duelo

sábado, 1 septiembre 2018. Estoy con un grupo de personas a las que no conozco. Se supone que son testigos. Se supone que tengo que batirme en duelo con alguien. Ensayamos los pasos. A pesar de dar nueve no he conseguido alejarme, seguimos muy cerca. Aunque me ponga de perfil será fácil que me dé, pienso. Me alejo un poco del grupo. Un chico muy joven me sigue. ¿De verdad tenemos que hacer esto?, le digo. Vámonos poco a poco, sin decir nada, dice.

fuegos artificiales

viernes, 31 agosto 2018. Vamos en coche por calle María. Al final de la calle hay una cuesta de tierra y temo que las piedras que sobresalen puedan dañar los bajos del coche. Llegamos a un hotel y nos colamos porque queremos subir a la azotea para ver los fuegos artificiales. Entramos en una habitación enorme con rampas. Trepo por las cortinas, pero no hay azotea. Intentamos escapar antes de que nos pillen. Una vez fuera me doy cuenta de que me he dejado el bolso en el cuarto de baño. Entro con seguridad y le digo a la chica que limpia que he olvidado el bolso en "mi" habitación. Para demostrarle que es verdad saco un espejo de niña y un carnet que parece de juguete.

chupete

jueves, 30 agosto 2018. Estamos en un restaurante con dos mujeres y una niña (abuela, hija y nieta). No sé quiénes son. La niña lleva chupete a pesar de tener siete u ocho años Intento convencerla de que lo use sólo por la noche antes de ir a la cama, y le cuento que mi prima tardó tanto en dejarlo que se le formó un hueco entre los dientes. No me cree. Mientras, el camarero trae platos enormes que no coinciden con lo que hemos pedido y no tenemos bebida. Al fondo, veo salir y entrar a niños gordísimos con tupé y cazadoras de cuero.

espigas rojas

miércoles, 9 agosto 2018. Se supone que he leído la biografía de una escritora y en el libro aparecía la foto de su casa. La casa es simétrica. En la foto, la escritora está sentada en una silla, bajo una jardinera de espigas rojas. La jardinera y la silla están adosadas a la fachada. Llego a la casa. Las paredes son de madera. Hay vitrinas con juguetes y objetos idénticos a cosas que tuve de niña. Un chico muy joven con cara de ruso visita la casa. Coincidimos en un pasillo con barandilla que da al patio de entrada. ¿Te hago una foto en la silla?, me pregunta y desaparece. Vuelve con espigas rojas para que la foto sea idéntica, pero la casa se ha llenado de turistas y es imposible acercarse a nada. Desde el balcón se ve un paisaje rocoso dibujado en tinta.

test de woody allen

martes 28 agosto 2018. Me encuentro con Marcos por la calle. Ha conocido a una chica y quiere hacerle el test de Woody Allen para estar seguro de que es la buena. Marcos parece muy feliz, parece un niño.

dos metros

sábado, 25 agosto 2018. Helena mide dos metros, aunque sigue teniendo cara, voz y gustos de niña. Pienso en la sorpresa que se llevará Alberto cuando la vea. Yo ando de un lado a otro intentando no perder de vista a Ariadna, que también ha crecido mucho. Se supone que estamos haciendo tiempo hasta que Alberto llegue para llevarnos en coche a la isla que tenemos en frente. El paisaje se parece al que veíamos desde el restaurante Oia.

indigente

viernes, 24 agosto 2018. Alberto aparca cerca de nuestra antigua casa. Dice que dará una vuelta mientras me cambio. Llevo pijama y botas de agua. Entro en un restaurante-papelería. Como no hay mesa libre, abro una de playa y una silla plegable que llevo bajo el brazo. Dejo varias bolsas y busco algo para ponerme. No encuentro nada, sólo pañuelos de gasa que no son míos. Decido ir a nuestra antigua casa a cambiarme. Intento ir por calles secundarias para que nadie me vea porque voy medio desnuda. Vuelvo a buscar y encuentro una camiseta de Alberto. Me visto a escondidas a la entrada de un garaje. Una chica, que se supone que me conoce, me da ánimos, dice que vendrán tiempos mejores. Supongo que me ha pensado que soy una indigente. No me extraña. Intento darle explicaciones. Al llegar a la calle principal, no es Salitre, es Fernando el Católico. No sé cómo me he alejado tanto. Están en obras. Dudo si dar toda la vuelta o cruzar por encima del cemento recién puesto. El cemento. Entro en un restaurante que han montado, sólo para los albañiles, en una peluquería. Me siento en un taburete. He olvidado dónde iba y qué tenía que hacer.

escombros

martes, 21 agosto 2018. Llego a una casa en la que se supone que ya estuve (en otro sueño), donde el dueño me enseñaba su negocio, álbumes de fotos antiguas y me presentaba a sus hijos, hijas y nietos. Esta vez están de obras. Han sacado dos mesas grandes al patio para comer. En la del fondo comen los niños. Van llegando, se acuerdan de mí, se alegran de verme. Les digo que siento no recordar sus nombres. Diga lo que diga les hace gracia. Uno de ellos me pregunta si leí sus libros. Me levanto un momento, salgo al portón a respirar. Me encuentro con las hijas. Dicen que ahora tienen que marcharse, pero que para otra vez las avise con tiempo. Van de negro y del brazo, imagino que van a misa. Los obreros en la puerta siguen sacando escombros. Cuando vuelvo, noto que llevo un cable atado que tira de mí. Intentan cortarlo con un cuchillo. Me lo saco por la cabeza. Quiero largarme de allí, pero no sé cómo.

lava rosa

sábado, 18 agosto 2018. Voy a cada de mis padres. Me cruzo con varios grupos de niños. Me extraña que vayan solos por la calle porque es de noche. Algunos caminan desorientados (parecen pequeños zombis), otros sin embargo llevan chalecos reflectantes y el mayor los guía con un silbato. Al llegar a la calle de mis padres tengo que sortear a una masa de gente (masa no es metáfora: sus cuerpos forman parte de una especie de lava o espuma densa rosa que al avanzar se va ensuciando). Por fin consigo llegar al portal. Me reciben unas niñas muy delgadas (con poca ropa, por el enorme calor que hace), se abanicándose, me dicen que no queda nadie, todos se han marchado. Mis padres también?, pregunto extrañada. Han dejado aquí sus cosas y se han ido, no creo que vuelvan, dice. Abre una trampilla que hay en el suelo. Dentro hay ropa desordenada. No es de mis padres, mi padre nunca ha usado bóxers de cuadros, le digo.

oro gratis

viernes, 17 agosto 2018. Alberto y yo entramos a una tienda que ya no existe cerca de la casa de mis padres. Sobre el mostrador hay fruta escarchada. Alberto pide una bandeja porque sabe que me gusta. La chica dice que como es de noche no puede cobrar el oro. Imagino que se refiere a las frutas amarillas (me viene una imagen de la chica poniendo al trasluz la bandeja para ver qué fruta se deja traspasar por los rayos del sol). También compramos un vino blanco que lleva dentro una rama parecida a las biznagas. Al salir la calle está cubierta de barro. Justo antes de entrar en el coche aparece Antonio. Me alegro muchísimo de verlo. Tenemos vino y oro gratis, le digo entre risas. Entramos al coche por una puerta y salimos por otra a una playa, directamente a la orilla (dejamos los zapatos dentro del coche). Luce un sol radiante.

reloj de sol

miércoles, 15 agosto 2018. Estoy en casa de mis padres, tengo que volver a casa y se me ha hecho muy tarde. Mi madre se asoma a la terraza. Dice que las calles están a oscuras, no hay ni una sola farola encendida y ya no pasan autobuses. Tendrás que pedir un taxi. Mi hermana marca un número, pero no se oye nadie al otro lado. Espero un poco. Miro el reloj de pared. ¿Se le han roto las agujas? Mi madre dice que las han cambiado por unas de sol. No comprendo nada, sólo quiero irme de allí cuanto antes.

maizena

lunes, 13 agosto 2018. Una chica japonesa monísima, con la piel muy blanca y ninguna arruga, dice que quiere operarse. Se suceden imágenes de la operación como en una pesadilla (le ensanchan la nariz, le recolocan los ojos hasta que le aparecen bolsas, le ponen prótesis en la mandíbula, etc). El resultado es un chico barbudo con cara de asesino.
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Llego a casa de mi abuela. La cancela es una jaula. Dentro hay tres niños que parecen ingleses. La madre me dice desde su autocarabana que tenga cuidado, que no se me escapen. Entro al jardín. Ella me sigue con el más pequeño de la mano. Al llegar al comedor, una de mis tías está cenando con mis primas (son dos niñas). Todo me parece un decorado. Han cambiado los cuadros por fotos enmarcadas. La inglesa dice que su niño quiere hacer pipí y bombones (supongo que es un eufemismo para hacer caca). Mientras el niño entra al cuarto de baño, ella va a la cocina. Dice que huele a Maizena y que le gustaría tomar una. Pienso que nos ha tomado por un restaurante. Cuando mi prima Elisa (que se ha hecho mayor de repente) va a preparársela, la inglesa dice que la que ella tomaba era "sabor té". Mi prima, sorprendentemente, encuentra una caja. Bajo las hornillas hay un listado de libros que el fuego puede leer. Elisa le da a elegir. La inglesa no sabe. Elige a Mrozec que es muy divertido, le digo. Yo también cenaba Maizena de niña, les digo. Ni caso, actúan como si yo no estuviera. Me fijo en que la cocina también ha cambiado. dentro del frigorífico hay una ducha.
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Mi madre dice que hay que pasear al perro. No sé a qué perro se refiere. me pone un pendrive en la mano. Si tiras de la correa, sale el perro, y procura no decir tu nombre porque el perro cree que vas a sacarlo a pasear y se pone muy nervioso. Miro el pen en la palma de mi mano. "Isabel", digo en alto. El pen da saltos, lo oigo ladrar.

firmas

jueves, 9 agosto 2018. Alguien dice que tenemos que firmar unos papeles.  Firma al margen, dice mi tía. No hay márgenes, son una especie de recortes de periódicos muy viejos del tamaño de un billete de cinco euros. Intento escribir mi nombre, pero cuando llevo firmados dos, veo que he escrito Víctor.

disfraz

miércoles, 8 agosto 2018. Alberto va vestido muy raro. Dice que tenemos que irnos ya, que me ponga algo, que vamos a una fiesta de disfraces. Siempre voy de espantapájaros, le digo.

sombrero de gánster

sábado, 4 agosto 2018. Estoy en la primera planta de lo que parece un centro comercial. Veo la escalera mecánica y un poco de la planta inferior. Oigo decir a alguien que llega el escritor Chivite (en el sueño consta que vuelve del hospital porque se ha operado la cara). Lo veo entrar. Lleva la cara completamente vendada, gafas de sol negras y un sombrero de gánster. Se acerca a la escalera mecánica. Deseo que la escalera invierta su sentido para que no pueda subir. La escalera, por arte de magia, comienza a bajar.

desatarse

miércoles, 1 agosto 2018. Juego a que me han secuestrado. me ato a una columna que hay junto a una ventana en una habitación vacía. Espero a que algún vecino me vea, no sé bien si para que venga a rescatarme o sólo para reírme. Al cabo de un rato me fijo en que el edificio de enfrente está abandonado, así que nadie me verá. Me desato y me voy. Llego a otra habitación enorme, igualmente vacía, solo que en esta el suelo está cubierto por un colchón y una sábana enormes. Dos chicas hablan de sus cosas sentadas a la entrada. Paso por su lado sin saludar, recojo mi ropa, la meto en una bolsa de viaje y me marcho. Dejo una lista escrita a mano a las chicas. Son cosas que iba a comprar pero no pienso volver a Ikea, les digo.

patatas

lunes, 30 julio 2018. Subo con mi madre hacia casa. Vamos hablando de cosas normales, cuando de repente se para delante de una de las casa e intenta abrir el timbre con un llavero como si fuera la puerta. El dueño de la casa me mira aterrado. La cojo del hombro, seguimos subiendo. Dice cosas sin sentido. Le hablo con normalidad mientras pienso que quizá no recupere la cabeza. Al llegar a casa, me encuentro en el suelo de la cocina un periódico abierto con patatas encima. Salgo un momento a abrir la puerta de la terraza. No tardo ni treinta segundos Al volver las patatas están podridas.

kiosco

domingo, 29 julio 2018. Estoy en un hotel futurista decorado en blanco y naranja. La habitación es enorme y tiene un pasillo larguísimo que lleva a un cuarto de baño aún más grande que la habitación. En el cuarto de baño hay incluso una cama de matrimonio. Tiene dos puertas que dan directamente al hall. Están abiertas. Hay puerta extensible plegable como la que había en mi clase de 3ºEGB. Intento cerrarla, pesa mucho. Aparecen dos chicas con uniforme que me piden perdón por haberla dejado abierta. También por el ruido que arman los turistas en la piscina. Están de vacaciones, les digo para tranquilizarlas.
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Al pasar por un kiosco pregunto si venden trajes de gitana para bebés de año y medio, y cuánto cuestan. Doce euros. Pues uno azul. Lo envuelve con todos sus complementos: zapatos, collar, pulseras y hasta la flor para el pelo. El paquete parece una de esas tiendas de campaña que al plegarlas se quedan en un círculo. Son quinientos euros, dice. Por un momento dudo si pagarle porque me da vergüenza decirle que es muy caro. No sé si darle cinco euros por las molestias y largarme.

color vino

sábado, 28 de julio 2018. Llego al hall de un hotel. Voy en pijama. Fernando Aramburu es el recepcionista. También va en pijama. Sale de detrás del mostrador. Cuéntamelo todo, dice. Le cuento algo sobre mi amiga Salud mientras me acompaña a un pasillo con muchas puertas color beige. La moqueta del pasillo es color vino. Esa combinación me da sueño. Aramburu abre una de las habitaciones. Pasa y descansa, dice.

bolso

viernes, 27 julio 2018. Coso un bolso igual al que llevaba Caroline en "La casa de la pradera". No me cuesta nada hacerlo exactamente igual. Cuando está terminado, lo guardo en un cajón que tiene una etiqueta de dice "Pamplinas".

toquecito

miércoles, 18 julio 2018. Alberto y yo llegamos a un bar. Compartimos mesa con un tipo que según pasa el tiempo se va tumbando en su silla hasta desaparecer. Se me acerca una chica. Hola Isabelbono, dice dándome un toquecito en el hombro y sigue su camino hacia dentro del bar. Su amiga me saluda desde su mesa. Dice que ha leído mi blog. Pienso que se refiere a este, pero dice que no lo conoce. Pues qué raro, estoy soñando contigo ahora mismo, le digo. Le pido su mail para enviárselo. La otra chica vuelve con un chupito de cerveza roja.

casi espejismo

martes, 17 julio 2018. Una habitación con mesa larga. Pablo sentado con la espalda pegada a la pared. Dice que cuando se pierde se busca en algún libro. Querría decirle que es mejor buscarse en lo que uno escribe, pero Pablo ya no escribe. Habla del negocio de la mujer de uno de sus hermanos, pero no puedo prestar atención porque acaba de aparecer Antonio de la nada. Dice que su empresa no fue bien precisamente por eso. Pablo dice que podría contarle el secreto. Los miro hablar, no sé de qué hablan, pero los miro hablar.

lupas envueltas

lunes, 16 julio 2018. Agustín me da un librito cuadrado compuesto por varios libros de varios autores. Se supone que nos encargó un texto de seis páginas. Estoy muy agobiada porque sólo fui capaz de escribir cinco. Veo que cada cual ha hecho lo que ha querido. Javi, por ejemplo, ha pegado fotos y vídeos de él y sus amigos viendo un partido de fútbol. Natalia a envuelto objetos en trocitos de telas estampadas, etc. Agustín quiere que le dediquemos el libro. Leo otras dedicatorias, todas comienzan. "Para Willy...". No comprendo nada. 

hamacas

domingo, 15 julio 2018. Salgo de la casa de mis padres con intención de no volver. Para obligarme, precisamente a no volver, salgo descalza. Al llegar al paseo marítimo un chico me pide opinión sobre la decoración de su nueva casa. Pienso que quizá sea una excusa, pero lo acompañó de todos modos porque no tengo nada mejor que hacer. Nos recibe su mujer y dos niñas. Tienen un patio circular precioso. Tenéis que poner varias hamacas colgando de los postes de madera y hacer fiestas. Dicho y hecho: comienza una fiesta. Alguien dice que son las cinco. Pienso que mi madre estará preocupada porque no he ido a comer. También en Oeste, que me esperaba en "La chancla". Intento llamarlos, pero el móvil no funciona. Pienso en que cuando quede con Oeste, al volver a casa, la ropa me olerá a tabaco.

marionetas

sábado, 14 julio 2018. A la salir del cine veo a Joaquín Reyes tirando cajas a una cuba. Me acerco. Hay tarjetas de visita, libretas con dibujos, marionetas. Me acerco al portal del que sigue sacando cajas. Es un taller con varias máquinas de coser, dibujos y patrones de marionetas y juguetes que ha inventado y construido. Me da una libreta de collages preciosa que me recuerda al libro La vida puede ser una lata.

okupa

viernes, 13 julio 2018. Llegamos a un apartamento que parece hayan abandonado a toda prisa. Hasta hay una croqueta en la sartén. Termino de freírla. En un armario hay varios tintes para el pelo. Pienso en si mi madre querría alguno. Sobre la encimera hay varias cucharillas de helado. Me acuerdo de Míchel: dijo que le gustaban y pienso en llevarle dos. Al final dejo todo como está. Meto la croqueta en un vaso de leche fría y me voy.

sirope

jueves, 12 julio 2018. Llego a la terraza de un bar. Hay una mesa muy larga pegada a la pared. Todo el mundo quiere sentarse al sol menos yo. Todos se sientan en un extremo y yo sola al que queda a la sombra. Alguien me sirve un plato de postre con mi antiguo móvil. Una de las chicas que quería sentarse al sol lo cubre de sirope como si fuera una tortita.

teléfono gris

sábado, 7 julio 2018. Estamos en Praga y hemos quedado con Marcos en un museo que parece un patio andaluz. Lo que hay dentro da vergüenza ajena y salimos aguantando la risa. Se ha hecho de noche y las casa parecen sacadas de una película de Tim Burton. Esta te gustará, le digo a Alberto que se agarra con las dos manos a la reja, emocionado. Mientras caminamos hacia el tranvía Marcos y yo hablamos animadamente. Al subir, se transforma en un teléfono gris de rueda, típico de los años sesenta. Sigo hablando con él a través del micrófono.

nave nodriza

jueves, 5 julio 2018. Entro en una perfumería enorme y muy antigua sólo por verla, así que le pregunto al dueño por un perfume que sé que ya no existe. Pone un catálogo enorme sobre el mostrador y pasa las páginas lentamente. Nada. Llegan los hijos, se supone que ya estuve allí el día anterior y que el padre les habló de mi. Me preguntan si me gustaron los vídeos caseros. Una de las nietas pregunta por una muñeca. Le digo que yo la tenía de pequeña, no la conservo, pero puedo dibujársela. Nos despedimos en la acera. Vemos pasar una nave espacial enorme.

insignia

lunes, 2 julio 2018. Llego a casa de mis padres. Junto al ascensor hay una tele donde aparece Marianne Faithfull casi de niña. No recuerdo que hiciera une película tan joven. El ascensor se abre y sale Pablo. Me pregunto de dónde vendrá. Le pregunto si quiere subir a casa de mis padres a ver la película. Lleva una insignia rectangular en la chaqueta. ¿A qué no sabes de qué es?, dice. Del colegio, me la prestabas, me la ponía en la cazadora vaquera gris. Según voy diciendo la frase voy bajando la voz.
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Alberto y yo vamos en los asientos traseros de un coche sin techo (no descapotable, sin techo) que parece de juguete. Sonia conduce. Aguado de copiloto. Sonia le habla de todos los premios de poesía a los que quiere presentarse. Llegamos a un hotel. Aguado lleva una bolsa de plástico muy pequeña. ¿Te cabe ahí el equipaje de los dos para tres días?, le pregunto sorprendida. Y me excuso por llevar una mochila enorme a la espalda. Es que siempre viajo con el ordenar completo, le digo.