martes, 3 marzo 2026. Sobre una cama hay una especie de dildos de madera. Mi madre los ordena por tamaños. Pienso que podría ponerme uno debajo de la ropa y llevarlo como si fuera unas bolas chinas, pero son enormes y se me salen al andar.
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Voy a comenzar una lectura. Me doy cuenta de que he olvidado el libro que iba a leer. No he traído Los días felices, le digo a la presentadora. Da igual, es un libro malo, dice. Cuando voy a dar las gracias no recuerdo el nombre del tipo que me ha invitado. Levanto la voz y le pregunto delante del publico: ¡No recuerdo tu nombre, pero gracias!