pantalones

miércoles, 30 septiembre 2026. Grupo grande de poetas. La sala se parece a la cocina de mi bisabuela. Pregunto en alto si alguien sabe si el poeta Pepe García se murió. Esta misma noche, dice alguien. Hace un año, dice otro. Llega Sonia con un pantalón ancho con sobre falda. Ahora es editora. Reparte su pliego. L pregunto si cuando haga el mío podré poner dos poemas por página. Un chico muy joven (mitad Guitarricadelafuente, mitad mi sobrino Abel) Lee los poemas en alto. Lees igual que Cumpian, le digo y aparece Cumpián (pasa de largo con una copa de vino, me sonríe y desaparece). De repente estamos en un pasillo, nos ha convocado Uberto. Todos están sentados a ambos lados y llevan algo en la mano (no sé si es una vela). Llego tarde, me siento frente a Alberto, se levantan. De repente estoy sentada a una mesa enorme, en la que hay hasta paella, lista para desayunar. Llega Uberto y me enseña una videollamada de Gema haciendo flexiones. Saca otro móvil y le hace fotos.
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Llego a casa. Mi hermana está en la terraza con su amiga Charo, dice que han quedado para comer con mis tías. La terraza está completamente llena de muebles viejos. No sé cómo han llegado allí. Intento llegar al fondo para recoger la ropa tendida. De repente mi hermana dice que acaban de llamar, que ya no comen. Se va con su amiga. Me fijo en que lleva mi pantalón celeste puesto. Pienso que le queda mejor que a mí.