tormenta

miércoles, 22 julio 2026. Estamos de viaje. La ciudad tiene pasarelas por encima de un río enorme, que a ratos parece el mar (en otros sueños se suponía que esto era Brasil, ahora parece un pais nórdico). Vamos con Agustín. Solo tenemos dos días. Les digo que podemos hacerlo cada fin de semana, para ir viendo el mundo entero. De repente estamos en el hotel, es de madrugada y hay tanto silencio que me llama la atención. Corro la cortina, tormenta enorme pero no se oye ni una gota. Pienso que hay doble cristalera. Al darme la vuelta, mi padre está tumbado en una cama de matrimonio, dice que no se puede mover y que quiere levantarse, que ya es su hora. Le digo que es de madrugada, qué siga durmiendo, pero insiste en que lo levante. Me pregunto cómo ha llegado hasta allí.