sábado, 3 enero 2026. Llego a casa, me recibe mi suegra. Le digo que tengo que entrar urgente mente al baño. Cuando estoy bajándome los pantalones abre la puerta. De repente estoy en la bañera. Me da pena gastar agua, pero me duele mucho la espalda. Pienso que si dentro estuviéramos dos personas se llenaría antes. De repente marcos está dentro de la bañera, frente a mí, y me habla de aquella camarera de la que se enamoró. Me pregunta si creo que todavía estará a tiempo de conquistarla. De repente Marcos se transforma en Javi. Dice que tiene que preparar las clases de la Universidad, que está harto, pero a la vez le divierte (los papeles que lee están blanco.
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Estoy en un piso tipo años 70 (ladrillo visto y barandilla negra). El dueño de la casa (se parece mucho a Crespo Massieu) sube y baja ágilmente por unos andamios que parecen de juguete (tubos de plástico de colores). Dice que baje, que el agua está fría pero eso es buenísimo para la salud. Me asomo al andamio y el agua queda justo debajo. Bajo con facilidad, pero agua no hay, hay un camino enrevesado de callejones que parecen Chauen. Al fin llego a una playa pero la arena está llena de basura. Hay grupos de ingleses celebrando algo, han roto botellas y temo cortarme. No consigo llegar a la orilla. Vuelvo tras mis pasos, pero no doy con el camino. Me cruzo con un tipo desnudo cubierto de barro, con rastas hasta la cintura. Se ofrece amablemente a ayudarme a volver. Por el camino me cuenta que todo ese pelo le ha crecido solo en doce meses. Hace justo un año tenía el pelo así, dice y señala un centímetro entre índice y pulgar.