baltasar

sábado, 20 mayo 2023. Estoy sentada al sol en la que era la casa de la panadera de mi abuela. Unos actores hacen varios papeles a la vez delante de mí, por parejas, en la acera. Solo reconozco a Mariano Alameda (no lo veía desde que hacía una serie en televisión). Lo veo tan cansado y mayor que le ofrezco mi silla de playa. El chico que actúa con él se ofrece a acompañarme. Le doy las gracias y le digo que mi abuela vive solo unos metros más abajo. Al llegar al garaje, veo a alguien sentado en el suelo y pienso que es un indigente, pero al mirar dos veces reconozco a mi sobrino Abel. ¿Qué haces ahí? Unas manos salen desde detrás de la puerta y lo agarran. Pienso que van a secuestrarlo o algo así. El tipo que lo coge está disfrazado de Baltasar, con su turbante, su capa y sus joyas. Llévalo con su madre, dice, los niños no deben estar solos en la calle. Entramos a casa de mi abuela. Mi tía Paqui (abuela de Abel, y que murió unos años antes de que él naciera), pone fuentes llenas de comida en la mesa del comedor como si fuera una celebración. Le digo a mi tía que Abel es su nieto, pero no se sorprende. Es tu abuela, le digo a Abel. El niño la mira y le dice: Me parece que padezco colon irritable.