cineclub
esquinas dobladas
botellines
kiosco
lunes, 2 febrero 2026. Estoy detrás de un kiosco esperando a alguien. Estoy apoyada en un balón grande blanco. Llega una pareja. Él le propone ir a un sitio y ella niega con cara de asco. Él le dice que se vaya a casa si quiere. Ella se aleja. La veo de espaldas. tiene muy buen tipo y camina elegantemente. Él sonríe satisfecho y llama por teléfono. Vanessa, ya podemos quedar, dice. Lo miro fijamente, le digo que está muy feo que engañe una mujer tan guapa, qué si no quiere estar con ella se lo diga. Hace un gesto brusco, pienso que va a pegarme. Empujó el balón hacia él.
zócalo
timbre dulce
collage
viernes, 23 enero 2026. Estoy con un grupo en la terraza de un bar (no conozco a nadie). Aparece una señora de mi edad y se sienta. Sonríe con el gesto de quien quiere que se le pregunte algo. Como nadie pregunta nada, abre los brazos y dice que está embarazada. Se toca la tripa satisfecha. No entiendo nada. Bien miente, bien es joven y parece de mi edad. De repente estamos en un comedor. Cenamos en una mesa larga de madera muy rústica. Sonia está a mi lado y Míchel frente a mí. Me levanto al servicio. En una habitación contigua hay unos collages muy bonitos con frases ingeniosas listas para enmarcar. Vuelvo a la mesa, le digo a Míchel que me encanta su nuevo trabajo, que será un éxito seguro. Sonia se enfada muchísimo, dice que no tenía derecho a mirar nada.
iguanas blancas
moqueta
a caballo
serrín
hija
gases
ciénaga y jabón
ruinas
huevos perdidos
sábado, 10 enero 2026. Estoy en casa de mis padres. Mi padre atiende a tres personas (dos mujeres y un hombre). Pienso que son inspectores porque llevan maletines. Mientras ellos observan, él recoge la ropa del tendedero plegable, la dobla con mucho esmero y después la lanza a la terraza de al lado. Asombrada, se lo digo a mi madre (ni se inmuta). Los inspectores se levantan. Habían dejado sus zapatos a la entrada, se los ponen y se marchan. Miro el reloj, es tardísimo y Alberto me espera para comer. Tienes que llevarte los huevos, dice mi madre. Los huevos van sueltos en una bolsa de plástico muy fina. Me los cuelgo al brazo y salgo a toda velocidad a pesar de saber con certeza que se romperán por el camino. Al llegar a la calle subo al primer autobús que pasa. Alberto me llama, quiere venir a recogerme. Le digo que no hace falta, que ya voy por la plaza donde estaba mi instituto. El bus se mete en una tienda tipo Ikea (pero de barrio). Va arrasando con muebles y lámparas (al pasar por la sala dedicada a las lámparas, pienso que me gustaria tener una habitacion asi, tal cuál, con lámparas de papel pisado en todos los tonos de ocre y naranja). También pienso que si el viaje va a ser así, mejor me bajo y llego antes. Me bajo, tomo posición de tumbada boca arriba (los pies hacia delante) y me deslizo entre el tráfico como a un metro del suelo a toda velocidad. El problema es que no reconozco las calles y no sé cómo volver a casa. Voy a toda velocidad por callejuelas muy estrechas de casas encaladas. Entro en una de ellas. Saco la tablet (no sé dónde la llevaba y la bolsa de huevos ha desaparecido) para mirar en un plano dónde estoy, y un gato hace sus necesidades sobre ella. La limpio con un cojín y me voy. Llego a una calle sin salida donde al fondo hay un perro enorme. Es un perro bueno, pienso y doy la vuelta. Aunque se ha hecho de noche y hay mucho tráfico, por fin estoy en una avenida amplia. A lo lejos veo la torre de la iglesia que hay junto a mi casa. Me pregunto si Alberto habrá comido o estará esperándome, pero ver esa aguja con sus tres bolas al fondo me relaja.
jersey de rayas
abrigo de garras
llave grande y coche deportivo
diccionario
domingo, 4 enero 2026. Hemos ido a China a visitar a Jesús. Nos recibe con un kimono de lino precioso en tonos marrones, pero solo lleva metida una manga, el resto le arrastra como una bata de cola. Salimos a ver el barrio. Parece un vertedero. Le compro a mi madre dos dulces (unos dorayakis alargados rellenos de algo verde) y al ir a pagarlos se los come la china que me los ha cobrado. Busco en el diccionario cómo decirle que no tiene vergüenza.
bañera y rastas
abrazo
viernes, 2 enero 2026. Entro en un salón de actos. Todas las butacas están ocupadas, pero no están en fila, cada una mira hacia un lado. Un padre obliga a su hijo adolescente a sentarse. El hijo abre la boca como si gritara pero sin emitir sonido alguno. Se da golpes en la cara. Nadie hace nada. Me acerco, empujo al padre y el niño se me abraza como si fuera una cría de chimpancé. Estás a salvo, le digo. El adolescente se ha convertido en un niño y se duerme.
dominó
jueves, 1 enero 2026. Estoy con un chico muy joven. Me cuenta que se ha peleado con su mejor amigo. Mientras me lo cuenta, dice que se está orinando. No encontramos un bar para que entre. Se tumba boca arriba en la acera y se orina. El líquido va expandiéndose por la ropa que se vuelve de blanca a amarilla. Saco dos toallas de la mochila y le digo que se seque. Entramos en un restaurante chino, las paredes son de bambú. Hay un ventanuco por donde asoma la cabeza un chico, se supone que el amigo con quien se ha peleado. Es el momento de hacer las paces, le digo. Se ponen a jugar al dominó como si nada.