de luto

lunes, 24 agosto 2026. Llegamos a un restaurante. Está vacío, no hay adornos, todo es color mantequilla. Me gusta. Nos sentamos en una mesa para dos pegada a la entrada de la cocina. Una pareja de nuestra edad se sienta lejos de nosotros. Son los dueños, le digo a Alberto. Miramos la carta. Cada plato es una sola palabra. Nadie nos 
+
Llego a un hotel con una señora vestida de luto. Subimos a la habitación. La señora se convierte en Alberto. Dice que hoy no saldremos, que va a darse un baño. El baño tiene puertas correderas de cristal translúcido verde. Alberto, con un albornoz blanco, me hace señas para que vaya y yo respondo con el baile del cangrejo de Antonio Recio. El cuarto de baño es más grande que la habitación, tiene un montón de albornoces colgados de una barra de madera pegada al techo. Por el ventanal se ve un bosque. Alberto lleva un albornoz verde oscuro. Decido no usar ninguno para que no tengan que lavar de más. Antes de meterme en la bañera intento bajarle el volumen al móvil, pero la pantalla está rota.