martes, 13 octubre 2026. Estamos sentados en un patio de butacas, pero las butacas están en una calle muy ancha. Alguien habla para convencernos de algo (no sé de qué) y al final del discurso dice que regalará a quien levante la mano un colchón. Hay quien levanta los dos brazos para que le regalen dos. Pienso que esto ya pasó alguna vez y, efectivamente, recibí un colchón en casa. Dice que su secretario apuntará nuestros nombres y direcciones. Pienso que daré el nombre y la dirección de mi madre porque su colchón está muy duro. Cuando me acerco a dar los datos resulta que el secretario es Francis (está muy joven, con el pelo abundante y rizado como en aquella foto del 80). Todos se acercan a su coche/oficina y le van dando los datos a través de la ventanilla bajada. Al verme sale a saludar. Me explica que es su nuevo trabajo y que le gusta porque, aunque no gana mucho, tiene poca responsabilidad. Mientras hablamos, alguien se mete en el coche y se lo lleva a toda velocidad. ¡He perdido todas las direcciones!, dice. Persigo al coche haciendo parkour entre el tráfico.