naranjas

domingo, 25 marzo 2012. Alberto y yo salimos del que fue mi colegio para dar un paseo por el monte. Alberto lleva la camisa en la mano. Le pregunto si no tiene frío porque yo estoy helada. Bajamos por una escalera estrecha cubierta de naranjas y hojas secas. No se ven los escalones. La luz es preciosa. Le digo que he olvidado la cámara, que vuelvo a por ella, pero no encuentro el camino de vuelta, me apoyo en una ramas que parecen coliflores y se me quedan atrapados los pies. Alberto sube rápidamente a ayudarme. Deberías olvidarte alguna vez de hacer fotos para el blog y disfrutar del paisaje, dice.

carrusel

sábado, 24 marzo 2012. Estamos sentados alrededor de una mesa enorme. No conozco a nadie, sólo a Francis que me queda justo enfrente, a unos seis metros. Intento decirle algo, pero no llega a oírme o entiende otra cosa. Me hace un gesto con la mano como para que no diga tonterías. En ese momento alguien nos llama y entramos a una clase enorme con sillas individuales. Todos escriben en papel, yo sólo llevo el portátil e intento no hacer ruido al teclear. Al cabo de un rato, todos recogen y salen a toda prisa. Yo tengo que esperar a que los programas se cierren y me quedo para la última. El portátil resbala y cae al suelo lentamente, como o haría una folio. Me despido y salgo. Un tipo, idéntico al actor Ulrich Mühe, me dice algo amable en un idioma que no llego a entender. Al salir tropiezo y voy dando traspiés por una escalera sin llegar a caerme. Nadie me ayuda. Todos caminan en la misma dirección, van disfrazados. Unos de románticos otros de los años 20. Una chica me pone una diadema con una pluma sobre la frente. Veo a Francis a lo lejos e intento alcanzarlo. Cuando al fin consigo ponerme a su lado, sin dejar de andar, le digo: Carrusel, lo que te decía era carrusel.
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Mi madre camina hacia la casa de mi abuela. Intento alcanzarla. Lleva una bolsa en la mano, Le digo que ya se la llevo yo, aunque no pesa mucho. Le pregunto si comeremos con mi abuela. Dice que no, que todo está en sombra, y se da media vuelta. Me fijo en el jardín, está divido en dos por una red verde. No hay ni un sólo álbol y sin embargo todo está sombró y triste. Desde la acera de enfrente veo cómo mi abuela pone la mesa y mi padre se sienta para comer. Parecen muy tristes. No sé qué hacer, si convencer a mi madre para que nos quedemos con ellos o hablar con ellos para que se vengan con nosotras.

nidos de escombro

viernes, 23 marzo 2012. Juan me llama por teléfono. Dice que ha escrito una canción, la ha enviado a un concurso de la radio y va a sonar en unos momentos. Estoy en una azotea desangelada, en el suelo hay una radio, la pongo. Una chica anuncia la canción, pero la señal no llega bien. Entro en una especie de ático sucio y desordenado, lleno de nidos de ropa y escombros. Alguien llama en ese momento a la puerta. Entre la puerta y el suelo hay un espacio de cinco centímetros. Pienso que no puedo hacer ruido ni encender luces para que nadie sepa que estoy allí. Oigo hablar a una mujer. Le dice a un niño que se siente, que esperarán a que les abran.

autos locos

jueves, 22 marzo 2012. Alberto yo vamos en coche por unas calles que no conocemos. De vez en cuando, como por arte de magia, aparecen contenedores y todo tipo de obstáculos en mitad de la calzada. También, a veces, nos adelantan coches a toda velocidad. Se creerán que esto es una carrera, protesta Alberto. Pienso que es una carrera, pero nadie nos ha avisado. Al cabo de un rato llegamos a un descampado. Un Gordini blanco aparca a unos cuantos metros. Una señora, vestida a la moda de los 60, se acerca hacia nosotros con algo en la mano, muy despacio y en blanco y negro. Pienso que es la madre de Chivite. Pienso que no sabré qué decirle. Pienso que si llego a hablar con ella tal vez interfiera en el futuro y el futuro sea distinto. Me meto en el coche, ella apura el paso. ¡Arranca, vámonos de aquí!, le grito a Alberto.

canción pegadiza

lunes, 19 marzo 2012. Alberto dice que tiene que visitar a su tía, pero le da pena no visitar a una amiga de su madre que también está muy mayor. Me pregunta si sería buena idea llevar a la amiga de visita a casa de su tía. Entramos en una casa sin llamar y aparecemos directamente en el comedor. Toda la familia está almorzando. No sé quienes son, pero nos tratan con familiaridad. Imagino parentescos por la forma de las narices de cada uno. Dos chicas que parecen gemelas me preguntan algo sobre su pelo. Lo miro todo como si en realidad no estuviera allí. Dentro de mi cabeza suena todo el tiempo la canción "I'd rather dance with you".

vídeos de señoritas

viernes, 16 marzo 2012. Hay un grupo extraño bailando en la calle. Parece que anuncian un gel para modelar el pelo. Deduzco por el baile y los peinados que hay cuatro tipos de champú y cuatro tipos de gel. Pienso que todo es mentira, que hay que ser muy tonto para creer que algo anunciado así puede ser bueno. Los dejo bailando y llamo con los nudillos a la puerta de una casa. Está abierto, dice alguien. La casa no tiene muebles, sólo algunas sillas de playa rotas y mantas por el suelo. Parece que allí vive la familia de Marcos, su abuela y su padre. La abuela me cuenta que para evitar que su hijo vea vídeos de señoritas desnudas, graba encima culebrones de la televisión. ¡No nota la diferencia!, dice muy contenta. Al fondo de la casa parece que hay una fiesta familiar. Distingo a mi madre, mi hermana, mis tías, mis primas. Ningún hombre. Todas beben unos líquidos de colores con hielo. Al parecer mi prima Elisa compró todos los tipos de gel para el pelo y se los están bebiendo.

sombrilla y antifaces

miércoles, 14 marzo 2012. Juan y yo vamos en un autobús. El autobús está lleno de charcos. A pesar de ser de noche, vamos vestidos y equipados para la playa. Juan lleva unos bermudas de flores y yo un pareo. Cargamos con bolsas de rafia y sillas plegables. Parece que llueve, dice Juan. Pues dentro del bus también, respondo. Al fondo del bus veo a mi madre con una sombrilla. Pienso que quizá quiera darme una sorpresa, así que me encojo para que no me vea hasta que lleguemos a la playa.
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El presentador de "La semana más larga, Manu Sánchez, nos recibe en su casa. Parece muy contento, nos abraza, me dice: Leo tus cosas, eres mi ídola. Me fijo que en la cocina, detrás de la puerta, en vez de tener un delantal, tiene antifaces y disfraces para el carnaval.

una sola cuerda

martes, 13 marzo 2012. Tengo que cantar en un bar. Al parecer he escrito la letra de una canción que ha tenido mucho éxito. Miro el bar desde fuera.. Sr. Chinarro me ve y sale a saludarme. Le digo que no podré hacerlo, que no seré capaz de cantar y tocar la guitarra a la vez. Me aconseja. Haz como yo, dice, cuando tengo que tocar en directo uso un sólo dedo y una sola cuerda.

planes tontos y cordones verdes

lunes, 12 marzo 2012. Juan y yo estamos sentados en el suelo de un supermercado, entre palés de conservas. Hacemos planes, planes tontos, como decir que algún día sacaremos juntos al perro o iremos a ver las obras del metro.
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Eski hace equilibrios en las cuerdas de tender de la casa de mis padres. Lo veo desde el dormitorio de mi hermana. Le digo que tenga cuidado, que puede caerse. Dice que sólo ha subido para comprobar que la música de su coche no se oye desde mi cuarto. Antes de que pueda decirle nada, cae. Me asomo, cae lentamente como lo haría una hola seca. Su padre saca la cabeza por la ventana del piso de abajo. Me cuenta que su hijo le ha puesto cordones verdes a sus zapatos marrones. No comprendo como, en esa situción, puede preocuparse de eso.

tapones de detergente

viernes, 9 marzo 2012. Estoy en un local muy grande y luminoso. En el centro Juan Perro lee poemas al tiempo que hace construcciones con tapones de detergente. A modo de telepredicador, se pasea entre la gente y les toca la cabeza. Pienso que si viene hacia mí y me toca, me desmayaré de emoción. Cuando llega a mi lado toca la cabeza de la chica que está a mi derecha. Aprovecho para decirle muy flojito que su trabajo me emociona hasta el punto de hacerme llorar. Me sonríe y me entrega un tapón verde. Salgo del local emocionada. Unas chicas con bolsas de basura me dicen que debo devolverles el tapón. ¿Por qué? Porque somos las encargadas del reciclaje. Salgo corriendo para que no puedan quitármelo. Las calles están cortadas por culpa de un desfile militar. Dos chicos que también quieren cruzar (y también llevan sus tapones verdes en la mano), me miran y me dicen que vaya con ellos. Corremos por las calles entre soldados que parecen de pega.

el quirófano de los hermanos marx

miércoles, 7 marzo 2012. Entro a un quirófano. Llevo una bata blanca abierta por detrás. Cuando voy a tumbarme en una camilla alguien se me adelanta. No sé qué hacer. Veo entrar a mi amiga Salud con una bata igual a la mía. Entra decidida, se sube a una báscula, se pesa, se mide. El quirófano empieza a llenarse de enfermeras que me van arrinconando. Pienso que, como ella es médico, ya conoce el procedimiento. Yo sigo sin saber qué hacer.

torneo en blanco y negro

lunes, 5 marzo 2012. Llego a una cancha de tenis que hay en una explanada delante de una iglesia. Hay muchos fotógrafos, les hacen fotos a quienes se suponen van a competir. Entre ellos están mi madre y mi tía vestidas con abrigos negros de los años 60. Los fotógrafos les piden que bailen un vals, y ellas bailan. Lo veo todo desde fuera, unos pasos atrás, a veces en color y otras en blanco y negro.

american dad & me

domingo, 4 marzo 2012. Hay una especie de fiesta acuática. No es una piscina, más bien es un terreno abandonado, con un muro, que alguien ha llenado de agua. Hay chicas bailando. Todos parecen divertirse mucho. Alguien dice que hay que darse prisa porque si el agua se va se acaba la fiesta. Efectivamente, al momento, el agua desaparece. El terreno queda seco al momento, tampoco hay chicas, sólo matojos secos pisoteados y basura. Intento salir de allí, pero voy descalza, me cuesta andar.
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Alberto y yo caminamos por un camino de polvo amarillo, el camino va convirtiéndose en una pared de arena prensada. Yo consigo hacer agujeros a puntapiés y subir con facilidad. Le digo a Alberto que use los agujeros que he ido haciendo. Conseguimos subir, cruzar la pared, y llegar al pasillo de casa.
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Soy un dibujo animado. Juego con el protagonista de la serie "American dad" a hacer legos. Cuando terminamos de hacer todas las construcciones probamos varias posturas eróticas.

password

sábado, 3 marzo 2012. Mi padre y yo vamos en un autobús, de pie, hay mucha gente, nos empujan. Pienso que a él nunca le han gustado los autobuses. Intento que nos peguemos lo más posible al fondo. Llegamos a un descampado donde unos policías lanzan fajos de paja a una casa. Alguien dice que tenemos que parar aquello. A un tipo se le ocurre decir una palabra en alto (no recuerdo cuál) y todos los policías dejan lo que están haciendo, sacan unas carracas de juguete y las giran en el aire. Mi padre se queda asombrado. Le explico que cada persona tiene un password y que si alguien lo dice en alto deja de hacer lo que esté haciendo. Seguro que eso lo has aprendido en internet. Me dice.

huevo

jueves, 1 marzo 2012. Antonio intenta convencerme de que no deje de escribir. Mientras él habla, me paseo por la habitación con un huevo en la mano, buscando dónde hay mejor luz para hacerle una foto.

desperdicios

miércoles, 29 febrero 2012. Arrastro una bolsa de deporte como si tuviera ruedas. Hace un ruido muy desagradable sobre el asfalto. Alguien me dice que esa bolsa no es mía. Saco mis cosas dócilmente y las guardo en el bolso. Llego a una casa con jardín, donde parece que se ha celebrado una fiesta. Hay restos de comida sobre los muebles y bloques de comida congelada en el suelo. Cuando me pongo a recoger todos esos desperdicios aparece mi madre, me amenaza con un cuchillo, dice que no toque nada. Intento quitarle el cuchillo para que no se haga daño.

negativos

martes, 28 febrero 2012. Llego con una maleta enorme a sacar copias de unas fotos. Le digo al chico del mostrador que me saque una copia de cada una de las cinco fotos que hay en el pen. Dice que hay más de doscientas. Me las enseña en pantalla. Efectivamente hay muchas y en casi todas aparezco con un evidente embarazo, tumbada en una cama. Le digo que no puedo ser yo. El chico insiste hasta el punto de hacerme dudar de si he tenido algún hijo. Le digo que las borre todas y saco de la maleta unos negativos en blanco y negro. Niega con la cabeza. Le pregunto si tiene escáner para negativos. Vuelve a negar mientras borra fotos en pantalla. Quiero irme de allí cuanto antes, pero hay ropa por el suelo y supongo que es mía. Intento meterla toda en la maleta. El chico dice que si estoy haciendo tiempo porque no tengo dinero para el autobús, él me lo da. No, gracias he venido andando, le digo.

cabeza despeinada

lunes, 27 febrero 2012. Juano viene a recogerme a una especie de aeropuerto con forma de burbuja. Se quita la cabeza y me la da. La tomo entre mis brazos y camino de un lado a otro como si estuviera durmiendo a un niño. Le peino y despeino el pelo con los dedos mientras le cuento cosas en voz baja.

desorden

domingo, 26 febrero 2012. Ayudo a Enrique a ordenar la que fue la casa de Odila. En el sueño consta que Carmen ha discutido con sus padres y han decidido que su hija nazca en Málaga. Cuando lo tenemos todo a punto, aparece Carmen con su madre del brazo. Dice que han hecho las paces y podemos volver a desordenarlo todo.

citroen mehari y kombolói

sábado, 25 febrero 2012. Estoy en una especie de fiesta que hay en la playa. Ferran, subido a un Mehari naranja, dice que vuelve a casa. Lo lleva lleno de libros y cajas con más libros. En el último momento, y de un salto, subo con una maleta llena de ropa. Le digo a Alberto que ahora vuelvo, que por favor me espere. Ferran me deja en una especie de pensión. Se supone que Juano vive allí. Cuando Juano abre la puerta me abraza, saca la ropa de mi maleta y la mete ordenadamente en un armario. Sólo nos hablamos con la mirada, no decimos ni una palabra, pero él entiende que sólo he ido a despedirme. Se quita una pulsera de cuentas negras y me la pone. Me quita el kombolói que me trajo Pepe de Grecia, y que llevo como pulsera, y lo guarda en el armario con mi ropa. Entiendo que mis cosas se quedarán allí. Una pareja entra en la habitación. La chica me dice que, a pesar de que les caigo muy mal, su hermano y ella han decidido llevarme inmediatamente a la playa porque no hay autobuses hasta el día siguiente. Imagino son familiares de Juano y quieren librarse de mí cuanto antes.

rushmore

viernes, 24 febrero 2012. Sobre una estantería hay un dibujo a lápiz del Monte Rushmore. Al lado de ese dibujo hay un pájaro con un gorro de piel mirando las cabezas esculpidas en la roca.

traficante de recortables

jueves, 23 febrero 2012. Camino por el paseo marítimo y veo que unos camareros tienen, entre los platos que van a servir, un álbum de recortables. Les pregunto si me venderían alguna. Dicen que sí, pero al momento las entierran en la arena y me dicen que no sé de qué les hablo. Insisto en que quiero comprar algunas. Les doy hasta explicaciones, les digo que son para mi hermana que lleva mucho tiempo buscándolas. Nada. Uno de ellos me dice de repente que lo acompañe a su casa, que allí me enseñará el género. No entiendo qué tiene de raro vender recortables, pero lo acompaño. Una vez en su casa dice que, para no levantar sospechas, salude a su madre. Asomo la cabeza a una habitación y al rededor de la madre del camarero está toda la familia viendo la tele. Digo buenas noches y me voy. En camarero me hace ir a otra habitación con las paredes llenas de cajones y ropa de bebé empaquetada. Me muestra una colcha celeste con lazos. Esto es sólo la trastienda. Pienso que se ha olvidado de las recortables y yo no pienso insistirle, sólo quiero salir de allí cuanto antes.

a comer!

miércoles, 22 febrero 2012. Alguien me llama para comer. Me siento a la mesa. Donde debería haber un plato y cubiertos hay varias cajas de madera. Parecen lapiceros antiguos. Todas están vacías.

recetas post mortem y cabezas comepechos

martes, 21 febrero 2012. Mi cuñado me lleva a visitar la tumba de sus padres. Hay fotos de él cuando era niño. Dice que cada vez que va a verlos les deja recetas de platos que sabe que les gustan.
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Una niña le dice llorando a su madre que le duelen los pechos. La madre la arropa le da un beso en la frente, le dice que se duerma y se va. La niña llora y grita de dolor. El pijama está roto a la altura de cada pecho y pueden verse dos cabezas pequeñas con dientes afilados.

pelo de tinta china

lunes, 20 febrero 2012. Alberto y yo buscamos una feria. Preguntamos a una chica y nos dice que está justo ahí, en la playa. Tres turistas franceses nos siguen. La feria no es más que un carricoche para niños bastante cutre. Entramos en un chiringuito donde alguien está contando chistes y una niña con trenzas muy negras hace una especie de monólogo. Pienso que le han pintado el pelo con tinta china. Un hombre con el pelo exactamente del mismo color, pasa un cuenco entre el público para que le demos monedas. Cuando está delante de mí, mientras busco unas monedas, el hombre mete los dedos en el cuenco, saca un ratón muy pequeño y se lo come. Quiero irme de allí, salgo y busco a Alberto. Dice que tenemos que volver ya, que hemos quedado con los amigos para cenar. Los tres turistas vuelven a seguirnos. Llegamos a una especie de helipuerto. Una mujer nos explica que hay que tener cuidado al subir al vehículo porque no para, sólo deja el motor en punto muerto. Mi marido cayó al vacío y murió, añade. Miro hacia abajo, siento vértigo y digo que no pienso subir a ningún vehículo, sea el que sea. Alberto dice que al menos nos quedemos a ver cómo otros suben.

boca dura

domingo, 19 febrero 2012. Mi madre dice que han llegado los libros que pedí. Voy a abrir la puerta que en realidad sólo es medio marco de puerta. La casa es una especie de terraza sin techo con los muros bajos y sillas de tijera mal colocadas. El cartero, que se parece mucho a Eduardo, saca libros muy viejos de Pompeyo Gener y Jaime Balmes que no recuerdo haber pedido. Entre las páginas desencuadernadas hay sellos antiguos. Se despide y lo acompaño a la puerta-marco. De repente la casa-terraza se llena de gente, nos cuesta avanzar. Ya puedes decir que hemos estado en Hong Kong, le digo a modo de disculpa. Se ríe y se acerca para darme un beso. Sus labios están muy duros. Recuerdo en ese momento las palabras de Joan: Las bocas en los sueños siempre son blandas.

centrifugadora para animales

miércoles, 15 febrero 2012. Mi padre ha inventado una especie de carricoche-centrifugadora que sirve para dejar a los animales en los huesos. De momento lo he probado sólo con lagartos, pero creo que también funcionaría con humanos, me dice. No entiendo nada. Tiene el cacharro delante, es mitad una atracción de feria en miniatura, mitad una centrifugadora de verduras. Cuando termina de girar, dentro aparece el esqueleto, completo y unido, de un lagarto. Mi padre mete la mano y lo saca, pinzándolo con dos dedos, del rabo. ¿Lo ves?, me dice satisfecho. No creo que funcione con humanos, le respondo.

mundos paralelos

lunes, 13 febrero 2012. Una madre le advierte a su hija que si sale de casa desaparecerá. Claro, dice la chica. Quiero decir del todo, te desintegrarás, quizá aparezcas en otro lugar, aclara la madre. ¿Mundos paralelos?, pregunta la hija entre risas. Al traspasar la puerta desaparece, efectivamente se desintegra, se vuelve primero humo y después nada. La madre busca el modo de que vuelva, hace agujeros en la tierra del jardín, abre cajones inexistentes en los muros de la casa. De repente se dirige a mí. Ven y descálzate, dice. Me pinta las plantas de los pies con tinta china negra. Ahora camina, dice. Sigo sus indicaciones, traspaso varias veces el umbral. Los agujeros que había en el jardín se llenan de repente de setos con flores amarillas. Lo sabía, si le hubiera pintado los pies al nacer ahora mi hija seguiría aquí, dice.

canicas

sábado, 11 febrero 2012. Voy por un edificio que parece una residencia o un colegio mayor. Hay pasillos con muchas puertas y todas están cerradas. Por las rendijas de abajo sale luz. Veo pasar a una chica, me parece reconocer a Rut y la sigo. Doblo un pasillo y aparece otro mucho más largo y a oscuras. Voy asomándome por debajo de las puertas para ver si doy con ella. Aunque el espacio entre la puerta y el suelo es mínimo, consigo ver bastante. En una habitación veo a alguien doblando ropa, en otra alguien ordena sellos. En una veo caer canicas, y pienso que esa es la habitación de Rut.

el odio cansa

jueves, 9 febrero 2012. Dos chicas intentan cortarme el pelo. Una me pregunta si tengo Coca-cola y la otra si iré a la cena que está organizando. La Coca-cola la quiere para mojarme el pelo. No sé de qué cena me habla. A mi al rededor hay un caos de gente que va y que viene. Pienso que el pelo me quedará fatal, pero estoy tan cansada que no soy capaz de marcharme. Cierro los ojos.
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Alguien sale de casa de mis padres con una maleta enorme. Le pregunto dónde va. Dice que estará fuera quince meses y visitará quince ciudades. Le pregunto por qué no me lo ha dicho con tiempo. No responde. Quiero verle la cara, pero la esconde. ¡Te odio, no vuelvas!, le grito. Me siento agotada, me sostengo en el marco de la puerta.