duchas

jueves, 4 junio 2009. Salgo a la calle, me quito el pijama y lo dejo doblado sobre una papelera. Cruzo la calle desnuda sin ningún problema y entro en unas duchas públicas que hay junto a un restaurante. El problema llega ahora: ninguna ducha me gusta, una porque sale poca agua, otra por el óxido del grifo, otra por estar demasiado cerca de la puerta.