esposas

jueves, 1 octubre 2026. Vamos hacia un bar, me encuentro a Juan. Me alegro mucho de verlo. Se viene con nosotros. Los demás entran (en la que fue la tetería Baraka), nosotros nos quedamos hablando fuera, junto a la ventana. En el poyete hay dos anillos. Uno tiene una botella de Coca-Cola diminuta. Juan dice que me lo quede, pero no quiero más cosas. Clavado al marco de la ventana hay un pendiente de osito Haribo. Le cuento entusiasmada que por la mañana le había dicho a Alberto que quería uno para hacerme un broche. Entra y le preguntas, verás que es verdad, le digo. Dice que está cansado, que quiere irse a casa. Pasa la mano por el poyete y recoge un montón de cuentas diminutas. Cuando se las está metiendo en el bolsillo, llegan dos seguratas, lo golpean con una porra enorme y le ponen unas esposas. ¿¡Pero por qué!?, les grito. Se lo llevan sin decir nada. Entro en el bar para avisar a Alberto. Salimos, pero ya no están. Le pido el móvil para avisar a su hermana (el móvil es una botella pequeña con dos dedos de líquido color caramelo). Por más que pongo mi huella, no se enciende. Empezamos a andar a ver si los vemos. Una señora me pregunta dónde he comprado el pendiente Haribo. Le digo que no me entretenga, y que además ella ya lleva unos iguales puestos. No son iguales, protesta, los míos son azules y el suyo rojo. Seguimos. Veo que delante van Garriga Vela y Blanca. Cada dos pasos se paran a reírse. Pienso que son capaces de mantener la complicidad después de tanto tiempo juntos. Garriga lleva un conjunto blanco y celeste de rayas que parece un pijama. ¡Oiga usted!, ¿dónde va con pijama por la calle? Se vuelven, se ríen. Blanca dice que ella le dijo lo mismo al salir de casa, que ella tiene un pijama igual. Les enseño la botella-móvil, les digo que no me reconoce la huella. Miran la botella con curiosidad y a mí con pena.

pantalones

miércoles, 30 septiembre 2026. Grupo grande de poetas. La sala se parece a la cocina de mi bisabuela. Pregunto en alto si alguien sabe si el poeta Pepe García se murió. Esta misma noche, dice alguien. Hace un año, dice otro. Llega Sonia con un pantalón ancho con sobre falda. Ahora es editora. Reparte su pliego. L pregunto si cuando haga el mío podré poner dos poemas por página. Un chico muy joven (mitad Guitarricadelafuente, mitad mi sobrino Abel) Lee los poemas en alto. Lees igual que Cumpian, le digo y aparece Cumpián (pasa de largo con una copa de vino, me sonríe y desaparece). De repente estamos en un pasillo, nos ha convocado Uberto. Todos están sentados a ambos lados y llevan algo en la mano (no sé si es una vela). Llego tarde, me siento frente a Alberto, se levantan. De repente estoy sentada a una mesa enorme, en la que hay hasta paella, lista para desayunar. Llega Uberto y me enseña una videollamada de Gema haciendo flexiones. Saca otro móvil y le hace fotos.
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Llego a casa. Mi hermana está en la terraza con su amiga Charo, dice que han quedado para comer con mis tías. La terraza está completamente llena de muebles viejos. No sé cómo han llegado allí. Intento llegar al fondo para recoger la ropa tendida. De repente mi hermana dice que acaban de llamar, que ya no comen. Se va con su amiga. Me fijo en que lleva mi pantalón celeste puesto. Pienso que le queda mejor que a mí.

dedo

lunes, 28 septiembre 2026. Estoy en una sala enorme donde, se supone, habrá una lectura de poemas. Alguien viene por detrás y me cuela algo entre el ojo derecho y las gafas. Cuando lo saco es un dedo momificado. El poeta que me lo ha metido me lo quita de la mano, me mira con rencor, como si yo tuviera la culpa de que lo hubiera perdido. Dice que tiene una enfermedad. No sé si ha dicho que se le momifica el cuerpo si le da el sol o si no le da (no me intereso por el tema). Al cabo de un rato, veo a mi madre meterse algo en la boca. Es el dedo momificado. Le digo que puede infectarse. Se ríe, dice que no le da miedo nada.

de secano

sábado, 26 septiembre 2026. Sora está sentada en la arena delante de mí, hace que rema, como si fuera en una canoa.

medallón

viernes, 25 septiembre 2026. Estoy con un grupo de personas que no conozco, se supone que una de ellas ha venido a dar una charla sobre temas frikis (se parece al Capitán Chándal de la serie Big Bang Theory). En la acera de enfrente hay otro grupo. Intento llevar las dos conversaciones a la vez. Le digo al Capitán Chándal que, en la acera de enfrente se preguntan cómo puede saber más de sus madres que ellos mismos. Alguien pregunta la hora. Mi reloj se ha parado. Le digo que no se preocupen, que llevo dos más en el bolso. Uno es de bolsillo y se ha roto. En el otro las manecillas se mueven hacia atrás. Ya que estoy aquí al lado voy a llevarlo a Heredia, les digo y protestan. Al pasar por delante de una casa con jardín, el dueño nos saluda. Hola, me llamo Miguel, dice. Le digo a los amigos (Jurdi y Marcos) que me parece bonito que alguien te salude diciendo su nombre. Se crea un debate en la acera. Nadie está de acuerdo. Estoy cansada (y harta del grupo). Me acerco a Javi, le pregunto si sigue en pie la comida. Dice que no sabe si podrá. Me da mucha pena, porque me apetecía hablar con él. Elisa, desde un medallón que llevo al cuello, me pregunta qué comida. Una chica que va detrás de mí también pregunta. Giro el medallón. Te presento a mi prima Elisa, le digo. La chica de repente cae al suelo como si fuera un globo y se desinflara. Después rueda hacia abajo. Temo que se abra la cabeza, corro tras ella, la levantó y meto en una habitación donde hay una camilla. Una enfermera me da un neceser con cortaúñas y pinzas. No sé qué hacer con él. La chica recobra su ser y dice que la deje en paz. Encima que te he salvado la vida... me quejo. De repente estoy en un ascensor. Quiero volver con el grupo y, sobre todo, convencer a Javi de que comamos juntos. El ascensor no cierra las puertas. El grupo se va andando. Por fin cierra, pero se desplaza horizontalmente como si fuera un tren. Al abrirse, estoy en el otro extremo de una estación y no sé dónde está el grupo.

cala reona

miércoles, 23 septiembre 2026. Estamos en Cala Reona. Alberto dice que no puedo perderme los bancos de peces. Subo a una silla blanca de terraza que hay en la orilla. Me pongo las gafas de bucear. Las patas de la silla empiezan a crecer hasta que estoy a unos diez metros del agua. Pienso que como no cubre, si me tiró de cabeza me mato. Le digo a Alberto que quiero bajar. Insiste en que es un espectáculo maravilloso. Le pido, por favor, que me ayude. Alberto empieza a cortar las patas a la silla.

toro de plástico

lunes, 21 septiembre 2016. Amistades peligrosas esta grabando un vídeo en el puerto. La cámara está al ras del suelo. Bailan y cantan hacia la cámara, se agachan y a ella se le sube la falda. Se quedan quietos en esa postura. Pienso que si es a propósito es de muy mal gusto.
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Concierto retro de canciones de los 80 en un local pequeño. Un tipo, en primera fila, me cuenta que ya consiguió al tailandés en el puerto. No sé si se refiere a que lo ha matado. Mientras me lo cuenta, la sala s es transforma en el puerto y aparecen unos hombres cubiertos de abejas de la cabeza a los pies.
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Estoy sentada en el bordillo de una plaza de toros con los pies sobre el albero. Sale un toro de plástico enorme . Viene hacia mí. Levanto los pies y lo golpeo en el morro. No sirve de nada.
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Javi me cruza la plaza del Hospital Noble en brazos esquivando a los coches.  Nos reímos. Cuando me deja en la acera pienso, qué suerte tengo.
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Alberto aparece con una chica de la mano. Lleva a su bebé en brazos. Al despedirse, golpea la cabeza de la niña tres veces en el alféizar de una ventana. La madre llora. Alberto dice que no le pide perdón porque no se arrepiente de nada, que lo ha hecho por su bien.
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Mi tía P me manda a arreglar unos papeles. Quiere poner la cuenta del banco solo a su nombre. Les digo que es imposible porque si marido está vivo (en la vida real los dos están muertos). Dice que vaya al banco indio que hay en Capuchinos. Cuando llego, el banco es un restaurante indio y además esta cerrado. La llamo y se lo digo. Dice que no se me ocurra volver sin haberlo resuelto. Entro en una copistería. Un tipo imprime fotos. Pienso en cómo convencerlo para que me solucione lo del banco.

mecano

domingo, 20 septiembre 2026. Tengo delante una especie de mecano, piezas pequeñas del tamaño de una caja de cerillas. Se supone que es mi padre y no está terminado. Debo ir pegando a cada pieza una lamina de plástico transparente de color rojo. A veces se me escapan de los dedos y le pido disculpas. Perdón, papá, aguanta un poco que me quedan muy pocas, no te duele, ¿verdad?

montículo

jueves, 17 septiembre 2026. Estoy en la cornisa de un edifico de ladrillo rojo. Intento volver sobre mis pasos, pero no sé cómo he llegado hasta allí. En la azotea hay un ascensor muy antiguo. Dudo que funcione. Abro, los botones son diminutos y no tienen números. Pulso el que queda más abajo. En ese momento llegan tres personas y me dicen que esa planta ya no existe. Pulsan otro botón. Llegamos directamente a la calle, a un polígono con naves. Las personas que iban conmigo echan a correr, huyen de algo, corro detrás de ellas. Entran en un descampado vallado y de repente se hace de noche. Se tiran sobre un montículo de tierra muy oscura y desaparecen. Corro hacia el lado porque supongo que va a llegar alguien. Así es, unos tipos se suben al montículo y lo revuelven con palos. No dan con ellos, se marchan. Yo también me voy. Miro hacia atrás y veo brillar algunas partículas. Pienso que se han convertido en tierra.

azotea

sábado, 12 septiembre 2026. Subo con Elisa a una azotea que se parece a la de Rosamari (una compañera del colegio). Me enseña la ropa que ha tendido en la acera y en los muertes de la casa de enfrente. Hay, sobre todo, camisetas interiores de mi padre.

bus

jueves, 10 septiembre 2026. Llego por los pelos al bus. Una vez dentro, me doy cuenta que es el que me lleva a casa de mis padres. Me bajo en marcha. En la parada, me doy cuenta de que no llevo las llaves ni la cartera. Pienso que tenía que haber seguido en el bus, ir a casa de mis padres a por la llave que les dejé para casos así. Veo cómo el bus se va. Dentro hay un chico con sus hijas, se parece a Oeste. Le hago señas pero no me ve. Una pareja me pregunta si estoy bien. Les cuento lo que me ha pasado y, temiendo que les pida dinero, desaparecen. Sobre una tapia hay un gato pequeño igual al que envió Abel desde Cazorla. Siento una soledad inmensa.

hoja de cálculo

miércoles, 9 septiembre 2026. Elisa tiene delante un ordenador enorme. Me pregunta datos sobre mi padre y sobre mí para hacernos un estudio, dice. Le digo que mi padre murió y a mí no me interesa saber nada sobre mi salud, que lo deje estar. Pero ella, con el ceño fruncido, sigue tecleando.

agazapada

martes, 8 septiembre 2026. Estoy en casa de mis padres. Llaman al timbre y cuando oigo que es Sr. Chinarro corro a esconderme en mi cuarto. Mi cuarto (en el sueño) tiene un ventanuco junto a la puerta y puedo ver lo que pasa fuera. Me agazapo en el suelo, en un rincón, para que no me vea. Pienso que sí me ve tendré que contarle que mi padre ha muerto y no quiero darle una noticia tan triste.

mochila

domingo, 6 septiembre 2026. Voy en el asiento trasero de un coche descapotable. A ratos conduce Elisa, a ratos Andrés. De repente aparece un muro de madera. Andrés da un volantazo, el coche gira y choca lateralmente. Cojo la mochila que llevo a los pies y salto del coche a la calle.

cerveza

martes, 1 septiembre 2026. Llego a una casa con la que he soñado ya varias veces. Es una casa blanca, tipo cubo, con un muro alto blanco, muy moderno todo. Se supone que voy a una fiesta. Cuando llegó, alguien me dice que coja la cerveza que quiera. Hay un expendedor de bricks con líquido gelatinoso. No sabe a cerveza. Pienso que cuando llegue Alberto tengo que advertirle que coja una cerveza de las normales.

padre menguante

domingo, 30 agosto 2026. Llego a la plaza del Obispo y veo a Caína con un chico. Pienso en si me saludará. Me llama la atención que esté exactamente igual de joven que cuando dejamos de vernos.
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Dejó a mi padre en el centro de la cama de matrimonio para que no se caiga por un lado ni por el otro. Voy un momento a la cocina porque me llama mi madre. Cuando vuelvo al dormitorio mi padre no está. Veo asomar su cabeza por uno de los laterales de la cama. Lo levanto con muchísima facilidad porque no pesa nada. Cuando lo tengo en brazos se va haciendo más y más pequeño. Le digo a mi hermana, ¿cómo puede tratarlo tan mal siendo tan pequeñito?

amenaza

sábado, 29 agosto 2026. Estoy en un restaurante con Alberto y Marcos. De repente deciden irse. Me levanto, pero antes de salir detrás de ellos cojo un vaso de agua e intento beberlo entero (yo, que nunca bebo agua).
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Salimos de un antro en un sótano. Alberto ha ido a buscar el coche. Yo me desplazo en vertical, como a un metro del suelo. Llevo un vestido de gasa, como si fuese un hada eterea.Un coche intenta salir del parking y lo ayudo con un baile extraño en el 
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Estoy en la terraza de casa de mis padres hablando tranquilamente con mi madre. Mi hermana llega corriendo y se sube a caballito en la baranda. Se desliza como si bajara por la barandilla de una escalera. Le grito que se baje inmediatamente y que si vuelve a hacerlo tiraré a su gata al vacío.

cuco

viernes, 28 agosto 2026. Voy con Daniel por calle Cristo, pasamos por delante del supermercado y le digo: Anoche soñé exactamente esto, que pasábamos por aquí como ahora. No me hace mucho 
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Hay mucho revuelo en la calle. Ha habido un accidente y hay un hombre debajo de un coche. Se supone que es el novio de Begoña. Pienso que debo contarle la situación, pero prefiero solucionarlo antes. Voy buscando una cuadrilla de hombres fuertes por los bares para que me ayuden a levantar el coche. Cuando ya lo hemos levantado y sacado al novio, voy a contárselo. Llamo a una ventana que hay en una entreplanta. Ella asoma la cabeza como si fuera un reloj de cuco. Le digo que no se preocupe por nada, que su novio ya está a salvo.

de luto

lunes, 24 agosto 2026. Llegamos a un restaurante. Está vacío, no hay adornos, todo es color mantequilla. Me gusta. Nos sentamos en una mesa para dos pegada a la entrada de la cocina. Una pareja de nuestra edad se sienta lejos de nosotros. Son los dueños, le digo a Alberto. Miramos la carta. Cada plato es una sola palabra. Nadie nos 
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Llego a un hotel con una señora vestida de luto. Subimos a la habitación. La señora se convierte en Alberto. Dice que hoy no saldremos, que va a darse un baño. El baño tiene puertas correderas de cristal translúcido verde. Alberto, con un albornoz blanco, me hace señas para que vaya y yo respondo con el baile del cangrejo de Antonio Recio. El cuarto de baño es más grande que la habitación, tiene un montón de albornoces colgados de una barra de madera pegada al techo. Por el ventanal se ve un bosque. Alberto lleva un albornoz verde oscuro. Decido no usar ninguno para que no tengan que lavar de más. Antes de meterme en la bañera intento bajarle el volumen al móvil, pero la pantalla está rota.

rpe

domingo, 23 agosto 2026. Estoy cenando con varias personas que no conozco. Hablan de que están de moda los aforismos. Le digo al tipo que tengoa mi lado que se presente al premio que organiza la Fundación Rafael Pérez Estrada. Me fijo, y es el propio Rafael el que esta sentado a mi lado.

ciclo de vida

sábado, 22 agosto 2026. Llego a una casa muy moderna. Tiene un jardín sobrio, futurista. Se supone que es el piso de los tíos de Alberto que lo han transformado en casa. El nuevo dueño quiere enseñármelo, pero no pasamos del pasillo. Por dentro todo parece más cutre, con paredes de chapón. En un dormitorio  con las pareces encaladas (parece de pueblo) hay una cama de hierro negro. En la pared han escrito a lápiz DORMIR ENSUCIAR DESCANSAR (en mayúsculas y con mala letra). Pregunto qué significa. Es lo que hicieron durante su vida, me responde una chica algo alterada. Solo deseo largarme de allí.

pan

sábado, 15 agosto 2026. Entro con Cristina y Marta en un local oscuro. Vamos buscando algo habitación tras habitación. Llevamos migas de pan en las manos, tememos que se nos caigan.

homenajes

jueves, 13 agosto 2026. Voy con unos amigos. Vemos venir a un grupo de poetas. Algunos van vestidos de futbolista (esos van comiéndose un bocadillo como si acabaran de terminar un partido). Se supone que vienen de hacerle un homenaje a un compañero poeta. pasan por nuestro lado sin saludar, aunque los conozco a todos. A los que van conmigo les digo: Cuando me muera no me hagáis ni un solo homenaje.
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Alberto toma algo en el alféizar de la ventana de un bar. Esta con una pareja. No los conozco. El hombre lleva una botella de vino, no la suelta. La botella lleva una etiqueta en la que han escrito con mala letra BODA. Se supone que es el vino que sirvieron en su boda y que solo lo saca en momentos muy especiales. Le sirve un chupito a Alberto. La mujer me habla de algo. No atiendo. Solo pienso en cómo largarme de allí.

ese culito

martes, 11 agosto 2026. Le digo a Salvatore si se ha fijado en cuánto ha adelgazado Emilio. Emilio va delante y le miramos el culo. ¡Qué bien le queda el pantalón!, decimos a la vez.


corleone

domingo, 9 agosto 2026. Se supone que estoy en un residencia de ancianos muy básica. Las paredes y la cama son color mantequilla. Suena el teléfono, preguntan por mi hermana, digo que ha salido, dicen que no hace falta que esté, que solo necesitan el DNI y la fecha de nacimiento de mi madre, pregunto para qué la quieren. Temo que mi hermana la haya ingresado en una residencia sin decirme nada. De repente tengo al chico delante, me dice que mi hermana ha trabajado en muchos trabajos pequeños en Holanda. Le digo que sí, que incluso habla holandés perfectamente. Dice que es imposible porque está prohibido, que sería otro idioma. De repente un enfermero mete en la habitación a un señor con abrigo y sombrero. Suena el teléfono, es Marcos, dice que está escuchando un programa en la radio donde están hablando de mi libro. Pongo la tele en vez de la radio. En un programa lo tienen en tamaño dos metros. Me agobio. La habitación que la residencia se transforma en un restaurante. Veo Alberto sentado en la mesa del fondo con Ferran. Ferran tiene en el pelo largo y la piel muy tersa. Dice que ahora vive en el campo y por eso ha rejuvenecido. Unas mesas más allá veo Salvatore. Quiere darme una bolsa. Uno de los camareros coge un micrófono y dice algo sobre mi libro. Todo el mundo me mira. Siento vergüenza. Dice que el libro se titula "Corleone".

parís

jueves, 6 agosto 2026. Miro un plano de París, señalo un punto en una calle. Le digo a Alberto que ahí vivía Beckett, que podríamos ir. Señala dos casas más allá y dice que ahí vive su amiga Maribel, se está muriendo y quería hacerlo en París, dice.

lo ajeno

miércoles, 5 agosto 2026. Alguien dice que Jota tiene novia. Pienso que ya tenía una desde hace mucho, pero no digo nada. Dicen que ahora liga mucho por fin, como si antes no ligara. Los oigo hablar sin prestar mucha atención.

gris

lunes, 3 agosto 2026. María sale de un coche y se encamina hacia una frutería que hay en Fuente Olletas. Me extraña que conduzca, lleve el pelo corto y vaya vestida de gris. De repente salgo de un coche gris opaco (del mismo color que la ropa de María), lo estaciono (mal) delante del mercado de Salamanca y me pongo en una cola. Miro el coche de reojo, se mueve solo hacia el centro de la calzada. Pienso que quizá no le puse el freno de mano. Disimuladamente estiro el brazo desde la cola (para no perder la vez) y lo aparco donde no moleste a nadie con un solo dedo, como si no pesara nada.

diecisiete

sábado, 1 agosto 2026. Alguien habla de comida. En ese momento noto algo en la boca. Tiro, y me saco un hilo de diecisiete centímetros.

bolso y taxi

miércoles, 29 julio 2026. Estamos delante de un escaparate de bolsos. Nos fijamos en el mismo y pensamos que para el cumpleaños de su hermana. Entramos. La tienda es un espacio enorme con mesas donde los clientes se sientan para ser atendidos. Nos recibe un tipo que parece Wonka. Nos sienta, a pesar de que decimos que ya hemos decidido em modelo. Nos ofrece una bebida, pero queremos irnos cuanto antes. Nos lleva a la caja y nos traen el bolso que no se parece en nada al elegido. Es negro, opaco y pequeño; el que yo elegí era azul irisado y grande. Por más que lo explico ponen cara de no entender.
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Mi tía M y yo vamos a visitar a alguien que está en el hospital. Paramos un taxi. Dentro ya hay una chica. De repente, nada más empezar a movernos, dice que se baja. No solo no paga su parte si no que nos pide dinero. Dice que la acompañemos a su casa y nos lo devolverá. Su casa parece un anticuario de muebles recargados. En la pared hay un cuadro enorme de un grupo tocando el tambor donde sale ella de niña. Cuidado con el cuadro, nos advierte, su lo miras más de cinco segundos seguidos se activa. Efectivamente, se convierte en un vídeo donde todo el grupo salta y baila mientras tocan. La niña se va convirtiendo en mujer durante el video. Se parece a Helena. Me pregunto si será ella y no la he reconocido. De repente aparece Enrique, su padre. Está enorme, mide más de dos metros. Lleva una especie de camiseta/vestido y se ha hecho una cresta. Da un poco de miedo. Advierto a mi tía de que es amigo. El tipo más culto y sensible que conozco. Mi tía lo mira con recelo. Me invento que es el alcalde de su pueblo porque a ella idolatra a quien tenga poder. Enrique se acerca y me abraza durante un buen rato.

de mochila

lunes, 27 julio 2026. Levanto a mi padre de la cama, le digo que podemos probar a que ande, que se apoye en mi espalda. Me lo pongo como si fuera una mochila. Tira de mí hacia atrás y caemos al suelo, yo tumbada la boca arriba sobre él. Pienso que no sé cómo vamos a levantarnos.
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Llegamos en coche a casa de mi prima Rosi para darle el pésame por la muerte de mi tía Rosa. Aparcamos directamente en la terraza (imposible porque es un piso). Mi prima se excusa por la camiseta que lleva. Dice que es uno de los bocetos que usaron para las bolsas de pipas. Le cuento que mi tía M me encargó una bolsa de pipas, casi se ahoga y me acusó de querer matarla para heredar. Mi prima y su marido se ríen. Le doy un abrazo. Al separarme me dice que creía que el abrazo sería más largo. Veo pulular por el salón (que es enorme y está lleno de muebles) a mi primo Francesco. De repente ya estamos volviendo a casa. Le digo Alberto que no he podido hablar con mi primo, si le ha dado el pésame. Dice que solo lo ha saludado desde lejos.

tormenta

miércoles, 22 julio 2026. Estamos de viaje. La ciudad tiene pasarelas por encima de un río enorme, que a ratos parece el mar (en otros sueños se suponía que esto era Brasil, ahora parece un país nórdico). Vamos con Agustín. Solo tenemos dos días. Les digo que podemos hacerlo cada fin de semana, para ir viendo el mundo entero. De repente estamos en el hotel, es de madrugada y hay tanto silencio que me llama la atención. Corro la cortina, tormenta enorme pero no se oye ni una gota. Pienso que hay doble cristalera. Al darme la vuelta, mi padre está tumbado en una cama de matrimonio, dice que no se puede mover y que quiere levantarse, que ya es su hora. Le digo que es de madrugada, qué siga durmiendo, pero insiste en que lo levante. Me pregunto cómo ha llegado hasta allí.

peceras

martes, 21 julio 2026. Estoy en la cola de un supermercado. Hay una pecera de cristal con una chica haciendo cuentas y un chico detrás de una ventanita tamaño gatera. Cuando llega mi turno me dice que me he equivocado de cola, que esa es solo para devoluciones. Hago la cola que está al lado. Cuando voy a pagar, me doy cuenta de que yo iba a devolver un queso rallado congelado con muy mala pinta.

fideos

domingo, 19 julio 2026. Tengo delante a Jota. Mientras come fideos chinos, dice sin mirarme que me equivoque en algo y tengo que rectificarlo (no recuerdo si era un texto u otra cosa). Yo no digo nada, solo lo miro mientras come.

sena

sábado, 18 julio 2026. Bajo una escalera de piedra y doy a lo que parece la orilla del Sena. Veo aún tipo con su hijo sentado al borde, con las piernas colgando. Parecen muy felices. El tipo se vuelve y me llama con la mano. Es Juano. No sé qué hace a orillas del Sena. No sé qué hago yo a orillas del Sena.

los fantasmas no usan reloj

jueves, 16 julio 2026. Estoy en un museo. Entró en una sala que da a una escalera de servicio. Bajo, llego a un despacho muy austero. Mesa Toré está detrás de la mesa y la que parece su mujer delante.  Los saludo, pero no parecen verme. Cruzo el despacho, llego a otra escalera y sigo bajando. Da a un patio muy grande. En el suelo, junto a la pared, veo mi reloj Swatch azul al que tenía que ponerle la pila (lo recojo, sigue sin pila). No entiendo qué hace ahí. Al fondo me parece ver a Itziar y a Eva buscando algo en sus bolsas de viaje. Las saludo, pero tampoco me ven. Empiezo a pensar que soy un fantasma pero, si lo soy, ¿cómo he podido coger entonces el reloj?
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Estoy en la parada de autobús de calle Cristo con mi madre. Le digo que no se quede atrás y pase delante de mí para que no se pierda. Se convierte en Masip ver y la veo entrar por la puerta de los pilotos. No puedo seguirla porque alguien empuja mi cola. Una vez dentro, no hay asientos, hay una sala de estar con una mesa camilla. Alguien llega y saca unos enchufes de entre las faldas de la mesa. Me da mala espina.

padrenuestro

martes, 14 julio 2026. Tengo que llevar unos papeles a un sitio (no recuerdo dónde), pero temo haberlos perdido. Busco en el maletero del coche que está mal aparcado a la puerta de casa de mis padres. Está lleno de papeles y cartones. También veo unos billetes muy grandes que parecen falsos. Un tipo llega y me pregunta algo. Me distraigo y vuelvo a perder los papeles y el dinero.
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Vamos en autobús. Alberto está sentado cerca del conductor y yo voy a fondo. Alberto está muy despeinado, no parece él. Le hago una seña, pero no me entiende. De repente todos empiezan a rezar el Padrenuestro. Dos señoras que van delante de mí siguen hablando de sus cosas y no rezan. Un hombre con mala pinta les dije que no tienen derecho a ir sentadas. Las señoras se levantan dócilmente.

melocotón

lunes, 13 julio 2026. Llegamos a una tienda, hay una cola enorme y pienso que Alberto no va a aguantar mucho. Mientras él espera yo busco el servicio. El servicio es una habitación cuadrada muy grande con un váter muy pequeño. Hay una chica sentada al lado con la cabeza apoyada en las manos. Le pregunto si se encuentra bien.  Dice que sí. Me pregunta si sé nadar, señalando con la cabeza el váter. Deduzco que esta muy sucio y me voy. Le digo a Alberto que voy a casa de mi abuela y vuelvo. Alberto saluda a una chica, con el pelo reteñido muy sucio, pellizcándole la barbilla. No entiendo a qué viene tanta familiaridad. Bajo la calle de mi abuela a grandes saltos y en cada salto vuelo un metro sobre la acera. Al llegar, todo está cambiado, hay un gran salón de actos. Cristina Consuegra se quita el vestido, lleva debajo otro de gasa y baila como lo haría una profesional. Todo el mundo aplaude. Se abre el vestido y muestra unos abdominales marcadísimos. Pienso que son pintados. Me acerco cuando me llama. Como no quiero bailar me tumbo en el suelo y le digo que voy a cogerla a plancha. Al levantarla, no tengo suficiente fuerza y se me cae. Al tumbarme he marcado sin querer y he llamado a un número con nombre Melocotón. Pienso que quizá sea el número de una fábrica de mermelada, pero no entiendo por qué está en mi agenda. Suena el móvil y es Melocotón. Una chica que dice llamarse Pili me pregunta si puede darle mi número a otra chica que quiere pedirme algo. Le pregunto quién es (no conozco a ninguna Pili). Soy Pili, repite con tono de ¿pero no me reconoces? Alberto dice que es una poeta vasca que conocimos en nosedónde y que hemos visto mil veces en la tele.

planes

sábado, 11 julio 2026. Por la calle, le cuento a alguien que tengo que arreglar la llegada a casa con Alberto, porque si empezamos a hacer planes, discutimos. Va a ser mejor que cada uno se ponga a hacer sus cosas, le digo. Llegamos a una sala de espera para tomar un ascensor. El ascensorista solo deja pasar a las personas que le gusta cómo van vestidas. Vosotros no tenéis mala pinta, nos dice a cuatro de los que esperamos. Entramos. Un chico me pregunta si me acuerdo de él. Le digo que sí, que nos vimos en la terraza del hotel Molina Lario y le dije que se parecía a Oeste. Dice que no. Estoy segura de que es él,  pero no discuto. Se acercan unas chicas muy jóvenes. Una nos enseña un libro que en realidad es una caja con muchas cajitas pequeñas dentro. Me lo quiere regalar. Le digo que no me gustan los libros que no son rectangulares y verticales, que una vez me regalaron un libro circular y lo tiré. Una de las chicas me recuerda a Tulsa. Como si leyera mis pensamientos, y no quisiera que la reconocieran, sale corriendo.

alféizar

viernes, 10 julio 2026. Javi, Marcos y yo estamos asomados a una ventana. El alféizar como medio metro. Eso me da sensación de seguridad. Miramos el paisaje, unas calles que parecen Praga, que se va oscureciendo. Yo estoy entre los dos. Se juntan para hablar y de repente sus labios parecen rozarse. Nos reímos.

sybilla

jueves, 9 julio 2026. Vuelvo a casa de mis padres, es muy tarde, todo está muy oscuro y las calles en obras. Laura dice que me acompaña, que no tiene prisa. Me habla de poetas que no conozco. En el portal de casa hay una chica muy alta en bata (mide casi dos metros). Entramos. En el portal hay un montón de sábanas mal tendidas (se supone que ha llovido y alguien las ha puesto allí). Reconozco las sábanas de mi hermana y la recojo con mucha vergüenza. Entramos en el ascensor y Laura se despide. Le preguntó si no le da miedo volver sola. No le da miedo. Al llegar a casa hay una habitación que parece un tubo con mucha gente viendo en la tele un programa sobre las Azores. Mi madre protesta desde el fondo, quiere verlo pero ni lo ve ni lo oye. Le pongo una tele vertical solo para ella. La mira como si fuese una niña, con muchísima ilusión. Llega mi tía M y empieza a hablar. Pregunta qué es eso tan interesante que estamos viendo. Es Sybilla. Dice que no, que Sybilla murió. No le hago caso. Se enfada muchísimo. Alguien dice en la tele: Como ha dicho Sybilla... Mi tía se calla, y después dice: Nos es Sybilla, han dicho Cybilla, es otra.

paradas

lunes, 6 julio 2026. Salgo de un edifico con paredes de cristal. En una de las salas veo a Vicente dando una clase. Me saluda desde lejos. Salgo a toda prisa porque pierdo el autobús. Las paradas están llenas de gente esperando. Por las aceras no se puede avanzar. En ninguna parada aparece el número del bus que debo coger.


real doll

domingo, 5 julio 2026. Voy por un paisaje muy raro. Todo es color mantequilla y al fondo hay una catarata plana y lenta. De repente estoy encima de la catarata y tengo que bajar. No sé si dejarme caer o si podría deslizarme por la pared blanda.
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Estoy en casa de Francis. Es una casa con los pasillos muy estrechos y habitaciones casi sin muebles. Dice que tiene que esconder a Ana. Está desnuda y quieta, parece una Real doll. La sube al alféizar una ventana y cierra por dentro. La ventana no tiene cortina. Pienso que sí pretende esconderla quien llegue la va a haber de todos modos.
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En el despacho de Alberto hay un dinosaurio de trapo morado. Tiene manchas de talco. Pienso que se lo ha olvidado Nadia. En el suelo hay zapatos amontonados. Busco unos blancos y negros de cordones, pero no es tan. En un rincón junto a la cama hay una caja con cuatro bricks de leche. Le digo a Alberto que no los guarde, que no son nuestros,  que me los encargo Salud y se los tengo que dar cuando encuentre los zapatos.
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Una chica, qué se parece mucho a María, me pregunta, por Dios y los hijos. Le digo que nunca he creído en la magia, así en general, y que si hubiera tenido hijos no los hubiese bautizado, habría dejado que decidieran ellos cuando fueran mayores. Intento no decir nada que moleste a nadie, pues hay más gente en la mesa. Mientras hablamos comemos paella.

chabolas

viernes, 3 julio 2026. Francis y yo paseamos por un barrio de chabolas sobre un acantilado. No hablamos, solo miramos y paseamos lentamente.

aguacate

martes, 30 junio 2026. Alberto dice que llegamos tarde, pero se entretiene metiéndose detrás del mostrador de Correos a hablar con una chica rubia muy gorda con los ojos saltones. Me doy cuenta de que voy sin zapatos y salgo. La calle tiene un palmo de agua. En un principio me remango los pantalones (que son de pijama), pero cuando veo que el agua sigue subiendo los suelto y dejo que se mojen. Alguien me dice que ha crecido un árbol en el descampado. Me extraña puerta era de tierra de obra. Cuando llego, efectivamente, hay un arbolito de menos de un metro de alto con varios aguacates. Me quito los pantalones, los exprimo sobre el árbol para regarlo.

adoquines y tarta pequeña

lunes, 29 junio 2026. Estoy con Iker, Chivite y Joan. Vamos hacia el hotel para arreglarnos e ir a cenar. Me cojo del brazo de Chivite, pero parece el de Joan. Le cuento que siempre me adelanto a lo que va a pasar y pienso que todo será peor de lo que después es en realidad, que en eso nos parecemos. Dice que estoy equivocada, que él no es así en absoluto. Me sorprende. Llegamos al hotel (que es el portal de mi casa), ya son las nueve. Les digo que se me ha ido el tiempo, que tengo que ir a casa de mis padres. No dicen nada y entran en el ascensor. Salgo a la calle muy triste, hay una cuesta de adoquines muy brillantes y pienso que mi vida es una fila de piedras alargadas y una de ellas atravesada. Tal como lo pienso, las piedras aparecen sobre los adoquines. Alberto se acerca, me pone la mano en el hombro, y me dice que no puedo hundirme cada vez que se me acabe un gran amor. ¿Qué gran amor?, le pregunto.
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Estamos en la entrada de una bar. Hay varias personas de mi familia y algunos amigos. Mi primo Francesco lleva una tarta en la mano. Me acerco. Felicidades, le digo. Él me abraza y casi se echa a llorar. Me pregunta si sé cuántos cumple. Tienes un año más que yo, le digo. Abre la tarta y empieza a cortarla en triángulos aunque es rectangular. La veo pequeña para tanta gente.

carpincho

domingo, 28 junio 2026. Estoy en una habitación enorme, cuadrada. Alguien habla de un perro robot que han inventado. En ese momento entra un perro marrón de pelo corto. Parece un carpincho. Se me sube. Les digo que es perfecto, que no huele a perro, que es como abrazar a un peluche, pero calentito.

uña

 sábado, 27 junio 2026. Me miro la uña del pulgar del pie derecho. Se cae a pedazos.

italiano

jueves, 25 junio 2026. Estoy con un grupo de desconocidos buscando un restaurante. Entramos y salimos porque, bien están llenos, bien no les gustan. Yo no opino, solo observo. Subimos a la entreplanta de un italiano. Nos acercamos a una mesa donde están terminando de cenar, entre ellos Aldo, pero no me doy a conocer. Me mira y me dice que es el restaurante favorito de su hermano. No sé si lo dice al azar o porque sabe que somos amigos. En un mueble, entre cubiertos y manteles de papel, hay libros de texto de economía con el precio puesto (carísimos). Le digo a Aldo que tengo esos mismos libros en casa y que pensaba tirarlos. Creí que habías estudiado Derecho. No, Económicas, pero de estudiar poco. Nos reímos.

el pentágono

lunes, 22 junio 2026. Miro el Pentágono como si fuera en globo, desde muy alto. Pues no tiene forma de pentágono, parece una ameba deforme con aristas, le digo a alguien que va a mi lado.

quien fue a sevilla

domingo, 21 junio 2026. Hay un concurso de disfraces. Van saliendo por parejas de un portal, saludan y cruzan la calle, aunque no noto que vayan disfrazados. Cruzo en sentido contrario hacia una mercería. Llevo la parte de arriba de un vestido de novia y les digo a las dependientas que me falta la falda. Se ríen. De repente estoy en un autobús. Para para que vayamos al servicio. En el servicio veo que me ha venido la regla. Cuando vuelvo al autobús es una clase con sillas de las que tienen adosada una mesa en el brazo. Chivite está sentado delante de mí. Dice que tiene que salir un momento y que nadie le vaya a quitar su sitio. La clase está vacía, de cien sillas solo hay ocupadas tres o cuatro. Sale de la clase gritando en broma: ¡mi silla, mi silla!, ¡mi hijo, mi hijo! Todos nos reímos.

el fin del mundo

viernes, 19 junio 2026. Estoy en lo que parece el metro. Debo llegar a tiempo a casa porque se acerca el fin del mundo, pero hay muchas escaleras y no soy capaz de subirlas. Aparecen Elías y Henry, me toman cada uno de una mano y subo con facilidad. De repente ya estoy en casa (no se parece a mi casa), no hay nadie. Salgo a las terraza y todo es gris (como si fuera una foto en blanco y negro). Todo está vacío. Miro el mar, miro el cielo. Se acabó, pienso.

alpargatas

jueves, 18 junio 2026. Javi me da unas alpargatas enormes. Le pregunto si son suyas porque es​tán muy usadas. Dice que sí, que me las da porque le quedan grandes. Pongo mi al lado, me sobran más del doble.
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Me cruzo con una chica y su marido. Ella está tumbada, dice que le ha dado un ictus. Le digo que no se preocupe, que mi madre se recuperó estupendamente. De repente estamos en un cuarto de estar. Él me enseña cosas en el móvil mientras yo recojo la mesa por si llega el médico.

gorrona

lunes, 15 junio 2026. Estoy sentada con los ojos cerrados. Me dejo maquillar por Héctor. Es maquillaje que él mismo ha inventado con hierbas y frutas. Si no sirve como maquillaje al menos sabe bien, pienso.
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Estoy en una especie de torreón con vistas. Veo otro torreón lleno de oficinas. Hablo con una chica por señas. Le cuento con gestos que una vez compré un diccionario de latín para traducir La celestina. Se ríe.
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Voy por la calle con Sonia. Ha comprado un helado. Solo tenemos una cucharilla. Le digo que cada una coma por un extremo si es que le da asco compartirla. Una chica se nos une. Trae su propio helado, pero intenta probar el nuestro. ¡Gorrona!, le grita Sonia.
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Andrés está delante de mí comiendo con las manos. Las tiene llenas de mayonesa, también se ha manchado la barba, hasta tal punto, que no se le ve un pelo, solo mayonesa. La pareja de la mesa de al lado nos mira entre el asco y la guasa. Andrés me pregunta si la he probado alguna vez. Hombre claro, ¿no te acuerdas que la he hecho muchas veces en casa? De vez en cuando mira hacia la barra. Temo que pida más.
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Voy por una especie de claustro. Unos pasos más atrás aparece Francisco Rivera con dos chicas. Al pasar por mi lado le oigo decir que ha escrito un libro y nadie quiere publicárselo, que en España solo se publica por enchufe. Me paro y le digo que no es así, que solo se trata de ir poco a poco y no tener prisa. Se ríe, dice que nunca leerá un libro mío porque los títulos son deprimentes. ¿Te refieres a Me muero? Se echa las manos a la cabeza. ¡Me muero!, no lo sabía, así no hay quien te lea, dice.
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Enrique nos cuenta que ha tenido una bronca enorme con Carmen porque estuvo bailando en la esquina de Rodrigo de Ulloa con General Ibáñez y le ha dicho que ya no tiene edad para esas cosas, que da mal ejemplo a sus hijas. Alberto también bailaba, me dice. Me sorprende muchísimo, intento imaginarlo y me hace mucha gracia.

lobo

domingo, 14 junio 2026. Estoy en un parlamento con una cristalera que cubre toda la pared. Da a un jardín algo siniestro. Corro las cortinas para no verlo, pero es peor porque veo claramente la sombra de la cabeza de un lobo. La cabeza es enorme. Pienso que seguramente sea por la perspectiva y el lobo ni si quiera este cerca. Llaman a la puerta. Varias personas (no sabía que hubiera nadie más conmigo, en la casa) corren, se meten en una cama muy grande y se tapan hasta la cabeza. Abro la puerta. Varias personas que no conozco entran y me preguntan dónde está el perro. Pienso que se refieren al lobo del jardín. Pienso que a lo mejor vienen a cazarlo. Me encojo de hombros como respuesta.

canas

jueves, 11 junio 2026. Alberto toma el sol en la terraza. Suena el teléfono. Es para ti, dice sin mirar quién llama. Es Federico. Mientras habla, no sé cómo (es un teléfono fijo antiguo) puedo verlo. Tiene el pelo completamente blanco. Dudo si siempre lo ha tenido así o ha envejecido de golpe.

de blanco

miércoles, 10 junio 2026. Veo un desfile de moda desde un sitio en alto (no sé si es un árbol o una terraza. Aparece Juan Luis desfilando, va vestido de blanco. Es tan guapo que pienso que si le dijera a alguien que es mi amigo no me creerían.

nuez

lunes, 8 junio 2026. Hemos quedado con Jorge en lo que parece el claustro de un parador. Me sorprende y alegra que venga andando (lo esperaba en silla de ruedas). Lo acompaña Jota (pinta de maniquí, pelo tieso y cara rígida). Me alegro muchísimo de verlo, me contengo  de darle un abrazo, nos damos dos besos. No me esperabas así, dice. Sí (le miento), solo que no me pega el perfume (huele a una colonia deportiva horrible). Llegan varias personas más y nos sentamos alrededor de una mesita a tomar algo. Estoy impaciente por poder hablar a solas con él. Voy al servicio (tardo en encontrarlo). El váter es tan pequeño que me orino por fuera. La orina es fluorescente y mancha hasta las paredes. Lo limpio como puedo y me voy. Espero que no haya cámaras, pienso. Cuando vuelvo, Jota está en el parking a punto de marcharse. Le hablo de los amigos de entonces, de Biguri, de Masip, de Purranki. Le pregunto si llegó a conocer a Larsen. Como lo veo relajado, me atrevo a preguntarle si el pelo es suyo o una peluca. Se ríe, dice que se ha dejado esa coleta por mí (en realidad no es una coleta, es un mechón mal cortado en la nuca). Le cuento que yo antes me arreglaba, pero que desde que cuido a mis padres no tengo tiempo para nada, ni tiempo ni ganas, que he perdido la personalidad, que ya no me pongo nada especial, que antes me hacía la ropa yo. Te lo voy a enseñar, le digo y sacó una libreta con dibujos de modelos que hice hace años. Me recomienda una tienda donde puedo comprar ropa muy bonita, se llama "Chrisburg". Cristina Burgos, supongo. Me mira con admiración. Ponte aquí delante, le digo. No eres tan alto como decías, aunque es verdad que tu nuez está a la altura de mis ojos. Nos reímos.

bambas amarillas

domingo, 7 junio 2026. En la esquina de calle Cuarteles con el río hay una piedra porosa enorme (parece una piedra pómez). Está pulida, tiene forma de sillón. Me gusta notar el calor del sol cuando me siento. Los pies me cuelgan (llevo unas Bamba amarillas como las que tenía de niña).

escarcha

sábado, 6 junio2026. Entro en la cocina de la casa de mis padres. Mi padre está sentado con la gata de mi hermana en su regazo (cosa imposible porque jamás se deja ni acariciar). La gata está plácidamente dormida. Mi padre también parece dormido. Tiene la cara cubierta de escarcha.
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Estoy en una habitación enmoquetada (suelo, paredes y techo) con colores que no pegan (verde pito, turquesa y rojo). Veo la tele con un tipo que no conozco y Joaquín Reyes. Le digo que me parece increíble que pasara de dibujante a actor. Se repantinga satisfecho, me dice que no lo hace mal del todo. Le digo que me reí mucho cuando hacía de macho cabrío en Spanish movie. De cabra ya he hecho varias veces, dice.
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Estamos cenando con una señora que no conozco de nada. Todo está oscuro menos nuestra mesa. La señora no dice nada, solo come como si no hubiera comido en semanas. Se supone que estamos ahí con ella porque nos tiene que proponer algo importante.

sillas voladoras

martes, 2 junio 2026. Andrés y yo paseamos por Varsovia. Me va contando un viaje que hizo con Elisa. Aparecen de la nada dos sillas voladoras (iguales a la que salía en el rescate de Niágara). Va señalando cada bar donde tomaron algo. No hay casi luz, no puedo ver nada, pero no sé lo 
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Llego a la esquina de General Ibáñez con Obispo González. Hay una especie de verbena. En el centro está Héctor con Blanca. Yo llego con una chica que quiere escribir poemas. Blanca le dice que ella también, que se presenta a todos los concursos y nada. Las miró muy seria. Les digo que no escriban para ganar premios, que así no conseguirán nada. Héctor me mira abriendo mucho los ojos como diciéndome que eso no es lo que ellas quieren oír.

un buzón muy limpio

domingo, 31 mayo 2026. Virginia me manda una foto de su casa. Dice que acaba de ordenar el sótano. A la izquierda hay acumuladas un montón de patatas, ordenadas como si fueran troncos para la chimenea; a la derecha hay un buzón de correos amarillo que brilla de limpio.
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Salgo al jardín de la casa de mi abuela. Llevo una americana beige (sin pantalones) y tacones. Me veo guapa, pero de repente me da vergüenza. Me pego a la pared y espero a que no pase nadie. Se supone que tengo que buscar algo en los jardines de las dos casas de al lado. Cuando por fin salgo no hay jardín, ni siquiera casas.

cineclub

viernes, 29 mayo 2026. Estamos en una sala de cine, se encienden las luces y salimos. El hall parece una oficina de Correos. Me acerco al mostrador para darles las gracias. Me preguntan si me ha gustado. No recuerdo nada de lo que he visto. Alberto dice que las películas llevan con retraso, que él ya la vio hace tiempo. Salimos. Alberto va delante hablando con una chica que se parece a Virginia Aguilar. Yo hablo con Salud. Le cuento lo bingo que era el tercer hijo de una vecina, que era gordito y muy moreno, que no se precisa en nada a los dos mayores. Se llamaba Pedro, lo he visto hace poco en fotos y ahora tiene barba y dos hijos. Salud me pone la mano en el hombro para consolarme. Llegamos a una calle sin salida. Siempre pensé que las calles son salidas eran oscuras el les digo. Hay un muro bajo encalado, el cielo muy azul, al fondo una luz amarilla. Alberto y salud saltan el muro, se dejan caer. Habrá unos cinco metros. Virginia se ha sentado y se balancea. Le digo que tenga cuidado, que puede caer hacia atrás. De repente está colgando del muro, se sostiene con una mano, se la agarro, pero desde abajo le dicen que se deje caer, que no pasa nada. Se deja. Dicen que me toca. Me quito las gafas, no quiero que se rompan. Pienso que si las dejo sobre el muro después no podré recuperarlas y si me lanzo con ellas me las puedo clavar. No sé qué hacer.

gorra de visera

miércoles, 27 mayo 2026. Se supone que están rodando una película. En una de las escenas la chica, es camarera, tropieza y cae sobre el chico. Se supone que a partir de ese momento deberían enamorarse, pero se miran con cara de asco. El director dice, corten.
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En casa hay una fiesta. Hay gente que no conozco y a la que conozco me cae muy mal. Llegan una madre y dos hijas. Una de las hijas se ha teñido de rubio, va mal maquillada está envejecida y muy gorda. Habla de política y dice que cuando algo va mal vuelve la cabeza y le a Dios que la ayude. Al oírla me alegro de que esté tan fea.
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Un tipo con el pelo teñido de blanco y una gorra de visera puesta hacia atrás me cuenta que ha hecho varios cortos, pero que no se pueden encontrar. Le digo que yo he visto tres y que me parecieron muy malos. Alberto me da una patada por debajo de la mesa. Intento  arreglarlo diciéndole que se nota que tenía un equipo de los primitivos, que demasiado mérito tiene.

tirolesas

domingo, 24 mayo 2026. Sam Shepard y Jessica Lange charlan con la espalda pegada a un edificio. Miro hacia dentro y es un edificio tipo francés con un patio interior grande. Se les ve muy jóvenes, él luce una melena maravillosa. Los tengo delante, pero se supone que los estoy viendo en una película. De repente están en el salón de casa viendo la tele. Hay dos sofás, uno al lado del otro, por qué tienen muchos hijos, más de diez. Una de las hijas me pregunta, ¿papá ya se ha ido? Le digo que no. De repente él levanta la mano y todos se ponen de pie, con cara de paciencia, para cantar. De de repente estoy en un bar y Lange está detrás de la barra con otra camarera. Van vestidas de tirolesas. Se quejan de las horas extras que hacen. De repente estoy en el que fue mi cuarto en casa de mis padres. Intento sacar unas pelusas del tamaño de un hámster del armario. Mi madre dice que por qué no uso un rodillo quitapelusas en vez de sacarlas con la mano. Nos reímos. Mi prima Cristina me pregunta si mi padre ya se ha ido. Le digo que no. Pone la misma cara que la hija de Shepard. Veo que se va decepcionada al cuarto de baño, se quita una peluca y la lava en el lavabo.

palabra por palabra

martes, 19 mayo 2026. Buscamos el coche en un garaje. Alberto intenta abrir uno, pero no es el nuestro (no se parece en modelo ni color). De repente me despierto y voy en taxi con una familia. Quiero bajar. El hijo le dice al padre que pare. Tengo que bajar por la puerta del asiento delantero porque la madre no se mueve. Llego tarde, no llevo móvil. Una chica camina delante de mí muy lentamente. Toso para que note que voy detrás. Se para y me explica palabra por palabra la letra de una canción. Pienso que Francis, Javi y Marcos estarán en el bar, llevarán móvil y podré avisar a casa, pero no puedo cruzar porque el semáforo no cambia. De repente estoy en casa de mis padres (por fin). Hay mucha gente y quieren comer. Les digo  que se tranquilicen, que haré lentejas para todos. Ah, ¿pero se van a quedar?, me pregunta mi padre con la mirada.

pizarra

sábado, 16 mayo 2026. Recibo un mail de Marcos pero, en vez de táblet, lo que tengo delante es una pizarra muy arañada. No se entiende la letra. Miro la hora en un despertador que hay a mi izquierda. Le escribo a su hermano Jurdi, le pregunto si para ir al instituto se ponía despertador. Me responde inmediatamente muy ofendido (la pizarra esta cada vez mas arañada). Dice que nunca usó despertador y que por favor no le saque más el tema. B para ya para ya para ya, escribe.

ternero rubio

viernes, 15 mayo 2026. Alberto y yo subimos por calle Carrión. Es de noche y solo hay una farola encendida. Creo ver algo que baja. Es un ternero rubio precioso. Suben coches, lo esquivan, pero una moto derrapa y los motoristas caen. Intento parar el tráfico, pero nadie parece verme. Corro detrás del ternero, lo empujo con mis gestos a una de las casas. Entra. Entro detrás y veo que se encierra en una habitación (no comprendo cómo ha abierto y cerrado la puerta). Abro y le pregunto si quiere algo de comer. Está tumbado, niega con la cabeza. Alberto dice que tenemos que irnos. Le digo que antes habría que llamar a la policía. Dice que de estas cosas se encarga la Guardia Civil. Busco el número en una guía de teléfonos, pero avisa, en letras grandes, que la Guardia Civil solo atiende para consultar los horarios delos partidos del Málaga.

hoja de hierba

miércoles, 13 mayo 2026. Hay un perro atado con una cuerda muy corta. Me tumbo junto a él. Busco a tientas la hoja de hierba más larga y, sin arrancarla, me la paso alrededor del cuello. Hasta que venga alguien a desatar al perro me quedaré con él, pienso. Por mi postura, tumbada sobre la tierra detrás de unos arbustos, sin moverme, para que la hoja de hierba no se rompa, pienso que no nos encontrarán nunca.

demasiadas advertencias

martes, 12 mayo 2026. Estoy con Chivite en un local destartalado (quizá en obras). La cristalera que lo rodea, a ratos está pintada con cal blanca, a ratos forrada con papel translúcido, a ratos desnuda. Le digo que tenga cuidado de no mancharse. Aparecen unas polillas del tamaño de un euro. A ratos son polillas a ratos "abuelitos" (dientes de león). Chivite sale a la acera y juega a cazarlas desde fuera (desde dentro las aplastaría). Le digo que tenga cuidado, se vaya a romper el cristal y se corte. Llegan unos niños y le hacen fotos. Le digo que no se fíe, que las usarán en su contra. Me dice que ya está bien. Se va. Lo sigo por un  restaurante laberíntico. Lo pierdo de vista. Oigo su voz. Me meto por un hueco que hay en la red. Es un tubo que hace de tobogán para llegar a un palco. Allí charla con una chica animadamente. Está sentado en el poyete del palco y temo que caiga hacia atrás. Ten cuidado, te vayas a caer, le digo. Ni me mira.

amigas

lunes, 11 mayo 2026. Voy en un ascensor con mi madre y Violeta Niebla. Se llevan muy bien, no sé de qué hablan.

tiovivo

domingo, 10 mayo 2026. Tengo que llegar a Málaga. Bajo a toda velocidad, casi sin rozar el asfalto por la carretera de los montes.  Sé que voy por el arcén equivocado, pero no tengo tiempo de cambiar. A veces hay niños vendiendo fruta o señoras sentadas con las bolsas de la compra. Según bajo va amaneciendo. Según tomo velocidad debo subirme la falda (que me llega a los pies) para no tropezar.
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Pasamos por delante de unas casas que eran antiguas y han modernizado (para mal). Casi todas son ahora hotelitos. En una de ellas, por la gran cristalera, se ve que han colocado un tiovivo en el salón. Me pregunto si me dejarían montarme. Da pena verlo dando vueltas sin nadie.

cucarachas

viernes, 8 mayo 2026. Estoy en casa de mis padres, miro al suelo y veo una fila de cucarachas. Al levantar la falda de la mesa veo que hay toda una hilera. No sé de dónde salen. Junto a las cortinas veo una tela de araña, creo que hay cucarachas pegadas, pero cuando la miro de cerca son gambas.
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Estoy en un comedor familiar, aunque se supone que es una consulta. A un lado hay una abuela con sus nietos. Le cuento a un tipo algo sobre mis padres y mi tía E. La abuela se echa a llorar, se va. Él también ha desaparecido, vuelve al cabo de unos segundos con los ojos húmedos. Le digo que hay que ser realistas
y llamar a las cosas por su nombre. De repente el comedor se ha llenado. Van celebrar que la abuela ha tenido una nieta. Sacan botellas de vino. A mí no me sirven. Dice que su hija se ha ido a vivir al norte. Le digo que allí criará mejor a la niña porque será un sitio más tranquilo. Se queja, cuenta que sufre mucho porque viven lejos y con lo que le he contado de mis padres (que no sé lo que es) se arrepiente de haber tenido hijos. Hay que pensárselo antes, le digo. Todos callan y beben. Una chica pide una cerveza, el tipo  coge dos botellas de vino blanco (con unas etiquetas preciosas) y las vacía en el suelo, me moja los pies (estoy descalza). Pregunto a alguien por qué lo hace. Me responde en un susurro que lo hace cada vez que piden una cerveza, porque pedir una cerveza es tirar el vino. No me explico como puede tener una nieta siendo tan joven. Me pide que le eche la edad. Treinta. Se pone muy contento, se me acerca a un palmo de la cara. Y ahora, ¿cuantos me echas? Así, tan cerca, treinta y cinco como mucho, le digo.

solar

jueves, 7 mayo 2026. Estoy parada en la Gran Vía de Madrid sacando todas las cosas de mi mochila y poniéndolas sobre un poyete, como si buscara algo. Se me acerca un señor con un plano abierto, me pregunta dónde está la calle X (no recuerdo el nombre, pero era un nombre muy divertido). Le preguntó si está seguro de que exista una calle con ese nombre. Dice que sí, que está justo ahí (señala con el dedo). No le digo nada, pero pienso que si sabe dónde está y además tiene un plano para qué me pregunta. Dice que mire en su móvil como se llega. Al coger su móvil la funda se derrite. El hombre me mira con mala cara. Me hago la loca y le señalo donde él señaló antes, pero ahora hay un solar enorme, una Madrid vacía, no de gente, de edificios.

hoy mi madre soñó por mí

miércoles, 6 mayo 2026. Noche de insomnio, no he soñado. Mi madre, durante el desayuno, me cuenta que está muy contenta porque ha soñado algo precioso. Que iba por el seminario y después por el Monte de las tres letras, viendo un montón de ruinas, egipcias y árabes que acababan de descubrir. Que iban andando sobre tierra mojada y charcos, y que tenían que levantarse un poco. unas túnicas largas que llevaban para que no se ensuciaran. Que todo lo que contaban era interesantísimo y le da pena haberse despertado porque estaba aprendiendo muchas cosas.

mar negro

martes, 5 mayo 2026. Estoy lo que parece una fiesta de colegio. Están divididos en habitaciones y en el patio. Entro en una clase bastante estrecha donde han colocado los pupitres en línea. Todos me saludan cariñosamente  como si me conocieran. Yo no conozco a nadie. Alberto llega y se da golpes en el,pecho con los puños, como haría un gorila marchó alfa. Es mi marido les digo a los demás en tono jocoso, para que se rian. Nadie se inmuta. Alguien nos regala una botella de licor amarillo con muy mala pinta. Parece de Licor 43, pero no tiene etiqueta. Salimos e intentamos regalársela a alguien. Alberto incluso entra en un restaurante y se la ofrece a una familia que está comiendo. Al volver de nuevo al colegio, una niña se acerca como un insecto diminuto, tamaño cabeza de alfiler, entusiasmada. A mí también me gustan los insectos, le digo. La niña será la vuelta y se lo enseña a su madre. Miró a lo lejos y veo olas muy negras en el mar. No sé de dónde ha salido el mar.

terapia

lunes, 4 mayo 2026. Una monitora nos dice que demos vueltas a su alrededor. Estamos en una especie de jardín con gravilla blanca. Cuesta correr a su alrededor. Dice que nos agarremos a las cadenas. Aparecen unas cadenas desde arriba (no sé ve dónde están sujetas), nos agarramos y se nos levantan los pies del suelo. De repente dejo de ser yo y soy una esfera elíptica de colores (parecida a una nebulosa). Me siento maravillosamente bien.

tormenta

domingo, 3 mayo 2026. Veo a mi madre andando por la calle. Va por la cera donde antes estaba la tintorería. De repente se levanta una tormenta de arena. Mi madre camina con mucha dificultad. Intento cruzar, pero cada vez que pongo el pie en el asfalto empiezan a pasar coches. Cruzo de todos modos. La encuentro en la esquina donde estaba el kiosco. La abrazo.
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Subo un camino de tierra mojada muy blanda. Los pies se me hunden, pero es agradable. Llevo un perro con una correa. Cuando llegamos arriba no hay salida. El perro se suelta. Le digo adios con la mano. Bajo el mismo camino a toda velocidad, sin poner los pies en el suelo, como si volara.

anillo

sábado, 2 mayo 2026. Mi madre me mira las manos, dice que le gusta muchísimo el anillo que llevo (un anillo de plata con una piedra roja y dos franjas negras descascarilladas). Es la primera vez que lo veo y no sé cómo ha llegado a mis manos. Le digo que se lo quede si le gusta. Me dice que no, que me lo regaló ella.

fiesta y congreso

miércoles, 29 abril 2026. Estoy en un salón de baile donde se celebra una fiesta un poco estirada. Pienso que para tanto lujo, la luz es muy mala. Alberto me dice que Elisa me está esperando. En una habitación pequeña, detrás del gran salón de baile, hay una mesa de playa plegable con un mantel de papel, un picoteo muy pobre. A pesar de todo lo prefiero la gran fiesta. Elisa sale en albornoz con una toalla liada a la cabeza y me da una copa de vino blanco. Dice que ella ya se ha bebido dos, y baila con los ojos cerrados.
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Se supone que estamos en un congreso, pero no sé muy bien de qué. Hay gente de todos los países. Un tipo que se parece al poeta Omar Pimienta m dice que está todo preparado. Me escabullo. Me encuentro a un chico muy joven y muy pálido. Le digo si me acompaña a tomar algo. Entramos en un bar muy antiguo de dos plantas. Los camareros llevan chaleco y pajarita. Nos lo recorremos en busca de una mesa libre, nos bebemos los que vamos encontrando y le digo al chico que nos vayamos sin pagar. A la salida tropezamos con una señora que lleva un sombrero de plumas. Todo es de lo más extravagante. Cuando volvemos al congreso, alguien está dando una clase en un salón de actos también muy vetusto. Pido permiso para entrar. Al fondo hay una escalera con unas cortinas. Se supone que allí detrás están las habitaciones. Cuando llegó a la habitación, Alberto se está duchando. Mi neceser está cubierto de crema, como si se hubieran salido. De repente entra mucha gente empujada por militares japoneses (se parecen a los actores de El puente sobre el río Kwai). Nos amenazan, dicen que salgamos. Les digo que hasta que no me arregle no salgo. Me siento a ponerme crema hidratante en las piernas.

edredones

martes, 28 abril 2026. El edificio donde viven mis padres parece una residencia de estudiantes. En la calle han montado una fiesta. Subo y bajo para ver si la lavadora ha terminado y poder tender la ropa. En el dormitorio de mis padres hay alguien poniendo música bajo un montón de edredones. No me atrevo a entrar y me voy antes de que me descubra. Bajo las escaleras como si volara, sin rozar el suelo, tomando impulso en los cambios de rellano, apoyandome levemente en el pasamanos. Me gusta esa sensación. Me olvido de la ropa, y subo y bajo por placer.

falso miki

lunes, 27 abril 2026. Estoy en un autobús con mi madre. Mi madre dice que vaya preparándome, que la próxima parada es la nuestra. Con la nuestra, se refiere a un tipo que se parece a mi Miki Nadal y a mí. Intento sacar lo mínimo de la mochila (el DNI, una libreta y un boli), pero no encuentro nada, la mochila está llena de tonterías. Le digo a mi madre que se quede con todo y no lo pierda. El falso Miki yo nos bajamos en la siguiente parada. No tiene muy claro dónde vamos (se supone que a una corrida de toros), pero se pone a seguir a un montón de gente con camisetas del Athletic de Bilbao que van hacia el campo de fútbol. Como yo no tenía interés de ir a los toros, no le digo nada. corremos por la calle de la mano, porque llegamos tarde. Al final llegamos a una especie de teatro romano, donde en la arena hay un montón de gente sentada en el suelo. El falso Miki se pone muy contento y aplaude como si fuera un niño.

bolas sorpresa

domingo, 26 abril 2026. Una mujer de mi edad intenta sacar su premio de una máquina de bolas. La manivela está atascada, meto un vaso de plástico y giro. Salen un montón de bolas sorpresa pequeñas. La mujer se sienta y se las coloco sobre la falda. Se pone muy contenta, como si tuviera cinco años.

lentejas

sábado, 25 abril 2026. Estoy en una casa de una familia numerosa. La casa se parece al que fue mi colegio. Tengo que preparar comida para todos. Pongo en el suelo varios kilos de lentejas a modo de volcán (como haría un albañil para hacer cemento). Voy echando vasos de agua y amasando. Cuando me quiero dar cuenta, se han esparcido por la habitación y hasta debajo de las puertas. La recojo haciendo un cuenco con las manos y las voy echando en una olla enorme. De repente estoy en un solar. A pocos metros Francis come del suelo unas lentejas . Le pregunto cómo están (dice que aguadas). Ahora te hago unas de verdad, le digo y vuelvo a meter lentejas a la olla. A un lado hay un chico joven igual a Francis pero de casi dos metros. Le pregunto quién es. Dice que es hijo de Ana, su exmujer. Es igualito a ti pero en guapo, le digo y nos reímos.
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Estoy en una mansión decimonónica. Un tipo me dice que va a regalarme un broche. Yo no quiero nada, solo irme de alli. Intento escabullirse. Junto a la salida está la cocina. La madre del tipo (supongo) me da un ramo de flores secas de recuerdo y comienza un discurso de despedida.

ropa

lunes, 20 abril 2026. Alberto le da a nuestra sobrina Yasmina unas bolsas. Veo que es ropa mía, incluso bolsos. Me enfado muchísimo.

cubos

viernes, 17 abril 2026. Miro el mar. A la orilla llegan olas y la espuma de las olas sin cubos blancos perfectos.

retales

martes, 14 abril 2026. Llego a una tienda de telas. Alguien que viene conmigo que viniste una camiseta de punto, el modelo (no recuerdo el nombre). Preguntamos al dependiente (un señor mayor muy profesional). Nos enseña un muestrario. En una caja que hay en el suelo hay retales. Me gusta uno muy pequeño con dibujos de animales. Pienso que podría hacerme un monedero. No tiene puesto el precio, supongo que son para tirar y me lo guardo en el bolsillo. Aparece mi madre, dice que no coja cosas que no son mías, que está tela no da ni para una manopla de cocina.
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Corro por una vía de tren a la velocidad de un tren. Llego a lo que parece un hotel. En una habitación enorme donde solo hay una silla y un taburete, la policía interroga a una chica. Ella llora, les dice que no quiere volver con su marido. Su hija (una niña de unos cinco años) al oírlo, le grita, la insulta y huye. Corro tras ella. Para que no pueda alcanzarla se convierte en un tubo que rueda rampa abajo a toda velocidad. Consigo atraparla. Cuando la llevo de vuelta con su madre, por el camino se vuelve de nuevo una niña.

nicho

lunes, 13 abril 2026. Estoy a las puertas de lo que parece un salón de actos. Llegan unas chicas risueñas con sus entradas en la mano. Yo no tengo entrada. Me acerco a ellas y me cuelo. El salón es circular y tiene una cúpula. En las paredes hay nichos con lápidas de mármol blanco. Me siento en la última fila para no llamar la atención. Alguien se acerca y me dice que finalmente han enterrado a mi abuela en uno de los nichos, el que está frente al de Albert Camus.

grupo escultórico

domingo, 12 abril 2026. Sobre la mesa, unas siete figuras rústicas sin ojos ni cara, de unos diez centímetros. Están muy juntas, parecen una familia. Me hacen tanta gracia que le digo a Andrés que se pegue a mí para imitarlos.
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Mi tía E va al baño. Mi padre se dobla hacia delante para ver si entra en su cuarto. Se dobla tanto hacia delante que cae de cabeza y se le rebota en el suelo. Lo levanto como puedo, pero al volver a sentarlo es un muñeco de trapo con la cabeza de corcho.

persiana

miércoles, 8 abril 2026. Voy paseando por una calle que no conozco. Se oye un murmullo, la gente corre y se va metiendo en portales y tiendas. Intento entrar en alguna pero me van cerrando las puertas, incluso llego a pillarme los dedos. Veo a lo lejos una persiana metálica entreabierta, corro y me meto en un local. Cuando la bajo veo que está rota, le falta un trozo cuadrado. Por el roto veo la botas de los que pasan y deduzco que son hinchas de algún equipo.

canas

lunes, 6 abril 2026. Bajo una escalera muy empinada entre dos muros. En la calle hay un grupo haciendo una coreografía. Siguen los pasos de Sora. A cada paso a Sora se le va poniendo el pelo blanco. Le digo que no sé si no dejar de teñirme. En ese momento se da cuenta de que lo tiene blanco. Me arrepiento de habérselo dicho.
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Se supone que le he dado a alguien un guión para que haga una película. Por otra parte, una cinta de casete se enrolla y tengo que arreglarla. A esto se le llama "drama de los 80", bromeo. La cinta no es de música, es de video. Al abrir la cámara encuentro mi guión dentro enrollado. El dueño de la cámara se sorprende de que sepa arreglarla, me pregunta dónde he aprendido. Le digo que es la primera vez, que cualquier cosa hay que hacerla por intuición.
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Suena el teléfono. Como no quiero hablar con nadie espero a que salte el contestador. Al oír la voz de Francis, descuelgo. Cuando empieza a hablar aparece sentado en el sofá.

síndrome de serrucho

viernes, 3 abril 2026. Estoy en casa de mis padres. La tele está a todo volumen y todos gritan al hablar. Suena el teléfono. Es Alberto, pero no entiendo lo que dice. Habla de una operación, pero no sé de qué ni a quién van a operar. Dice que me pasa con la enfermera. Tampoco la oigo. De repente la enfermera sale del teléfono y dice que le enseñe el cuarto de baño. Me pregunta si tendré acceso al baño durante todo el día. Me explica que me han encontrado algo en el ojo izquierdo y tienen que operarme urgentemente. Desaparece por donde vino. Vuelvo a hablar con Alberto. Le pregunto qué es lo que tengo. Sigo sin oírlo buen, le entiendo algo parecido a síndrome de serrucho.
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Estamos en un teatro al aire libre. Varios hombres de distintas edades hacen equilibrios y se lanzan al vacío atados a cuerdas elásticas sobre una piscina enorme. Alberto dice que podríamos actuar, colgar una hamaca gigante en el escenario e improvisar el texto. Biguri se apunta. Hay otro Biguri más joven que no quiere participar.

cajero

martes, 31 marzo 2026. Tengo que comprar algo y no llevo dinero. Busco un cajero. La calle está llena de gente y queda poco espacio en la acera. Tengo que ir pegada a la pared. Cada cuatro pasos hay un falso cajero. Cuando por fin encuentro uno de verdad, no recuerdo el pin.

gatos estáticos

sábado, 28 marzo 2026. Busco a la gati de mi hermana para darle la pastilla. Corro tras ella. Se vuelve cada vez más pequeña. Paso por delante de una máquina de bolas. Hay unos gatos de madera muy tiesos. Uno de ellos es la gati de mi hermana disimulando.

cubo

jueves, 26 marzo 2026. Estoy buscando a Alberto (salió de casa en camiseta de tirantes y un cubo). Entro en un portal donde hay un despacho con un mostrador antiguo de madera. Una chica me dice que estaba esperándome, quiere que dé una charla sobre el silencio. Le digo que la mejor charla sería no decir nada. Le pregunto si ha visto a Alberto. Se ha enfadado y no me contesta. Salgo, no reconozco las calles.
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Estoy en la que fue mi casa de calle Salitre. Hay mucha gente y, se supone, tengo que hacer comida para todos. La cocina está tomada por mi familia, todo está manga por hombro. Encuentro pechuga de pollo, la corto en tiras, la rebozo e intento freírla, pero no hay fuego. Mi madre inventa un hornillo con papel de aluminio sobre la encimera. Cuando lo llevo a la mesa el pollo se ha convertido en pescado. Hay dos platos, uno con espinas y otro sin. Mi hermana (sin dejar de mirar el móvil) dice que para ella sin espinas. Le digo que lo deje para los mayores, y así evitar que se atraganten. Nada. Me fijo en que no estemos en casa, estamos en la acera, delante de un edificio que no reconozco. En el portal hay una especie de pecera donde una pareja cena a la vista de todo el que pase. No entiendo nada, solo deseo no estar allí.

cabra

martes, 24 marzo 2026. Me acerco a un río. Cuando por fin llego a la orilla (con mucho trabajo porque hay muchas cañas y está muy oscuro), salvo a una cabra que se estaba ahogando.

el bebé más bonito del mundo

viernes, 20 marzo 2026. Sonia pasea a su bebé precioso (con rasgos orientales). Le pregunto si quiere que lo lleve yo un rato, así ella descansa, y puede ver escaparates tranquila. Sonia va delante de mí con un abrigo color ladrillo. Yo pego al bebé a mi cuerpo para que no le pase nada malo. Todo el mundo lo mira y se sorprenden de lo bonito que es. Yo me siento orgullosa, como si fuese mío.
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Estoy en casa de mis padres viendo la tele. Mi tía sube el volumen hasta volvernos locas. Mi madre protesta. Mi tía lo sube aún más. Le digo que por favor lo baje. Lo sube más. Apago la tele, le digo que se vaya a su casa. Se va dando un portazo. Mi madre va detrás para convencerla de que vuelva.
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Parece una manifestación (no sé contra qué). Me uno. Llega la policía, dice que tenemos que estar separados unos de otros justo dos centímetros para que luego la estadística de participantes salga bien (pienso que después pondrán que éramos muchos menos, como siempre, pero no digo nada y acato). Llegamos a una plaza con sillas. me quedo a un lado. Una chica se me acerca, me dice que le duele la tripa, que si a mí también me duele cuando me viene la regla. Me río, le digo que tengo casi 62 años. ¿A qué edad se te fue? A los 57. La chica resopla (no sé si para bien o para mal). La acompaño a su hostal. En su habitación hay dos personas maquinando algo. Ella les hace una seña y dicen que solo estaban aprendiendo a tocar las palmas. Las sillas donde están sentados, de repente, se vuelven verdes de enea. La chica toca las palmas muy mal, sin ritmo. La he traído para que nos enseñe, les dice. Sé que es mentira, pero acepto a palmear con ellos.
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Mi tía M está en la cama de mis padres y yo en la de mi hermana, pero en vez de cama es una bañera. Me pegunta desde allí dónde estará mi hermana, la critica. Como estamos lejos habla muy fuerte. Me da vergüenza que la oigan los vecinos. Oigo la puerta, mi tía salta de la cama y se abraza a mi hermana. Te estábamos criticando, le dice. Yo desde el pasillo le hago señas de que solo la criticaba ella.

u2

miércoles, 18 marzo 2026. Estoy con unos amigos de Pablo, solo lo conozco a él. Lleva un pantalón claro y unos mocasines de ante beige. Alguien le dice que en el concierto se los va a manchar. Responde que antes se los cambiará por unos negros. Le digo que zapato negro con pantalón claro quedan mal. Uno de sus amigos me pregunta si en el concierto de U2 del año 87 tocaron tal canción. Le digo que sí y que me acuerdo perfectamente de lo que estaba haciendo. Se sorprende mucho. Lo que no le digo es que estaba sentada en suelo de espaldas al escenario, queriendo irme a casa.

rave

domingo, 15 marzo 2026. Llego a casa. La puerta de la terraza está abierta. En la terraza de al lado (en la vida real no existe) hacen obra. Veo que están poniendo un gimnasio. Veo que el tío Enrique haciendo un vídeo de cómo trabajan. Aunque más que trabajar parece una rave. El tío Enrique sube una escala de madera para grabar a unos albañiles. Tiran de él y veo como lo matan a palos. Lo devuelven escalera abajo con las tripas fuera. Intentó avisar a alguien, pero nadie me hace caso, están a lo suyo bailando o haciendo que trabajan.
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Mi hermana tiene un problema. Ha comprado cinco cuadros enormes en una galería. Son unos cuadros feísimos. Además ha tenido que quitar todos los suyos y todos los muebles de su habitación para que quepan. Entro a su habitación. Hay tres mi hermana de distintas edades, pelean entre ellas. Una dice que ha gastado el dinero para nada. La otra dice que no están tan mal. La mi hermana de su edad real dice que en la galería le gustaban, pero ya no. Les digo que llamen a la galería, por si alguien estaba interesado en esos cuadros, y que se los vendan aunque sea más baratos. Todas niegan la cabeza. De repente recuerdo que tenía que ir a Fuengirola. Pero antes debo recoger la ropa porque está tendida y va a llover. Intento llamar por teléfono Alberto para decirle que llegaré tarde. El teléfono tiene las teclas tan pequeñas que no atino. Cojo otro teléfono, no tiene el número 5. Cojo otro teléfono, cada vez que escribo salen letras en árabe. Desisto, me echo a llorar.

mafia

jueves, 12 marzo 2026. Tengo a un bebé en los brazos. Lo acuno, le digo cuánto lo quiero. Crece de momento. De repente es un adolescente. Un coche negyo con los cristales tintados se acerca. El chico va hacia el coche. Le digo que todavía está a tiempo de no meterse en problemas. Le recuerdo cuánto lo quiero, pero entra en el coche y desaparece.

cariño

miércoles, 11 marzo 2026. Voy por la calle cerca de la catedral. Hay un coche aparcado en segunda fila. Voy hacia él como si fuera el mío. Aparece Marcos por la acera, lo saludo a gritos. Marcos se acerca, le digo que en vez de hablar de pie entremos en el coche. El coche se pone en marcha, el volante está a mi lado, en el asiento del copiloto y tengo que conducir como puedo. De repente llegó a una autovía que está cortada. Marcos dice que continúe. Aparecemos en un descampado. En la radio suenan canciones y yo le voy diciendo Marcos que son versiones del grupo Cariño.
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Voy por la calle, miro hacia la acera y veo que mi cuerpo no es mi cuerpo, es el de un travesti muy delgado. Llevo un vestido de tubo de punto que se me va subiendo. Dos chicos empiezan a meterse conmigo. Yo intento hacer bromas para que no me hagan nada. Me tumbo en el suelo y levanto las piernas, le digo al que parece mas peligroso que se suba sobre las plantas de mis pies. Se sube, hacemos equilibrios.

regalo

martes, 10 marzo 2026. Estamos en un bar esperando a que nos traigan los cafés. Llega la camarera. Esta tan cansada que le digo que se siente a desayunar con nosotros. Se toma el café de un trago (y eso que es una taza enorme). Hoy es mi cumpleaños, dice. Dudo si regalarle mi bufanda. Pienso en la ciudad que llevo en el bolso. ¿Le regalo esa muñeca tan fea que me han regalado?, pregunto a Alberto. Alberto me mira con cara rara.

cabezas

sábado, 7 marzo 2026. Marcos y yo estamos en un sofá de una casa muy desordenada, con las cabezas muy juntas, leyendo algo en un papel.

cono

viernes, 6 marzo 2026. Antes de salir de una casa, la chica que vive allí me pone en la mano un cono de incienso encendido. Voy por la calle con la palma abierta con mucho cuidado para que no se me caiga.

cortina

miércoles, 4 marzo 2026. Llego a una tienda de telas my antigua. Detrás del mostrador hay una puerta pequeña cubierta por una cortina. Ahí atrás hay una lectura. Intento entrar, pero el encargado dice que ya no cabe nadie más. Una señora da dos codazos y entra. Le pido que deje la puerta abierta para que pueda escuchar desde el mostrador. Me pongo las manos haciendo hueco detrás de las orejas. Oigo la voz de Juan Marqués leyendo poemas. Así sí que se oye bien, grito. Me miran, se ríen.
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Estoy en casa de mi abuela y tengo que llamar a mi madre para decirle que llegaré tarde. El teléfono está en la pared, demasiado alto. Cuando consigo alcanzarlo no tiene números. Cuando por fin consigo llamar (no sé cómo) sale la voz de na máquina que quiere venderme algo.

dildos

martes, 3 marzo 2026. Sobre una cama hay una especie de dildos de madera. Mi madre los ordena por tamaños. Pienso que podría ponerme uno debajo de la ropa y llevarlo como si fuera unas bolas chinas, pero son enormes y se me salen al andar. 
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Voy a comenzar una lectura. Me doy cuenta de que he olvidado el libro que iba a leer. No he traído Los días felices, le digo a la presentadora. Da igual, es un libro malo, dice. Cuando voy a dar las gracias no recuerdo el nombre del tipo que me ha invitado. Levanto la voz y le pregunto delante del publico: ¡No recuerdo tu nombre, pero gracias!

vermú

lunes, 2 marzo 2026. Pablo y yo buscamos un bar. Al pasar por uno pintado de verde agua, le digo que es famoso por el vermú. Me coge de la mano y entramos. Hay ruido, la gente es muy pijama, no nos gusta y nos vamos.

falda escocesa

jueves, 26 febrero 2026. Alberto y mi abuela salen al jardín del brazo. Quieren que les haga una foto. Alberto va vestido de militar, pero lleva falda escocesa. Se ponen muy serios en el bordillo de la acera. Un coche que está aparcado se va al verlos.  Bajan al asfalto. Les digo que ahí va a quedar una foto muy fea. Suben de nuevo. Cuando voy a disparar se ponen a bailar como si fueran dos locos en un concierto punk.
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Estoy en un bar con mi familia. Solo estamos nosotros y el hermano de Míchel. No hay camarero, no tomamos nada, no hay música. Me fijo en que las sillas están colocadas por colores (empiezan por amarillo, después verde pálido y después verde oscuro). Por la ventana veo el bar de al lado lleno de gente (parecen felices; nosotros parecemos un funeral). El hermano de Míchel rompe el silencio. Dice que tenemos que apuntarnos a una terapia de grupo. De repente estoy en casa e mis padres y vuelco la mochila en un sillón para buscar algo. Hay frascos de plástico con la base rota. Por eso se salía el jabón, le digo a mi madre. Los lavo allí mismo, pero el agua no moja nada.

autoayuda

lunes, 23 febrero 2026. Ixa le pide a su marido que le recomiende a su hijo qué libro de autoayuda puede leer. Chivite se hace el loco. Primero se queda mirando la estantería sin parpadear. Después canturrea. Ella insiste. Como él no se mueve ni dice nada, ella coge un libro con la portada blanca y se va echando chispas.

cortina

domingo, 22 febrero 2026. Alberto quiere hacernos una foto de familia. Dice que nos pongamos delante de la cortina. Le digo que espere, que falta mi abuela y al momento me doy cuenta de que murió hace años.

alemania, esa incógnita

martes, 17 febrero 2026. Un chico pelirrojo muy joven me pide que hable de su libro en la tele. El programa de llamará "Este libro está muy vivo". Hemos quedado en su casa. Por otra parte mi hermana ha quedado con mi abuelo Manuel para ir al médico. Me arreglo y me voy. Bajo contigo, dice. Cuando el ascensor se cierra veo que nos hemos dejado la puerta de la casa de mis padres abierta. ¿La has dejado abierta a propósito?, pregunto. Da igual,  responde. Pienso que se escapará el gato, pero no digo nada. Llego al final de calle Fernando el Católico (Alberto me espera en el coche). Un tipo está aparcando y me corta el paso. Cuando por fin entro, Alberto dice si me dice algo la palabra Alemania (como si tuviera que adivinar algo). No. Pues entonces nada, dice de mal humor. De repente vuelvo a estar en casa de mis padres. Mi hermana está dibujando como si nada. Le digo que había quedado a las 12:30h con el abuelo y ya son las 12:50h, que se arregle y se vaya. Yo recuerdo que había quedado con el pelirrojo a las 12h. Mi madre pone la tele y está empezando el programa. El chico aparece en el jardín de su casa junto a un libro más grande que él. La casa parece un palacio. Me da pena no haber ido pero, por otra parte, me alegro porque pienso que no hubiéramos tenido nada en común.

segunda mano

domingo, 15 febrero 2026.Vuelvo por el camino del colegio a casa de mis padres.  Antes de llegar a la tintorería (que no existe desde hace años), en una de las casas (ahora hay una explanada delante la iglesia), hay un almacén de cosas de segunda mano. No se venden, son para quien las quiera. Veo una mesita pequeña muy mona (no pesa nada, la dejo). Cojo una banqueta que puede servirme para el baño. Veo una silla verde de instituto, pienso que me puede servir para levantar a mi padre si se cae. Rebusco entre cajas algún muñeco, pero no hay. Me da mucha pena no encontrar nada que realmente me guste.
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Estoy en una sala pequeña que parece un invernadero. De repente oigo cantar. Miro y es Chivite, poniendo música a uno de sus poemas. Canta realmente bien. Después se levanta y baila como si estuviera poseído. Los pantalones le quedan muy grandes. Pienso que parece un dibujo animado.

idiota

viernes, 13 febrero 2026. Mi hermana va a casarse. Le pregunto si ya tiene X (no recuerdo qué). Vamos a comprarlo. De vuelta a casa le pregunto si que desayunar en ese bar que tanto le gusta. ¿Viene mamá?, pregunta. Mamá está en casa. Se echa a llorar. Le digo que si va a casarse tiene que ir aprendiendo a vivir sin nuestra madre. Por cierto, ¿quién os casa? No sabe. ¡Pero tendrás la iglesia! No la tiene. No entiendo que no haya preparado nada. Al menos tendrás novio. Ese, dice señalando a un tipo que pasa por la calle y sigue su camino. No pregunto más.
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Salgo de la cama del que era mi cuarto en casa de mis padres. Mi madre pasa en ese momento hacia su dormitorio. Imbécil, dice a modo de buenos días. Al pasar por el cuarto de mi padre, hay una cama. Me extraña y entro a mirar. Javier dice que está muy preocupado porque Isa nunca ha tenido la regla. Le digo que sí, que recuerdo incluso cuando le venía a destiempo y que en un viaje él tuvo que ir a comprar tampones. Dice si puedo certificarlo. Lo tengo apuntado, cuando vaya a casa lo miro. Salgo del cuarto y pasa Isa. Idiota, dice a modo de buenos días. Vaya, hoy es el día de los buenos días atravesados, le digo.
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Mi tía M está viendo un programa tipo "Atrapa la bandera". De vez en cuando enfocan al público enloquecido (me recuerda a los dibujos animados de El congreso). Ya solo queda Roberto Benigni que sale sonriente saludando y sube a una plataforma circular. En ese momento, varios tipos enormes con pinta de nazis le dan una paliza con palos y al final lo intentan quemar, pero no prende. Lo van a matar, dice mi tía M. Le digo que no entiendo que los cámaras o el público no hagan nada para defenderlo. Tampoco entiendo que te guste este programa, le digo. Se echa a llorar. Lloro por otra cosa, aclara.

colegio

jueves, 12 febrero 2026. Estoy de sobremesa en casa de mis padres. De repente, me acuerdo de que tengo que ir al colegio. ¿Sabéis si vino Araceli? Me levanto y corro por la casa buscando mis cosas. Mi tía pregunta desde cuándo voy otra vez al colegio. Voy todas las tardes. Mi tía se echa a llorar, dice que está perdiendo la memoria porque no recuerda nada de eso. Mi madre la consuela y me hace un gesto de, ya te vale. Empiezo a pensar que hace años que dejé el colegio y quizá mi tía tenga razón, pero no doy mi brazo a torcer y sigo buscando mis cosas. En el ropero del dormitorio de mis padres hay una litera tamaño cuna de muñeca. Nené se despereza y salta al suelo como si fuera un gato. Espero que tu ojo esté bien del todo, le digo. Ya está bien, en marzo me opero del otro, dice y sale del brazo de mi madre.

biblioteca

miércoles, 11 febrero 2026. Voy con Antonio Soler por los pasillos de un edificio muy blanco. El suelo ondea (sube y baja como en una atracción de feria). Le digo que a veces alguien te cae bien solo al mirarlo. Como si desprendiera algo, dice él. Como X (no recuerdo el nombre), me ha caído bien de inmediato. Ya lo he visto, lo has acaparado toda la noche, me reprocha. Me viene una imagen de  X  (no lo acaparaba, es que estaba sentado a mi lado en la cena). Entramos en una biblioteca. En una de las mesas hay libros antiguos, entre ellos unos con las portadas muy parecidas a mi diario de niña, imitando una lata de tomate. Me quedo extasiada mirándolos (como Eusebio Poncela en Arrebato).

chirigota

sábado, 7 febrero 2026. La chirigota de El Yuyu está actuando. Le digo a Alberto que es mi favorita. A mí no porque tiene la voz de Juanito, dice.

cineclub

viernes, 6 febrero 2026. Voy por la calle hacia casa de mis padres. Para acortar camino entro en una panadería que tiene dos puertas. Está hasta arriba de gente. Intento abrirme paso pero me cuesta avanzar. Me doy cuenta de que delante de mí hay una caja de leche enorme que debo empujar con los pies si quiero salir. También entra gente por la puerta de salida, por ejemplo una señora enorme con un perro de lanas inmenso. Los esquivo como puedo y por fin salgo, aunque todavía llevo la caja de leche delante por la acera. La acera está mojada y cuesta mucho arrastrarla. Llego por fin al portal de enfrente de la casa de mis padres, pero llueve tanto que no puedo cruzar.
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Llego al patio de un edificio destartalado donde hay un cineclub. El organizador es Pepe. Sólo hay tres personas esperando. Él mismo dice que la película que ha elegido es malísima, pero que no tiene la culpa porque se la han recomendado. Alguien le dice que es buena, que incluso ganará algún Goya. Lo vivo todo como si no estuviera allí. Me gusta estar allí sin participar.

esquinas dobladas

miércoles, 4 febrero 2026. Estoy con un grupo de personas que no conozco en una casa que es la mezcla de la de mis padres y la mía. Hablan en grupos. Veo a Chivite y me acercó a enseñarle un libro que, se supone es suyo, tiene algunas esquinas dobladas y anotaciones al margen. Le digo que es curioso que yo tenga el mismo libro con las mismas esquinas señaladas. Se enfada muchísimo, dice que no tenía derecho a abrir ese libro, que era algo íntimo.

botellines

martes, 3 febrero 2026. Estoy en la sala de espera de una estación de autobuses. Llega Enrique con prisas, pone la cabeza en mi regazo. Casi no llego a la despedida, dice.
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Llego a casa, hay puertas donde no las hay. Intento esquivarlas porque se cierran y abren como si fuera un laberinto. Al entrar en la cocina veo más de cien botellines de cerveza sobre la encimera, el fregadero y hasta en el suelo. Todas están cerradas. Me asomo a la ventana. El descampado de las monjas está cubierto de hojas verdes muy brillantes. En el centro hay una bombona de butano tamaño XL

kiosco

lunes, 2 febrero 2026. Estoy detrás de un kiosco esperando a alguien. Estoy apoyada en un balón grande blanco. Llega una pareja. Él le propone ir a un sitio y ella niega con cara de asco. Él le dice que se vaya a casa si quiere. Ella se aleja. La veo de espaldas. tiene muy buen tipo y camina elegantemente. Él sonríe satisfecho y llama por teléfono. Vanessa, ya podemos quedar, dice. Lo miro fijamente, le digo que está muy feo que engañe una mujer tan guapa, qué si no quiere estar con ella se lo diga. Hace un gesto brusco, pienso que va a pegarme. Empujó el balón hacia él.

zócalo

domingo, 1 febrero 2026. Sonia va a presentar un libro de poemas en un bar. El bar está en la acera donde vivía mi tía R hace 60 años. Sonia lleva una falda del mismo color que la pintura del zócalo de la fachada. Te has mimetizado, le digo. Cuando llegamos al bar, Sonia se para antes de entrar y me pregunta: ¿Tú has presentado alguna vez un libro muerto?

timbre dulce

domingo, 25 enero 2026. Estoy esperando a los amigos de "news" en un sitio con aspecto retro-futurista (líneas curvas, moqueta hasta en paredes y techos). Suena un timbre y pienso que no me ha producido una punzada en el estómago como suele pasarme. Recorro un pasillo sinuoso hasta la puerta. Se supone que ha llegado Jota, pero aparece un señor bajito y calvo. Me abraza, se alegra mucho de verme. Me muestro igual de afectuosa. No le digo que no sé quién es.

collage

viernes, 23 enero 2026. Estoy con un grupo en la terraza de un bar (no conozco a nadie). Aparece una señora de mi edad y se sienta. Sonríe con el gesto de quien quiere que se le pregunte algo. Como nadie pregunta nada, abre los brazos y dice que está embarazada. Se toca la tripa satisfecha. No entiendo nada. Bien miente, bien es joven y parece de mi edad. De repente estamos en un comedor. Cenamos en una mesa larga de madera muy rústica. Sonia está a mi lado y Míchel frente a mí. Me levanto al servicio. En una habitación contigua hay unos collages muy bonitos con frases ingeniosas listas para enmarcar. Vuelvo a la mesa, le digo a Míchel que me encanta su nuevo trabajo, que será un éxito seguro. Sonia se enfada muchísimo, dice que no tenía derecho a mirar nada.

iguanas blancas

miércoles, 21 enero 2026. Tenemos que cruzar un puente colgante. Las tablas no son travesaños, están puestas al hilo de la marcha. Faltan muchas, hay que ir con mucho cuidado. Al llegar al final no hay nada, solo una cueva. Aparece detrás de mí un niño en bicicleta. Le digo que tenga cuidado, que las ruedas pueden entrar en los huecos de las tablas que faltan. El niño retrocede y desaparece en un segundo. Noto que algo me sube por la pierna. Es una especie de iguana blanca. Me la quito como puedo, pero aparecen más. Aunque Alberto intenta quitármelas no da abasto. (Me despierto gritando).
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Llegan unos libros que supuestamente he pedido (no recuerdo haber pedido nada y menos esos libros enormes con aspecto de tomos de enciclopedia). Ni siquiera me suena el autor. Al abrir uno, aparecen dos monedas de diez céntimos. En otro un kopek y, lo que parece, un molde para hacer insignias soviéticas. Se lo doy a Alberto. Andrés está a su lado y no muestra ningún interés (me extraña). De repente voy con mi madre hacia Pasillo del matadero. En vez de bolso lleva un molde pero para hacer insignias fascistas. Si lo llego a saber no te lo doy, le digo. Mi madre se ríe. ¿Qué más da?, dice. A nuestra derecha hay un túnel con ventanas por donde vemos gente haciendo footing. Me fijo en dos chicas, una morena y una rubia platino. La rubia va detrás. De repente acelera y pasa a la morena. Se miran, la morena se alegra y se ríen. Qué suerte tienen, pienso.
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Alberto dice que hay que deshacerse de muebles y libros. Por ejemplo, el armarito (mi armario de niña que traje de casa de mis padres). Para convencerme, dice que mire el techo, que se está combando y acabará cayéndonos encima. Pienso que si se comba el techo, lo que sobran son las antenas que hay sobre el edificio, no mis libros, pero no digo nada.