falda escocesa

jueves, 26 febrero 2026. Alberto y mi abuela salen al jardín del brazo. Quieren que les haga una foto. Alberto va vestido de militar, pero lleva falda escocesa. Se ponen muy serios en el bordillo de la acera. Un coche que está aparcado se va al verlos.  Bajan al asfalto. Les digo que ahí va a quedar una foto muy fea. Suben de nuevo. Cuando voy a disparar se ponen a bailar como si fueran dos locos en un concierto punk.
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Estoy en un bar con mi familia. Solo estamos nosotros y el hermano de Míchel. No hay camarero, no tomamos nada, no hay música. Me fijo en que las sillas están colocadas por colores (empiezan por amarillo, después verde pálido y después verde oscuro). Por la ventana veo el bar de al lado lleno de gente (parecen felices; nosotros parecemos un funeral). El hermano de Míchel rompe el silencio. Dice que tenemos que apuntarnos a una terapia de grupo. De repente estoy en casa e mis padres y vuelco la mochila en un sillón para buscar algo. Hay frascos de plástico con la base rota. Por eso se salía el jabón, le digo a mi madre. Los lavo allí mismo, pero el agua no moja nada.

autoayuda

lunes, 23 febrero 2026. Ixa le pide a su marido que le recomiende a su hijo qué libro de autoayuda puede leer. Chivite se hace el loco. Primero se queda mirando la estantería sin parpadear. Después canturrea. Ella insiste. Como él no se mueve ni dice nada, ella coge un libro con la portada blanca y se va echando chispas.

cortina

domingo, 22 febrero 2026. Alberto quiere hacernos una foto de familia. Dice que nos pongamos delante de la cortina. Le digo que espere, que falta mi abuela y al momento me doy cuenta de que murió hace años.

alemania, esa incógnita

martes, 17 febrero 2026. Un chico pelirrojo muy joven me pide que hable de su libro en la tele. El programa de llamará "Este libro está muy vivo". Hemos quedado en su casa. Por otra parte mi hermana ha quedado con mi abuelo Manuel para ir al médico. Me arreglo y me voy. Bajo contigo, dice. Cuando el ascensor se cierra veo que nos hemos dejado la puerta de la casa de mis padres abierta. ¿La has dejado abierta a propósito?, pregunto. Da igual,  responde. Pienso que se escapará el gato, pero no digo nada. Llego al final de calle Fernando el Católico (Alberto me espera en el coche). Un tipo está aparcando y me corta el paso. Cuando por fin entro, Alberto dice si me dice algo la palabra Alemania (como si tuviera que adivinar algo). No. Pues entonces nada, dice de mal humor. De repente vuelvo a estar en casa de mis padres. Mi hermana está dibujando como si nada. Le digo que había quedado a las 12:30h con el abuelo y ya son las 12:50h, que se arregle y se vaya. Yo recuerdo que había quedado con el pelirrojo a las 12h. Mi madre pone la tele y está empezando el programa. El chico aparece en el jardín de su casa junto a un libro más grande que él. La casa parece un palacio. Me da pena no haber ido pero, por otra parte, me alegro porque pienso que no hubiéramos tenido nada en común.

segunda mano

domingo, 15 febrero 2026.Vuelvo por el camino del colegio a casa de mis padres.  Antes de llegar a la tintorería (que no existe desde hace años), en una de las casas (ahora hay una explanada delante la iglesia), hay un almacén de cosas de segunda mano. No se venden, son para quien las quiera. Veo una mesita pequeña muy mona (no pesa nada, la dejo). Cojo una banqueta que puede servirme para el baño. Veo una silla verde de instituto, pienso que me puede servir para levantar a mi padre si se cae. Rebusco entre cajas algún muñeco, pero no hay. Me da mucha pena no encontrar nada que realmente me guste.
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Estoy en una sala pequeña que parece un invernadero. De repente oigo cantar. Miro y es Chivite, poniendo música a uno de sus poemas. Canta realmente bien. Después se levanta y baila como si estuviera poseído. Los pantalones le quedan muy grandes. Pienso que parece un dibujo animado.

idiota

viernes, 13 febrero 2026. Mi hermana va a casarse. Le pregunto si ya tiene X (no recuerdo qué). Vamos a comprarlo. De vuelta a casa le pregunto si que desayunar en ese bar que tanto le gusta. ¿Viene mamá?, pregunta. Mamá está en casa. Se echa a llorar. Le digo que si va a casarse tiene que ir aprendiendo a vivir sin nuestra madre. Por cierto, ¿quién os casa? No sabe. ¡Pero tendrás la iglesia! No la tiene. No entiendo que no haya preparado nada. Al menos tendrás novio. Ese, dice señalando a un tipo que pasa por la calle y sigue su camino. No pregunto más.
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Salgo de la cama del que era mi cuarto en casa de mis padres. Mi madre pasa en ese momento hacia su dormitorio. Imbécil, dice a modo de buenos días. Al pasar por el cuarto de mi padre, hay una cama. Me extraña y entro a mirar. Javier dice que está muy preocupado porque Isa nunca ha tenido la regla. Le digo que sí, que recuerdo incluso cuando le venía a destiempo y que en un viaje él tuvo que ir a comprar tampones. Dice si puedo certificarlo. Lo tengo apuntado, cuando vaya a casa lo miro. Salgo del cuarto y pasa Isa. Idiota, dice a modo de buenos días. Vaya, hoy es el día de los buenos días atravesados, le digo.
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Mi tía M está viendo un programa tipo "Atrapa la bandera". De vez en cuando enfocan al público enloquecido (me recuerda a los dibujos animados de El congreso). Ya solo queda Roberto Benigni que sale sonriente saludando y sube a una plataforma circular. En ese momento, varios tipos enormes con pinta de nazis le dan una paliza con palos y al final lo intentan quemar, pero no prende. Lo van a matar, dice mi tía M. Le digo que no entiendo que los cámaras o el público no hagan nada para defenderlo. Tampoco entiendo que te guste este programa, le digo. Se echa a llorar. Lloro por otra cosa, aclara.

colegio

jueves, 12 febrero 2026. Estoy de sobremesa en casa de mis padres. De repente, me acuerdo de que tengo que ir al colegio. ¿Sabéis si vino Araceli? Me levanto y corro por la casa buscando mis cosas. Mi tía pregunta desde cuándo voy otra vez al colegio. Voy todas las tardes. Mi tía se echa a llorar, dice que está perdiendo la memoria porque no recuerda nada de eso. Mi madre la consuela y me hace un gesto de, ya te vale. Empiezo a pensar que hace años que dejé el colegio y quizá mi tía tenga razón, pero no doy mi brazo a torcer y sigo buscando mis cosas. En el ropero del dormitorio de mis padres hay una litera tamaño cuna de muñeca. Nené se despereza y salta al suelo como si fuera un gato. Espero que tu ojo esté bien del todo, le digo. Ya está bien, en marzo me opero del otro, dice y sale del brazo de mi madre.

biblioteca

miércoles, 11 febrero 2026. Voy con Antonio Soler por los pasillos de un edificio muy blanco. El suelo ondea (sube y baja como en una atracción de feria). Le digo que a veces alguien te cae bien solo al mirarlo. Como si desprendiera algo, dice él. Como X (no recuerdo el nombre), me ha caído bien de inmediato. Ya lo he visto, lo has acaparado toda la noche, me reprocha. Me viene una imagen de  X  (no lo acaparaba, es que estaba sentado a mi lado en la cena). Entramos en una biblioteca. En una de las mesas hay libros antiguos, entre ellos unos con las portadas muy parecidas a mi diario de niña, imitando una lata de tomate. Me quedo extasiada mirándolos (como Eusebio Poncela en Arrebato).

chirigota

sábado, 7 febrero 2026. La chirigota de El Yuyu está actuando. Le digo a Alberto que es mi favorita. A mí no porque tiene la voz de Juanito, dice.

cineclub

viernes, 6 febrero 2026. Voy por la calle hacia casa de mis padres. Para acortar camino entro en una panadería que tiene dos puertas. Está hasta arriba de gente. Intento abrirme paso pero me cuesta avanzar. Me doy cuenta de que delante de mí hay una caja de leche enorme que debo empujar con los pies si quiero salir. También entra gente por la puerta de salida, por ejemplo una señora enorme con un perro de lanas inmenso. Los esquivo como puedo y por fin salgo, aunque todavía llevo la caja de leche delante por la acera. La acera está mojada y cuesta mucho arrastrarla. Llego por fin al portal de enfrente de la casa de mis padres, pero llueve tanto que no puedo cruzar.
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Llego al patio de un edificio destartalado donde hay un cineclub. El organizador es Pepe. Sólo hay tres personas esperando. Él mismo dice que la película que ha elegido es malísima, pero que no tiene la culpa porque se la han recomendado. Alguien le dice que es buena, que incluso ganará algún Goya. Lo vivo todo como si no estuviera allí. Me gusta estar allí sin participar.

esquinas dobladas

miércoles, 4 febrero 2026. Estoy con un grupo de personas que no conozco en una casa que es la mezcla de la de mis padres y la mía. Hablan en grupos. Veo a Chivite y me acercó a enseñarle un libro que, se supone es suyo, tiene algunas esquinas dobladas y anotaciones al margen. Le digo que es curioso que yo tenga el mismo libro con las mismas esquinas señaladas. Se enfada muchísimo, dice que no tenía derecho a abrir ese libro, que era algo íntimo.

botellines

martes, 3 febrero 2026. Estoy en la sala de espera de una estación de autobuses. Llega Enrique con prisas, pone la cabeza en mi regazo. Casi no llego a la despedida, dice.
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Llego a casa, hay puertas donde no las hay. Intento esquivarlas porque se cierran y abren como si fuera un laberinto. Al entrar en la cocina veo más de cien botellines de cerveza sobre la encimera, el fregadero y hasta en el suelo. Todas están cerradas. Me asomo a la ventana. El descampado de las monjas está cubierto de hojas verdes muy brillantes. En el centro hay una bombona de butano tamaño XL

kiosco

lunes, 2 febrero 2026. Estoy detrás de un kiosco esperando a alguien. Estoy apoyada en un balón grande blanco. Llega una pareja. Él le propone ir a un sitio y ella niega con cara de asco. Él le dice que se vaya a casa si quiere. Ella se aleja. La veo de espaldas. tiene muy buen tipo y camina elegantemente. Él sonríe satisfecho y llama por teléfono. Vanessa, ya podemos quedar, dice. Lo miro fijamente, le digo que está muy feo que engañe una mujer tan guapa, qué si no quiere estar con ella se lo diga. Hace un gesto brusco, pienso que va a pegarme. Empujó el balón hacia él.

zócalo

domingo, 1 febrero 2026. Sonia va a presentar un libro de poemas en un bar. El bar está en la acera donde vivía mi tía R hace 60 años. Sonia lleva una falda del mismo color que la pintura del zócalo de la fachada. Te has mimetizado, le digo. Cuando llegamos al bar, Sonia se para antes de entrar y me pregunta: ¿Tú has presentado alguna vez un libro muerto?