sábado, 7 noviembre 2026. Mi padre está tirado en el sofá, con una postura melancólica. Mi hermana le dice que se distraiga escribiendo. Mi padre responde que la maquina de escribir estaba rota y una chica rusa vino a llevarsela para arreglarla. Dice que el nombre de la chica en nuestro idioma significaba Ladrona. Intento distraerlo, le digo que por qué no miramos teles nuevas en la táblet, que yo se la regalo. Mi padre y mi madre se acercan entusiasmados. Mi hermana llega con un erizo muy pequeño en la mano. Dice que hay que bañarlo y acostarlo, que ella está muy cansada. El erizo se va volviendo cada vez más pequeño hasta el punto de caber en el reverso del tapón del lavabo. Lo pongo boca arriba, le echo agua templada. El erizo cierra los ojos y sonríe placenteramente. Mi madre y yo nos miramos sorprendidas. Voy a avisar a mi hermana para que venga a verlo. Se da la vuelta, se tapa hasta la cabeza y dice que la deje dormir.