martes, 14 marzo 2017. Estoy en una especie de retiro. Hay ancianos y familias. Una pareja me cuenta sus problemas con un albañil. Su hijo dibuja de maravilla. Lo que dibuja ocurre. El niño dibuja una casa voladora y la habitación donde estamos empieza a elevarse. Caemos en una playa donde hay unos bolos gigantes de madera. Miro el paisaje. No hay casi nadie. Me gustaría saber que no hay nadie más en el mundo, una sola luz a lo lejos me crea ansiedad, les digo. No me hacen caso. Volvemos a la residencia. Me pongo las Martens e intento bajar por una cascada. Las suelas se me han despegado. Corro hacia casa para cambiarme de zapatos, pero no reconozco las calles. Una de las calles es una cuesta completamente vertical negra. Deseo que el asfalto sea Velcro y así sucede. Me tumbo y dejo que la gravedad me deslice suavemente. De ahí paso a una sala de espera donde unas personas están viendo la tele. Alberto está al fondo. Le cuento que he reservado dos noches en esa residencia (como si él supiera cuál es, como si yo fuera habitualmente) y ahora me arrepiento. Dice que me vendrá bien estar sola, pero que podía haber elegido un sitio mejor. Decido que volveré para decirles que no me quedo dos noches porque no quiero dejar solo a Alberto. Llaman a la puerta, nadie se mueve. La puerta es de cristal esmerilado color ámbar. No sé ve a nadie. Abro, no hay nadie. Al cerrar, veo pasar una figura de hombre enorme que se va gritando: ¡Me las vais a pagar!
la fiesta de las fotos
lunes, 13 marzo 2017. Alberto y yo entramos en un bar. Le voy contando algo. Junto a la entrada, Francis está contándole a un grupo de amigos lo mismo que yo venía contándole a Alberto. Francis y yo nos miramos y nos reímos. Alguien dice que nos hagamos una foto de grupo. Hay una grada con butacas de cine. No quedan asientos libres. Allí están todos los amigos que he tenido desde niña. Carlos proyecta fotos antiguas en blanco y negro, se nos ve a todos muy jóvenes. Intento encontrar un asiento libre. Entran Juan Francisco y Adriana. No sé cuándo pueden haberse conocido. Me alegro muchísimo de verlo, lo abrazo. Lleva un abrigo camel de otra época. Dice que pensaba que no llegaba a tiempo. Le digo que me ayude a encontrar a Begoña. Nada. Mientras salimos del bar, decido que no voy a decirle que lleva muerto casi un año.
calcio
domingo, 5 marzo 2017. Tomo apuntes de un programa de radio que emiten por la tele. Hablan de que han descubierto que las primeras notas de los primeros movimientos de algunas sinfonías hacen que se fije el calcio. De repente estoy en la calle. Un coche se para. Una chica me hace señas, quiere que me acerque. Es Graciela. Subo al coche, me presenta a su novio que va al volante. Le doy un beso desde el asiento de atrás. Dicen que pueden acercarme al cementerio. Llegamos, pero es un teatro con una escalinata dorada por donde baja el público. Una señora nos dice que los músicos han estado maravillosos y se despide de nosotras. Se supone que es la madre de Graciela, aunque tiene la cara de mi madre. Al bajar dos escalones más, cae. Corremos hacia ella. Le retiro un pañuelo de flores que le tapa la cara y le digo que respire hondo. La cara se le pone completamente negra. No se le ven los ojos ni la boca. Pienso en aquello de que la música fija el calcio. No puedo dejar de pensar en otra cosa.
la fiesta del martillo
jueves, 2 marzo 2017. Camino por la calle con Carmen y Enrique. Veo a Alberto, Marcos y a una de sus hermanas desguazando un coche a la puerta de una casa con jardín. Ese es Marcos, le digo a Enrique. Marcos, acabamos de estar con Ferran, le digo desde la acera de enfrente. Marcos se da la vuelta, se pone nervioso y comienza a tartamudear. En el jardín de a casa están cavando varias personas, entre ellas Juano, que me mira muy serio. Un niño, con la cara pintada de negro y rastas falsas, se excusa por algo. Eres Nico, ¿verdad? ¿Cómo sabes mi nombre?, ¿te ha hablado de mí?, pregunta (se refiere a su tío Juano). Claro, él te adora desde que naciste. Intento recordar qué día nació. ¿Eres Patricia? No. ¿Eres Ana? No. El niño se da cuenta de que su tío no le ha hablado nunca de mí, y se va cabizbajo. Noto que Juano me mira con mucho rencor y me desmayo a cámara lenta. Caigo sobre el asfalto, deseo que pase un coche en ese momento y nadie me socorra. Cuando despierto, estoy dentro de casa. Veo que unos siguen cavando el jardín. Carmen me acompaña fuera, dice que me mandará los datos para que nos veamos en Croacia, que podremos pasar el día entero en el agua. Nos despedimos. Carmen dice que tengo que animarme. Enrique dice que no me desmaye más y me chupa la nariz. Les digo que ellos no saben nada de nada. Entro en una casa vacía. Se oyen martillazos a lo lejos. La fiesta del martillo, pienso. Unos gamberros entran por el sótano para darme un susto. Salgo antes que ellos, veo el monopatín de Alejandro, me subo y huyo a toda velocidad. La carretera se convierte en una azotea, no sé cómo frenar pero lo consigo justo al llegar al borde. En una azotea más baja, veo que están entrevistando a Jonás. Bajo a casa. Hay una maceta sobre la cama, tiene una rama rota. Hundo la rama en la tierra, para que no se muera. Separo la cama de la pared, como si la cama se partiera en dos y se convirtiera en un escritorio. Levanto la almohada, que en realidad es un ordenador. Quiero escribir todo lo que he soñado.
reciclaje
martes, 28 febrero 2017. Intento bajar por una escalera cubierta con distintas bolsas de reciclaje. Pienso en lo meticulosos que han sido para un cosa y lo poco para otra. Por ejemplo, hay bolsas sólo para casquillos de bombillas, otra sólo para esa argolla que queda en las botellas cuando se le quita el tapón, otra para cables, etc. Sin embargo no han dejado ni un centímetro libre para poder bajar. Voy pisando peladuras de patatas, bolsos viejos, llaves usadas. Al llegar abajo, hay un cajón con monederos y guantes exquisitamente ordenados por colores. Una chica me los muestra orgullosa.
uniforme gris
domingo, 26 febrero 2017. Un niña en uniforme, del que era mi colegio, corre hacia una escalera mecánica que baja. Aún así intenta subir. La falda del uniforme se le enreda entre los escalones y cae. Los escalones la aplastan hasta convertirla en una lagartija. Al intentan sacarla, la parto por la mitad. Aun así, intento hacerle masajes cardíacos. Llega una ambulancia. Me dicen que no hay nada qué hacer. Les digo que lo intenten de todos modos, que hay que salvarla como sea. Un médico le inyecta un líquido fluorescente que lleva en una jeringa enorme.
sueño con serpientes
sábado, 25 febrero 2017. En el pasillo de la terraza de la casa de mis padres hay un cubo con agua. Se supone que debo llenar algunas botellas con él. Cuando al cubo le queda sólo el fondo, descubro que está lleno de serpientes ahogadas.
cena sin vino
jueves, 23 febrero 2017. Una pareja nos ha invitado a cenar. Vamos con Sonia y Míchel. La mesa es muy pequeña para seis personas. Tampoco hay sillas suficientes. Cojo un taburete de plástico que parece de juguete. La mujer saca platos y cubiertos y los deja desordenados sobre la mesa. No pone vasos. Pienso que a Alberto le va a sentar mal que no haya agua ni vino. Mientras la mujer va y vine de la cocina, el hombre se quita las gafas. Debajo no hay ojos. as limpia con el mantel, se las vuelve a poner y los ojos aparecen. De repente veo a una niña muy pequeña en el sofá, mimetizada entre cojines. La niña es rubia, casi albina, con los ojos azules. La pareja es de pelo y ojos muy oscuros. Como si pudieran leerme el pensamiento, me dicen por señas que es adoptada. La niña habla a gritos. Hago como le bajara el volumen con un mando, y la niña comienza a susurrar. Miro a sus padres sorprendida. Es adoptada y superdotada, dicen a la vez.
modelo
martes, 21 febrero 2017. Se supone que acabamos de bajar del avión y buscamos una terraza para desayunar. Voy con un grupo de chicas que trabajan como modelos. La calle de los bares está llena de terrazas y todas las mesas ocupadas. Nos dividimos en dos grupos. Entramos en un edificio antiguo. Aglomeración. Nos dejan una habitación para cambiarnos. Les quitan las puertas para vernos desnudas. Protestamos. Nada. Me dan un traje de fiesta con un escote enorme, me rizan el pelo, me maquillan. Me veo desde arriba bailar un tango con una chica rubia. Desde donde me veo pienso que se me nota que no soy modelo. De repente todo es blanco, moderno. Unos chicos le roban la llave de su habitación a una compañera. Se la reclamo.
ley de la levedad
lunes, 20 febrero 2017. Voy con mi madre por calle Larios. Lleva un vestido camisero hasta el suelo. Me dice que quizá se haya arreglado demasiado. Le digo que para una vez que sale, está bien que se arregle. Buscamos una joyería, quiero comprar una alianza de plata para grabarle "ley de la levedad" (título de un poema de Antonio). Entramos en una tienda elegante de puertas automáticas. Nos reciben varias chicas uniformadas, pero, al pasar la segunda puerta, se convierte en un almacén de todo a cien. Me fijo en unos sacos térmicos con forma de personajes de dibujos animados. Ya sé lo que quiero para Reyes, le digo a mi madre. Mi madre está indignada y se va. Yo me quedo mirando utensilios de viaje para avión, entre los que hay navajas y cuchillas. Un letrero en chino (que leo perfectamente) dice: "Aptos para cabina." Miro unos tarritos de cristal con lápices y tizas dentro. Pienso en que cuando tenga una casa para mí sola pintaré una pared de negro para que haga de pizarra. La imagen de mí, sentada sola sobre una alfombra pintando en la pared me da muchísima pena e intento encontrar la salida.
alcantarilla
jueves, 16 febrero 2017. El actor Neil Flynn tiene un bar. Lo veo cansado. Ayudo a recoger platos y fregar. Me da la gracias. Le digo que es mi último día, que se acabaron las vacaciones y vuelvo a casa. Todo se acaba, dice en un español perfecto.
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Tengo que salir y veo por la ventana de la cocina que ha empezado a llover. Me pongo mallas y botas de agua. Una vecina entra mientras me estoy cambiando. Hay vecinos por toda la casa. Mi padre dice a gritos: ¡El mafioso de abajo ha venido a despedirse!
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Hay un patio con gente castigada. El castigo consiste en que están bajo tierra y sólo les sobresale la cabeza de una especie de alcantarilla con agujero y candado. El castigo se remata contando chistes por unos altavoces. Ellos deben evitar reír. Veo que queda un agujero libre. Se supone que es el que me ha tocado. Le digo a alguien, quizá un carcelero, que debo ir a la óptica porque las patillas de mis gafas están dobladas.
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Estoy en el centro de una habitación sin techo. En el suelo hay dibujos geométricos. Doy una vuelta y compruebo que la circunferencia está mal dibujada. Sobre una pared hay una cortina muy fina. Me escondo detrás. Puedo ver a través de ella sin que me vean. Aparece un hombre con un perro y tres perritas. Habla con alguien. Le cuenta que las tres perritas son las putas del perro. Los suelta de las correas. Temo que me huelan y se acerquen, pero no lo hacen. El perro persigue a las tres perritas sin salirse de la circunferencia del suelo.
gafas, vestido acartonado y cencerrada
miércoles, 15 febrero 2017. Voy a recoger unas gafas. me dicen que estarán listas la próxima semana. Al darme la vuelta para marcharme, me dicen que ya están listas. Me cobran 100 euros menos que el precio convenido. No veo nada con ellas.
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Encuentro una caja con unas medias y un vestido camisero que, se supone, fueron de mi madre. Como es demasiado corto, me lo pongo sobre el vestido que ya llevo puesto. La tela está acartonada y para que me cierren los botones debo ponerme un sujetador muy apretado tipo años 50. Las medias están pasadas y se rompen. Un chico, mitad Elías, mitad Manuel, me dice que me dé prisa porque no llegamos a la cencerrada. Señala a lo lejos. Se ven luces rojas, blancas y verdes cubriendo un monte. Le digo que vaya solo, que yo lo espero en el hotel.
futuro
martes, 14 febrero 2017. Salgo de una casa que se parece a la casa de Nuria (una compañera del colegio). La casa está en alto. Tengo prisa por irme de allí. Un tipo me dice que tengo que pagar para irme. Le doy a dos niñas en prenda, me hago una bola y ruedo calle abajo. Al parecer tengo un examen y llego tarde. Laura, la hija del escritor Chivite sale de un bar con un perrito caliente de un metro. Quiere que me siente con ella y dos amigas. El bar es un caos. La dueña nos trae chupitos de gelatina y comida con muy mala pinta. Aparece Javi. Está delgadísimo. Me alegro mucho al verle, lo abrazo. Le pregunto la hora y decido sentarme porque ya no llego al examen. De repente estoy limpiando cacharros de cobre en un primer piso. Por la ventana veo el caos. Unos comen mientras caminan, otros orinan entre dos coches, un tipo baja de su coche y se cepilla los dientes, escupe al asfalto. Dos niños juegan sobre la uralita de un añadido a una tienda. Esa niña se va a caer, pienso, y la uralita entera cae. Los niños se levantan como si nada. Pienso que todo va a peor, que cuando sea vieja el mundo será aún peor. Pienso que quizá debería meter todo lo necesario en una casa alejada del mundo, para no tener que salir nunca. También pienso que quizá sea bueno morirse pronto para no tener que pasar por un futuro tan horrible.
café egipcio
lunes, 13 febrero 2017. Alguien me dice que prepare café. Hay una lata sobre la mesa. La abro. Hay grumos de café que deshago con una cucharilla. ¿Seguro que esto es café?, pregunto. Es café egipcio, dice alguien. Preparo café sin rechistar, aunque ese café parezca heces secas de algún animal.
procesión pagana
jueves, 9 febrero 2017. Terrazas de bares llenas de gente que cena. Intento sentarme en mi mesa pero alguien ya se ha sentado. Pierdo cosas pequeñas que se me caen del bolsillo. Me siento en la mesa de los niños, sólo está mi prima Cristina. Pongo mis platos con comida a su lado. Voy a buscar cubiertos. Cuando vuelvo todas las mesas están llenas de niños y mis platos han desaparecido. Le echo una bronca a gritos. En las mesas de la calle sólo quedan restos. Un chico me lleva a ver un patio de luces desde lo alto de un edificio. Cada uno está pintado de un color. En las calles hay fiesta. Parece una procesión pagana. No sé en qué ciudad estoy.
más caos
domingo, 5 febrero 2017. Todo está desordenado. Hay un pupitre igual al que yo tenía en mi cuarto. debo ordenar papeles mientras alguien abre y cierra una ventana. Los papeles vuelan. Sensación de haber vivido eso antes. Luz de bombillas a pesar de entrar luz por la ventana.
ascensor
domingo, 29 enero 2017. Alberto y yo entramos en el ascensor de la casa de mis padres. Se para, pulsamos el botón de emergencias. Nada. Me fijo en que la cabina no tiene techo. Salgo trepando y pido ayuda, pero nadie parece verme. Un tipo me persigue. Me escondo en el dormitorio de la antigua casa de mis padres, pero me encuentra de todos modos. Tienes hijos, le digo para que me deje en paz. Él esconde a su hija pequeña bajo la cama como si fuera unas zapatillas, y viene a por mí.
gatos enormes
sábado, 28 enero 2017. Parece que estoy en el sur de Portugal. Camino por calles con mucha luz donde todas las caras me recuerdan a alguien. Veo a algunos de mis amigos en un autobús, me saludan. Entro. De los espacios para las maletas que hay sobre los asientos, caen gatos enormes.
castañas
jueves, 26 enero 2917. La familia del escritor Chivite vive en la casa que fue de mi bisabuela, en Estepona. La han decorado a su modo, casi parece una casa del norte, a pesar de las paredes encaladas y las rejas de hierro hasta el suelo de las ventanas. A la hija mayor le han dado un premio y la persiguen periodistas. Envían incluso bandas armadas a la puerta de la casa para obligarla a que conceda entrevistas. En la cocina hay botes de castañas. Cada vez que paso por la cocina, quieren que me coma una. Chivite llega del trabajo, dice que unos niños le han disparado pintura. Lleva perilla de chivo, se parce a Trostky.
seto
sábado, 21 enero 2017. Paso por delante de la terraza de un bar. Veo llegar a la chica que aparca coches en mi calle. Va muy maquillada, con la melena suelta y el pelo lleno de margaritas pequeñas. Me viene a la cabeza la palabra seto. Su pelo parece un seto, digo entre dientes. Parece que me ha oído y me sonríe desde lejos. Señala un desayuno en la carta y comienzan a traerle platos y platos. Me alegra mucho verla allí, disfrutando de la comida. Cuando quiero acercarme para saludarla, noto que estoy en otro plano, que la miro desde otro plano., como si hubiera un cristal invisible que no me dejara acercarme a ella.
mudanza
viernes, 20 enero 2017. Se supone que Daniel yo hemos terminado los estudios y lo estamos celebrando con otros compañeros en un hotel. Una pareja nos dice que debemos vaciar nuestro cuarto. Nuestro cuarto es en realidad un piso muy pequeño con poca luz que parece que se cae a trozos. Cuando voy a coger mis libros, la chica de la pareja entra y dice que son suyos. Me da a cambio un montón de cintas de casete sin caja. No sé cómo la convenzo de poder llevarme al menos las fotos enmarcadas de mis escritores favoritos. Lo metemos todo en un coche que no sé de dónde ha salido. El chico de la pareja me dice que no me fíe de su novia, que el coche, en realidad, irá en un trailer con otros coches y es posible que pierda todo lo que meta en él.
salvajes
miércoles, 18 enero 2017. Camino Fuente Olletas abajo. En la acera de enfrente pelean unos niños. Pienso que juegan, pero uno llora desconsoladamente. No puedo cruzar porque pasan coches a toda velocidad, les grito, les digo que lo dejen en paz, que son unos salvajes. Uno de ellos se encara contra mí, pero tampoco cruza. No comprendo como no se para nadie a ayudar al niño que está en el suelo.
troglodita
lunes, 16 enero 2017. Carmen, Enrique y yo estamos en la terraza de un bar. Le contamos a una chica lo bien que lo pasamos en su boda. Le explicamos quién es Makoki, pero parece que no nos cree. Comienzan a pasar coches de policía y casi atropellan a una niña. Intento distraerla cantándole canciones de los payasos de la tele con las letras cambiadas para que no pierda atención. Carmen dice que ha conocido a un poeta que se llama de apellido Aire de Logroño. Mientras hablan relleno saquitos térmicos con trigo. Aparece mi sobrino Diego y me pide que le haga un disfraz de Troglodita.
delantal
viernes, 13 enero 2017. Voy con una chica. Me dice que está buscando piso. Casualmente mi amigo Juan alquila una habitación, le digo. La habitación resulta ser un loft enorme que ocupa toda la planta baja de un edificio años 50. Incluye una cafetería abierta al público. Juan nos recibe con un delantal negro que le llega casi a los pies. No pregunta qué queremos tomar. La chica pide algo, y Juan le dice algo sobre no tener muelas. Se ríen. Juan se pone el abrigo sin quitarse el delantal y se va. Me despierto con un dolor de muelas enorme.
macarrones del fin del mundo
jueves, 12 enero 2017. Al parecer el fin del mundo estaba muy cerca y a todo el mundo le había dado por celebrarlo comiendo macarrones. Cuando llegaba a por mi plato ya no quedaban. Me decían que mirara en cocina a ver si quedaba otra cosa. La cocina era una calle con gente en las aceras comiendo macarrones. Un chico con dos niños pequeños, me decía que había inventado una silla que viajaba en el tiempo. Lo había hecho por los niños, recalcaba. La silla no era más que una trona con correas. Por más que miraba la silla, no entendía cómo podíamos sentarlos los cuatro. Mientras tanto, unos camiones militares empezaban a llegar para matarnos a todos.
congelados
miércoles, 11 enero 2017. Al entrar en un supermercado me doy cuenta de que llevo una bolsa con compra de otro supermercado. Le digo a una chica que me cierre la bolsa para poder entrar si que al salir me la revisen. No quiere hacerlo y me manda a otra chica que está en los congelados. Al llegar a los congelados, la bolsa que llevaba se ha convertido en un paquete cuadrado del tamaño de un ladrillo. La chica de los congelados me pregunta si tiene que congelarme algo. No sé qué decir. No le respondo y sigo mi camino con el paquete cerrado en la mano. Mientras camino por los pasillos del supermercado, noto que el paquete está cada vez más frío. Se convierte en un bloque de hielo. Me despierto con un dolor enorme de manos.
células muertas
lunes, 9 enero 2017. Recorto anuncios de cremas hidratantes de una revista. Un niño, al que no le veo la cara, me pregunta hasta cuándo se reproducen las células. Le digo que no lo sé, que supongo que hasta los 50 años ya que el hombre vive más o menos 100. ¿Sólo?, dice el niño asombradísimo. Bueno, a lo mejor tú vives muchos más. Al darle un beso en el pelo, me extraña que no huela a nada.
cama pita
sábado, 7 enero 2017. Cuido de una serie de ancianos. Es la hora de dormir y aparecen unos panes tipo pita en el suelo. Cada anciano duerme en uno. Sólo tengo que cerrar los panes para que no cojan frío por la noche. Aparece mi madre. Intento que se quite el maquillaje antes de meterse en su cama pita. Después de un buen rato cede a que le limpie la mitad de la cara. Le pongo una loción verde y le borro la mitad de abajo. Los ojos no me los toques, que si pasa algo durante la noche quiero estar guapa, dice.
cajas
lunes, 2 enero 2017. Hay varias niñas pequeñas y un bebé. Juegan con joyas y bisutería de plástico. El padre de una de las niñas es el escritor Chivite. Se supone que viene a recogerla. Me mira dándome a entender que está todo muy revuelto. Intento que las niñas se organicen y metan las joyas en diferentes cajas, separando las buenas de las de plástico. El anillo más antiguo está roto. No sé dónde debería ir, así que pongo otra caja para las joyas rotas.
grito
domingo, 1 enero 2017. Estoy en la casa de mi abuela. Todos discuten con todos por algo que he dicho. Sr. Chinarro aparece de repente y grita: ¡Ella tiene razón! Salimos hacia el jardín. Una vez en la calle, nos miramos como diciendo: ¿Y ahora qué?
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