martes, 17 septiembre 2013. Hay un poema escrito en una hoja de cálculo. Cuando lo leo en alto algunos caracteres, por su cuenta, hacen sonidos que acompañan al poema. Si alguien me preguntara cómo se llama este nuevo tipo de poesía le diría "de cálculo sin fin", pienso.
un vagón
viernes, 13 septiembre 2013. Estoy tumbada, boca arriba con los brazos pegados en paralelo al cuerpo, en lo que parece un vagón sin techo. Sólo puedo ver las paredes del vagón y el cielo. El vagón se mueve. Quiero bajar, quiero moverme, pero no puedo.
de incendios
miércoles, 11 septiembre 2013. Mi madre grita y da patadas de karate en la cocina. De repente una pierna le sangra con un grifo abierto toda presión. Camino por la inmensa entrada de un hospital, parece que no alcance nunca la puerta. Mesa Toré me da una identificación falsa para que pueda colarme a ver a mi madre. Las habitaciones son pequeñas, oscuras, colchonetas y mantas en el suelo donde se apiñan los enfermos. Al fin encuentro a mi madre. Me tumbo a su lado.
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Lo que parecía una reunión de amigos se transforma en un caos de desconocidos que desordenan unas estanterías en un portal. Una chica se prueba un vestido que fue mío. Dos tipos con mala pinta inspeccionan mis cámaras de fotos. Intento recuperar algunas de mis cosas, pero no encuentro bolsas suficientes para guardarlas. Una chica que pasa por la calle rocía el portal con gasolina y tira una cerilla. Todo empieza a arder.
totoro no es mi vecino
viernes, 6 septiembre 2013. Nos habían robado todos los muebles y se los habían regalado a nuestros vecinos. Los vecinos porretas vaciaban nuestros cajones por la ventana, pero lo que caía al vacío no eran nuestras cosas, eran muñecos de dibujos animados en 3d muy parecidos a Totoro. Los miraba caer, deseaba que remontaran el vuelo y lo hacían. Después intentaba llamar a la policía, pero cada vez que descolgaba el teléfono salía mi madre hablando de sus cosas.
hierba
miércoles, 28 agosto 2013. Yo comía hierba y las tortugas comían hierba. Para llegar a las ruinas tropezaba muchas veces y perdía una alpargata. En la mano otras alpargatas de mi número encontradas en la basura y un cuaderno con listas rescatado de detrás de unas tablas con los dedos de los pies. Un chico que hablaba de Bruce Lee me saludaba como si me conociera, pero no. Yo no sabía quién era, dónde estaba, ni dónde ir.
alzheimer
domingo, 25 agosto 2013. En un puesto de un parque venden pequeños pastilleros o jaboneras, no se sabe bien. Alberto me compra una con un dibujo de una pajarita de papel en negro y rojo. Le digo que la cambie por otra porque ese dibujo me da mal rollo. Mientras la cambia, entro en un bar y explico a un grupo que está comiendo que mi madre tiene alzheimer y se ha perdido. Uno de ellos se levanta de inmediato y dice que me ayudará a encontrarla. Cuando está a mi lado veo que es Rafa. Caminamos por una carretera junto a un monte. Se va haciendo de noche. Rafa dice que la encontraremos.
parrish por sabrina
viernes, 16 agosto 2013. Han convertido la casa de mis padres en un cine. Veo a Rebollo mirando los buzones como si fueran la cartelera. Me acerco, le digo que cuando vea a Jonás le pregunte si querría mi abrigo gris. Cuando subo la casa no tiene paredes, parece una habitación enorme de hotel. Todo es enorme y blanco, la cama, las ventanas, la mesa. Suena una canción, parece la voz de Mark Lanegan, pero aún más grave. Al sentarme a la mesa digo que nada me gusta más que una voz grave. Eso es masoquismo, dice mi madre. Mi padre silba una canción, es la primera vez en toda mi vida que lo veo silbar. Mi madre dice que le encanta esa canción. Mi hermana dice que es la banda sonora de "Parrish" y que, además, la ponen esa misma noche en la tele. Todos silban felices. Pienso que confunden "Parrish" con "Sabrina", pero no digo nada.
los anillos de saturno
sábado, 10 agosto 2013. Ayudo a un tipo a cargar sus coches. Los tiene aparcados en línea, con los maleteros enfrentados. Yo vigilo y el entra y sale de un portal con bártulos. Temo que después, en agradecimiento, quiera acompañarme a casa. Entro en el portal para decirle que en cuanto termine me iré. Al salir, los coches no están. ¡Me han robado!, grita. Corremos cuesta abajo, intento parar a un coche de policía pero pasa de largo. Pasa un policía en moto y me pongo delante. Le explico lo ocurrido. ¿Y me para sólo por eso?, le voy a meter un puro, dice el policía. No comprendo nada. El tipo dice que debe marcharse, que lo ha perdido todo. ¿Me llamarás mañana?, pregunta. Me siento culpable por haber dejado de vigilar sus coches, pero sé que no lo llamaré.
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Se supone que estoy en un encuentro de poetas y que vuelvo al hotel. Todas las calles me parecen iguales, camino muy despacio para no saltarme la mía. Me cruzo con Mestre. A ver si me da tiempo a coger el último bus y llego a tiempo a la comida, dice. En ese momento recuerdo que la comida no era en el hotel. Noto que alguien me sigue, me vuelvo, el Félix Grande. Me has pillado, dice, no sé llegar al hotel y llevo siguiéndote un rato. Yo tampoco sé ir. Nos reímos. Una chica japonesa en camisón, y con un antifaz sobre la frente, nos pregunta si con unos prismáticos se verán mejor las estrellas. Le digo que no, que ni siquiera con un telescopio conseguí ver nítidamente los anillos de Saturno. Nos da las gracias y se va. Miramos cómo se aleja dando pequeños saltos. Entre tanto se ha hecho de noche y todavía no hemos encontrado el hotel.
cuatro hijas
viernes, 9 agosto 2013. Llego a un hotel subterráneo donde, se supone, debo preparar una comida para más de cincuenta personas. Me reciben cuatro niñas casi idénticas con los ojos grandes y muy azules. Pienso que son las hijas del dueño del hotel, pero por lo que me van contando deduzco que son hijas de Mariángeles. No comprendo cómo Mariángeles ha podido ocultar tanto tiempo que tiene cuatro hijas. Empiezo con la comida. Alguien dice que el pollo huele mal. Estará podrido, dice otro. No paran de criticar todo lo que hago, se quejan hasta del tamaño de la olla. Yo sigo como si nada. Llega Alberto. Le pregunto sí él sabía que Mariángeles tenía hijas. Una, dice. ¡Tiene cuatro! Alberto no le da ninguna importancia. Mientras cocino, pienso en dónde dejará a sus hijas cuando sale con nosotros y si sus dos hijos sabrán que tienen cuatro hermanas.
dos veces
sábado, 3 agosto 2013. Tengo la cabeza sobre los brazos y los brazos sobre una mesa. Me noto muy cansada. Veo a Daniel al otro lado, noto la mesa ancha. Si estirara los dedos no podría llegar a tocarlo. Le pregunto por su hija. ¿Cómo está Clara? Se ríe. Sigue bien, dice. ¿Sigue? Y de repente imagino que ha estado enferma, que se está recuperando. Por su cara de guasa deduzco que ya se lo he preguntado. Sí, dice, hace diez minutos. Le pido disculpas con un gesto que viene a decir que a veces no recuerdo lo que he preguntado hace diez minutos. Se ríe y eso me tranquiliza. Lleva un single de Radio futura, lo abre despegándolo. Dentro, alguien ha escrito algo. Por la letra es una chica, dice. Pienso que ahora querrá conocer a esa chica y que se irá, y no volveré a verlo en mucho tiempo. Pero no digo nada.
pudor y aceitunas
viernes, 2 agosto 2013. La casa de mis padres vuelve a no ser exactamente la casa de mis padres. Hay muchas puertas y todas están abiertas. Los vecinos viven sin pudor, los ves pasar en pijama o incluso desnudos, los ves comer, los ves rascarse. En el sueño consta que Julio trabaja allí. Llega escoltado por tres secretarias, está muy delgado y lleva barba. Me alegro mucho de verlo, lo abrazo, le pregunto qué tal todo. Ya sé que nos has dejado y ahora escribes sobre aceitunas, dice. Tengo que contarte cosas y todas buenas, le digo.
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Tengo que ir obligatoriamente a una fiesta. No sé el porqué y no sé llegar. Hay una casa sobre un monte te tierra muy blanda. La tierra se desmorona a cada paso. Todos entran con una botella de vino, yo llevo seis copas. Hay varios hombres con chilabas. Empiezo a pensar que no debía haber ido. Alguien abre una caja de embalar y dentro hay juguetes que fueron míos de niña. Ya tengo un tema de conversación, pienso. Alberto ordena piedras sobre una mesa. Parece que no me conoce. Siento una tristeza enorme. Conduzco un coche destartalado, huyo. El coche tiene los pedales muy pequeños y temo tener un accidente.
esa música maravillosa
jueves, 1 agosto 2013. Llego a la casa de mis padres, pero no es exactamente la casa de mis padres. Las habitaciones están cambiadas de sitio. Mi madre me pide que hable con mi padre, que lo convenza. ¿De qué? Ha visto una película y quiere ir a hablar con el director para pedirle un fotograma, dice que suena una música maravillosa y quiere tenerla. Déjalo que vaya, así se entretiene. Es que es en Canadá. ¿Papá se va a Canadá? A por un fotograma. Mi padre abre muebles, busca ropa, pero dentro de los muebles hay baldosas y piezas de cuarto de baño. Papá, puedo bajarte esa música con youtube. Tengo que ir a Canadá, esa música es maravillosa, dice sin mirarme.
la chica de las alturas
martes, 30 julio 2013. Una chica habla todo el tiempo de alturas, se queja de la poca altura de las cosas. Llega Sr. Chinarro y, casi sin mediar palabra, se mete por el extractor de la cocina. La chica de las alturas lo anima, lo ayuda. Sr. Chinarro aparece por la ventana del piso de arriba que da al patio de luces. La chica se tira al vacío y queda tumbada boca arriba. Poca altura, dice. Poca altura, repite Sr. Chinarro, ya te dije que había que subir al menos un piso más.
hacer reír
martes, 23 julio 2013. Por como vamos vestidos, parece que volvemos de una fiesta. Se abre la puerta de un ascensor, corro hacia dentro. El ascensor se transforma en un autobús. El autobús debe volver a recoger a más gente. le digo a Alberto que nos hagamos los dormidos para que, cuando se vuelvan a abrir las puertas, los demás se rían.
tempus fugit
domingo, 21 julio 2013. Debo encontrar unos regalos y envolverlos. Dentro de cada mueble o cajón que abro aparece un regalo a cual más infantil. Cuando me decido a envolverlos, porque no me queda tiempo para seguir buscando, el papel de regalo siempre me queda corto. Llaman a la puerta, son varias vecinas que, sin mediar palabra, entran en casa, abren los cajones y se llevan los manteles que mi madre bordó de joven.
arcos de pan
sábado, 20 julio 2013. Chiringuito en blanco y negro. Una señora saca un cubo muy sucio lleno de pescado. Para que se vea lo fresco que está los tira sobre la arena para que la gente vea cómo saltan. Da asco. Todos se arremolinan sobre el cubo. Digo que nos cambiemos de sitio. Nos alejamos y sale el sol, y ahora todo es a color. Hay una mesa libre muy cerca de la orilla, y seis sillas. Una está ocupada por más de veinte barras de pan u unos picos largos que parecen arcos de violín. Hay dos Hugos. Uno bebe cerveza el otro dice que no bebe alcohol y pienso que se habrá hecho de alguna secta extraña. Le pregunto al Hugo que bebe alcohol si los picos de pan no le recuerdan al taller de su padre. Niega con la cabeza sin dejar de comer.
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En los huevos Kinder regalan figuritas de cómic que ha diseñado Federico del Barrio. Si las colocas sobre la mesa o en el suelo de casa no pasa nada, pero si las colocas sobre cualquier acera se vuelven a tamaño natural. Las aceras comienzan a llenarse de estatuas preciosas, de personajes.
chino coreano
viernes, 19 julio 2013. Cristina se va a trabajar. Antes me da algunas instrucciones sobre su casa. Al chino no le hagas caso, me dice. Un hombre chino muy mayor, en ropa interior, pasa de un dormitorio a la cocina, desayuna de pie. ¿Le digo hola en chino o en español? En nada, porque es coreano y no te comas mis galletas, dice y se va.
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Manuel y yo cruzamos el puente de Pasillo del Matadero de vuelta a casa. Unos tipos sin camiseta corren hacia nosotros, vienen huyendo de algo. Mejor te acompaño hasta la puerta, dice Manuel. Por una de las calles, un grupo celebra el 18 de julio. No sé quiénes me dan más miedo, le digo.
metrópolis
jueves, 18 julio 2013. Estoy en un local oscuro con las paredes de ladrillo. Comienza a llegar gente, no conozco a nadie, todos parecen triunfadores. Entra Luciano con un lienzo enorme, lo extiende en el suelo. Yolanda le da instrucciones de dónde debe retocarlo. Me alegro de verla, la abrazo, está guapísima. El pelo te brilla de felicidad, le digo. Me cuenta que va a enviar a Luciano a Nueva York, que le ha conseguido una exposición en la mejor galería. Me acerco a felicitarlo, pero él sigue retocando el lienzo. El lienzo representa una calle llena de gente. Me recuerda a Metrópolis de Grosz, pero no digo nada. Le pregunto a Yolanda si se va con él, dice que sí, la sonrisa no le cave en la cara. Todos se van pienso y siento una pena enorme.
frac y motosierra
martes, 16 julio 2013. Alberto y yo paseamos por la explanada de Conde Ureña. Veo a un tipo con frac, en el jardín de su casa, probando una motosierra. Le digo a Alberto que corra, que lo conozco y es peligroso. Ya en casa, le enseño un recorte de periódico donde alguien ha escrito en el margen, a lápiz y con mala letra, varios nombres de enfermedades mentales. Llaman a la puerta, le digo a Alberto que se esconda porque puede ser el loco. Intento meterme en el altillo del armario. Alberto abre la puerta: su hermana, su sobrina y su sobrina nieta vienen de visita. Les cuento lo del tipo de la motosierra y les enseño el periódico. Ellas sacan regalos de varias bolsas. ¿A qué parece Navidad?, dice feliz mi sobrina.
nutria gigante
lunes, 15 julio 2013. Voy en el asiento del copiloto en un coche en marcha y sin conductor. Cambio como puedo de asiento e intento aparcarlo, pero me meto sin querer en un jardín. El coche se para y empieza a menguar hasta convertirse en un vehículo estrafalario. Pienso que si consigo arrancarlo volverá a ser como era. Veo a Chivite sentado en unos escalones convertido en músico callejero. Le pregunto si sabe dónde tiene el contacto ese modelo. Se ríe, no contesta.
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Estoy en un cine. En vez de asientos hay camas. No hay nadie más. Pienso que es la segunda vez que ponen una película sólo para mí. En el sueño consta que es una película que quiero ver desde hace mucho. De repente aparece mi hermana y enciende las luces de la sala. se sienta al borde de mi cama y dice que le tome la lección. Entra mi madre y apaga la pantalla. les digo que es mi única posibilidad de ver esa película. Mi madre, a regañadientes, vuelve a encender la pantalla. aparecen imágenes en blanco y negro de accidentes aéreos, entre ellos, una nutria gigante que se come a los pasajeros según salen de un avión.
torneo de rana
domingo, 14 julio 2013. Camilo y yo jugamos en un torneo de rana. La rana no está colocada en una mesa, está en alto, como si fuéramos a jugar al baloncesto. Es imposible que ganemos, le digo. Él tira unas fichas rojas al aire, no cuela ni una. A nuestro lado, una pareja de chicas, las mete todas. Cuando me toca tirar, mis fichas son de goma y al lanzarlas se quedan flotando en el aire.
laberinto
sábado, 13 julio 2013. Andrés salta desde una ventana. Me asomo rápidamente para comprobar que está bien. Lo veo nadar feliz en un pantano. Después Alberto se sube a un árbol que queda justo en la orilla y se lanza también al agua. Mientras tanto, intento salir de esa casa, pero no doy con la salida, siempre aparecen puertas nuevas, habitaciones que no conocía y, como todas están sin muebles, soy capaz de distinguir unas de otras. Además, para salir debo apagar la luz anterior y encender la siguiente antes de continuar.
tinte
viernes, 12 julio 2013. Juan viene a verme. Me sorprende verlo con el pelo tenido de rubio, pero no digo nada. Se recuesta en el sofá y habla. me cuenta muchas cosas. No se ha quitado el bolso bandolera que lleva, pero no digo nada.
cumpleaños mortal
miércoles, 11 julio 2013. Después de caminar mucho llego a una casa de pueblo. Me acompaña una niña que no ha dejado de recitar poemas (muy buenos para su edad) durante todo el viaje. Al fondo de la casa veo un patio con mucha gente en pie, en filas ordenadas. A la entrada veo a mi abuela y a una de mis tías abuelas. me sorprende verlas vivas y, sobre todo, tan maquilladas. Abrazo a mi abuela, le doy muchos besos, le digo que me alegro de volver a verla. Me dice que no se lo diga a nadie, pero que en realidad no va a celebrar su cumpleaños sino que va a morirse esa misma noche. No lo entiendo porque murió hace muchos años, pero no digo nada. Me alegra en cierto sentido que ahora vaya a morir con una fiesta. En el patio, mi hermana grita que hay comida de todos los países, pero los platos ya están casi vacíos. Mi suegra también está viva, alguien le ofrece unos caramelos. Antes de que se los coma, le advierto de que son de regaliz y plátano. Gracias por avisar, dice. Veo a Andrés y a Antonio al fondo, les pregunto si hay algo de beber. Antonio saca unos vasos con hielo de un hueco de la pared. Un tipo muy gordo con pinta de saber de cómics se sienta a mi lado. Dice que se alegra de que sólo le hiciera una pregunta. Al parecer le pregunté si un libro de Jota era bueno. Dice que es muy bueno y se ofrece como agente. Se lo diré, le digo, pero no te hagas muchas ilusiones.
circunferencia
lunes, 8 julio 2013. Un grupo de gente forma una circunferencia a pocos metros de la orilla. Camilo ha decidido ahogarse voluntariamente y están, no sé bien si acompañándolo o simplemente esperando a que acabe. Corro hacia a ellos, grito para que le ayuden, se van, intento sacar a Camilo del agua pero no doy con él.
vida extra
domingo, 7 julio 2013. Daniel y yo buscamos un bar para sentarnos a hablar. Se va haciendo de noche y empezamos a encontrarnos a conocidos que van vestidos estrafalariamente y llevan cosas absurdas en las manos. me recuerda a un juego de ordenador donde tengamos que librarnos de ciertos personajes y conseguir vidas extras para poder sentarnos tranquilamente
días azules
sábado, 6 junio 2013. Miro un calendario en una pared muy blanca. No hay nada más. Miro algunos números marcados en azul y siento una tristeza enorme. Cuento los días que faltan para que alguien vuelva.
josemiguel
miércoles, 3 julio 2013. Pueblo en fiestas. He quedado con mis padre para la hora de comer. Mientras, hago tiempo con Paquito (mi amigo cuando era niña). Dice que me tiene una sorpresa. La sorpresa es José Miguel (un niño al que no he vuelto a ver desde hace 33 años). Paquito se queda en un bar y nosotros nos vamos a caminar por el pueblo. Hablamos, no como si nos hubiésemos visto ayer, mucho mejor. Nos reímos mucho. No te recordaba tan ingenioso (de repente ayuda a un chico a cargar su furgoneta), ni tan amable, le digo. Le pregunto por sus hermanas. Me alegra que las nombres, ahora puedo hablar de ellas sin tapujos, dice. Lo malo llega cuando tenemos que saltar un escalón de unos 3 metros. Tírate, me dice desde abajo con los brazos abiertos. Le digo que daré un rodeo. El rodeo se complica, aparezco por terrazas de casas abandonadas y bancales sembrados. Estoy mucho más lejos y más alto. Lo veo que me mira, desde tan lejos, abre los brazos y dice: tírate. Nos reímos. En los bancales está Paquito y vuelve a ser un niño que juega con la tierra. Gracias, le digo.
cerdos con sombrero
martes, 2 julio 2013. Voy por un camino entre dos filas de árboles. A lo lejos veo que se acerca un grupo de personas y todos llevan sombrero. Cuando están a pocos metros me doy cuenta de que son cerdos que caminan erguidos. Algunos llevan una botella de vino bajo el brazo. Los sombreros son de fieltro verde. Me detengo asombrada. Al pasar justo a mi lado, caminan a cuatro patas sin mirarme. Después vuelven a erguirse.
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