vendaval

jueves, 29 marzo 2018. Se supone que estoy de excursión con un grupo. A algunos los conozco, a otros no. En mitad de una sala hay un círculo elevado giratorio. Un chico que me mira desde el centro con cara de pena. Le digo con un gesto que tiene que avisar a los demás. Se supone que ha decidido empezar a fumar y quedarse a vivir en la ciudad en la que estamos. Llamo al resto. El chico dice que nos cojamos todos de las manos porque tiene de comunicarnos algo muy importante. Como tarda en hablar  el grupo comienza a deshacerse. Le pregunto a uno de ellos cuándo empezó a fumar. Hace 70 años, responde. No tiene más de 40. Le pregunto sí se le daban bien las matemáticas en el colegio. Todos nos reímos. Bajamos por un tobogán a una explanada rodeada de muros altísimos. Una chica rubia, muy parecida de Cifuentes, nos dice: Aquí tenéis las Rías Baixas. De repente se levanta un vendaval. La tierra se nos mete en los ojos. Saco un pañuelo muy fino del tamaño de una sábana y nos metemos debajo. A pesar de la incomodidad, me resulta un momento muy bonito.