miércoles, 13 mayo 2026. Hay un perro atado con una cuerda muy corta. Me tumbo junto a él. Busco a tientas la hoja de hierba más larga y, sin arrancarla, me la paso alrededor del cuello. Hasta que venga alguien a desatar al perro me quedaré con él, pienso. Por mi postura, tumbada sobre la tierra detrás de unos arbustos, sin moverme, para que la hoja de hierba no se rompa, pienso que no nos encontrarán nunca.
demasiadas advertencias
amigas
tiovivo
cucarachas
solar
jueves, 7 mayo 2026. Estoy parada en la Gran Vía de Madrid sacando todas las cosas de mi mochila y poniéndolas sobre un poyete, como si buscara algo. Se me acerca un señor con un plano abierto, me pregunta dónde está la calle X (no recuerdo el nombre, pero era un nombre muy divertido). Le preguntó si está seguro de que exista una calle con ese nombre. Dice que sí, que está justo ahí (señala con el dedo). No le digo nada, pero pienso que si sabe dónde está y además tiene un plano para qué me pregunta. Dice que mire en su móvil como se llega. Al coger su móvil la funda se derrite. El hombre me mira con mala cara. Me hago la loca y le señalo donde él señaló antes, pero ahora hay un solar enorme, una Madrid vacía, no de gente, de edificios.
hoy mi madre soñó por mí
miércoles, 6 mayo 2026. Noche de insomnio, no he soñado. Mi madre, durante el desayuno, me cuenta que está muy contenta porque ha soñado algo precioso. Que iba por el seminario y después por el Monte de las tres letras, viendo un montón de ruinas, egipcias y árabes que acababan de descubrir. Que iban andando sobre tierra mojada y charcos, y que tenían que levantarse un poco. unas túnicas largas que llevaban para que no se ensuciaran. Que todo lo que contaban era interesantísimo y le da pena haberse despertado porque estaba aprendiendo muchas cosas.
mar negro
martes, 5 mayo 2026. Estoy lo que parece una fiesta de colegio. Están divididos en habitaciones y en el patio. Entro en una clase bastante estrecha donde han colocado los pupitres en línea. Todos me saludan cariñosamente como si me conocieran. Yo no conozco a nadie. Alberto llega y se da golpes en el,pecho con los puños, como haría un gorila marchó alfa. Es mi marido les digo a los demás en tono jocoso, para que se rian. Nadie se inmuta. Alguien nos regala una botella de licor amarillo con muy mala pinta. Parece de Licor 43, pero no tiene etiqueta. Salimos e intentamos regalársela a alguien. Alberto incluso entra en un restaurante y se la ofrece a una familia que está comiendo. Al volver de nuevo al colegio, una niña se acerca como un insecto diminuto, tamaño cabeza de alfiler, entusiasmada. A mí también me gustan los insectos, le digo. La niña será la vuelta y se lo enseña a su madre. Miró a lo lejos y veo olas muy negras en el mar. No sé de dónde ha salido el mar.
terapia
tormenta
anillo
fiesta y congreso
edredones
martes, 28 abril 2026. El edificio donde viven mis padres parece una residencia de estudiantes. En la calle han montado una fiesta. Subo y bajo para ver si la lavadora ha terminado y poder tender la ropa. En el dormitorio de mis padres hay alguien poniendo música bajo un montón de edredones. No me atrevo a entrar y me voy antes de que me descubra. Bajo las escaleras como si volara, sin rozar el suelo, tomando impulso en los cambios de rellano, apoyandome levemente en el pasamanos. Me gusta esa sensación. Me olvido de la ropa, y subo y bajo por placer.