tango

sábado, 27 junio 2009. Salud intenta enseñar a bailar un tango a Alberto. Bailan y se besan. Yo soy la encargada de poner la música. Bailan realmente mal. Cuando me miran, para saber qué tal lo hacen, me río y les digo con un gesto de la mano que sigan intentándolo.

alpargatas

viernes, 26 junio 2009. Suena el timbre, mi suegra corre a abrir la puerta. Le digo que no debería abrir la puerta jamás, porque cualquier día van a darle un buen susto. Se ríe. En el descansillo hay una mujer, no la conozco. Señala mis pies y me doy cuenta de que llevo unas alpargatas azul marino. Su mirada me pide una explicación. Las suyas no son así, le digo, las suyas llevan una costura vertical en el empeine, apuesto lo que quieras a que es así.

familia política

jueves, 25 junio 2009. Llegan a casa mi cuñada con sus hijos. Me cuentan que un vecino llevaba una cabeza humana en una maleta y la policía ha tardado meses en darse cuenta. Pienso para mis adentros que a esta familia le gusta demasiado dar noticias truculentas. Mientras, mi suegra me persigue por la casa diciéndome que limpie, que está pasando mucha vergüenza porque todo está muy sucio. Por más que miro a mi alrededor, todo brilla como en los anuncios. Le digo a mi cuñada que pase el dedo por los muebles. Muy limpio, dice. Pero mi suegra insiste con la cara escondida entre las manos: Qué vergüenza, qué vergüenza.

pantera negra

lunes, 22 junio 2009. Cuido de una pantera negra que vive en el patio de la casa de mi abuela. Cuando la pantera hace sus necesidades en mitad del patio, señala con la pata para que lo limpie. Arrastro sus heces hacia un rincón con una especie de remo o pala de sacar el pan de un horno de leña. Cuando la pantera ve que he terminado mi trabajo, se tumba bocarriba para que le rasque la tripa. Aunque parece domesticada, me acerco a ella con mucha precaución. La pantera y yo nos miramos directamente a los ojos, como si no quisiéramos perdernos de vista. Mientras le rasco, pienso, ella tampoco se fía del todo de mí.

saltimbanqui

sábado, 20 junio 2009. Llego a una escuela de saltimbanquis. Alrededor del patio hay un foso de agua. El profesor dice que es por si algún alumno cae de los trapecios. Al fondo entrenan unos karatekas. El maestro les lanza una bala a toda velocidad y ellos tienen que darle patadas. Además aprender a usar el trapecio, le digo al profesor, quiero que me enseñes a caer y a no hacerme daño cuando caigo.

xl

viernes, 19 junio 2009. Conduzco un coche a toda velocidad, calle abajo, pero no hay coche, voy suspendida en el aire con postura de ir sentada. El volante es una collar de bolas de madera, que al estirarlo con las manos toma forma de circunferencia. Me paro junto a los Baños del Carmen. Decido seguir andando, pero me doy cuenta de que voy descalza. El paisaje se convierte en una tienda de ropa deportiva. Unas chicas me ofrecen unas zapatillas de deporte naranja muy ligeras. Con las zapatillas me regalan una camiseta azul claro con fórmulas matemáticas dibujadas en blanco. Se la ofrezco a Alberto. Demasiado moderna, me dice. Y además estoy harto de prendas XL, añade.

australia

miércoles, 17 junio 2009. Estoy muerta. Desde donde estoy, veo que la policía piensa que Camilo de Ory me ha matado. Sin duda es el asesino, tenemos pruebas, les oigo decir, en el lugar donde se encontró el cuerpo hay huellas de sus zapatos. Desde donde estoy, intento escribir una carta que le llegue a Ory antes que la policía, advirtiéndole que van a por él, que escape lo antes posible, y explicándole que no fue buena idea comprarnos el mismo modelo de zapatos. Vete a Australia, le digo en la carta, no lo dudes ni un segundo y vete a Australia.

pacífico

lunes, 15 junio 2009. Estoy tumbada en la cama, a mi lado hay un hombre que habla muy despacio. Habla de sus libros como si hablara de la vida de otro o de algo que pasó en el pasado y no va a volver. Oigo un ruido de papel de celofán y pienso que se va a comer un caramelo. Como si leyera mis pensamientos, dice: Es coca. No te creo, respondo. Acerca su cuerpo al mío, huele muy dulce, me abraza, me besa. Demasiado dulce, pienso. Un poco de violencia nos vendría bien, pienso. Otra vez, como si pudiera leerme el pensamiento, dice: Yo no le di ninguna patada a ningún perro, tope pacífico yo. ¿Tope pacífico yo?, ¿qué frase es ésa?, pienso. El escenario ha cambiado de repente, estamos apoyados en un muro de piedras mirando una ciudad en blanco y negro. Le pregunto si le gusta su ciudad, tan gris. Dice que no, pero que no piensa marcharse.
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Muñoz Quintana y yo miramos el correo en el ordenador. Buscamos títulos de libros en el ISBN. En el bolso encuentro las gafas de Alberto y pienso se las ha olvidado. Alberto entra con sus gafas puestas y dice muy contento: ¡He traído bollos!
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Masip, Purranki y yo nos sentamos en un bar, en mitad de la acera. La camarera, en vez de preguntarnos qué queremos tomar, pregunta cómo ha quedado el Reus. Señalo a Masip. Mientras Purranki, a gritos, pide boquerones en vinagre.

nota

domingo, 14 junio 2009. Entro en la casa de mi abuela. La puerta está abierta. Duermen. Dejo una nota sobre un mueble y me voy caminando hacia atrás.

uñas

viernes, 12 junio 2009. Tengo las uñas muy sucias. No sé dónde he metido las manos, sólo veo mis manos en primer plano y tengo las uñas llenas de lo que parece tierra negra.

examen

jueves, 11 junio 2009. Limpio una bañera gigante desde dentro. Le pregunto a mi hermana, que está tumbada en una turca, qué hora es. No sabe. Levanta el brazo y mírate la muñeca, anda, le digo. Son las cinco menos cuarto, dice. A las cinco tengo un examen de Historia. Otro examen que me pierdo, le digo.

niños perdidos

miércoles, 10 junio 2009. Vivo con un grupo de niños en la calle, soy uno más. Corremos de un lado a otro buscando un buen portal para dormir. Dormimos de pie, apoyados los unos en los otros, para no caer.

juano

martes, 9 junio 2009. Estoy en un restaurante con el techo de cañizo con Paloma y Juano. Paloma habla de que ha descubierto que ha leído pocos libros para todos los que hay en el mundo. Hace un gesto con las manos para medir los que ha leído y los que le quedan. Le digo que de los que le quedan la mitad serán malos, así que no se preocupe. Juano me pregunta algo, pero no lo oigo y le hago repetir la pregunta más de cinco veces. Paloma canta una canción en italiano, voy a decirle que esa canción la cantaba yo cuando era pequeña, pero pienso que no me creería. Cuando le explico a Juano dónde vivía los veranos, de niña, el paisaje del que estoy hablando aparece delante de nosotros, ahí la playa, la arena hasta la puerta de la casa, las rocas, los erizos. Juano me coge de la mano y yo encojo las piernas para poder ir flotando a su lado. Vértigo y placer a la vez. Le hablo de Juan Pardo Vidal, de que debe leer sus poemas. Le pregunto por su hijo. Supongo que sigue creciendo, le digo. Se sienta y se ríe. La luz que pasa por el techo de cañizo le ilumina la cabeza. Me acerco y lo beso muy levemente en los labios. Están mojados de vino.

sombras chinas

lunes, 8 junio 2009. Grupo de desconocidos en un jardín. Me siento en el suelo junto a David González. En vez de hablar, nos rozamos las manos como si estuviéramos haciendo sombras chinas.

metacrilato y gomaespuma

viernes, 5 junio 2009. Me despierto y Blanco me está mirando. No sé dónde estoy. Le pregunto por qué me mira. Se ríe. Después, casi inmediatamente, me lo encuentro en un pasillo con las paredes de metacrilato. Aparece de golpe, como si fuera una imagen proyectada.
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Un chico muy joven deja sobre un mostrador un bebé envuelto como los rusos atan a sus bebés. Sobre el bebé vuelan un par de moscas. Pienso que el bebé está muerto. El chico se abraza a mí y llora. Lo beso. Su boca parece de gomaespuma.

duchas

jueves, 4 junio 2009. Salgo a la calle, me quito el pijama y lo dejo doblado sobre una papelera. Cruzo la calle desnuda sin ningún problema y entro en unas duchas públicas que hay junto a un restaurante. El problema llega ahora: ninguna ducha me gusta, una porque sale poca agua, otra por el óxido del grifo, otra por estar demasiado cerca de la puerta.

niño rubio

miércoles, 3 junio 2009. Me he encontrado un niño. Miro al rededor por si es de alguien, pero no hay nadie. A lo lejos hay una fuente. La fuente tiene varios niveles y dentro mucha gente bañándose. M e preguntan cómo se llama el niño. No lo sé. Dicen que se parece a mí. Mentira, el niño es rubio con los ojos muy claros. Se ríen. No me atrevo a preguntar si es de alguien o si lo quieren porque me parecen idiotas.

tomate

domingo, 31 mayo 2009. Hay salsa de tomate en una sartén y debo vigilarla para que no se queme. Hay una estantería con adornos que debo ordenar por materiales: los de cerámica arriba, los de madera en medio, los de mimbre abajo. Hay gente desconocida a mi alrededor observándome, pero disimulando que me observan. No sé cómo he llegado allí ni cuándo podré irme.

marcapáginas

jueves, 28 mayo 2009. Marina, la hija de una amiga de mi hermana me pregunta el número de una barra de labios. Paso el dedo varias veces por la pegatina y aparece el 4. No entiendo que una niña tan pequeña quiera maquillarse.
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Marcos y yo bajamos la escalera de la casa de mis madres. Me voy encontrando marcapáginas. Le digo a Marcos que vigile mientras elijo los más bonitos para llevárselos a Muñoz Quintana.
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Después de trasplantarle varias macetas a un vecino, me ofrece una fuente de espárragos con mayonesa. Mientras tanto su hijo da vueltas en el sueño como una peonza.

áfrica

domingo, 24 mayo 2009. El bar se llama "La luna" y Alberto quiere ir a toda costa. Ha quedado con un grupo de matones. Yo quiero volver al hotel. Le digo que si va al bar no vuelva nunca.
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El poeta Chivite da una rueda de prensa a través de un chat para hablar de la novela que está escribiendo. Dice que aunque la historia transcurra en África, en todos los capítulos hará frío.

pompa

lunes, 18 mayo 2009. Hago una pompa rosa enorme de pegamento. Tan grande que podría meterme dentro. Cuando le quito el tubo por donde he soplado, se vuelve de cristal. La dejo en mitad de la acera y me escondo para ver qué hacen los peatones con ella.

barniz y mayonesa

domingo, 17 mayo 2009. Kiosco con estampas. Las estampas se convierten en pequeños cuadros al óleo y el kiosco en una pequeña galería de arte. Unos ancianos intentan convencernos de que compremos alguno. Alberto entra en el kiosco-galería y encarga un cuadro al óleo de un dibujo animado. Pienso que se ha vuelto loco. Los ancianos me enseñan unas piedras de playa muy brillantes. A mis espaldas oigo una voz que dice: Manufacturadas. Es Juan Pardo Vidal muy sonriente. Juan les explica que no soporto las piedras barnizadas. Ella prefiere chuparlas para que brillen, dice.
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Se supone que es domingo, estamos en Nueva York, es de noche y buscamos una tienda abierta. Entramos en una donde despacha una chica india. Alberto casca un huevo Kinder sobre el mostrador y salen dos chanclas del número ocho. La chica india, sin perder un sólo instante, las unta con mayonesa las cierra como si fueran un bocadillo y se las da a Alberto muy sonriente. Yo no digo nada, pero pienso que no nos dejarán siquiera facturarlas.

marqués

viernes, 15 mayo 2009. Paso marítimo. La playa queda mucho más abajo que de costumbre. Me asomo para ver cómo brillan las piedras. Miro al poeta Juan Marqués, que está a mi lado, y como si supiera lo que estoy pensando me dice que sí con la cabeza. Me agarra de los pies para que llegue hasta la orilla. Sólo puedes coger las amarillas, me advierte. Después de un rato todavía no he cogido ninguna. No sé cuánto tiempo podrá sostenerme y empiezo a preocuparme.
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Mi cuñada va en una silla baja de tres ruedas, que más bien parece un coche de juguete. Nos metemos por callejones muy estrechos y hasta tenemos que cruzar el salón de una casa. Yo voy andando a su lado. Me cuenta que desde que se fue de casa de su madre es muy feliz, que lo nota hasta en la madera de los armarios. Los armarios respiran, dice.

iguanas

miércoles, 13 mayo 2009. Carmen Beltrán ha organizado una lectura de poemas. Yo no quiero leer y me siento en el suelo, entre la gente, para que no me vea. Mientras unos poetas leen en el escenario, suena el móvil de Carmen que, sin pensárselo dos veces, lo tira por la ventana.
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Francis me llama por teléfono. Mientras me habla, lucho con dos iguanas. Intento que no note que no le estoy haciendo mucho caso, pero es que me da vergüenza decirle que se han colado dos iguanas en casa.

sandokan

domingo, 10 mayo 2009. Bajo con Marcos Jurdao la cuesta de Rodrigo de Ullóa. Me enseña su choche nuevo, un deportivo rojo. Dice que se va para siempre, me tiende una postal. No entiendo la letra y además es muy pequeña. Supongo que está escrita por la chica de la que está enamorado, que se va por culpa de esas palabras. Cruzamos un jardín y nos sentamos entre un público que espera a que sus escritores favoritos les cuenten su vida. Sólo reconozco al escritor Chivite, aunque lleva el pelo largo hasta mitad de la espalda. Chivite cuenta que él siempre quiso ser actor. Mientras habla, se ven imágenes de películas caseras donde aparece disfrazado de vaquero y de Sandokan. Marcos me pregunta si he pensado alguna vez a qué le olerá el cuello bajo el pelo. Todavía no, respondo.
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Alberto está llenando la bañera de la casa de mi abuela. Cierro las ventanas y las contras, según voy cerrando otras ventanas aparecen en la pared por arte de magia. Me desnudo, pero en vez de meterme en la bañera echo dentro la ropa que acabo de quitarme.

contrato

sábado, 9 mayo 2009. Recibo una copia de un contrato de una editorial. Cuando repaso las hojas me doy cuenta de que no he firmado algunas. Supongo que el contrato no es válido y no me publicarán el libro. Respiro hondo y sonrío.
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Voy con un grupo de gente caminando en fila por una cuneta. Hay poca luz, unos se agarran a los otros para no caer. Noto cómo los que vienen detrás de mí me empujan, pero como llevo las manos manchadas, como si hubiera estado amasando pan, no me agarro al de delante por temor a ensuciarle la ropa.

videoconferencia

jueves, 7 mayo 2009. El escritor Chivite da una videoconferencia en un parque. Me siento delante de un ordenador libre y trato de tomar nota de lo que dice. Habla de sus autores favoritos. Por más que lo intento, no puedo apuntar nada porque el parque está a oscuras.
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Paseo marítimo, en la arena un grupo de mujeres con túnicas negras bailan y cantan. Pienso que debería estar allí, ensayando con ellas. Me pregunto si mis amigas Begoña Paz y Carmen Beltrán actuarán también.

queso y pistola

miércoles, 6 mayo 2009. Salgo de casa de mis padres comiendo queso. Saludo a los vecinos que me encuentro con la mano porque llevo la boca llena. Garriga Vela me para en la acera, dice que quiere leer uno de mis relatos. La calle que sube al conservatorio está sin asfaltar y a oscuras. Se oyen disparos. No siento ningún miedo.
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Estoy tumbada en el suelo escribiendo en un ordenador blanco muy pequeño. Algo se me clava. Es una pistola de juguete.

rayas

lunes, 4 mayo 2009. Me he hecho un vestido bastante infantil de rayas blancas y amarillas. También unos zapatos a juego. Hago cola en el servicio de un bar. Las mujeres que están delante de mí, con mechas en el pelo, trajes de chaqueta y cargadas de niños, me miran, cuchichean y se ríen de mi atuendo. Pienso que ellas no sabrán nunca la pena que me dan.

volar

domingo, 3 mayo 2009. Juan Pardo Vidal me está contando algo. Estamos sentados uno frente al otro en unas sillas rígidas. Aun así, me quedo dormida y sueño que vuelo. De repente me despierto. Juan me mira fijamente. Siento una vergüenza enorme por dejar que me viera dormida, y sobre todo por dejar que me viera volar.