sábado, 10 enero 2026. Estoy en casa de mis padres. Mi padre atiende a tres personas (dos mujeres y un hombre). Pienso que son inspectores porque llevan maletines. Mientras ellos observan, él recoge la ropa del tendedero plegable, la dobla con mucho esmero y después la lanza a la terraza de al lado. Asombrada, se lo digo a mi madre (ni se inmuta). Los inspectores se levantan. Habían dejado sus zapatos a la entrada, se los ponen y se marchan. Miro el reloj, es tardísimo y Alberto me espera para comer. Tienes que llevarte los huevos, dice mi madre. Los huevos van sueltos en una bolsa de plástico muy fina. Me los cuelgo al brazo y salgo a toda velocidad a pesardesaber ccon certeza que se romperan por el camino. Al llegar a la calle subo al primer autobús que pasa. Alberto me llama, quiere venir a recogerme. Le digo que no hace falta, que ya voy por la plaza donde estaba mi instituto. El bus se mete en una tienda tipo Ikea (pero de barrio). Va arrasando con muebles y lámparas (al pasar por la sala dedicada a las lámparas, pienso que me gustaria tener una habitacion asi, tal cuál, con lamparas de papel p,isado en todos los tonos de ocre y naranja). Tambien pienso que si el viaje va a ser así, mejor me bajo y llego antes. Me bajo, tomo posición de tumbada boca arriba (los pies hacia delante) y me deslizo entre el tráfico como a un metro del suelo a toda velocidad. El problema es que no reconozco las calles y no sé cómo volver a casa. Voy a toda velocidad por callejuelas muy estrechas de casas encaladas. Entro en una de ellas. Saco la tablet (no sé dónde la llevaba y la bolsa de huevos ha desaparecido) para mirar en un plano dónde estoy, y un gato hace sus necesidades sobre ella. La limpio con un cojín y me voy. Llego a una calle sin salida donde al fondo hay un perro enorme. Es un perro bueno, pienso y doy la vuelta. Aunque se ha hecho de noche y hay mucho tráfico, por fin estoy en una avenida amplia. A lo lejos veo la torre de la iglesia que hay junto a mi casa. Me pregunto si Alberto habrá comido o estará esperándome, pero ver esa aguja con sus tres bolas al fondo me relaja.