trenzas

jueves, 18 enero 2024. Estamos en un habitación rectangular que tanto se transforma en aula escolar como en bar. Unos tipos hablan de un director francés. Ponen canciones de sus películas y a ratos representan una escena. Me sé todas las canciones y las canto bajito (en parte lo hago para que quienes están por allí vean que me las sé). Uno de los camareros/profesores/actores desde detrás de la barra del bar hacen un gag en el que se tiran cosas al ritmo de la música. Después tiran cosas inofensivas al público (una esponja, unos cacahuetes). Uno de los actores le tira lo que parece un taco de madera, del tamaño de una pastilla de jabón verde, a Andrés (está a mi lado). Le da en la cabeza. Andrés se mosquea muchísimo, se quita las gafas y se dispone a tirársela. Espera, le digo, luego las necesitarás, mejor tírale algo que no te sirva. Abre la mochila y está llena de gafas. Elige unas muy feas, enormes, de sol. Esas, esas, le va a doler y se lo merece, lo animo. De repente todo ha terminado y dos niñas se me acercan. Me preguntan si he estado en Francia, si es bonito, si hablo francés. Le digo que es muy fácil. Las niñas hacen un gesto con la mano. No les interesa, en realidad solo quieren que les haga trenzas como las de a actriz de la película.

zombies buenos

miércoles, 17 enero 2024. Leticia Dolera dice que quiere dar un paseo. Le pongo excusas, le digo que como no estoy en mi casa no puedo cambiarme para salir. Me mira, dice que estoy bien. Le digo que no podemos salir porque fuera hay zombies. Corro la cortina para que los vea. Efectivamente fuera hay unos cuantos zombies que con gestos nos dicen que son zombies pero buenos.
+
Estoy en la cocina de un restaurante. No sé cómo he llegado allí. Intento salir pero no hay puerta. Encuentro un tubo con una rampa metálica que da a la calle, pero está llena de grasa. ¡Oh, has encontrado el sitio donde asamos la carne para hacer chivito!, me dice.

chanclas amarillas

martes, 16 enero 2024. Hay una reunión de poetas en un edificio vetusto cerca del puerto. Las siento en sus sitios, les pongo delante un cartelito con sus nombres y les digo que tengo que irme urgentemente a casa de mis padres. Salgo a la calle, se ha echo de noche. Intento correr, pero las puntas de los pies resbalan en la acera. Piensa que eres un guepardo, ¿cómo correría un guepardo?, me digo. Pienso que no avanzo nada, que menos mal que solo voy a casa de mis padres y están bien, que si tuviera que llegar rápidamente porque a Alberto le pasara algo, llegaría tarde. Pasa el C1. Subo. Alguien dice que ha cambiado de recorrido, que ahora no para en la playa. Una familia con hijos se quita en ese mismo instante las chanclas, las deja amontonadas en la plataforma del bus y bajan descalzos cerca de calle Larios. Me quedo absorta durante unos segundos mirando ese montón de chanclas amarillas que brillan en el suelo. Efectivamente el bus entra por una calle que no conozco y me aleja de la casa de mis padres. Bajo en la siguiente parada. Otra vez a correr.

trampolín

sábado, 13 enero 2024. Federico y yo estamos subidos a lo que parece un trampolín de tubos metalicos muy alto. Le digo con un gesto que no pienso tirarme. Se ríe. Bajo, como hacia cuando de niña iba con Nuria al puerto, agarrandome a las dos barras de la escala y dejándome caer. Se hace de noche de repente. Federico camina delante de mí. Me llama la atención que lleve unos zapatos color avellana. Comienza a llover. La gente que pasa por la calle corre a refugiarse en portales y marquesinas. Es de noche, las tiendas estan cerradas. Federico camina muy rápido hacia la entrada de una tienda de guantes y paraguas, se sienta en el suelo. Yo hago lo mismo.

luz

miércoles, 10 enero 2024. Llegamos a casa con Cristina. Es muy tarde. Cristina dice que no que irse sola tan tarde. Le digo que se meta en la cama con nosotros y se vaya por la mañana. Me doy cuenta de que en el dormitorio hay dos camas de matrimonio. No sé si ofrecerle la otra pista ella sola porque pienso que pasará frío.
+
Llego a casa de mis padres. Es un piso tipo industrial (los muros son de cemento, la puerta metálica sin pintar). Ellos parecen no darse cuenta de que es otra casa. Me gusta más que el antiguo, la luz es cálida y perfecta. Los muebles también son distintos, modernos. Incluso hay una bicicleta en la entrada, junto a unos asientos que parecen de cine.

herederos

viernes, 5 enero 2024. Dos chicos de unos quince años van peleando por la calle. Se da empujones, se insultan. Me acerco, los separo. ¿No os da vergüenza?, se supone que tenéis que dar ejemplo, uno de los dos será rey algún día, deberíais hacer las paces delante de todos o pelear de verdad en un ring de barro.

espinilla gigante

jueves, 4 enero 2024. Hay una reunión familiar, la conversación me aburre y quiero escaquearme. Me levanto con la excusa de ir a buscar unos ovillos de lana (de los que se supone estaban hablando). Una chica me sigue. El dormitorio de mi hermana parece una leonera. Sobre el armario veo una bolsa con ovillos de lana rosa. También hay un corpiño de patchwork. La chica (tumbada en la cama revuelta y sin hacer, sobre ropa sucia), dice que me lo pruebe. Pienso que no me va a quedar porque es completamente plano. Aunque apretado, me queda (como le quedaba a La loca de Las chicas están bien que vi anoche). Voy al cuarto de baño para mirarme en el espejo. Al quitármelo, mis pechos tienen una hendidura horizontal enorme. Pienso que igual se queda para siempre y me da igual. Una de las paredes al baño es de cristal ahumado y puedo ver a la chica sobre la cama. Hago morusetas para saber si ella puede verme. Nada. Me entran ganas de hacer caca, sale por la vagina, ayudo a que salga con los dedos, aprieto como si entre mis piernas hubiera una espinilla gigante. También salen dos tampones sin el hilo del tamaño de un dedal y una especie de cápsula transparente que lleva una cuerda celeste y blanca alrededor (como si fuera un trompo). No estoy segura de si debo devolverla a su sitio, no estoy segura de si eso forma parte del cuerpo de las mujeres o es algo que entró en algún momento y ahí se quedó.

libretas y vendaval

miércoles, 3 enero 2024. Una chica deja su bolso en la acera y busca algo con prisa. Me enseña entusiasmada varias libretas iguales a unas que compré hace poco.
+
Vendaval y lluvia. Camino con dificultad por la calle. Alberto va unos metros delante de mí, lleva un tablón enorme. Pienso que le sirve de contrapeso y por eso no se vuela. Yo no puedo avanzar, el viento me lo impide. Entro en un portal para no salir volando. Veo una bolsa de plástico duro, pienso que la gente lo tira todo a lo loco y no recicla nada. La cojo para echarla en el contenedor amarillo, pero todos están volcados.

teseo y congreso de filosofía

martes, 2 enero 2024. Llego a la librería Teseo, pero es un bar con terraza (hay varios y varias poetas). En la acera de enfrente veo la librería Teseo. No sé si es que se han mudado o es un espejo o yo estoy confundida. Veo, desde la Teseo-Bar cómo llega Oeste a la Teseo-Librería y le da un abrazo a la dueña. Tiene cara de cansado, pienso.
+
Llego tarde a un acto. Doy un pequeño impulso y vuelo sobre un metro del suelo, entro planeando sobre los asientos y me siento en una de las últimas filas. Josemari está dando una charla. El público disfruta mucho, está ocurrente y dice cosas muy interesantes sobre filosofía. Un chico muy joven que está a mi lado, me enseña un libro, me pregunta si conozco a la autora y si creo que asistirá. Es un libro mío. ¡Soy yo!, le digo. El chico lo comprueba en la foto de la solapa. Se sonroja. Me dice que quería conocerme porque se ha reconocido en la novela. Soy el chico que describes que espera en la puerta del hospital, dice.

tacones

lunes, 1 enero 2024. Javi y yo estamos en un bar, en unos taburetes altos. Me dice que no me confunda, que no me ha ilusiones. No sé bien de qué habla, pero asiento. Nos levantamos. Miro nuestras sombras en la acera. Su sombra es la de una mujer con vestido de encaje y tacones.

entre pecho y axila

viernes, 29 diciembre 2023. Me encuentro a una chica por la calle. Sin que le diga nada se ofrece a guiarme, dice. Al ir a cruzar una calle mira hacia ambos lado y me dice: ahora. Se le ha subido la camiseta y se le ve un pecho pequeño. Siento envidia. También, la levantar la mano para señalar el edificio al que se supone me lleva, veo que no se ha depilado las axilas. La envidio un poco menos.

espejo de aumento

miércoles, 27 diciembre 2023. Voy por la calle, encuentro un espejo de aumento completamente desvencijado, lo tomo con dos dedos y se lo pongo delante Alberto. Esto es justo lo que quería como regalo de Navidad, le digo.
+
Salgo andando de lo que parece el bar de un hotel, pero al llegar a la calle estoy sentada en el suelo con las piernas extendidas. No puedo moverlas y avanzo empujándome con las manos. Un perro se me acerca y se me sube sobre las piernas. Avanzamos juntos. Pienso que él tampoco puede andar. Me gusta sentir su calorcito y su gesto de agradecimiento. Cuando llevamos un rato largo por lo que parece un paseo marítimo, un tipo me dice que el perro es suyo, lo toma en brazos y se lo lleva.

bailecito

jueves, 21 diciembre 2023. Jorge me envía un mail con vídeos en los que se ve a Jota de viaje. Va con un grupo de amigos y van vestidos de esquiadores. Se desplazan de un lado a otro bailando (aunque el vídeo no tiene música ni sonido). No sé si actúan porque saben que los están grabando, pero me alegra ver a Jota tan feliz.

hija

martes, 19 diciembre 2023. Voy por la calle y un tipo que pasa a mi lado a todo correr casi me tira. Perdone, dice. ¿Marcos? Ah, hola, es que tengo mucha prisa, acabo de enterarme de que tengo una hija, dice y se aleja. No me queda claro si va a verla o está huyendo.


heidi

lunes, 18 diciembre 2023. Quiero comprarle a Virginia un cuenco de madera como el que usaba Heidi para beber leche. Llegó a una tienda y pregunto si tienen cuencos de madera (no sé por qué pregunto, porque los tengo delante). No tenemos cuencos de madera, responde la dependienta con los brazos cruzados. Hay varios cuencos sobre una cama. Los miro, la miro a ella. ¿Puedo comprar uno de estos? Compré lo que quiera, pero ya le he dicho que no tenemos cuencos de madera. Vuelvo a mirar la cama, cada vez hay más cuencos.


david

domingo, 17 diciembre 2023. Una pareja se acerca hacia nosotros por la calle. Mira, es David, dice Alberto. Se parece, pero no es él, ¡no es él!, le grito.


peluquería y gato enano

sábado, 16 diciembre 2023. Estoy en una peluquería que parece un bar. Se supone que ya me han atendido y estoy en la barra para pagar. Le digo a la chica que voy a pagarle con tarjeta para ver si funciona porque es nueva. Le cuento que tuve que dar de baja la anterior al comprar en una página fraudulenta. Me dice que a ella también le ha pasado, que es muy común y por eso ella siempre paga con dinero. me enseña una caja llena de monedas. Son treinta y tres euros. Me parece muy caro porque solo me ha mojado el pelo y colocado una toalla en la cabeza (y la toalla era mía). No le digo nada y pago (pero no le dejo propina). Unas señoras señalan al suelo y gritan: ¡Un gato enano! Es un tato precioso del tamaño de una pelota de tenis. Al ir a hacerle una foto para que lo vea mi hermana, el gato se hace aun más pequeño, del tamaño de una pinza de la ropa, y me fijo en que lleva (de repente) una camiseta del Málaga. En el suelo aparece una alfombrilla con el dibujo de un campo de fútbol. El gato se esconde detrás de la portería. No consigo hacerle ninguna foto, las señoras siguen gritando, y decido irme. Bajo una cuesta. Hay una furgoneta negra enorme aparcada, casi subida a la acera. De lo que parece un hotel salen unos toreros altísimos (más de dos metros) muy delgados, acompañados de Nati Abascal. También hay soldados con trajes de gala. Uno de ellos se aparta para que pase (la acera es estrecha), me sonríe y saluda como si yo fuera un general. Cuando doy unos pasos oigo que dice: Le he visto la puerta de atrás. Me fijo en que solo llevo una blusa blanca ancha que no me cubre nada. No llevo ropa interior. Sigo con la toalla envolviéndome el pelo mojado. Llevo un almohadón (no sé de dónde ha salido) y lo uso para taparme por detrás mientras camino. Pienso en que llego tarde a comer a casa de mi abuela y en si tendrán ropa interior para prestarme porque no voy a sentarme con el culo al aire en ninguna silla.

bolsas perfumadas y mesa puesta

martes, 12 diciembre 2023. Llegó a la sala de un museo que han habilitado para una performance. Unas chicas me llevan de la mano, me pintan las uñas de distintos colores, me maquillan, me hacen un vestido con bolsas de basura perfumadas. No sé que esperan que haga. La sala empieza a llenarse. Siento muchísima vergüenza y me voy a un rincón a quitarme el maquillaje y las bolsas de plástico. Las jóvenes artistas se acercan y me dicen que lo he hecho muy bien, que me esperan para que vuelva a participaar el próximo año.
+
Llegó a todo correr a casa de mi abuela. Llevo dos bolsas de viaje (se supone que llegó tarde a una fiesta). Al llegar veo a los maridos de mis primas en la acera, discuten. Salva se monta en la moto, se pone el casco. Andrés intenta convencerlo de algo. Les preguntó qué ha pasado, pero no dicen nada. Mi madre, en el comedor, señala la mesa puesta llena de comida. No te imaginas la que se ha formado, dice.

peluche

martes,  5 diciembre 2023. Un cachorro de perro peludo y marrón se me sube y lame la cara. Nunca me han gustado los perros, pero a este lo quiero para mí inmediatamente. Alguien me dice que soy idiota, que no me he dado cuenta de que es un robot forrado de peluche.

doraemon

lunes, 4 diciembre 2023. Una niña llora. La acurruco entre mis brazos. Para animarla, le digo que tengo una camisa de flores azules igual a la suya. La niña me mira con gesto extraño. Me fijo en que no son flores, son pequeñas cabezas del gato doraemon.

abrazo (2)

jueves, 30 noviembre 2023. Me encuentro a Manuel por la calle. Lo abrazo.

abrazo (1)

miércoles, 29 noviembre 2023. Me encuentro a mi sobrino Darío por la calle. Lo abrazo.

encapuchados

jueves, 23 noviembre 2023. Antonio y su familia están esperándome. Abrazo a su madre. Sus hermanos me entregan unos papeles que debo firmar. Me alegro muchísimo de ver a Antonio, pero sé que debemos despedirnos para siempre.
+
Hay mucha gente a la entrada de Fernando el Católico. Unos huyen, otros gritan. Yo voy de copiloto y le digo a mi madre (que va conduciendo) que acelere. Pasamos a toda velocidad. Al volverme veo a unos tipos con túnicas y capuchas negras que nos persiguen.
+
Daniel y yo llegamos a la iglesia de la Victoria. La entrada está a medio abrir. Coloco dos sillas juntas y me tumbo. Le digo a Daniel que si pasa algo interesante me avise. Unas señoras al vernos, dicen entusiasmadas como s fuéramos famosos: ¡Mira, son Daniel Verge e Isabel Bono!
+
De nuevo otra aglomeración en Cristo de la Epidemia. Le digo a mi madre, otra vez, que acelere, pero da un volantazo y entra en un garaje. Los encapuchados levantan manos y puños en señal de victoria. Los encapuchados dicen que salgamos del coche. Me fijo en que mi padre va en el asiento de atrás. Les digo que no puede caminar solo. Le ayudo. Espero que se compadezcan de él. Mi padre va menguando hasta convertirse en una especie de larva del tamaño de una barra de pan. Les pido algo para arroparlo. Se ríen de mí a carcajadas bajo sus capuchas
+
Estoy en la cocina de la casa de mis padres. Empieza a llegar mi familia, se sientan a la mesa. Dicen que tienen hambre, que dónde está la comida. Abro huevos pero todos se me rompen sobre la encimera.

confetti

martes, 21 noviembre 2023. Parece un teatro romano que debo barrer de confetti. Dos chicos me ayudan, pero entorpecen más que ayudar. Descubro que si lanzo rodando una lata de refresco, escalones abajo, el confetti se pega y queda hecho una bola, como si estuviera empaquetado.

collar

domingo, 19 noviembre 2023. Hay puestos de comida, ropa y bisutería. Debo arreglarme para una cena, pero no doy con el camino, cada vez estoy más perdida. Llego a una especie de tobogán de parque acuático entre árboles. Mientras bajo a toda velocidad, tengo tiempo de ver y coger una piedra plana color caramelo. La engancho al collar que llevo puesto. Así disimularé el escote del vestido, pienso.

orejas de mar

viernes, 17 noviembre 2023. Llegamos a una agencia de viajes que parece a ratos un banco y otras un bar. ¿Señora, puede atendernos?, dice Alberto a la chica que está detrás el cristal. La chica le dice que qué se ha creído, que es un machista, que seguro que es de los que tienen una foto suya (de la chica) en la pared con una chincheta. Salimos de allí sin entender nada. Le digo a Alberto que debería cambiar de tono, ser menos seco para caer mejor a la gente. Mientras le hablo, ha metido sin querer una pierna en una fuente. Otra vez estamos en la agencia/banco/bar. Otra chica nos atiende amablemente desde una mesa muy baja, como e guardería. le digo que queremos ir a Granada viernes y sábado. Nos tiene un bono para el viernes. Dice que para el sábado no queda ningún hotel libre porque hay un congreso de masoquistas que han llegado en un crucero (señala a una ventana por donde se ve el puerto con un crucero enorme). A la salida nos sentamos en un bar. Le digo algo a Alberto y una chica de la mesa de al lado se mete en la conversación. ¡Búscate tu propio novio y habla con él!, le digo. La chica se levanta y abre un a puerta enorme que hay en una tapia. La tapia, que parecía contener un palacio, en realidad tiene detrás un bloque de pisos. La chica nos invita a pasar a su casa. De golpe ya estamos en el salón, junto a un balcón que da al bar. La madre de la chica nos pone un montón de platos sobre la mesa. Me llaman la atención una especie de setas en abanico. ¿Qué son? Son orejas de mar, dice la madre, son típicas de Salamanca. No entiendo que algo de mar sea típico de allí. Al mirarlas detenidamente veo que son de porcelana. Hago la prueba de dejar caer una y se rompe en pedazos. En ese momento pienso que no sé qué hacemos ahí. Me asomo al balcón, por hacer algo, y veo que ya no da al bar sino al patio de un colegio. Unas niñas preparan una coreografía. Entre ellas mi sobrina Nadia. De repente estamos en casa de mi prima Elisa. Nadia dice que se va, que volverá tarde. Va con top y minifalda. No entiendo que una niña de diez años vaya así ni salga sola. Se lo digo a Elisa con la mirada. Ni caso. Le pregunto a mi tía Encarna, que acaba de aparecer, si conservan un frasco que pintó mi abuela, que lo necesito para que haga de portavelas. Bajamos al sótano y allí está, en una repisa. Un frasco pintado de naranja y purpurina. Está roto, me dice. No pasa nada, después de usarlo os lo devolveré como nuevo.

ovnis

lunes, 13 noviembre 2023. Hemos alquilado una casa en lo que parece un pueblo blanco. Ni el pueblo ni las casas son especialmente bonitas. Aparecen los dueños. Por la cara que traen y cómo hablan entre ellos, sé que me van a decir que se arrepienten de habérnosla alquilado. Corro para llegar antes que ellos. Por el camino me cruzo con Maldonado, que está en la puerta de su casa, quieto con una postura poco natural, como si fuese una estatua. Si dejar de andar, le digo que lo encuentro mucho más delgado, mucho más joven , pero demasiado blanco (parece de mármol), y le sugiero que tome más el sol. La pareja se sorprende al ver la puerta pintada y la casa en orden, mucho mejor que cuando nos la entregaron. Ella se aleja y llora (quizá por sentirse culpable). Su marido comienza a hablar, sin venir a qué, de lo buena que es su mujer, de lo enamorado que está. Ella se acerca y lo abraza. Les digo que pasen a la terraza, que he preparado la cena. Es una terraza cubierta con varias mesas repletas de comida. Me extraña todo lo que veo porque yo no he cocinado nada. Hay frutas que ni siquiera conozco. Alberto dice que esa fruta (blanca, alargada con semillas negras) es la que se compra siempre que pasa por el teatro. No sé de qué está hablando. De repente se hace de noche y se oye un gran estruendo en el cielo. Ya estamos, dice el dueño de la casa. Me explica que el día anterior también se vieron platillos volantes en el cielo. Nos asomamos a la ventana, que está casi a ras de suelo, y vemos pasar unas cuántas luces. No llego a creerme del todo que sean platillos volantes, pero le digo al niño de la pareja que entre en casa. Alberto se acerca a la ventana a verlos. Solo son luces, ¿verdad?, le pregunto. Alberto no dice nada y vuelve a la terraza a comer esa fruta tan rara. (El sueño sucede a ratos como si yo fuera una espectadora en una sala de cine, y a ratos como si me estuviera pasando a mí).

bingo y sillas de playa

domingo, 12 noviembre 2023. En un local mitad academia, mitad bar, con bancas y mesas de madera muy gastada, un grupo de famosos (desde José Luís López Vázquez a Chenoa) juega a una especie de bingo. Cayetano Guillén Cuervo se levanta y grita bingo. Cuenta, riéndose, que una vez dejó el coche aparcado en un pantano y cuando subió la marea se quedo sin coche, pero cuando volvió a vaciarse el coche reapareció, echó a andar y explotó. Mientras lo cuenta se ríe. Lo curioso es que vemos las imágenes como en una película.
+
El sillón de mi madre está vacío. La busco por toda la casa. De repente veo que está en una silla de playa junto a la terraza. Mi padre dice que el también quiere una. Le explico que es demasiado baja y después no podrá levantarse. Mientras, unas chicas en bikini bailan en la terraza. La terraza es en realidad una explanada donde se celebra un concierto. Mi madre me mira y se ríe. Me fijo en que yo también voy en bikini, pero llevo las piezas cambiadas.

bebé marioneta

lunes, 6 noviembre 2023. Voy con un grupo de extranjeros. Se supone que estamos visitando un pueblo que esta en fiestas. Nos reciben cantando todos a la vez y haciendo una especie de coreografía en la que cuentan cómo se comunicaban con gestos para que nadie los descubriera. Pienso en cómo sabrían con quién podían comunicarse así y con quién no. Cuando terminan, alguien dice que vayamos a tomar algo a un bar. Alguien me pregunta de dónde somos. Yo de aquí, ellos no sé. Respondo. Detrás de mí viene Tesán con un bebé en los brazos (en realidad es una marioneta). Te la llevo y descansas, le digo y me la pongo en la mano. Llegamos a un bar. Tesán protesta porque quiere sentarse al sol y ya no quedan sillas. Le digo que se siente al borde de la piscina. La piscina es un cuadrado de dos por dos con el agua pintada. Tesán lleva un bebé auténtico en brazos. Le pregunto cómo se pueden llevar tan poco tiempo, si son hijas de distintas madres. Tesán empieza a solar sapos y culebras sobre su exmujer.

zapatos rotos

domingo, 5 noviembre 2023. Alguien me dice que acaba de ver a mi abuela en una zapatería. Corro a su encuentro. Mi abuela está sentada sonriente probándose zapatos. Pásame esos, dice. Le tiendo unos que al ponérselos se convierten en zapatos usados y rotos. Me los quedo, dice. La veo tan contenta que no sé si decirle que están para tirar.