jueves, 29 mayo 2014. Alguien, en una librería, proyecta fotos de una chica bellísima con un turbante naranja. De repente, como en un dejà vu, sé que la chica iba en coche y yo iba con ella. Me fijo en la librería, sólo tiene libros en japonés. Junto al mostrador hay una barandilla que da a una playa donde orcas y focas se atacan.
a rosca
domingo, 25 mayo 2014. Durante todo el sueño me persigue un tipo alto y desgarbado que parece estar hecho de goma. En algún momento consigo despistarlo, en otro hasta lo encierro en una especie de calabozo. Pero finalmente me atrapa y paga a algunos amigos para que me descuarticen. Me quitan las piernas y los brazos con facilidad, como si me desatornillaran.
fiesta
sábado, 24 mayo 2014. Hay dos puertas, debo elegir una. La que elijo es falsa. La otra da a un garaje sucio y desordenado. Bajo la mesa hay un agujero que lleva a mi casa, dice Íñigo (el de Eurovisión). Llegamos por el agujero a un jardín donde parece celebrarse una boda. Algunos conocidos, parecen felices, beben en copas estrechas y muy largas. Hace sol. A pesar de la luz y la felicidad quiero irme. Le digo a Íñigo que si me saca de allí le regalo mi colgante de la piedra de Port Bou.
jardín verde
jueves, 22 mayo 2014. Un hombre pinta de verde el jardín de la casa de mi abuela. Lleva una camiseta de Alberto y eso me da un miedo enorme.
sobres acolchados y un bidé
miércoles, 21 mayo 2014. Un tipo me cuenta que va a poner una tienda de vestidos de novia. Los vestidos son unos pingajos de punto que nadie se pondría ni para ir a la playa. Me da pena, me ofrezco a ayudarle. Lleva estos sobres y estas perchas a mi nueva tienda, dice.
+
Llego a un dormitorio donde mi familia está sentada como en una sala de espera. Se supone que es el dormitorio de Andrés. Mira, tu ropero de niña, dice mi madre. No se parece en nada. Andrés me coloca delante y me mide. No es, pero no discuto. Digo que sí, que ha quedado muy bien. No quiero estar allí. Voy al baño, digo. El baño es un patio sin techo con las paredes encaladas. Donde debía haber un bidé hay un hueco mal tapado. Salgo de allí muy triste. Mi madre, complaciente, pregunta: ¿Te gusta cómo lo estamos dejando? Hemos hecho todo lo que nos dijiste para mejorarlo.
huidas
lunes, 19 mayo 2014. Corro de la mano de una chica extremadamente delgada que parece sacada de un anuncio de perfume. Al llegar a la calle donde está la casa de mi abuela, las calles desaparecen completamente, todo es negro. Sin dejar de sonreír para que la chica no note mi miedo, le digo alegremente: ¡Ahora correremos hacia abajo!
+
Alguien da una conferencia y hace preguntas al público. Temo que me pregunte. Se apagan las luces, dicen que nos escondamos bajo los asientos. Aparecen unos hombres que parecen de barro. Alguien dice que son zombis. No sé cómo llego a un carro de madera y me escondo bajo un montón de acelgas. Llego a una casa de campo e intento pasar la noche bajo unos setos del jardín.
+
Camino con unos amigos por una carretera de tierra. Nos cruzamos varias veces con turistas prisioneros escoltados por soldados armados con metralletas. Me extraña que no se fijen en nosotros, que también somos turistas. Una chica me pide disculpas por su país. Le digo que no se sienta responsable como yo no me siento del mío. Un tipo enorme nos dice que nos alineemos en la cuneta. Pienso que van a dispararnos. Nos dicen que digamos nuestros nombres. Un soldado nos graba. Digo mi nombre mirando a cámara y cuento una historia tras otra, pensando que así ganaré tiempo.
sueño premonitorio
alejandro medía dos metros
y vestía un pijama
el pijama era suave
alguien me decía que dijera algo
sobre mis poemas
y deseaba tener un pijama
y medir dos metros
y ser invisible
martes, 6 mayo 2014
y vestía un pijama
el pijama era suave
alguien me decía que dijera algo
sobre mis poemas
y deseaba tener un pijama
y medir dos metros
y ser invisible
martes, 6 mayo 2014
de chocolate
lunes, 5 mayo 2014. Hago cola para entrar en un edificio. No hay ascensor, la barandilla de las escaleras está pringosa. Al llegar hay un patio en penumbra con unas gradas de piedra. Alguien me dice que busque un sitio para sentarme. Todo huele demasiado dulce. Un tipo aparece con una tarta enorme. Vaya, las guindas son de chocolate, digo. Aquí todo es de chocolate, dice mi compañero de mesa. Efectivamente, las piedras de las gradas, el suelo, la barandilla de antes. Hasta la hiedra que cubre las paredes, es de chocolate.
camas
domingo, 4 mayo 2014. Camino por calles que no conozco. Se va haciendo de noche. Le pregunto a dos chicas cómo se llega al centro, sin atreverme a decirles que no sé ni en qué ciudad estoy. Ahí la catedral, y ahí hacienda, me dicen. Yo lo veo todo oscuro y mal pintado. Las calles, el paisaje, parece un cuadro de El Greco. Estoy tan cansada que entro en una casa y me meto en la cama. Dejo la puerta entreabierta por si llegaran los dueños. Una chica entra, no me pregunta qué hago en su casa, deja sus cosas sobre la mesa y me cuenta cómo ha pasado el día. Me habla de sus cuatro hijas..
+
Abro los ojos y veo a una dependienta que me mira con curiosidad. Miro a mi alrededor. Al parecer he estado durmiendo en una cama de exposición de unos grandes almacenes.
leotardos
sábado, 3 mayo 2014. Un chico me habla de las maravillas de usar leotardos. Me habla muy despacio mientras caminamos bajo su paraguas.
mar de agua mineral
lunes, 28 abril 2014. Salgo de la que se supone es la casa de marcos. Más bien huyo porque no me parecía su casa, me parecía una trampa. Bajo por un camino de arena mojada. Temo que también se una trampa y se me hundan los pies como en arenas movedizas. Bajo a toda velocidad. Al llegar a la playa el mar no tiene color. Meto un dedo, lo pruebo, no sabe salado. Pienso que, quizá, al ser un mar de agua mineral pueda respirarse. Me lanzo al agua. Efectivamente puedo respirar. Dentro del mar han señalizado carriles porque todo el mundo ha decidido desplazarse por debajo el agua.
canas
sábado, 26 abril 2014. Consuelo a una señora muy vieja que va a mi lado en el autobús. Le acaricio la cabeza. Sus canas brillan al sol. Son preciosas.
ex libris
martes, 15 abril 2014. Una chica me enseña unas monedas muy pequeñas. Son del año 213, me dice señalándo la fecha inscrita. En un hueco en un muero de piedra hay más monedas y libros muy pequeños encuadernados en cuero. La hablo del libro de Ex libris de José Hernández. Lo cuento como si fuera un chiste. Se ríe muy fuerte. Aunque no la conozco de nada, me gusta hacerla reír.
gris perla
domingo, 13 abril 2014. Al llegar a la casa de mi abuela observo cierto revuelo. Hay gente cocinando en el pasillo, entorpeciendo el paso. Mi abuela dice que ya compró la lana gris perla para hacerme el jersey que le pedí. No recuerdo haberle pedido nada y no me gusta el color gris perla, pero no se lo digo. Una de mis tías protesta, dice que antes debería hacerle un jersey a ella y a sus hijas. Mi abuela, sin dejar de cocinar, dice señalando una silla: Ya los hice, están ahí.
mogotes, dos
sabes qué son los mogotes?
pues había dos
uno frente a otro
los separaba una calle
yo saludaba levantando los brazos
y tú te sorprendías muchísimo
no sé cómo cruzaste
estabas delante de mí, de repente
yo pensaba que nunca te había
estrechado la mano
dado dos besos
rozado siquiera
y tú cada vez más cerca
con unos pantalones blancos y anchos
que parecían prestados
dejé los brazos caídos
acerqué mi cabeza a la tuya,
pero eras tan alto
que acabé empinándome
para darte un beso en el cuello
y te reías
y tu piel estaba tan caliente
que pensé en bollos recién hechos
y en desayunos de hotel
sábado, 12 abril 2014
pues había dos
uno frente a otro
los separaba una calle
yo saludaba levantando los brazos
y tú te sorprendías muchísimo
no sé cómo cruzaste
estabas delante de mí, de repente
yo pensaba que nunca te había
estrechado la mano
dado dos besos
rozado siquiera
y tú cada vez más cerca
con unos pantalones blancos y anchos
que parecían prestados
dejé los brazos caídos
acerqué mi cabeza a la tuya,
pero eras tan alto
que acabé empinándome
para darte un beso en el cuello
y te reías
y tu piel estaba tan caliente
que pensé en bollos recién hechos
y en desayunos de hotel
sábado, 12 abril 2014
frío y más frío
martes, 8 abril 2014. Alberto está casado con mi hermana y comen en un extremo de la mesa. Al otro extremo comemos mis padres y yo. Los miro comer. En mi plato no hay nada. A veces hay un trozo grande de hielo. Alguien habla de una barca y ya estoy en una barca. Alguien me dice que reme, que reme más fuerte. De un golpe llegamos a la orilla, la barca entra en la playa unos 20 metros. Menos mal que no hay nadie tomando el sol, pienso. Y vuelvo a estar sentada a la mesa y Andrés dice que quiere llevarse hielo a su casa. Mi padre dice que no queda, pero al fondo de la habitación hay una nevera antigua, con la puerta abierta, llena de bloques de hielo.
sueños verticales (renovarse o morir)
soñé contigo
que no estabas
que yo estaba en un bar al que tú ibas
y donde habían entrevistado a tu hijo
(un hijo que no tienes)
y lo habían sacado en la tele mil veces
en un programa de zapping
porque resultaba muy gracioso
y yo no le veía maldita la gracia
el bar tenía el nombre de una planta
y el logo era verde
y yo buscaba la mesa
donde imaginaba que tú te sentabas cuando ibas
como cuando fui a la closerie des lilas
e intenté adivinar cuál era la mesa de beckett
y alguien me preguntaba por ti
y yo le decía que estabas en el sur
que éramos viajeros antípodas
y alguien metía la mano en mi plato
y la comida se volvía un líquido rojo
y ya no podía seguir comiendo
lunes, 7 abril 2014
que no estabas
que yo estaba en un bar al que tú ibas
y donde habían entrevistado a tu hijo
(un hijo que no tienes)
y lo habían sacado en la tele mil veces
en un programa de zapping
porque resultaba muy gracioso
y yo no le veía maldita la gracia
el bar tenía el nombre de una planta
y el logo era verde
y yo buscaba la mesa
donde imaginaba que tú te sentabas cuando ibas
como cuando fui a la closerie des lilas
e intenté adivinar cuál era la mesa de beckett
y alguien me preguntaba por ti
y yo le decía que estabas en el sur
que éramos viajeros antípodas
y alguien metía la mano en mi plato
y la comida se volvía un líquido rojo
y ya no podía seguir comiendo
lunes, 7 abril 2014
un faro en el jardín
jueves, 27 marzo 2014. En la acera hay un minitaxi de latón que más bien parece una silla de ruedas. Mi abuela, mi madre y yo subimos. El resto de la familia nos espera a las puertas de un restaurante gallego. Antes de entrar nos piden que nos pongamos unos patucos de plástico sobre los zapatos. Bajamos una escalera estrecha y empinada que da a un chalet adosado. Tony nos recibe. Nos enseña el paisaje: un bosque salpicado de casas. Vosotros viviréis en la primera planta, dice. Pienso que quizá esté en un capítulo de una serie, donde tres amigos comparten casa. Pensar eso me relaja un poco porque no quisiera mudarme. Sobre la cama de Tony hay un móvil encendido. En la pantalla se ve un plano de la casa y marcados con colores dónde estamos cada uno en ese momento. Si me muevo, mi color se mueve en la pantalla. Pienso que es para controlarnos, porque al fin y al cabo es su casa. No sé qué hacer, no encuentro mi sitio. Los días aquí serán largos, pienso.
miedo escénico
miércoles, 26 marzo 2014. Un niño, muy parecido a Manuel, quiere enseñarme algo. Me lleva a unas casas muy viejas donde una mujer me abraza, llora. Cuánto tiempo ha pasado, dice. Se supone que es la casa donde viví de niña. Pienso que el niño se ha equivocado de casa o de persona, pero no le digo nada para no disgustarlo. Junto a la casa hay un anticuario. Manuel, que de repente es un hombre, pregunta si tienen bombos de lotería, de los que salen en la tele en Navidad, aclara. Necesita uno para un concierto que dará por la noche en ese mismo pueblo. La chica no le hace caso. Intento convencerla, me da una dirección donde quizá puedan prestarme uno. Manuel, que al parecer es un cantante muy famoso, quiere que actúe con él. No sé cantar. Sí sabes, te da vergüenza. Es verdad. Manuel dice que sólo tengo que estar a su lado en el escenario haciendo girar el bombo. Dice que sólo necesito ponerme un caftán blanco y peinarme cabeza abajo.
velocidad
domingo, 23 marzo 2014. Doblo toallas en el cuarto del baño, Alberto se asoma y comienza a contarme algo que parece muy divertido en voz baja. Lo interrumpo, le digo que no lo oigo, que empiece de nuevo. Se va. Lo sigo hasta el cuarto donde duerme la siesta y ya está tumbado. Lloro, le digo que sólo le pido que hable más algo. Al arroparlo encuentro bajo el edredón utensilios de cocina (tijeras, espumaderas, pinzas).
+
Conduzco a gran velocidad por una carretera con obstáculos que van a pareciendo de repente como en un videojuego (pequeñas rotondas con plantas, monolitos de piedra, líneas amarillas sobre líneas blancas). Hay dos coches parados en batería en mitad de la carretera, los conductores sacan las manos por las ventanillas e intentan pegarse. Volantazo y bajo por una rampa hasta un paseo marítimo. Parece que están rodando una escena de una película y me dicen que tengo que dar la vuelta. El coche se ha convertido en una moto enorme, pesa muchísimo. Le digo a Alberto (que va detrás) que se agarre fuerte. Subimos la rampa y hasta una escalera. Arriba hay una tienda de cosas de plástico para la casa de los años sesenta. Si quieres comprar algo es el momento, le digo a Alberto, porque no sé si sabré volver algún día a este lugar.
mascotas
jueves, 20 marzo 2014. Me asomo a una ventana que da a un patio de luces. veo que cada vecino tiene una jaula enorme. Están hechas con cañas mal atadas. En cada jaula hay un animal. Uno tiene una iguana con el rabo azul y las crestas amarillas, otro un picozapato. El vecino del último piso tiene una abubilla del tamaño de un doberman.
magdalenas y pulseras
martes, 18 marzo 2014. Me pruebo unos zapatos verdes planos. Después de mucho pensar, los dejo donde estaban. En la habitación contigua alguien reparte bolsas de magdalenas. Por 60 céntimos más os lleváis una pulsera, dice alguien. Todo el mundo quiere su pulsera, incluso mi madre. A mi lado, una chica saca un hilo a una esterilla de rafia para dejarla más corta. La ayudo para que termine antes.
adelante bonaparte
lunes, 17 marzo 2014. Llego a una especie de carpa donde el grupo "Standstill" toca. El cantante va en pijama y le queda pequeño. Me fijo en que es uno de los pijamas de Alberto. Me tumbo en el suelo boca arriba y canto las canciones. El suelo es de tierra. El cantante se acerca y me mira con curiosidad sin dejar de cantar. ¿Has visto como me sé todas las letras?, le digo.
sin salida
domingo, 16 marzo 2014. Bajo una cuesta empinadísima con curvas a toda velocidad. Voy en el asiento de atrás, no veo a quién conduce. Le digo que tenga cuidado, que pare, e quiero bajarme. A los lados hay precipicios, unos dan a rocas puntiagudas y otros al mar. Veo que nos precipitamos hacia una enorme puerta de metal pintada de blanco. "Sin salida", han escrito con mala letra en la puerta. Me bajo del coche y huyo. Consigo llegar a una calle en cuesta donde la gente en vez de caminar por las aceras se sube a unos esquíes colocados en una especie de cinta transportadora. Me subo a uno de ellos, pero los míos están del revés y se atascan. Detrás de mí llegan más esquiandantes, pienso que se formará un tapón por mi culpa.
día de botas
sábado, 15 marzo 2014. Oigo crujidos en la cocina de la casa de mis padres. Hay un cazo sin agua en el fuego. Pienso que a mi madre se le ha olvidado apagarlo y lo retiro antes de que lo vea. Mi hermana me pregunta si debe ponerse los zapatos azules. Hoy es día de botas, le digo. Mi madre pregunta si hay café. Le preparo uno después de buscar durante un rato la cafetera. Mi padre mira con pena un cuaderno de música. Nos hay notas escritas, hay algo parecido a un horario de colegio. Yo quería ser pintor, dice.
resistencia
martes, 11 marzo 2014. Pablo y yo llegamos a un piso. Sabemos que nos vigilan, debemos comportarnos como una pareja normal. Alguien llama a la puerta, "Resistencia", dice y Pablo abre. No me parece una buena contraseña, pero no digo nada. Hablan, les digo que bajen la voz. En un dormitorio duerme un viejo. Le pregunto si está de acuerdo en que los miembros de la resistencia tengan relaciones entre ellos. Dice que no, que lo evite y busque un buen escondite. Miro debajo de la cama, hay polvo. Barro el piso por si hubiera que tirarse al suelo. En otra habitación una chica dibuja con acuarelas. Parece completamente ida. Se acerca a la ventana, intenta lanzarse al vacío. Dice que está muy cansada de vivir siempre escondiéndose. Busco una ventana por la que podamos huir. Una da a un patio de luces. Pienso en si podríamos descolgarnos de tendedero en tendedero.
contra viento y cadenas
lunes, 10 marzo 2014. Camino contra el viento, casi no me deja avanzar. Aun así, no dejo de comer una chuchería de chocolate gomoso que se me pega a los dedos. Subo una cuesta con mucho trabajo. Al llegar a la que se supone es mi casa, el portero ha colocado la correspondencia y la publicidad alfombrando el suelo del portal. Intento no pisar. Al ascensor le han puesto una cadena y un candado. Un vecino protesta, le digo que no se preocupe, que yo tengo la llave. El vecino empieza a dar un mitin sobre la delincuencia. Mientras lo miro, me pregunto si era un compañero de los Boy Scouts, de cuando yo tenía quince años. Según habla se va pareciendo más. Espero un momento de silencio para preguntarle si es Jesús, pero no me da la oportunidad.
cojines piratas
sábado, 8 marzo 2014. Una chica de Simyo me llama para decirme que gasto muy poco móvil al mes y van a quitármelo. La chica incluso llora porque dice que si gasto tan poco a ella pueden echarla del trabajo. Me parece que finge. Le digo que no pienso gastar más. Como en un holograma flotante, veo la cara de furia de la chica.
+
Camino con Isabel por la calle, veo en un escaparate un cojín con su cara, dibujada estilo Opie. ¡Mira, eres tú!, le digo. Ella se ofende muchísimo de que la hayan usado de modelo sin su permiso. Eso es un fan que te admira mucho. Intentamos entrar en la tienda para saber quién es el diseñador, pero de repente se hace de noche y han cerrado la tienda.
+
Una sala grande con moqueta. Asientos ordenados en tres filas al fondo. Sobre la moqueta una palmera a la que han adosado un trípode con una cámara exageradamente grande. Para cruzar la sala, en vez de pasar por el espacio libre, que es mucho, paso entre la palmera y la cámara. Tiro la cámara, tiro incluso la palmera, que cae a los pies del público. Te recuerdo que es la tercera vez que te pasa, me dice Mesa Toré.
bufanda-pantalón
viernes, 7 marzo 2014. Voy por una carretera sin arcén, no sé dónde voy, sólo sé que no puedo volver. Estoy sentada junto a Francis, intenta convencerme de algo. Estamos sentados en la calle, junto a un edificio de más de 50 pisos. Al mi lado hay un teléfono. Descuelgo, Andrés intenta convencerme de algo. Le cuelgo. Estamos en una habitación con el techo muy bajo, sin cortinas, hace frío. La conversación es demasiado seria. Todos opinan sobre mi vida, sobre lo que debo o no debo hacer. Me extraña que Francis lleve un pantalón de campana. Habla de cuando estuvimos en La Habana. Estoy tan cansada que ni siquiera digo que miente. Hay una bufanda de lana muy larga, me la pongo sobre las piernas. Para cambiar de tema, pregunto a los que andan por allí qué tal me quedaría un pantalón así para. Parecería que estás grillada, dice Eduardo. Es lo que diría Alberto, pienso. Carmen me cuenta algo sobre un viaje. Aparece Alberto como recién levantado de la siesta. Le enseño la bufanda-pantalón. Es de grillada. Todos ríen.
empujón
miércoles, 5 marzo 2014. No sé dónde estamos, pero hay mucha gente y es hora de marcharse. Varias personas se acercan a nuestro coche. Pienso que algunos tendrán que quedarse fuera. Les digo que Blanco viene con nosotros, que decidan las plazas que quedan. Blanco no aparece. Me empujan dentro del coche, hacia los asientos traseros, y cierran la puerta. El coche comienza a bajar una cuesta. Intento conducir desde el asiento de atrás, por encima del asiento vacío del conductor, pero al no llegar a los pedales no puedo frenar. Tomo curvas y calles a toda velocidad, consigo salir a una calle vacía e intento rozar el coche con la fachada de una casa para frenarlo. Lo consigo. Paso al asiento delantero y decido volver a recoger a los amigos, pero no conozco el camino de vuelta.
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