sábado, 29 abril 2023. Estoy en una especie de mina que hay junto a una pequeña playa. Sobre un pareo extendido en la arena alguien ha dejado un trozo de cuarzo del tamaño de un ladrillo y otra piedra rojiza. Paso varias veces por si me encuentro al dueño. De repente, no sé cómo, estoy sentada en una piedra muy alta. Allá abajo veo a Alberto con dos personas. Noto que resbalo, la piedra es plana y no puedo agarrarme. Les grito que se pongan debajo con algo porque voy a caer al vacío, pero no me oyen.
quien paga descansa
viernes, 28 abril 2023. Parece una fiesta en una casa particular donde han apilado los muebles en el jardín. Hablo con Olga. Hay mucho ruido. Aquí no sé puede hablar con tranquilidad, dice Olga y se va. Se escabulle entre la gente. Como no me ha dejado pagar, la persigo sin que se dé cuenta. Justo antes de que salga consigo colarle un billete en el bolso. Me vuelvo tranquila a la fiesta.
veneno de abeja
jueves, 27 abril 2023. He comprado una crema de veneno de abeja. Cuando llego a casa veo que está vacía. Miro el ticket. Me han cobrado setecientos euros. Vuelvo al supermercado. Alberto dice que no la cambie, que pida que me devuelvan el dinero por haberme engañado. La chica dice que no me puede hacer nada, ni dinero ni otra crema. Te doy esto, dice y me pone delante dos platos de postre y tres vasos de cristal azul celeste.
desorden y marioneta
martes, 25 abril 2023. La casa de mis padres está completamente desordenada. Es de madrugada y todos siguen levantados de un lado para otro. Mi padre y un par de hombres más (no sé quiénes son) dicen que prefieren dormir en el cuarto de mi hermana. Le digo a mi hermana que duerma con mi madre. Ninguna de las dos quiere acostarse. Tengo que arrastrarlas como si fueran saco hasta el dormitorio. Intento llamar a alguien por teléfono, pero es un teléfono tipo góndola negro y no funciona.
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Estoy en una habitación muy desordenada de una casa muy destartalada. Mi tía M dice que ya que vamos a Cádiz visite a la familia (comienza a decir sin parar las direcciones). Le grito que deje de hablar, que no voy a ir, que no soy familiar. Al salir de la habitación llegamos a una entreplanta sin paredes (como la que había en casa de Nuria Arán, donde estaba el balancín enorme de madera que hizo su padre). En la entreplanta hay un rectángulo marrón en el suelo con varios rodillos (se supone que es un cubo de fregar antiguo). En vez de fregona hay una palo con un trapo adosado. Le enseño a Alberto cómo se usa. Mi tía llega y dice que os vayamos ya, que ella se encargará de fregar y hacer las camas (mi tía no es mi tía, es igual a la guardesa rubia de la película Nivel 16). Entramos en el coche con una pareja y otra chica. Pregunto (por compromiso) si alguien quiere sentarse delante, y una de las chicas corre a sentarse. Pasamos por delante de la catedral. Hay gente esperando que pase una maratón con camisetas que ponen "Corramos en familia". Los niños llevan globos que son las cabezas de Heidi y Pedro. ¡Quiero un globo!, grito por la ventanilla.
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Estoy en una terraza baja, casi al borde de la acera. Una chica con los labios pintados de rojo, al pasar, me lanza un beso. Yo le lanzo otro. De repente estamos en esa misma terraza con Andrés y Elisa. La chica me reprocha que no le devolví el beso. Le digo que se lo devolví, pero ella no lo vio porque siguió caminando. No me cree. Le reprocho que muchas veces he intentado besarla y ella me ha quitado la cara. Se pone roja, dice que no hablemos de esas cosas delante de nadie. ¡Nos conocen de toda la vida, no tengo secretos para ellos!, le grito.
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Michel me enseña unas fotos muy pequeñas (tamaño sello). Dice que son de un chico que ha conocido por internet. Las fotos tienen dos caras y se mueven como si fueran fragmentos de película. Aparece el chico en su granja, con su familia (cinco hermanos o primos). Hay fotos de animales haciendo locuras, como una pirámide humana pero con cabras, ovejas y hasta una vaca. La más divertida es una en la que el chico le pone a una oveja una marioneta de oveja en la cabeza, con lo cual bala dos veces (la oveja y la marioneta). Eso me hace muchísima gracia, hasta el punto de llorar de risa. Le digo a Michel que me haga una copia de ese "sello" para mirarlo los días tristes.
el ascensor
lunes, 24 abril 2023. Mi hermana llega tarde a clase. Le doy una carpeta enorme, le pregunto si lo lleva todo. Salimos de casa, le meto las llaves en el bolso. Me doy cuenta de que olvidé apagar la luz del pasillo y cerrar la puerta con llave pero no le digo nada. Al entrar en el ascensor ve algo en el carril de la puerta. Quiere salir, le digo que no es nada, un caramelo chupado. Se agarra a una barra, dice que tiene miedo, que por eso nunca sube o baja en ascensor, por si se descuelga. Le digo que no pasa nada, que cuando llegue a clase los niños se alegrarán de verla. Cuando llegamos al portal quien está conmigo es Alberto. El portero le dice que se ha roto una tubería y que habrá que esperar. Esperamos. Después de un buen rato, el portero se ha convertido en una chica muy andaluza (morena, con el pelo negro hacia atrás y un acento muy marcado). Nos dice que está de vacaciones pero puede ayudarnos, que ahora se va al gimnasio, pero después podemos llamarla y nos arregla la tubería. Empieza a decirme el número. Le digo que no voy a recordarlo. Hace un gesto de desprecio con la mano y se va. Alberto también se ha ido, no sé dónde. Me fijo en que llevo en la mano tres felicitaciones navideñas. Pienso que han llegado con varios meses de retraso y no sé si merece la pena responder. Me quedo en la acera sin saber qué hacer.
de memoria
domingo 23 abril 2023. Voy hacia el Málaga Palacio. Cuando estoy a punto de entrar recuerdo que no he tenido la ropa, que la saqué de la lavadora y está mojada, amontonada, sobre un sillón. El hall del hotel es distinto, mucho más grande (al fondo tiene una especie de murete encalado que da al campo y a la autovía). Me dicen que cucando quiera puedo empezar la lectura. Se me había olvidado que tenía que leer, no llevo ningún libro ni me sé ningún poema mío de memoria. Se lo cuento a Loli, que está en una mesa haciendo poemas con recortes de periódicos. Dice que puede dejarme algunas páginas de Cahier. Mientras Loli busca qué poemas míos lleva, saludo al público sin prisa para hacer tiempo. Hay un grupo de compañeras del colegio (a las que no veo desde hace años). Les doy las gracias por venir siempre a mis lecturas. Me acerco a saludar a Ángelo. Nos conocemos de vista, ¿verdad?, dice. Le pregunto si está bien. Me mira extrañado. Deberías ir al neurólogo, le digo. Alberto me dice que estoy loca, que cómo le he dicho eso, que la que debe ir al psiquiatra soy yo. No se acuerda de ti porque no pareces tú, llevas cinturón. No es un cinturón es que se me caen los pantalones y le he dado una vuelta a la cinturilla, explico al público. Mientras tanto Loli ha colocado sobre el murete algunas páginas arrancadas de Cahier y ha puesto una piedra sobre cada una para que no se vuelen. Levanto cada piedra y cojo cada papel. Bajo algunas piedras no hay nada y algunas páginas están en blanco. Un tipo bajito y regordete me dice que en su casa tiene todos sus libros. Vivo ahí, junto a la autovía, vuelvo en un momento, dice y echa a correr. Intento entretener al público contando anécdotas.
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Alberto y yo hemos que dado con Francis. Lo vemos a lo lejos. En mitad de la calle hay una chica con un taco de folios (no sé si son apuntes o publicidad). Levanto la mano para saludar a Francis desde lejos. Francis responde levantando la suya. La chica cree que la saluda a ella y corre hacia él. Era a nosotros, le digo. La chica dice que se pasa los días en la calle para ver si encuentra el amor, que cree que cuando dos personas se miran por primera vez y notan complicidad, eso, es el amor verdadero. Es verdad, pero es mentira, a la larga es mentira, le digo.
cabina
sábado, 22 abril 2023. Alberto, Emilio y yo Entramos en una especie de papelería. Alberto pide algo que hace mucha gracia a la dependienta. Su padre (de la dependienta) que parece estar arreglando relojes otro mostrador, interviene. Todos ríen y cuentan anécdotas. Aparece Daniel y se pone frente a mí. Está muy serio. Cuando va a empezar a hablar, dice: No vale la pena. Se va. Voy tras él. Está hablando desde una cabina. Pienso que le está diciendo a alguien que no me ha dicho nada. Me pongo frente a él, le digo: ¿De verdad?
funeral
miércoles, 19 abril 2023. Encuentro una caja de madera grande muy astillada. Dentro hay cajas con fotos antiguas en blanco y negro, estampas arrancadas de álbumes, postales y baratijas. Mi tía Encarna dice que la caja es suya, que puedo quedarme con lo que quiera, que el resto lo tirará. Por una parte me da pena, por otra todo está roto y no sé qué elegir.
+
Es de noche y voy en el asiento de atrás de un coche (vacío) que va a toda velocidad por la autovía. Paso al asiento del conductor, pero no atino con el pedal del freno. Salgo por una vía y aparezco en una explanada que sube a la iglesia de un cementerio. Es de día. El coche sube la escalinata de piedra y adelanta a varias mujeres de luto (lloran). Pienso que me he estrellado y es mi entierro. También pienso en quién heredará mi coche. Al llegar a la puerta de la iglesia una señora cierra la verja que separa la escalera de la explanada. Me abraza. Él tío te quería mucho, dice. No sé a qué tío se refiere y ya no estoy segura de si el muerto es él o yo.
invisible
martes, 18 abril 2023. Voy por la Alameda hacia casa de mi abuela. Hay mucha gente por la calle. Las aceras están pegajosas. Todo tiene un tono triste y apagado, a pesar de que los niños llevan globos y algodón de azúcar. Quiero volver cuanto antes a casa. De repente estoy escribiendo en una máquina antigua de la que fue la casa de doña Maruja (vecina de mi abuela). Me sorprende que la casa conserve el arco que separa el salón del dormitorio. Noto a alguien detrás de mí. Es Daniel. Me alegro mucho de verlo. Aparece Ángeles con un vestido blanco de piqué muy ajustado. Está delgadísima y muy guapa. Se lo digo. Habla sin parar. Daniel se sienta en un extremo del sofá. Le pregunto si sigue escribiendo. No responde. Actúan como si yo no estuviera allí.
cabaña
domingo, 16 abril 2023. Subo a un teleférico con unas personas que no conozco (aunque ellas parecen conocerme). Llegamos a un hotel rodeado de árboles enormes. Les digo que nos vemos luego y entro en una cabaña para cambiarme de ropa. Hay ventanas den todas las paredes y no tienen cortinas. No sé cómo hacerlo para que un tipo vestido de leñador (que trabaja fuera) no me vea. No sé cómo la cama se va llenando de ropa. Ya no sé muy bien cuál es mía o si ya estaba allí. En el lavabo hay jabón color ladrillo (como el que me dijo ayer mi tía que le gustaría volver a usar). Meto en la maleta todos los jabones que encuentro. También la ropa, porque se ha hecho de noche y he perdido todo el día sin saber cómo cambiarme de ropa. Aparece Alberto y dice que tenemos que irnos. Llevo varias bolsas y sé que e dejo cosas, pero no tengo ganas de volver. Al salir, Alberto dice que hace mucho frío. Me extraña, porque él siempre tiene calor.
melé
sábado, 15 abril 2023. Miro una caja llena de muñecos de plástico. No son exactamente muñecos Dunkin, pero se parecen. Pienso que mi hermana los ha ido a cumulando para nada, que acabarán en la basura. Quiero rescatar alguno, pero no sé por cuál decidirme.
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Parece un centro comercial donde las paredes son cristaleras que dejan ver las demás plantas. Hay mucha gente, pero no estoy segura de si es público o gente que está comprando. Tengo delante un micrófono, cuatro periodistas me hacen tres preguntas cada uno. Respondo tímidamente, excepto al cuarto que me da más confianza pero para entonces ya a nadie le interesa lo que digo. Le pregunto a Alberto qué tal lo he hecho. El primero, dice. No sé muy bien a qué se refiere. Desde arriba, vemos que en la planta baja comienza una lectura de Tesán. Me alegra mucho verlo. Mientras lee se quita lo ropa, interactúa con el público, se tumba en el suelo y todos forman una melé sobre él. Aparece Enrique. Tampoco lee al uso, se encierra en una cabina y proyecta vídeos, hace que el público participe. Nos ve desde lejos, deja lo que está haciendo y le da una abrazo a Alberto, me da un beso, y continúa con su espectáculo. Me siento orgullosa de que todos piensen que nos conoce y nos quiere tanto que ha dejado lo que estaba haciendo para saludarnos.
todo al rosa
jueves, 13 abril 2023. Estoy en un patio donde un tipo da una charla enlazando experiencias personales con escritores. Alguien dice, por ejemplo, mi abuelo, y él continúa su discurso con juegos de palabras. En mitad del patio hay una falsa cama enorme. Este año todo al rosa, dice y se retira misteriosamente. Todo el mundo aplaude enloquecido. Reconozco a un tipo (se supone que lo conozco) y al ir a pegarme a él para volver a casa (no sé dónde estoy), una chica muy alta se agarra a su cintura. No sabía que tuviera pareja ni que fuera tan alta, pienso. Una chica se me acerca. Me pregunta qué opino del rosa y la gama de morados. Se escandaliza exageradamente cuando le digo que no me gusta, que prefiero los verdes. Como no sé dónde estoy ni quiero quedarme sola, le digo que seguramente me compre un pañuelo rosa. Llegamos a la puerta de un hotel. La chica saca la tarjeta de su habitación y se la enseña al portero (que lleva abrigo con capa y chistera). Nos deja pasar. Antes tomaremos algo en el bar, me dice. No sé de qué hablar con ella, no sé qué pedir, no sé si me dejará dormir en su habitación, no sé nada.
azotea
miércoles, 12 abril 2023. Mi hermana dice que ha comprado un sujetador por seis euros. Me lo pruebo, es muy bonito. Cuando miro la etiqueta veo que muchísimo más caro. Le digo que no entiendo por qué miente, que siempre hace lo mismo. Salgo de su cuarto decepcionada. De repente estoy en lo que parece un bar. Salud dice que quiere operarse el pecho. Le digo que podríamos ir juntas. Veo a Mariví. Tú res médico, podrías operarnos tú, le digo medio en broma medio en serio. Me mira sin comprender nada. De repente estoy en una azotea sin barandilla, el suelo es de losetas color ladrillo y están calientes. Siento una soledad inmensa, pienso que ese calor puede acompañarme. Me tumbo y lloro amargamente.
acelgas
martes, 11 abril 2023. He quedado con Jota en su casa. Por no ir con las manos vacías, me pongo a limpiar acelgas, las pongo en un bol de plástico y voy a su casa. Lo espero en un saloncito a media luz, decorado como en los años 70. Espero con el bol de acelgas sobre las rodillas. Al cabo de un rato aparece su hijo. Papá no puede venir, dice. Dejo el bol con las acelgas sobre el sofá y me voy.
pesadilla 2.0
lunes, 10 abril 2023. Llego a casa de mis padres. Al entrar, mi madre corre hacia a mí y me abraza. Llora. La consuelo como si fuera una niña. Ha sido una pesadilla, le digo y la devuelvo a la cama. Mi padre intenta levantarse. le digo que es muy temprano. Dice que tiene frío, que le ponga los calcetines. Tiene unos calcetines puestos pero están abiertos por la planta del pie. Son de cuadros, hechos con tele que parece de manta.
gafas modernas
domingo, 2 abril 2023. Daniel, Ángeles y Blanco bajan una cuesta. Hace mucho que no nos veíamos. Los dos llevan gafas nuevas, de pasta color caramelo, muy grandes, muy modernas. Pienso que son de mujer y no les pegan nada. Caminamos unos pasos juntos. Daniel y Ángeles se adelantan, discute. Ella dice que no tuvo la culpa, que un coche se le vino encima. Él dice que siempre dice lo mismo pero es que no sabe conducir. Desaparece. Me quedo sola con Blanco. No sé de qué hablar con él. Le pregunto por Pacho. Dice que se pasa el día en el sofá abrazado a su perro. Vemos un restaurante chino muy pequeño. Miramos por la ventana y de repente estamos dentro. Nos ponen varias tapas. Una consiste en un plátano al que le han pinchado en las puntas los extremos de un bolígrafo (capuchón y culo). Quiero irme de allí.
descalza
sábado, 31 marzo 2023. Mi madre y yo estamos en unos grandes almacenes. Le pregunto dónde están sus zapatos. No sabe. La cojo en brazos y se transforma en un bebé. No sé por qué echo a correr. Voy tan rápido que no puedo frenar cuando el suelo se acaba. Antes de caer al vacío, lanzo a mi madre hacia atrás como si fuera un balón, para que no caiga conmigo. (Me despierto llorando).
arena
miércoles, 29 marzo 2023. Estoy con un grupo de personas. Solo conozco a oeste. Me acerco y me abrazo a él como si tuviera seis años y mucho miedo. Entramos en una casa mata con un pasillo muy largo. Está muy desordenada, incluso la distribución de las habitaciones es una locura. Pasamos por una cocina enorme a una sala con varios sofás viejos con mantas por encima. Oeste se sienta en el que está frente a mí. Una chica llega dando saltos de alegría, se sienta sobre el lo abraza y lo besa por toda la cara. El dueño de la casa señalando el caos que hay a nuestro alrededor, dice que la casa desde fuera parece pequeña pero que en realidad son más de 800 metros cuadrados. Creo que exagera pero no le digo nada. Aparece otro tipo muy enfadado y pienso que es mejor que nos vayamos. Veo que mis cosas se han salido de la mochila e intento guardarlas sin dejarme nada. Sobre las mantas del sofá hay arena. La amontono con las dos manos y la meto también en la mochila. Al salir a la calle, Oeste y la chica se van abrazados y felices. No sé dónde estoy ni dónde ir. La mochila me pesa muchísimo.
chocolate verde
domingo, 26 marzo 2023. Masip y yo caminamos muy juntos por la calle. Se supone que vamos a la presentación de nuestro libro. Le digo que podemos leer los poemas alternándonos, uno él y otro yo, pero que si no le apetece no pasa nada. Sí a todo, dice. Me acerco y le doy un beso muy sonoro en la cara. Su cara me parece muy mullida.
+
Estoy con Elisa en unos grandes almacenes. Estamos quieta en un pasillo sin mirar nada. Una dependienta se nos acerca y nos da una botella de Coca-Cola de las antiguas. Pesa mucho. La mía está por la mitad y tiene poso. Se la enseño a Elisa con disimulo y me dice con un gesto de cejas que no me la beba. Se la enseño a la chica. La chica me la quita de las manos como si fuera una granada a punto de explotar y sale corriendo. Todo sucede en silencio, como en una película muda.
+
Es una habitación pequeña de una casa normal con mucha gente que entra y sale. Un tipo me regala un libro, dice que me lo puedo comer porque es de chocolate. Al abrirlo, solo la página de respeto es de chocolate verde. Ya me extrañaba, pienso. Aparece una chica, le ofrezco probarlo. Lo probamos, no sabe a nada. El chico me pregunta algo (no recuerdo qué) y le respondo que cuando tenía veinte, y hasta cuarenta años, prefería querer a que me quisieran, pero que ahora cerca de los sesenta, prefiero que me quieran.
amor
sábado, 25 marzo 2023. Francis y yo bajamos Conde Ureña abrazados. Delante de nosotros van Alberto y Salvatore. Alberto lleva un papel en la mano, de vez en cuando se paran a mirar a su alrededor y lo comprueban con el papel. Cada vez que ellos se paran, nosotros nos paramos unos pasos atrás y nos abrazamos todavía más fuerte.
la culpa y la tristeza
viernes, 24 marzo 2023. Mi padre se levanta de la siesta y aparece en el salón. Sin saludar siquiera, dice que ha firmado unos papeles por culpa de mi madre y ahora no pueden sacar dinero del banco. Le digo que no se preocupe, que seguro que todo se arregla. No le digo que siempre echa la culpa a los demás de las cosas que él hace mal. Voy a la cocina a preparar su merienda. El suelo de la cocina está cubierto de agua.
+
Mi prima Elisa está a las puertas de Primor (con un tipo con pinta de loco) repartiendo octavillas. Darío y Nadia son pequeños y juegan mientras en la acera. Le propongo llevármelos a casa mientras ella trabaja. ¿Os venís a casa?, les digo a mis sobrinos. Saltan de alegría, se me agarran a las piernas. Siento una tristeza enorme. No comprendo que siendo médico con dos especialidades esté repartiendo publicidad.
efluvios
martes, 21 marzo 2023. Bajo por una especie de acequia natural entre árboles. Parece natural pero cuanto más me fijo más me doy cuenta de que no lo es. Adelanto a un grupo. Una de las señoras me pregunta algo y al momento se disculpa porque dice que me ha confundido con alguien. Llego a una especie de cortado conde acaba el agua (pero no cae). No sé si me haré daño al saltar. abajo están Alberto, Cristina, Luciano y Pepe. De repente estoy abajo, delante de un pequeño supermercado. Pepe espera fuera. Le digo que pensaba que iríamos a un hotel rural, no a dormir a la intemperie. Se escandaliza, dice que de ninguna manera, y se va. Le pregunto a Cristina para qué es una máscara con forma de T que me ha dado. Saca de la máscara una bolsa de red (por fuera, impermeable (por dentro) y se la coloca en la cabeza. No puede respirar, parece que se ahoga, hace un ruido agobiante. Dice que tendremos que ponérnosla para no respirar los efluvios del lago ni que nos piquen los insectos. Miro el lago, es una charca. No sé qué hago allí. Quiero irme a mi casa. No sé cómo.
de madera
lunes, 13 marzo 2023. Parece un hotel con pasillos estrechos y paredes, suelos, y hasta techos, forrados de madera. Al pasar por delante de una de las habitaciones oigo hablar a Andrés y Elisa. Quiero pedirles que me acompañen a casa, pero parece que discuten y paso de largo. al llegar a la calle es de noche, las calles no están iluminadas. Un grupo de chicos sale de lo que parece un gimnasio. Voy detrás de ellos para no ir sola. No reconozco las calles. Pregunto a unas chicas si saben dónde está la parad a del C1. No responden.
los ojos más azules del universo
domingo, 12 marzo 2023. Estoy en la terraza de un bar. Frente a mí, Chivite y otro señor con pinta de catedrático. A mi lado Laura. Chivite y el catedrático hablan. Chivite le dice que si su mujer estuviera allí lo escucharía con la boca abierta y estaría de acuerdo de todo. Mientras tanto le digo a Laura que, a pesar de haber estudiado todas sus fotos, todavía no sé qué corte de pelo le sienta mejor. Eres tan guapa que todo te queda bien. Ella responde que el guapo de la familia es su padre, que una vez le dijeron que tenía los ojos más azules del universo.
por detrás
sábado, 11 marzo 2023. Alguien ha muerto. Una fila de coches llega a un descampado con parking en línea que hay delante del cementerio (aunque cementerio no se ve por ningún lado). Los coches van aparcando uno detrás de otro. Observo la escena desde arriba. Un coche que parece de bomberos, al aparcar detrás del coche de Alberto, lo embiste por detrás y deja la mitad trasera del coche hecha una acordeón. ¡Las cervicales!, digo en alto. Alberto y el bombero salen de sus respectivos coches. Alberto le dice al tipo, poniéndole la mano en el hombro, que han acabado para siempre.
espuma y chica de revista
jueves, 9 marzo 2023. Mi madre tiene la cabeza llena de espuma, como si se la hubiese lavado pero no aclarado. Tengo que irme, tengo mucha prisa, pero no puedo dejar a mi madre con la cabeza así.
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Carmen me cuenta muy contenta que ha sido portada de una revista. Me enseña la foto. Es un escorzo tomado desde arriba donde aparece desnuda. No sé qué decirle.
todo ese caos
martes, 7 marzo 2023. Estoy en una terraza que se parece mucho a la de mi casa, pero es mucho más larga y está muy desordenada. Encima de la barandilla hay unas rejas muy oxidadas. Las cierro con cadenas y candados porque se supone que nos vamos de viaje. Mi suegra me dice que las cierre bien (me sorprende verla porque murió hace tiempo). En la calle, caos. Veo a dos policías arrastrando a un chico que lleva a la cabeza y la mandíbula sangrando. Lo tumban sobre una especie de toalla de plástico amarilla que hay en la acera. Dos señores que iban por la calle tranquilamente, sin venir a qué, se tumban a su lado. Por otra parte, unas señoras le pegan bolsazos a otras señoras y les dicen que se vuelva a su pueblo. Lo miro todo atónita.
+
Ángeles está en la cocina de la casa de mis padres haciendo, lo que parecen, buñuelos de bacalao. Le ofrece uno a Alberto. A mí no me ofrece porque en realidad no estoy allí o estoy en modo invisible. Cuando salen de la cocina cojo uno. Lo escupo. Me sabe a filete de lomo crudo.
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Estoy en la cocina de la que era la casa de mi abuela. Todo está muy desordenado. Comienzo a fregar una pila de cacharros. Llegan mis sobrinos, Diego y Elena, y me dicen que el paté que compré no les gusta. Lo echan a la pila de los platos como si fuera el cubo de la basura.
monolito
domingo, 5 marzo 2023. Estamos sobre un monolito parecido al de la película 2001: una odisea del espacio pero es blanco con los bordes redondeados. Tomo a Alberto de las manos, estiramos los brazos y lo acerco todo lo que puedo al suelo. Cuando veo que está a menos de un metro lo dejo caer. Me siento feliz de verlo a salvo. Ahora no sé cómo bajar yo.
melilla
viernes, 3 marzo 2023. Llego a un edificio muy moderno y blanco con grandes habitaciones. Se supone que tengo que presentar un libro. Me encuentro sin fuerzas. Recuerdo que no he desayunado, que metí el vaso con café con leche en el microondas y se me olvido tomarlo. Al recordar ese momento me viene a la cabeza la imagen de mi madre en la cocina. ¡Están solos!, digo. ¡Mi hermana me cambió el día en el último momento y están solos! Veo a Agustín en una de las mesas de la terraza. Lleva el pelo muy largo y liso. Le cuento lo que me pasa. Le digo que tengo que volver. Dice que avise a alguien. Intento llamar a mi prima Elisa, pero cuando marco, el móvil hace lo que quiere.
+
Se supone que estoy en Melilla. Hago cola en lo que parece la entrada a una cárcel. A mi lado hay gente que entra en coche. Yo voy a pie. A la chica que va delante de mí la registran, le toman nota de todo lo que lleva. Yo les enseño el DNI y me dejan pasar. Una vez dentro todo parece un decorado. Hay un zoco y un teatro. Entro a verlo. Hay un grupo visitándolo. Las gradas están forradas de escay blanco acolchado. Bajo dejándome chorrar. En la puerta hay un bus. Entro. No sé dónde voy. Le pregunto a una chica si sabe cuándo empiezan las visitas y cuándo terminan. Las visitas duran media hora y el bus de vuelta sale a las 19.30h, así que la visita empieza a las 18.50h. Mientras me lo dice, el bus se ha llenado de niños que vuelven del colegio. Gritan, se empujan. Un tipo los amenaza con un dardo, les dice que les agujereará las latas (cada niño lleva una lata de fruta en almíbar). Los niños se quedan mudos y quietos. Una chica intenta que todo vuelva a la normalidad poniéndose fixo en la cara para hacernos reír con muecas. El hombre, los niños, todos en el bus, ríen a carcajadas. Incluso el conductor, que ha dejado su puesto y aplaude la gracia en el pasillo.
étoile par étage
jueves, 2 marzo 2023. Voy hacia casa de mis padres por la plaza de los monos. Veo una farmacia donde anuncian los mejores pepitos de pollo. Dudo si comprar uno para la cena, pero hay mucha cola. Ya me prepararé algo, pienso. De repente llevo una escalera metálica al hombro. No sé cómo ponérmela para no golpear a nadie ni mancharme (está muy sucia). Para evitarlo, me meto por distintas farmacias (hay varias seguidas). Me da un poco de vergüenza pasar así pero lo prefiero (me tapo la cara detrás de la escalera). Al llegar al portal veo que salen mi madre y mi hermana en bata. ¡Dónde vais tan desabrigadas! Me enfado porque las dos han estado con catarro. Consigo retener a mi hermana pero mi madre sale a tirar la basura. Las empujo hacia el ascensor. En el ascensor hay trapos o moqueta levantada que no deja que las puertas se cierren. Meto a mi madre a empujones. Mientras mi hermana y yo esperamos, se apaga la luz. Al encenderla, aparecen un padre y su hijo cargados con las bolsas de la compra. Turistas, pienso. El hombre pregunta en francés si merece la pena tomar el ascensor. Ça dépend de l'étoile, le digo. Se ríen y comienzan a subir. Pas de l'étoile, de l'étage, les digo cuando ya han desaparecido.
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