desfile y naufragio

martes, 3 agosto 2010. Participo con unos amigos en un desfile. Algunos van vestidos de romanos. Al llegar a un local, le pregunto a Joan si debo seguir tomando el antibiótico. Dice que sí, y que me dé prisa porque se me ha pasado la hora. Voy a por agua a un cuarto de baño, cojo un cepillo para peinarme. Veo cómo el pelo se me cae. Me siento cansadísima y triste. Desde allí oigo a los amigos, se supone que los he reunido a todos para despedirme de ellos. Cuando salgo del baño procuro que no se me note la tristeza. Joan me abraza, dice que todo saldrá bien, que me regala su carnet de llamar a la radio. Iker habla con Alejandro animadamente, Salvador reparte polos Flag después de poner música. Me llama la atención que se traten como si se conociesen de toda la vida. Joan me abraza, me levanta del suelo, intenta hacer que baile.
+
Veo pasar a unos niños muy pequeños, de unos cuatro centímetros, por la calle. En el suelo consta que el barco donde viajaban acaba de naufragar y han perdido a sus padres. Caminan como autómatas. Intento marcarles el camino para que no salgan a la carretera. Al llegar a un descampado, hacen huecos en la tierra y se tapan con hojas. Intento ayudarlos, aunque no me hacen ningún caso, les acerco hojas secas y plumas para hacer sus cabañas diminutas. Cuando todos están a cubierto, me tumbo sobre la tierra, al lado de esas construcciones para evitar que el viento las derribe.