel, dice. Le digo a los amigos (Jurdi y Marcos) que me parece bonito que alguien te salude diciendo su nombre. Se crea un debate en la acera. Nadie está de acuerdo. Estoy cansada (y harta del grupo). Me acerco a Javi, le pregunto si sigue en pie la comida. Dice que no sabe si podrá. Me da mucha pena, porque me apetecía hablar con él. Elisa, desde un medallón que llevo al cuello, me pregunta qué comida. Una chica que va detrás de mí también pregunta. Giro el medallón. Te presento a mi prima Elisa, le digo. La chica de repente cae al suelo como si fuera un globo y se desinflara. Después rueda hacia abajo. Temo que se abra la cabeza, corro tras ella, la levantó y meto en una habitación donde hay una camilla. Una enfermera me da un neceser con cortaúñas y pinzas. No sé qué hacer con él. La chica recobra su ser y dice que la deje en paz. Encima que te he salvado la vida... me quejo. De repente estoy en un ascensor. Quiero volver con el grupo y, sobre todo, convencer a Javi de que comamos juntos. El ascensor no cierra las puertas. El grupo se va andando. Por fin cierra, pero se desplaza horizontalmente como si fuera un tren. Al abrirse, estoy en el otro extremo de una estación y no sé dónde está el grupo.

cala reona

miércoles, 23 septiembre 2026. Estamos en Cala Reona. Alberto dice que no puedo perderme los bancos de peces. Subo a una silla blanca de terraza que hay en la orilla. Me pongo las gafas de bucear. Las patas de la silla empiezan a crecer hasta que estoy a unos diez metros del agua. Pienso que como no cubre, si me tiró de cabeza me mato. Le digo a Alberto que quiero bajar. Insiste en que es un espectáculo maravilloso. Le pido, por favor, que me ayude. Alberto empieza a cortar las patas a la silla.

toro de plástico

lunes, 21 septiembre 2016. Amistades peligrosas esta grabando un vídeo en el puerto. La cámara está al ras del suelo. Bailan y cantan hacia la cámara, se agachan y a ella se le sube la falda. Se quedan quietos en esa postura. Pienso que si es a propósito es de muy mal gusto.
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Concierto retro de canciones de los 80 en un local pequeño. Un tipo, en primera fila, me cuenta que ya consiguió al tailandés en el puerto. No sé si se refiere a que lo ha matado. Mientras me lo cuenta, la sala s es transforma en el puerto y aparecen unos hombres cubiertos de abejas de la cabeza a los pies.
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Estoy sentada en el bordillo de una plaza de toros con los pies sobre el albero. Sale un toro de plástico enorme . Viene hacia mí. Levanto los pies y lo golpeo en el morro. No sirve de nada.
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Javi me cruza la plaza del Hospital Noble en brazos esquivando a los coches.  Nos reímos. Cuando me deja en la acera pienso, qué suerte tengo.
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Alberto aparece con una chica de la mano. Lleva a su bebé en brazos. Al despedirse, golpea la cabeza de la niña tres veces en el alféizar de una ventana. La madre llora. Alberto dice que no le pide perdón porque no se arrepiente de nada, que lo ha hecho por su bien.
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Mi tía P me manda a arreglar unos papeles. Quiere poner la cuenta del banco solo a su nombre. Les digo que es imposible porque si marido está vivo (en la vida real los dos están muertos). Dice que vaya al banco indio que hay en Capuchinos. Cuando llego, el banco es un restaurante indio y además esta cerrado. La llamo y se lo digo. Dice que no se me ocurra volver sin haberlo resuelto. Entro en una copistería. Un tipo imprime fotos. Pienso en cómo convencerlo para que me solucione lo del banco.

mecano

domingo, 20 septiembre 2026. Tengo delante una especie de mecano, piezas pequeñas del tamaño de una caja de cerillas. Se supone que es mi padre y no está terminado. Debo ir pegando a cada pieza una lamina de plástico transparente de color rojo. A veces se me escapan de los dedos y le pido disculpas. Perdón, papá, aguanta un poco que me quedan muy pocas, no te duele, ¿verdad?

montículo

jueves, 17 septiembre 2026. Estoy en la cornisa de un edifico de ladrillo rojo. Intento volver sobre mis pasos, pero no sé cómo he llegado hasta allí. En la azotea hay un ascensor muy antiguo. Dudo que funcione. Abro, los botones son diminutos y no tienen números. Pulso el que queda más abajo. En ese momento llegan tres personas y me dicen que esa planta ya no existe. Pulsan otro botón. Llegamos directamente a la calle, a un polígono con naves. Las personas que iban conmigo echan a correr, huyen de algo, corro detrás de ellas. Entran en un descampado vallado y de repente se hace de noche. Se tiran sobre un montículo de tierra muy oscura y desaparecen. Corro hacia el lado porque supongo que va a llegar alguien. Así es, unos tipos se suben al montículo y lo revuelven con palos. No dan con ellos, se marchan. Yo también me voy. Miro hacia atrás y veo brillar algunas partículas. Pienso que se han convertido en tierra.

azotea

sábado, 12 septiembre 2026. Subo con Elisa a una azotea que se parece a la de Rosamari (una compañera del colegio). Me enseña la ropa que ha tendido en la acera y en los muertes de la casa de enfrente. Hay, sobre todo, camisetas interiores de mi padre.

bus

jueves, 10 septiembre 2026. Llego por los pelos al bus. Una vez dentro, me doy cuenta que es el que me lleva a casa de mis padres. Me bajo en marcha. En la parada, me doy cuenta de que no llevo las llaves ni la cartera. Pienso que tenía que haber seguido en el bus, ir a casa de mis padres a por la llave que les dejé para casos así. Veo cómo el bus se va. Dentro hay un chico con sus hijas, se parece a Oeste. Le hago señas pero no me ve. Una pareja me pregunta si estoy bien. Les cuento lo que me ha pasado y, temiendo que les pida dinero, desaparecen. Sobre una tapia hay un gato pequeño igual al que envió Abel desde Cazorla. Siento una soledad inmensa.

hoja de cálculo

miércoles, 9 septiembre 2026. Elisa tiene delante un ordenador enorme. Me pregunta datos sobre mi padre y sobre mí para hacernos un estudio, dice. Le digo que mi padre murió y a mí no me interesa saber nada sobre mi salud, que lo deje estar. Pero ella, con el ceño fruncido, sigue tecleando.

agazapada

martes, 8 septiembre 2026. Estoy en casa de mis padres. Llaman al timbre y cuando oigo que es Sr. Chinarro corro a esconderme en mi cuarto. Mi cuarto (en el sueño) tiene un ventanuco junto a la puerta y puedo ver lo que pasa fuera. Me agazapo en el suelo, en un rincón, para que no me vea. Pienso que sí me ve tendré que contarle que mi padre ha muerto y no quiero darle una noticia tan triste.

mochila

domingo, 6 septiembre 2026. Voy en el asiento trasero de un coche descapotable. A ratos conduce Elisa, a ratos Andrés. De repente aparece un muro de madera. Andrés da un volantazo, el coche gira y choca lateralmente. Cojo la mochila que llevo a los pies y salto del coche a la calle.

cerveza

martes, 1 septiembre 2026. Llego a una casa con la que he soñado ya varias veces. Es una casa blanca, tipo cubo, con un muro alto blanco, muy moderno todo. Se supone que voy a una fiesta. Cuando llegó, alguien me dice que coja la cerveza que quiera. Hay un expendedor de bricks con líquido gelatinoso. No sabe a cerveza. Pienso que cuando llegue Alberto tengo que advertirle que coja una cerveza de las normales.