miércoles, 13 mayo 2026. Hay un perro atado con una cuerda muy corta. Me tumbo junto a él. Busco a tientas la hoja de hierba más larga y, sin arrancarla, me la paso alrededor del cuello. Hasta que venga alguien a desatar al perro me quedaré con él, pienso. Por mi postura, tumbada sobre la tierra detrás de unos arbustos, sin moverme, para que la hoja de hierba no se rompa, pienso que no nos encontrarán nunca.