buzones, orilla y túnicas

domingo, 29 agosto 2010. Han cambiado los buzones de la casa de mis padres. Ahora son negros, brillan como si fuesen de cristal. Todos menos el suyo, que es de madera con puertas correderas y sin cerradura. Pienso que todo el mundo les robará el correo. Lo abro, dentro hay crema hidratante y un neceser completo. Pienso que mi madre lo usa para maquillarse justo antes de salir de casa. Hay un sobre a mi nombre. El sobre está abierto.
+
Estoy en la playa con una chica. La chica es a ratos Begoña, otras Salud y otras Laura. Dice que su hija estaba nadando y no la ve. Corremos hacia la orilla. Alberto se quita la ropa para echarse al agua a rescatarla, aunque en el agua no la vemos. Alberto dice que está muy mal beber alcohol y echarse al agua porque produce pesadillas.
+
Begoña camina por un paseo marítimo con tres hombres. Uno es Pepo. Begoña habla animadamente con ellos, les cuenta anécdotas. Ellos no se ríen. Me pongo a su lado, le aconsejo que no se esfuerce. Al parecer sólo ella puede oírme pero ni siquiera verme. Los tres hombres entran en fila en una cafetería, me fijo en que los tres llevan túnicas hasta los pies. No entres, le digo a Begoña, no te fíes de los hombres que vistan con túnica.