domingo, 4 enero 2026. Hemos ido a China a visitar a Jesús. Nos recibe con un kimono de lino precioso en tonos marrones, pero solo lleva metida una manga, el resto le arrastra como una bata de cola. Salimos a ver el barrio. Parece un vertedero. Le compro a mi madre dos dulces (unos dorayakis alargados rellenos de algo verde) y al ir a pagarlos se los come la china que me los ha cobrado. Busco en el diccionario cómo decirle que no tiene vergüenza.
bañera y rastas
abrazo
viernes, 2 enero 2026. Entro en un salón de actos. Todas las butacas están ocupadas, pero no están en fila, cada una mira hacia un lado. Un padre obliga a su hijo adolescente a sentarse. El hijo abre la boca como si gritara pero sin emitir sonido alguno. Se da golpes en la cara. Nadie hace nada. Me acerco, empujo al padre y el niño se me abraza como si fuera una cría de chimpancé. Estás a salvo, le digo. El adolescente se ha convertido en un niño y se duerme.
dominó
jueves, 1 enero 2026. Estoy con un chico muy joven. Me cuenta que se ha peleado con su mejor amigo. Mientras me lo cuenta, dice que se está orinando. No encontramos un bar para que entre. Se tumba boca arriba en la acera y se orina. El líquido va expandiéndose por la ropa que se vuelve de blanca a amarilla. Saco dos toallas de la mochila y le digo que se seque. Entramos en un restaurante chino, las paredes son de bambú. Hay un ventanuco por donde asoma la cabeza un chico, se supone que el amigo con quien se ha peleado. Es el momento de hacer las paces, le digo. Se ponen a jugar al dominó como si nada.
recetas y tendedero
macetas
carroza
coristas
antenistas
sombreros e hipopótamos
dorayaki
entreplanta
nísperos y cuatrillizos
sin frenos, sin piernas
iniciales
régimen de estrés
el hombre cangrejo no se entera
llaollao
los maroteros
gorro de pelo
bolsos y burros
martes, 9 diciembre 2025. Llego a la charcutería que había cerca de casa de mi abuela. A ratos charcutería a ratos bar de copas. Espero a Sora. Llega con su hija en brazos. Me alegro mucho de verlas. La niña ya anda y habla por los codos, cuenta un montón de cosas graciosas. La gente que la escucha embobada. Sora lleva un bolso enorme con las cosas de su hija. Guardo el mío dentro del suyo para no perderlo. A la hora de irnos no encontramos el bolso. Nadie parece saber nada. Lo encuentro debajo de un taburete, pero todas las cosas están desperdigadas por el suelo. Le digo que pasemos a ver a mi abuela para que conozca a su hija. El camino se hace muy largo (solo bajar unos metros e línea recta) pero nos perdemos.
+
Entro al dormitorio de mi hermana. Hay un olor muy fuerte. Corro la cama y veo un montón de botellas (de alcohol y de detergentes). También hay un charco donde se han mezclado los líquidos. Intentó limpiarlo con toallas viejas, pero cuanto más limpio más grande es el charco. Aparece Javier con una chica muy guapa. Les digo que me esperen, que termino en un momento. Se sientan sobre la alfombra, porque todo está muy revuelto. La chica dice que la alfombra es preciosa. Le digo que mi padre la compró en los años setenta (en la vida real nunca hubo alfombra en ese cuarto, siempre estuvo en el estudio de mi padre). Javier y la chica se cansan de esperar y se van. Debajo de la cama encuentro una foto de dos burros asomados a una ventana. Oigo rebuznos, me asomo al patio de luces y veo que los vecinos de abajo tiene, efectivamente, dos burros. Me hace tanta gracia que corro a contárselo a mis padres. Mis padres están acurrucados, muy juntos, en el sofá, tapados con la camilla de la mesa. Parecen muy asustados. Les enseño la foto de los burros. Mi madre me hace señas con la cabeza para que mire hacia el recibidor. Veo a mi hermana envuelta en una toalla, haciéndose las planchas. Se acerca con gesto altivo. Mis padres tiemblan de miedo al verla llegar. Le cuento que los vecinos tienen dos burros. Ya lo sé, dice y se va.
abrazo
domingo, 7 diciembre 2025. Voy por la calle y veo a lo lejos a Atencia. Nos saludamos con la mano. Corre hacia mí, se alegra mucho de verme y yo a él. Me abraza y casi nos caemos de alegría.