parque acuático

sábado, 8 julio 2023. Alberto sube con una chica a un bloque de pisos tipo años 70. No hay ascensor. Subo detrás e intento averiguar en qué piso han entrado pegando la oreja a cada puerta de cada rellano. Silencio absoluto. De nuevo en la calle me doy cuenta de que voy completamente desnuda, pero no me importa.
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Estoy en un parque acuático. Veo llegar a Carmen y Sonia. Les pregunto qué tal está la piscina principal, la que tiene una fuente redonda en el centro. Dicen que vienen de allí y no han podido bañarse porque está muy sucia. Efectivamente el fondo está marrón. Salgo del parque y camino por una avenida sin asfaltar con casas bajas encaladas, salpicadas aquí y allá. Parece el desierto de Almería. Al final llegó a una cala entre dos paredes de roca, pero las han alicatado. No quedan mal esos azulejos romanos, pienso. El agua es transparente. Intento zambullirme una y otra vez pero, no lo consigo, el agua me rechaza.

quesos y paraguas

jueves, 6 julio 2023. Se supone que tengo que recoger unas fotos en un caserón que hay en los montes. Está cerrado. Pienso que he llegado demasiado temprano y todavía duermen. Cerca hay otra casa más pequeña. Entro con naturalidad y me siento en uno de los sofás donde una familia charla animadamente. Uno de ellos (el actor Antonio Pagudo) cuenta algo gracioso. Al oírme reír se percatan de que estoy allí. Siguen a lo suyo, menos Pagudo que parece haberle gustado que le riera el chiste. La familia se va a sus cosas. Él me pregunta qué hago allí (le cuento). Dice que él está con su hija de visita (una niña con mucho pelo, como él en la serie de televisión). A ver si estás guapa sin flequillo, le digo. La niña se deja peinar. El padre dice que quedemos después, en la ciudad. Nos vemos después porque ahora tengo que ir a comprar queso, le digo. De repente estoy en un supermercado. Voy cargada de bolsas y llevo dos paraguas. Todo se me cae continuamente mientras busco la zona de los quesos. Cuando llego, mi número ha pasado. Un chico grita mi número varias veces. Al levantar el papel, se me caen los paraguas y el resto de la compra. Una señora coge mi paraguas y lo observa detenidamente. Es automático, le explico. La señora los tira con asco al suelo. Le digo al chico que me de un trozo de queso. Me tiende uno blando que parece moco. Lo prefiero curado. Me tiende uno amarillo con estrías que parece una piedra. Lo cojo por no decirle que no y me voy. Mientras camino hacia las cajas, busco un lugar fresco donde dejar el queso que no pienso llevarme a casa.

empanadillas con nata

miércoles, 5 julio 2023. Estamos en la terraza de un bar con Luciano. Se supone que ya hemos comido y nos van a traer el postre. Luciano dice que ahí hacen muy bien las empanadillas. Le ponen una fuente enorme de empanadillas con nata. Alberto también las pide pero la señora ya se ha sentado a abanicarse. Alberto coge una fuente de otra mesa. Le digo que son los restos que se ha dejado alguien. Estoy allí, pero nadie parece verme ni oírme.

las ilusas y la plaga

jueves, 29 junio 2023. Se supone que Jonás ha terminado una nueva película. Es de Ciencia Ficción y se titula Las ilusas. Dos chicas muy jóvenes (de unos 15 años) descubren un sistema de telecomunicaciones mucho mejor que Internet, que además proporciona luz y calor o frío, sin necesidad de bombillas, ventiladores ni estufas. Yo actúo en la película, hago de robot-prostituta. Para mantener ese sistema se necesita tanta mano de obra, que hay empleo para todo el mundo, así que los trabajos desagradables los realizan robots. Llegamos a una sala donde nos recibe una señora (parece una institutriz). No hay demasiado público y todos tienen la misma pinta que la señora. En vez de proyectar la película solo pone fragmentos fuera de contexto y critica tonterías, como que los peinados de las chicas no se corresponden con el año en que sucede la historia. Cuando llega a mi escena, me mira y dice: hasta a ella le han roto el culo. Jonás me mira asustado, con pena. No me dolió nada, estaba actuando, le digo apoyando la cabeza contra su pecho. La señora sigue a lo suyo. Las dos chicas protagonistas están a punto de llorar. Voy a contar hasta cinco y me voy, le digo a Jonás.
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Hemos alquilado una casa en la playa. Está sobre la arena, al borde del mar, las olas chocan contra el muro de la cocina. El salón es enorme, tiene una cocina abierta con una barra, como si antes hubiese sido un chiringuito. Hay un cuarto de baño detrás de la cocina, pero la ducha principal está directamente en una de las paredes del salón. Me estoy duchando cuando entra una señora. Oiga, ¿dónde va? Al baño, dice. Le explico que es una casa particular. la señora suelta una carcajada y entra al baño. Llega su marido y me pide disculpas. Me explica que el verano pasado usaban esta casa para cambiarse de ropa y ducharse. Le digo que si quiere usar el baño, puede hacerlo, pero que la próxima vez llamen antes. El hombre parece comprensivo, pero su mujer sale dando gritos, protestando, alentando a la gente que está en la playa para que se metan en la casa. Una chica me amenaza pasando el pulgar por su cuello. Otros arrancan cosas de las paredes porque dicen que detrás hay nichos. Efectivamente, arrancan ladrillos y aparecen unos cuantos. les ponen flores. Hasta entra una familia en el salón sin bajarse siquiera de su Jeep. Avisa a quien te alquiló la casa, le digo a Alberto lo están destrozado todo. El marido de la primera señora que entró me mira con pena. ¿Recuerda usted aquella sevillana de Sr. Chinarro? Y los dos cantamos La Plaga, mientras el resto de bañistas lo destroza todo.

patas de elefantes

sábado, 24 junio 2023. Le pregunto algo a Alberto. Me responde una palabra que no entiendo (muy flojito). Se enfada porque no la he entendido. Le digo (muy enfadada) que pare, que quiero bajarme. Como no para el coche, intento bajarme en marcha.
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Mi prima está ordenando unas cuentas de collar sobre una bandeja. La bandeja tiene agua. El agua forma un charco enorme bajo la butaca. Pongo papel de cocina, pero no sirve de nada. Qué suerte ha tenido tu hermana, ¿verdad?, dice. Me cuenta que le ha tocado la lotería y ha comprado un billete para irse a vivir a Noruega. Mi hermana al oírlo se va a la cocina. Salgo a la terraza, Alberto está recogiendo ropa de las cuerdas, le ayudo. Le cuento lo que sé. Dice que no se lo diga a mis padres para que no sufran. Cuando entro, mi prima me hace señas como diciendo: tu hermana me ha echado una bronca. Se van al cine. Le digo por señas a mi prima que hable con mi hermana, que la haga entrar en razón.
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Estamos en un bar. Busco el servicio. Llego aun sótano y al abrir la puerta me lo impide una bañera con cortinas de encaje. El váter está justo delante de una ventana (me pueden ver desde fuera). Detrás de la bañera hay una cama cuadrada y un escritorio con un ordenador encendido. Oigo ruidos, miro al techo. El techo es translúcido. Se ven ramas, horas y las patas de varios elefantes. Temo que el techo ceda y los elefantes me caigan encima.

piscina

jueves, 22 junio 2023. Unas chicas me invitan a una fiesta. Cuando llegamos, todavía no hay nadie. En la entrada hay disfraces, sombreros y boas de plumas. Me pregunto si será nochevieja y no me he enterado. La casa está llena de agua, nos llega hasta las caderas. Es agua es transparente, puede verse el suelo. No me avisaron de esto, solo me dijeron que igual había culebras, le digo a Alberto. Me señala una muy pequeña que, al notar nuestra presencia, se esconde detrás del rodapié.

espejismo, papelería y sofá

miércoles, 21 junio 2023. Estamos poniendo la mesa en casa de mi abuela. Se celebra algo porque todo el mundo trabaja sin parar llevando cosas al comedor. Lo miro todo con asombro porque mi abuela está muerta y derribaron la casa para hacer un bloque. Espabila, me dicen, pero no reacciono porque creo que es un espejismo que se desvanecerá en unos minutos y quiero disfrutarlo.
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Estoy en una papelería muy antigua. Cojo un lápiz con dibujos de futbolistas y tablas de multiplicar de una estantería. Le digo al tipo que hay detrás del mostrador, que quiero dos como ese. No hay más, dice. Le pido también unas estampas antiguas con la bandera del Málaga. Son regalos para Alberto. A la hora de pagar no encuentro la tarjeta. Alberto llega y dice que pagará él. Pienso que me ha fastidiado la sorpresa.
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Sala larga y estrecha con moqueta. Hay un sofá con el respaldo muy alto que sirve de separador entre la zona de estar y la de ordenadores. Me asomo desde el sofá al otro lado. Begoña está llorando. Le pregunto qué le pasa. Dice que no consigue escribir, que no tiene tiempo ni ganas, ni le gusta lo que escribe. Otra chica y yo la animamos.

robo, baile, piel de cuero y heces

lunes, 19 junio 2023. Estamos en un bar. Una pareja entra, discretamente, con una pistola. Se van a acercando a cada mesa pidiéndole dinero y joyas. El resto no se da cuenta. me quito la cadena que llevo al cuello y la dejo caer por mi escote. También un anillo y lo meto en el bolsillo del vaquero. Los pendientes me dan igual. Pienso que cuando lleguen a mí y vean mi móvil Alcatel les daré pena y no se lo llevarán. Como tardan tanto en robar mesa por mesa, me levanto muy despacio como si fuera al servicio y salgo del bar.
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Alberto y yo llegamos a una explanada. Alguien nos dice que ya era hora. No sé de qué habla. Nos dice que empecemos ya, que el público está esperando. Se supone que tenemos que bailar. Le digo a Alberto que me siga, que bailaremos cualquier cosa, como aquella vez que bailé con Cantos en la boda de Emilio.
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Alberto y yo estamos en la terraza de un bar. A la hora de irnos, canto la canción de Porky (Lástima que terminó el festival de hoy...). La chica que nos atendió se queja de que va por ella, que le estamos llamado cerda. Tengo que darle explicaciones. Bajamos una calle desierta. De repente se ha hecho de noche. Por aquí vive marcos, digo, y llamo a cada puerta por la que pasamos. Al llegar a una especie de puerta enorme de madera, como de garaje, digo entusiasmada: ¡Esta sí es! Llamo. Acabo de dar con los nudillos y pienso que no es, que voy a sacar de la cama a alguien. Preparo una frase seria, algo así como que venía a entregar un documento muy urgente, pero me he equivocado de puerta. En estas abre Marcos. Está completamente desnudo y muy moreno (su piel parece de cuero). Sale a la acera, se pone a charlar tranquilamente. Me pongo delante de él para que no lo vean unos tipos que se han sentado en unos escalones frente a nosotros. Dice que está desnudo porque es el Día del Libro y es su manera de celebrarlo.
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Vuelo sobre un mar cristalino. Llego a una zona donde aparecen bancos de peces. Cuando me acerco, veo que no son montones de heces flotando. He llegado al mar de los mentirosos, pienso.

metacrilato

domingo, 18 junio 2023. Estoy en un loft decorado en blanco. Hay gente trabajando por todas partes. Se supone que trabajan para mí, que tengo una productora o algo parecido. Unas chicas preparan un decorado, les doy unas instrucciones, asienten y siguen a lo suyo. Sardá está sentado sobre la enorme alfombra blanca que hay en el centro. Me siento a su lado y le cuento que un día, al hacer la cama, puse al hipopótamo rojo tumbado sobre el cojín y al mirarlo de nuevo estaba de pie. Le digo entusiasmada que grité en alto: ¡Lo sabía! Le digo que ya sé que no, pero que me gusta pensar que las cosas tienen "alma". Sardá se levanta, dic que tiene mucha prisa y se va. Lo veo bajar las escaleras (también son blancas con barandilla de metacrilato) y llegar a la acera. Allí se tumba, trata de esconderse, y cuando cree que me he ido vuelve a subir. Llama a la puerta, le abro. Como me he quitado los zapatos y puesto una falda, no me reconoce. Hola, qué pesada es tu jefa, me dice y se vuelve a sentar en la alfombra.

escenas

lunes, 12 junio 2023. Bajo calle Granada (la calle es mucho más ancha y luminosa que en la realidad). Voy detrás de unas extranjeras que charlan animadamente. Intento adelantarlas pero me miran mal. Cuando al fin puedo adelantarlas, veo a Javi y Jurdi dentro de una especie de caja con ruedas bajando la calle a toda velocidad. Ríen a carcajadas. Los saludo y sigo mi camino.
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Se supone que Juan Cruz me ha hecho una entrevista y me la enseña en el ordenador para ver cómo ha quedado. Yo no llevo camiseta ni sujetador. No sé cómo él no se da cuenta ni durante la entrevista ni ahora que la revisamos. Mientras la veo, pienso que me da igual aparecer desnuda, que ya no me importa nada.

monedas

domingo, 11 junio 2023. Estoy en lo más alto de una grada de obra. Hay gente sentada a la espera de algo, pero no sé de qué. Llega Chivite y se sienta a mi lado. Me da un paquete envuelto que abro con auténtica ilusión. Son regalos de despedida (no recuerdo qué).
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Chivite está sentado junto a un velador. Hay una lamparita que da una luz íntima. No sé si atardece o está amaneciendo. Alguien llega, le dice algo y Chivite se deja caer desmadejado al suelo como respuesta. Lo veo todo como en una película. Lamento no estar allí, ahí, con él.
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Hay un montículo de tierra. Al comenzar a subirlo veo unos botones de nácar. Me los llevaré de recuerdo, pienso. Al cogerlos se convierten en monedas. Cuantas más cojo, más aparecen. Lo que al principio era calderilla, ahora son monedas grandes del tamaño de un posavasos. Ya no me caben más en los bolsillos. Llevo un puñado entre las manos. Se las enseño a Alberto. Las mira sin interés.
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Se supone que estamos en Vitoria. Hay un jardín rodeado de un parterre muy cuidado, con flores de varios colores y un seto de un verde vigoroso. Alberto lo cruza pisando las flores. Doy un rodeo para entrar. Alberto se ha sentado en un banco para ver el atardecer. Me siento a su lado. Llegan dos chicas y se sientan junto a Alberto. Estamos muy apretujados. Una de las chicas saca un libro dice que tiene un examen de inglés al día siguiente. Le digo a Alberto que la ayude y así se irán antes. La chica comienza a decir palabras en inglés sin sentido. No pronuncia bien ni sabe hacer frases simples.

bizcocho, perros resabiados y taxi futurista

martes, 6 junio 2023. Mi madre dice que mi hermana ha desaparecido. Entro en su cuarto. Todo está manga por hombro. Sobre la cama hay un agenda. Le digo a mi tía que seguro que su exmarido sabe dónde está, que habría que llamarlo. Mi madre y mi tía se van a la cocina. Las sigo. Ordenan cosas como si nada. Sobre la encimera hay una fuente de horno. ¡Había bizcocho y no me habéis dicho nada!, les digo.
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Estamos en la acera como si estuviéramos esperando que pasara una cabalgata. Llegan unos jipis haciendo malabares. Llevan dos perros con patines en las patas traseras y monopatines muy pequeños en las delanteras. Los perros llevan gorra y gafas de sol. Asombroso, pienso. Busco en los bolsillos para darles alguna moneda, pero continúan su camino como si nada. Uno de los perros vuelve y se para delante de mí. Me hace la peineta con una de las patas y se va.
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Alberto y yo entramos en un taxi. Es enorme. No vemos al conductor porque está separado por una mampara. Me gustaba más cuando podía hablar con el taxista, le digo a Alberto, además, ¿cómo sabe dónde vamos y cómo vamos a pagarle? En ese momento entra una azafata regordeta. Nos pasa una especie de detector de metales (se supone que así sabe dónde vamos y ya nos ha cobrado el trayecto). En el taxi entran varias personas más, entre ellas una señora enorme que se echa sobre mí y no me deja respirar. Me gustaba más el mundo de antes, le digo a Alberto.

cipreses y sellos arrugados

lunes, 5 junio 2023. He quedado con Francis después de mucho tiempo. Nos abrazamos. ¿Has crecido?, le pregunto. Él se tumba y señala el césped. Tú eres así, dice. Le doy un beso y entramos en un centro comercial (se parece al que fue mi colegio). Hablamos de tonterías, nos reímos, le digo que tengo que comprar sellos. Aparecen su mujer y sus hijos. Nos sentamos en una habitación con barra de bar de madera. Ella saca un papel muy largo con una lista de cosas que quiere que hagamos. Quiere que vayamos a comer a su casa. Mientras habla, sus hijos comen compulsivamente caramelos y tiran los envoltorios al suelo (me extraña porque son extremadamente educados). Su hija toca una tecla de un piano y suena una alarma. ¡Ahora vendrá el camarero!, le dice su hermano. Elisa se echa a llorar y Víctor recoge los apeles del suelo. Vamos a comer juntos, insiste Cocó. No puedo, le digo. No quiero, corrijo. Francis me mira sorprendido, se alegra de que diga lo que en realidad siento. Me levanto y salgo del colegio. Me siento tan satisfecha que intento saltar al vacío, pero cuando estoy en el aire pienso que voy a matarme y camino en el aire hacia atrás. De nuevo, intento caminar sobre unos cipreses, pero los pies se me hunden. También desisto. Me siento muy triste porque quería pasar el día con Francis. Llego a una plaza enorme con mucho tráfico. Cuando voy a cruzar Francis me abraza desde atrás. Tengo algo que proponerte, le digo.
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Estoy en la terraza de un bar. Hay mesas altas sin taburete. Javi va y viene del centro de la calle a la mesa. Cumpián ha dicho que vendría, dice. No sé de qué conoce a Cumpián ni por qué está tan nervioso. Se hace de noche y tengo que echar una carta. Me voy sin que se den cuenta. Llego a un edificio de Correos muy destartalado. Subo por una escala metálica y, cuando estoy arriba, empieza a alejarse del suelo como si fuera una nave espacial. Aparece un chico, me dice que esa es su casa, pero que puedo quedarme a cenar. Cada cosa de la casa (mesa, tazas, cubiertos) tiene un cartelito con un precio. ¿Lo vendes todo?, pregunto. El chico lava una lechuga sin decir nada. ¿Qué vas a tomar?, pregunta. Nada, solo vine a comprar sellos, le digo extendiendo la mano y enseñándole unos sellos arrugados.

luces de navidad en agosto

viernes, 2 junio 2023. Casa enorme muy desordenada con mucha gente que no conozco. Por el calor y la ropa que llevamos parece que estemos en verano, de vacaciones , pero todos se afanan en buscar unas guirnaldas de luces de navidad. Hay guirnaldas por todas partes, detrás de cojines, en cajas, en cajones y por los rincones. Yo voy señalando y hasta dándoselas en mano, pero nadie me presta atención.
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Voy con un grupo. Todos llevan prisa, corren por entrar los primeros en un bus de aeropuerto, de los que llevan del avión a la puerta. Un señor mayor (el mismo al que ayudé ayer en el cercanías con las maletas) arrastra dos maletas enormes. Le ayudo. Dice que ni siquiera son suyas, que son de una chica que ha salido corriendo hacia el bus para entrar la primera.

corona de algas

lunes, 29 mayo 2023. Antonio y yo estamos en unos grandes almacenes muy desordenados. Él está encantado porque dice que parece un jardín inglés. Rebusca libros viejos en cajas de cartón. Entre las páginas de un libro encuentra una tira de algas. Me las pone como si fuera una corona. Escóndelas de nuevo en el libro y nos la llevamos, le digo.

agua de coco

jueves, 25 mayo 2023. Estoy poniendo mesa para seis, pero no encuentro cómo colocar a los comensales sin que les toque una pata delante. Salgo de la habitación que de repente empieza a moverse como si fuera el vagón de un tren. Corro en paralelo para volver a entrar. Por una parte me gusta la sensación de correr. Por otra, siento una tristeza enorme (no sé el porqué). Llego a lo que parece el comedor de un colegio convertido en restaurante. Estoy cansada y me siento en la primera mesa que veo, con una familia. El niño pelea con su abuelo porque uno dice que está salada y el otro dulce. El niño le da a probar la sopa al abuelo y después, con la misma cuchara, me da probar a mí. La sopa sabe a agua de coco.

espárragos

miércoles, 24 mayo 2023. Dos chicas me abordan por la calle. Dicen que tienen que hacer un trabajo sobre mis libros y que si pueden venir a casa sin que se entere su profesora (les ha advertido que no me molesten). Le digo que vengan, de momento, a una charla que voy a dar. Entramos en una especie de sótano amueblado como un comedor años 50. Sobre la mesa hay un ramo de flores enorme, pero al acercarme veo que es un manojo de espárragos. Los necesitaré para la charla, les digo y me los echo al brazo (pesan mucho). Bajamos a otro sótano con el suelo de gomaespuma. Cuesta mucho trabajo andar sobre él. Ya hay gente esperando. Alguien me da un plano de una ciudad. Al desplegarlo es tan grande como una sábana. Alguien ha escrito una dedicatoria en una esquina. Vaya, querían dedicármelo y han borrado el trazado de las calles, digo. Unos chicos en primera fila, aplauden, patalean y ríen a carcajadas como si yo hubiera contado el mejor de los chistes.

manta, pin y bodegón barroco

lunes, 22 mayo 2023. Llego a casa de mi abuela. En ese momento recuerdo que tenía que llevarles una manta. Mi abuela me dice entusiasmada que ya ha cambiado los muebles del dormitorio de sitio. No me atrevo a decirle que la he olvidado. Mientras me habla, pienso en si podría con ella o pesará mucho.
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Llego a un recinto donde, sobre el césped, han colado butacas blancas de plástico. Están tan ordenadas que al pasar entre ellas temo descolocarlas. Me siento junto a Alberto. Bajo una tarima, veo un pin del Málaga CF. Me meto entre las patas para cogerlo. Le falta el broche. Pienso que después se lo regalaré a Alberto y se pondrá contentísimo. Nada más volver a mi asiento, veo el broche brillar a lo lejos. Antes de que llegue una limpiadora (que está pasando una escoba por la hierba), vuelvo a meterme entre las patas y lo cojo. En ese momento aparece un chico extranjero con mochila, bufanda y gorro (se parece a Wally), mirando al suelo. Le pregunto si busca un pin. Asiente. Se lo doy (el pin ha cambiado y ahora es propaganda de un refresco). Me da la gracias e intenta entablar conversación. Me doy la vuelta y corro a mi asiento.
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Javi nos enseña su casa. Su casa es una azotea en dos plantas. Todo está muy desordenado. Incluso tiene aparcado el coche junto a la cama y junto a la cama una mesa de madera tosca llena de restos de comida y envases vacíos. En la azotea superior hay frigoríficos con las puertas de cristal y varios dispensadores de patatas fritas, helados y chocolatinas. Hay jamones colgados de la pared, grandes garrafas de aceite y agua mineral. Dentro del coche hay bolsas de supermercado con compra y cebollas sueltas. Me extraña mucho todo porque Javi es muy, pero que muy, ordenado. Pienso que quizá esté pasando por una depresión y no quiere decir nada para no preocuparme. Sin decir nada, recojo las cebollas del suelo del coche y las meto en un cesto. Javi me dice que no me preocupe, que le gusta su casa en modo bodegón barroco. Todavía le falta un poco, dice, pero pronto podremos hacer una fiesta.

baltasar

sábado, 20 mayo 2023. Estoy sentada al sol en la que era la casa de la panadera de mi abuela. Unos actores hacen varios papeles a la vez delante de mí, por parejas, en la acera. Solo reconozco a Mariano Alameda (no lo veía desde que hacía una serie en televisión). Lo veo tan cansado y mayor que le ofrezco mi silla de playa. El chico que actúa con él se ofrece a acompañarme. Le doy las gracias y le digo que mi abuela vive solo unos metros más abajo. Al llegar al garaje, veo a alguien sentado en el suelo y pienso que es un indigente, pero al mirar dos veces reconozco a mi sobrino Abel. ¿Qué haces ahí? Unas manos salen desde detrás de la puerta y lo agarran. Pienso que van a secuestrarlo o algo así. El tipo que lo coge está disfrazado de Baltasar, con su turbante, su capa y sus joyas. Llévalo con su madre, dice, los niños no deben estar solos en la calle. Entramos a casa de mi abuela. Mi tía Paqui (abuela de Abel, y que murió unos años antes de que él naciera), pone fuentes llenas de comida en la mesa del comedor como si fuera una celebración. Le digo a mi tía que Abel es su nieto, pero no se sorprende. Es tu abuela, le digo a Abel. El niño la mira y le dice: Me parece que padezco colon irritable.

macarras

jueves, 18 mayo 2023. Alberto va en bici detrás de un camión frigorífico. Detrás de Alberto van dos macarras en moto. Lo azuzan, le dicen que corra más, que adelante. Y voy en coche, en paralelo, vigilando que no le pase nada. Los macarras lo empujan y la bici sube por la pared trasera del camión, baja por el lateral y Alberto cae de cabeza. Corro hacia él entre los coches. Los macarrats lo zarandean para reanimarlo. Les grito que no lo muevan. Como no reacciona, le aplastan la cabeza con los pedazos rotos de la bici. Sigo gritando. Cuando por fin llego, de Alberto solo queda un cuadradito de tela. Lo guardo. Agarro por el pelo a los macarras y les destrozo la cabeza en el asfalto.
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Javi llega con un grupo de estudiantes. Se supone que son sus alumnos. Les ha mandado leer libros cuyo tema sea la vejez y cómo nos afecta el paso del tiempo. Una chica lleva la biografía de Matusalén. Antes de despedirme, porque ya entran a clase, le digo: cuando te escribo y pongo "holamigo", tienes que leerlo muy rápido y con voz de pito. Vale, pero no me pongas nunca "qué hay de nuevo, viejo", dice.

grosella

miércoles, 17 mayo 2023. Mi madre dice que quiere una barra de labios color grosella. Me extraña porque siempre le gustaron color naranja. Todas las barras que voy probándome para dar con una que le guste, no pintan.
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Elisa y Andrés está mirando sus móviles, cada uno a lo suyo. Les pregunto si suelen hablar entre ellos por teléfono. Sin levantar la vista, me dicen que hablan cada noche unos quince minutos. Pienso que yo hablo con Alberto dos minutos y diez segundos. Lloro.

espejo

martes, 16 mayo 2023. He quedado en un bar y llego tarde. Intento atajar por una calle muy oscura. A lo lejos veo a un grupo de conocidos con quienes no quiero encontrarme. Vuelvo sobre mis pasos. Miro en el móvil dónde está el bar, pero el móvil no funciona (como suele sucederme en los sueños). Llego a una zona de puestos callejeros. Me miro en un espejo (parece hecho de papel de aluminio). Estoy horrible, pienso. Saco del bolso una barra de labios (que nunca había visto) y me pinto. La barra es rosa y me queda muy mal. Pienso que no puedo presentarme así. Como el móvil no funciona tampoco puedo avisar de que no iré. Camino muy triste por una calle de tiendas cerradas. En la entrada de una perfumería han dejado varias cajas con lápices de ojos, barras de labios y medallitas. Pienso en coger algo, pero todo está usado y las medallitas con vírgenes no me interesan. Me siento en el suelo. No sé qué hacer ni dónde ir.

genética

lunes, 15 mayo 2023. Estoy ordenando la cocina de mi madre. Aparecen mis tías. Dicen que tengo el pelo muy mal, que ya es hora de teñirlo. Mi tía M saca una afeitadora y hace la broma de pasármela por la cabeza. Le digo que tenga cuidado. Se abalanza sobre mí y me corta la mitad del pelo del lado derecho. (Me despierto gritando y llorando).
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Entro con dos amigos (no estoy segura de si son Masip y Javi) en una cafetería. Llevo una carpeta enorme (se supone que hemos ido a un congreso o algo así). Para llegar a una mesa libre tenemos que pasar entre otras mesas apiñadas. Voy pidiendo disculpas a todo el mundo como cuando tienes que entrar en tu butaca del cine molestando a los demás. Masip y Javi piden cerveza (me extraña porque es la hora del desayuno, pero no digo nada). Pido un descafeinado y un croissant. La chica dice que o tienen nada para comer porque el camión no ha llegado. Detrás de la barra veo pan de molde, galletas rizadas (normales e integrales), bizcochos y una bolsa de croissantes). Cualquier cosa pequeña me vale, le digo. Me tiende el periódico. Dice que visitemos la iglesia, que ha nevado y está preciosa.
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Llegamos a lo que parece una plaza de toros convertida en estación. A las puertas nos esperan Mi suegra, mi cuñada y mi sobrina en un carrito de golf. Comen cucuruchos de helado aunque van muy abrigadas. Me preguntan por mi hermana. Les digo que un camión le aplastó el pie. ¿Solo el pie?, preguntan. Eso mismo preguntó Alberto. ¿En qué postura estaba?, preguntan y se tumban en el suelo con un pie estirado. Esa misma postura puso Alberto cuando se lo conté. Las miro. Lo que es la genética, pienso.

cerco y bonobús

sábado, 13 mayo 2023. Leo un manuscrito de Chivite que me ha llegado en un sobre. En el sobre no pone la dirección, solo Isabel y lo que parece el cerco de un vaso. No comprendo como el cartero ha sabido que era para mí. La primera página parece una carta, pero también parece una dedicatoria. Está escrita a máquina y corregida a mano, con tachones. En ella explica por qué me dedica el libro y me llama Bellyn.
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Salimos de una casa enorme en un barrio residencial, donde se supone hemos asistido a una fiesta. Alberto camina muy rápido, tanto que desaparece. Yo cargo una bolsa enorme de deporte. Al llegar a la Plaza de la Merced veo a Cristina hablando con un tipo y varias señoras. me hace un gesto de "no digas nada y pasa de largo". Al parecer le están dando una mala noticia. Mientras camino como si no la conociera, pienso en Ona, su hija, y me río sola acordándome de que le llama Loca (supongo que por el pelo rizado). En mitad de la acera han colocado unos troncos verticales. Como estoy muy delgada paso entre ellos sin problema. La bolsa de deporte me cuesta pasarla. Al llegar a la calle de mi abuela y corro para tomar el autobús en calle Cristo. Nada, viene lleno, dice alguien. Es la perspectiva, pienso. Nadie sube, solo yo. Va casi vacío. Junto a la puerta trasera hay una cobradora, como antiguamente (solo que va tumbada en vez de sentada). Me quita el bonobús, no quiere devolvérmelo, se ríe, hace bromas con las demás pasajeras (todas mujeres). No sé qué hago allí ni dónde voy. Quiero salir de allí.

copas y pantalones de hombre

miércoles, 10 mayo 2023. Vamos en un vagón de madera desvencijado. Llevamos mucho equipaje y los esquíes de madera del abuelo de Alberto. Bajamos en una estación también desvencijada. Nos sentamos en el bar del andén. Un camarero muy viejo dice (como si nos conociera): ¿Cortado, agua con gas y un vino blanco? Alberto responde que solo agua con gas y una tónica Bliss. Me extraña que conozca esa marca. Una familia, que también ha bajado del tren, pasa por delante de nuestra mesa. Le digo al padre que la copa que lleva es muy bonita. Dice que la venden en todas las tiendas del pueblo. El camarero se sienta con nosotros y explica que esas copas son antiguas, que eran en las que servían helado en los trenes de hace un siglo. El tipo deja la copa sobre la mesa como si le quemara. El camarero me guiña y dice que me la quede.
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Estoy con mi madre en lo que parece una pensión muy sucia y desordenada. Hay un montón de ropa sobre la cama como si alguien hubiese volcado una maleta. Tita E está a punto de llegar, dice mi madre y corre a abrir la puerta. Se abrazan como si fuesen niñas. Le pregunto qué tal el viaje. Mi tía dice que no encuentra pantalones de su talla, que tendrá que comprar unos de hombre.

sucio

lunes, 8 mayo 2023. Alberto está con una chica en un sofá muy cutre. La chica me da un trabajo que dice ha hecho y quiere que se lo corrija. Los folios están desordenados metidos en un plástico sucio. Meda asco tocarlos. Mientras les echo un ojo, ellos se manosean en el sofá.

tomate

sábado, 6 mayo 2023. Itziar y yo colocamos delicadamente rodajas de tomate muy finas sobre la barandilla de la escalera que lleva al piso de mi casa.

gunter

viernes, 5 mayo 2023. Habitación con butacas como si fuera un cine. Yo estoy en la última fila, justo en el rincón. Alberto me llama desde la puerta. Para llegar hasta él tengo que molestar a toda la fila. En la habitación de al lado hay un concurso de baile. Alberto tira de mí para que participemos. Le digo que no y me quedo mirando cómo bailan desde el quicio de la puerta. El juez se pasea entre las parejas, se para y me mira fijamente (se parece a Gunter de Friends), con gesto de "deberías participar". Una chica se me acerca, me da conversación, se presenta, se llama Tranquila. Hago que lo repita creyendo que no he oído bien. No sabía que Tranquila fuese un nombre. Levanta las cejas y se ríe como si estuviese acostumbrada a que se lo diga. Dice que los demás están abajo, en el bar y que ella va a pedir un rosadito chispeante. Me fijo en que lleva un pañuelo de flores en la cabeza y gafas de sol. Parece un dibujo animado. Al ir a coger mi bolso, no está. Me han robado el bolso, le digo. Los de la última fila buscan y rebusca. Nada. La chica desaparece. Me ofrecen un teléfono para llamar al banco y cancelar la tarjeta. Lo que más me preocupa es la táblet porque podrán entrar en mis correo. Gunter señala el pomo de la puerta. Alguien ha colgado allí el bolso. Todos se miran. ¿Pensáis que ha sido Tranquila? Primero te lo robó y, como le caíste bien, lo ha devuelto, dicen. Bajo al bar. Alberto está con ella, su novio y Francis. Les cuento la historia del bolso (sin nombrarla), pero se ponen a hablar muy alto de sus cosas. Solo Francis me escucha. Me abrazo a él mientras caminamos.
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Llego a casa de mis padres. El ascensor no funciona. Subo andando. En ese momento salen mis tías. Mi tía E llora y corre escaleras abajo (qué ágil está, pienso). Le digo que no llore, que no se vaya, que suba. Sube y la abrazo.

las verduras del odio

martes, 2 mayo 2023. Estoy en un patio que parece andaluz. A unos metros está Picasso charlando amigablemente con Carmen Sevilla. Muy cerca, Jaqueline acuna a un bebé a la vez que limpia verduras. Las va echando en un barreño con violencia. Picasso le agarra un pecho a Carmen Sevilla. Ella se lleva las manos a la cabeza, se escandaliza teatralmente (parece una película muda). Jaqueline no dice nada, sigue a lo suyo mientras los mira con cara de odio. Al salir de la casa me cruzo con un tipo que mira unos cuadros que hay apilados en la escalinata. Si quieres ver cuadros de verdad, entra, en el cuarto de baño hay uno de El Bosco y en la cocina un Picasso, le digo. El tipo se escandaliza con los mismos gestos que Carmen Sevilla.

amenaza

lunes, 1 mayo 2023. Paso por la puerta de un centro comercial. Parece que varias personas pelean o juegan, no estoy segura. Una de ellas me amenaza con algo y me da un papel. Dice que debo leerlo a alguien por teléfono. Me lleva a una cabina telefónica y marca un número. Al ir a leer, veo que el texto está escrito de abajo a arriba, de derecha a izquierda y al revés (como si lo viera en un espejo). Lo leo lo mejor que puedo pero ni con esas me sale bien. La persona que me apuntaba con algo baja el brazo. No tiene sentido, dice en tono muy triste, baja el brazo y se aleja.