sábado, 15 mayo 2026. Alberto y yo subimos por calle Carrión. Es de noche y solo hay una farola encendida. Creo ver algo que baja. Es un ternero rubio precioso. Suben coches, lo esquivan, pero una moto derrapa y los motoristas caen. Intento parar el tráfico, pero nadie parece verme. Corro detrás del ternero, lo empujo con mis gestos a una de las casas. Entra. Entro detrás y veo que se encierra en una habitación (no comprendo cómo ha abierto y cerrado la puerta). Abro y le pregunto si quiere algo de comer. Está tumbado, niega con la cabeza. Alberto dice que tenemos que irnos. Le digo que antes habría que llamar a la policía. Dice que de estas cosas se encarga la Guardia Civil. Busco el número en una guía de teléfonos, pero avisa, en letras grandes, que la Guardia Civil solo atiende para consultar los horarios delos partidos del Málaga.