plataformas

lunes, 30 octubre 2023. Marcos y yo vamos por la calle. Llegamos tarde a algo. Corramos, le digo. Marcos sale disparado. Yo no avanzo porque llevo unos zapatos con plataforma. Marcos vuelve y me lleva del brazo para que no me caiga.

setas

sábado, 28 octubre 2023. Estamos a punto de comer. Sirven un plato de setas enormes. Cuando van a pasármelas Francis las intercepta con la mano, la estruja como si fuera una esponja. Sé que lo ha hecho de broma (imitando a lo que hizo Emilio con el pimiento de Pablo), pero me sienta muy ma. Paso de las setas y como sin mirarlo.

a bolsazos

martes, 24 octubre 2023. Voy con mi madre por calle Granada. A la izquierda hay un callejón muy largo y oscuro. Vamos, dice. Le grito que no entre. Cuando llega a la altura de unos tipos que hay sentados en el suelo les pega con el bolso. Los ipos se levantan y la persiguen. Consigo convencerlos de que la dejen en paz, que es muy mayor y no sabe lo que hace.
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Hablo con un chico rubio muy joven que lleva el pelo muy corto (se supone que es Óscar, pero no e parece en nada). ¿No te acuerdas de mí?, le pregunto. No se acuerda. No comprendo que yo haya envejecido y él no.
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Una chica entrevista a una pareja muy joven. Ella se parece a Lady Gaga y él a Justin Timberlake. Mientras prepara las preguntas, ellos se besan en la acera. No sé qué preguntarles, pregúntales tú que se gustan los pronombres personales, me dice la periodista al borde de las lágrimas. Yo llevo un pastillero en la mano. Él me pregunta qué llevo dentro. Pronombres personales, respondo.Pone cara de no tener ni idea. Pienso que los actores de ahora no saben nada.
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Mi suegra sale al descansillo a despedir a un tipo algo estrafalario. Dos niñas aprovechan yescapan al ver la puerta abierta. Mi suegra, con una mirda, me dice que las meta dentro. Las barro con una escoba. Las niñas llevan camisetas de tirantes de hombre y un collar de perlas cada una. Pienso si serán buenos o de juguete. Voy a mi cuarto y miro en los cajones. Nada. El tipo estrafalario vuelve a entrar y pregunta por los pantalones que me compré. Quiere vérmelos puestos. Sostengo los pantalones delante de mí y los miro detenidamente. Son horribles, parecen de payaso (hechos con varias telas llamativas distintas: de flores, de cuadros...). ¿Cómo pude comprarme esto? Le pregunto al tipo.

paraguas

domingo, 22 octubre 2023. Voy con Maldonado por el paseo marítimo. De repente, no sé cómo, cae al agua. Le tiendo el paraguas para que se agarre y pueda salir del agua.

cuervos

viernes, 20 octubre 2023. Toda la familia en casa de mi abuela. Mi padre tiene que ir a trabajar, mi prima Cristina se arregla con urgencia, yo tengo prisa. Mi padre intenta llamar a un taxi, pero el teléfono se ha convertido en un ordenador complicadísimo. Intento ayudarle. Nada. Le pregunto a mi prima si compartimos taxi. Dice que el cuarto de baño está ocupado y todavía ni se ha duchado. Oigo cantar ópera a mi tía Encarna a través de la puerta. Decido irme sin esperar a nadie, pero una niña me ha escondido la maleta y la mochila. La niña ríe a carcajadas. Le grito que ya no la quiero. La niña llora desconsolada. Mi tía Paqui dice que le dé un beso o no me dirá dónde están mis cosas. Al darle un beso a la niña, deja de llorar y ríe al momento. Era cuento, pienso. Recupero mis cosas y voy hacia la calle. Mi madre me pregunta si volveré por la noche. Le digo que no, que no dormiré en casa porque voy a un congreso. Mi madre me acompaña hasta la acera y allí se da cuenta de que no lleva ropa interior. Se sienta en el escalón para taparse. Unos chicos piensan que se ha desmayado e intentan ayudarla. Ella siente tanta vergüenza que se convierte en un cuervo. De repente, en vez de la acera, hay un campo enorme con un río. Al borde del río hay un montón de cuervos. No sé cuál de ellos es mi madre. La llamo y se posa en mi mano. Le digo que se cuide y sigo mi camino. Por la calle me encuentro a Ángeles. Va en bikini. Me miro. Yo también voy en bikini. Le digo que está muy morena, que yo estoy tan blanca que parecemos de razas distintas. De repente se hace de noche, llegó a la plaza de la Merced y veo Alberto junto a un puesto de frutas. El chico que las vende me tiende una manzana dura por fuera y con un agujero enorme. Veo que dentro hay bolas gelatinosas de colores. Al ver mi cara de asco, Alberto y el frutero insisten en que me la coma. Es una fruta exótica, dicen. No me atrevo a darle un mordisco.

gorro de la invisibilidad y copas sin pie

jueves, 19 octubre 2023. Estamos sentados en la primera fila de lo que parece un salón de actos. Alguien dice algo desde el escenario y Alberto le contesta a voz en grito. Todo el público protesta, quieren lincharlo. Le pongo un gorro de lana amarillo que, se supone, lo hará invisible para así poder escapar.
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Hay elecciones. Al ir a dejar mi voto la mano no me alcanza y le pido a Alberto que la deposite él en la urna. De repente, pienso que he equivocado mi voto y le pido que la saque. Me la da y empiezo a tachar palabras. Cuando voy a votar, dicen que se ha acabado el plazo. Como e una película de terror, veo mi cara en primer plano y una voz en off que dice: ¡Es la primera vez en mi vida que no voto!
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Mi tía tiene varias vitrinas llenas de copas de distintos modelos. Algunas muy antiguas. Dice que me regala las que quiera. Elijo unas sin pie. Me dice que no son copas, que son portavelas. Un grupo llega, eligen copas y las envuelven para regalo. No sé quiénes son ni el porqué disponen de algo que no es suyo. Les sigo el cuento para averiguarlo y me pongo a envolver copas en papel de seda como si fuera una más del grupo. Un tipo dice que quiere probar el portavelas y lo coloca sobre un vinilo. El tocadiscos empieza a echar humo. Todos le gritamos que lo apague.

cancán

miércoles, 18 octubre 2023. Estoy en un vagón de tren con otros pasajeros que no conozco. Noto que nos vigilan. Alguien pone música y todos bailan. Me fijo en que llevo una falda años 50 con mucho vuelo. Un tipo me dice que baile. Le digo que sin un cancán debajo, imposible. Dice que me baje. Estoy en un descampado junto a unas vías. Las vías comienzan a subir. Me agarro a ellas como puedo. Miro hacia atrás y veo a Daniel. Le digo que se agarre bien con las manos y los pies para no caer.

okupas

martes, 17 octubre 2023. Estoy llegando a la que fue mi casa en calle Salitre. Voy cargada de maletas. Pasa un autobús, alguien me empuja y ya estoy dentro. El autobús para a los pocos metros. Antes de que me dé tiempo a pagar ya estoy en casa (no recuerdo si pago o me bajo). Al entrar en el portal, noto cambios. Las escaleras son de madera, muy antiguas, y el ascensor no funciona. Comienzo a subir. Un vecino me saluda. Otra vecina se alegra de verme. Aprovecho para preguntarle cuál era mi piso porque no me acuerdo. Tú vivías en el cuarto, pero ahora hay unos okupas. Subimos por las escaleras. Al llegar al cuarto piso, una pareja sale con un carrito de bebé vacío. Los rodeo con los brazos. ¡Entra ahora!, le grito a la vecina para recuperar la que se supone que fue mi casa.

de rosa

domingo, 15 octubre 2023. Estoy con un grupo de personas que no conozco. Por allí anda una chica con un vestido rosa de punto. Cuando me fijo bien en ella es Mariona. Alguien me dice que es fiscal. Aparece Cristina, su madre, y nos alegramos tanto de vernos que bailamos por la calle. Cristina lleva un vestido verde a juego con los zapatos (amarillos con la puntera verde). Mientras baila me fijo en ellos, me parecen preciosos.

agenda

miércoles, 11 octubre 2023. Situación caótica difícil de describir. Primero se supone que estoy en casa de Manuel (tiene otra cara). Le digo a Andrés que me espere porque quiero que me explique algo de unos rotuladores. Al entrar, se supone que es la casa de mis padres (no se parece). Hay que tender ropa. Alguien se ofrece a ayudarme. Es Rafa Nadal. Cuando lo ven los vecinos empiezan a hacerle fotos. Los flashes me deslumbran y se me cae una toalla al piso de abajo. Alguien grita porque un niño ha desaparecido. Alguien me dice que Chivite acaba de pasar. Dejo la ropa a medio tender y corro a buscarlo. No doy con él. Vuelvo por lo que parece un paseo marítimo en obras o simplemente deteriorado. Al volver a casa de Manuel veo una agenda de piel. La abro y suena una alarma. Alguien me dice que se ha activado el protocolo, que por qué he tengo que tocar nada. Llega una familia con varias parejas de gemelas. Pienso que son sobrinas de Manuel. Un tipo mayor muy alto me recuerda a su padre. Lo saludo, le pregunto si se acuerda de mí (no se acuerda), que recuerdo que me dijo que tocaba la trompeta (lo niega). El tipo, por lo menos, se ríe con todo lo que digo (de repente lleva barba y un sombrerito de paja). Encuentro en el suelo una bufanda con un agujero perfectamente redondo del tamaño de una pelota de golf. Dejo la bufanda sobre la agenda. El tipo de antes vuelve a decirme que no toque nada. Llega Manuel, pienso que me va a echar una bronca, pero pasa de largo por mi lado como si yo fuera invisible.

peripecias

martes, 10 octubre 2023. Después de varias peripecias (encargarme del sonido de un concierto sin tener idea y organizar una cena para más de veinte personas en una mesa de playa muy pequeña) llego a un bar. La barra es de madera y está en curva. Al extremo que da con la pared veo a Javi. En el siguiente taburete está Oeste. Los saludo con la cabeza. Le pregunto a Javi, con la mirada, qué va a pedir. Javi le pide a la camarera una cerveza Escorpio. Las cervezas del horóscopo, pienso. Otra escorpión, le digo a la camarera. La camarera se va llorando. Dice que no sabe servirlas. Veo una botella de vermú, marca Generación del 27. No te preocupes, ponme un vermú, le digo ara que no llore. Llora todavía más y se va. Un camarero me sirve un vermú en una copa de Martini enorme. Así se sirve, fíjate cómo lo hago, le dice a la chica. Miro mi copa. No tiene hielo ni cáscara de naranja. Cuando no me ve nadie le quito un pelo rubio muy largo que hay pegado al borde.

ámbar

lunes, 9 octubre 2023. Se supone que estamos en Praga. Estoy con un grupo de personas y se escapo para ir a una librería donde he quedado con Chivite. Al llegar hay una persona con abrigo en una especie de trono sobre una tarima. Parece un personaje de una obra de Beckett. Al pasar por su lado le digo: Muy bien caracterizado. Alguien me dice que es Chivite (no lo he reconocido). Miramos libros sin prisa y sin hablarnos. Cuando dicen que va a cerrar, buscamos con urgencia algún souvenir. Hay una balda con cosas rotas que van a tirar. Podéis llevaos lo que queráis, dice la chica mientras baja las persianas. Me cuesta mucho elegir porque nada me llama demasiado la atención (una gallinita de lata, un cristal de ámbar, piezas rotas). Cuando por fin me decido por el ámbar, veo que no está. ¿Has elegido el cristal?, pregunto a Chivite. Tímidamente lo saca del bolsillo del abrigo y me ofrece. Le digo que se lo quede él, que mi pregunta era retórica, que me hace ilusión que los dos eligiéramos lo mismo.

cuentas

martes, 3 octubre 2023. Parece una residencia de estudiantes, pero todo es oscuro y desordenado. Hay muchas habitaciones, todas ocupadas con camastros y colchones. Hay gente durmiendo. Algunos protestan mientras busco mi cama para recoger mis cosas y marcharme. Aparece Andrés y le pido que me ayude. No damos con ella. La pulsera se me engancha en un picaporte. Me sorprende ver caer tantas cuentas porque la pulsera no tiene más de noventa.

subasta

sábado, 30 septiembre 2023. Una chica (se supone que es mi prima Elisa pero no se parece en nada) me cuenta que ha dejado a su hija con una pareja extranjera para que la cuiden. La pareja al principio son dos chicos gays, pero según hablan se van transformando en una pareja hetero de ancianos. Salgo de la casa y corro porque he quedado en la playa con Alberto y Emilio. Están tumbados cada uno de su toalla. También han extendido la mía. Llega una chica y pisotea mi toalla. Le dice a Alberto que vaya con él. Va. Le preguntó a Emilio si le parece normal. Alberto vuelve diciendo que no la soporta, que tenía muy poca vergüenza. Veo de lejos, en la orilla, a mi tía M metiendo piedras y conchas en una caja. Dice que las ha comprado en una subasta.

escondrijo

miércoles, 27 septiembre 2023. Escondo algunas revistas y mis libros favoritos bajo una mesa camilla rectangular. Mi suegra entra en la habitación, la repasa mirando un lado a otro. Aquí nunca los encontrará, pienso.

tres cocodrilos

jueves, 21 septiembre 2023. Veo una caja con juguetes junto a un contenedor. Al acercarme veo que hay una niña rebuscando. Le digo que se los quede todos, que no los deje allí porque acabarán en la basura. Dice que los cocodrilos le dan miedo (dos cocodrilos blancos de plástico del tamaño de un meñique). Si te llevas todos los demás juguetes yo me llevo a los cocodrilos, le propongo. La niña se va tan contenta con los juguetes. Yo miro a los cocodrilos en la palma de mi mano. Tienen los ojos enormes pintados con rotulador negro. Me dan más asco que miedo.

tres escalones

domingo, 17 septiembre 2023. Se supone que nos acabamos de mudar. Las cajas con nuestras cosas todavía están en el salón. El salón da a una terraza con losas azules (tanto en el suelo como en las paredes) y tres escalones que bajan directamente a la playa. No sé si me va a gustar vivir ahí. ¿Te gusta la casa?, pregunto a Alberto. Se encoge de hombros. Intento ordenar un poco antes de irme a la cama. Una chica barre la arena de la terraza. Al barrer se va haciendo cada vez más joven. Alberto está en la cama, me pide el móvil y dice que no hagamos ruido. La chica se tumba a su lado, se convierte en un bebé y se queda dormida. Alberto le cuenta a alguien algo cantando como si fuera un Rauw Alejandro. Lo miro atónita. Cuando termina de cantar mete el móvil en el cajón de la mesilla de noche. Asegúrate de que está apagado que me queda poco saldo, le digo.

mantita

viernes, 15 septiembre 2023. He quedado a las 15h con Carlos para comer. Voy con el tiempo justo. En la puerta de la Diputación veo a mi tía Mari y a mi prima Cristina (de niña). Dicen que tienen que comprar un regalo porque el pato Donald la ha invitado a su cumpleaños. Yo le regalaría un flotador de pato, les digo. Me miran como diciendo: no te tomas nada en serio. Se me hace tarde, me despido, les digo que ahí llega el C1. Mi prima (de repente es de noche y se ha hecho mayor), les dice a quiene esperaban el C2 que corran para no perder el C1. No tengo tiempo ni ganas de decirle que se equivoca y me voy. Vuelve a ser de día. Tengo calor. Llevo un vestido de punto hasta los pies de color verde pálido con una bufanda a juego (también una especie de mantita del mismo color). Miro el reloj y veo que todavía falta una hora para la cita. O el reloj se ha parado o antes lo miré mal. Busco un cajero y la torre de la catedral para ver la hora, pero no está y donde se supone que tenía que haber cajeros (a las puertas de los bancos) hay máquinas tragaperras. Entro en un edificio en obras. Me pierdo. Unos obreros me dicen que llevan dentro varios días poruqe no saben salir. Uno de ellos, grande y gordo, dice que lo siga. Deambulamos por pasillos en obras y pasamos por habitaciones abandonadas. Llegamos a un cuarto de estar sucio y oscuro. Se sienta en el sofá agotado (yo a su lado porque sigo sin saber salir de allí). Delante tenemos una tele pequeña donde alguien ha pegado una caja de cartón abierta. Dice algo en italiano, me hace gracia, pero al ir a hacerle una foto lo que veo en pantalla no tiene nada que ver con la realidad. Lo enfoco a él y de repente me resulta peligroso. Voy hacia la puerta disimulando. Él, sin moverse, me grita que no podré escapar de allí nunca. Veo la salida. En los escalones hay chapas con personajes de dibujos animados, pero no conozco a ninguno (allí se quedan). Me doy cuenta de que he perdido la bufanda y la mantita. En la terraza de un bar veo a una chica con ella puesta. Le digo que es mía y, para demostrarlo, le señalo el color del vestido. Llegan dos amigas (de la chica) y les enseña la bufanda. La miran y tocan haciendo demasiados aspavientos para mi gusto. Le digo que la hice yo y que si quiere le haré una, pero tengo que irme ya. Explícame cómo se hace, dice con cara de ilusión. Comienzo: echas puntos impares, 21 por ejemplo. Una de ellas me corta: impares imposible, no lo soporto, no puedo con los números impares. Pienso que son idiotas, quiero irme de allí. Sigue, dice la que no suelta mi bufanda. Echas puntos impares y la haces toda de punto al revés, vas cogiendo dos y echando uno, ya está. Por la cara que pone, le pregunto si sabe de lo que le estoy hablando, si sabe hacer punto aunque sea al derecho. No sabe. Le quito la bufanda de las manos y me voy.

vestir la mesa

jueves, 14 septiembre 2023. Quique Peinado y yo ponemos la mesa. Es una mesa para muchos invitados. Colocamos las cosas meticulosamente, muy tranquilos, sin hablar. Ninguno se mete en el trabajo del otro. ¿Qué hacéis?, pregunta alguien. Estamos vistiendo la mesa, respondemos a la vez.

caballo plano

miércoles, 13 septiembre 2023. Están rodando una película en una especie de bar de hotel. Todo está muy desordenado y viejo (no sé si es decorado o es si así de verdad). Siento que estorbo. Me tengo que apartar cada vez que pasa un actor o alguien con un foco. Decido marcharme. Para salir también pido disculpas varias veces por tener que pasar entre varias personas. Hay una tienda muy mal puesta, con estanterías de chapón. Hay figuras planas de lata y bisutería que parece rota. Begoña y Loli miran cosas. Me fijo en un caballo dorado plano que podría servir de marcapáginas. Pienso que podría comprárselo a Chivite (que colecciona caballos), pero no me convence del todo porque tiene pinta de ir a romperse. Después de dar varias vueltas por la tienda, me doy cuenta de que no queda nadie. El dependiente está al fondo aburrido. Le pregunto por mis amigas. Se han ido, dice. ¿Una de ellas compró el caballo? Sí.

arroz murciano

martes, 12 septiembre 2023. Estoy en una habitación que he transformado en improvisada cocina, con un hornillo portátil. Alguien ha dejado un montón de bolsas con compra sobre la mesa. No sé cuántos seremos para comer, pero sé que tengo que darme prisa. Hay poca luz porque las persianas están bajadas pero no tengo tiempo de acercarme a subirlas. Comienza a llegar gente. Parecen Erasmus alemanes (ayer vi unos cuántos en la piscina). Llega Alberto, le cuento que estoy haciendo arroz, que es lo más socorrido. Pues mejor arroz murciano, que llena más, dice y le echa al arroz unos garbanzos. Los Erasmus lo imitan y empiezan a echar cualquier cosa: sushi, yogures y hasta fideos chinos (sin abrir siquiera el paquete). Tengo que estar sacando plástico de la olla todo el tiempo. Todos se ríen. A la hora de servir todo ha quedado en nada y tengo que repartir un plato de arroz para unas diez personas.

vasos azules

viernes, 8 septiembre 2023. Estoy en casa de Salud (pero no es su casa, es un ático años 70 con terraza que da a uno tejado de tejas rojas vidriadas que me parece que están sueltas). Los hijos de Salud tampoco son sus hijos, son las hijas de Carmen. Por allí entran y salen personas (a unas las conozco y a otras no). Se supone que celebramos algo porque están poniendo una mesa muy larga y muy decorada. Me siento completamente sola, fuera de lugar y muy triste. Salgo a la terraza. Las cortinas son ligeras, muy bonitas, pienso que quizá son las que le vendrían bien a mi tía Mari. Me asomo con cuidado a la calle porque estamos en un piso muy alto. Las niñas me saludan y comienzan a escalar la fachada. Les grito que tengan cuidado, que las tejas están sueltas. Helena dice que no me preocupe, que cuando no puede agarrarse a nada, corre una barandilla con otra como si fuera un Tetris. Ves, dice y las barandillas cambian de lugar. No quiero ver cómo se caen (si se cayeran) y me tumbo a llorar en una cama enorme que hay en la terraza. Oigo que empiezan a llegar los invitados. Ana se acerca a saludar (hace mucho que no nos vemos). Le pregunto por su marido. Dice que aquello acabó mal, que convirtió su casa en un museo y una fundación, y ahora es completamente feliz. Después aparece el presentador Quique Peinado para avisar de que la mesa ya está puesta. Vaya, estabas aquí, a lo mejor estás triste porque todo el mundo viene a consolarte menos quien tú quieres que venga, dice. Pienso que tiene razón, pero no digo nada. Voy a la mesa con todos. Están mis primas, mi hermana y otras personas que no conozco. Quique Peinado sirve espaguetis a mi hermana. Parecen La dama y el vagabundo, pienso (siento envidia; además, no me pegan nada juntos porque ella no tiene sentido del humor). Mi prima Elisa canta canciones de anuncios antiguos (leche Puleva, Nocilla y cosas así). No recuerdo ninguna de esas canciones y eso que era mayor que tú, le digo. Le pregunto por qué no ha venido Andrés. No se encontraba bien, aunque en realidad no ha venido porque dos reuniones familiares seguidas eran demasiado para él, dice (también siento envidia por ser capaz de decir que no a las convenciones sociales). Veo que todos tienen vasos normales. A mí me han puesto vasos de cristal azul. Pienso que me tratan de otro modo porque saben que estoy mal. Eso me pone más triste todavía.

edredones

jueves, 7 septiembre 2023. Estamos en una habitación de hotel. Cada dos minutos una chica abre la puerta y pregunta con tono antipático si necesitamos algo. Le digo que no. Estamos sentados en la cama con un plano enorme abierto sobre nuestras rodillas, pero pienso que si hubiéramos estado haciendo otra cosa nos habría pillado. Se abre otra puerta y una señora (con el pelo muy negro y cardado) asoma la cabeza. Esta habitación está ocupada, le digo. Me levanto a cerrar pestillos. No hay. La puerta por donde se asoma la chica es un pasillo enmoquetado. La puerta por la que se asoma la señora da a un cuarto de baño. La bañera está cubierta con un edredón verde con forma ovalada. Lo levanto. Otro edredón beige.

carpa

miércoles, 6 septiembre 2023. Estoy durmiendo. Oigo que llaman a la puerta. Me levanto. Alberto abre y entran unas veinte personas (hombres y mujeres), recorren la casa y revisan cada enchufe y cada cable de cada aparato. Alberto lleva una gorra de visera y unas gafas de sol naranjas (como unas que llevaba Bono hace años). Yo estoy en camisón, pero nadie parece fijarse en mí. Alberto y el tipo más mayor se sientan frente a frente en unas butacas (que nunca hemos tenido) en un salón enorme (que la casa nunca ha tenido). El tipo dice que hay que cambiar la instalación eléctrica. Alberto le responde algo, y comienza una especie de regateo. No me interesa y salgo a la terraza. Mi tía Mari intenta avisar a su amiga Isabel María de que no suba. La vemos a parecer con dos maletas enormes (cuadradas, negras, antiguas). Le hacemos señas con las manos para que se quede abajo pero ella entiende lo contrario, saluda y dice que subirá lo antes posible. Como veo que hoy todo saldrá mal, me siento en el suelo con la espalda apoyada en la pared. La casa se ha convertido en una carpa de lona blanca. A mi lado se sienta un tipo muy estrafalario. Intenta consolarme y hacerme reír. Me suena tu cara, le digo. Eres Carlos Areces, ¿verdad? No dice nada y apoya la cabeza en mi hombro.

edad

lunes, 4 septiembre 2023. Jardín. Después de charlar con varias personas que no conozco y se han ido yendo, me quedo con un tipo gafitas que me habla de su familia, sus hijos. Pinta de profesor tímido. No le pega llevar un chaleco medio jipi, pienso. Un grupito, a unos metros, está lía que te lía cigarrillos. Uno de ellos dice que es muy viejo, que hoy cumple 50 años. Quien los pillara, digo en alto. El profesor me pregunta cuántos tengo. Este año cumple 59. Como yo, que tengo 59 ó 58. ¿Eres del 64? No dice nada. Yo cumplo en noviembre. Si tienes 58 ó 59 es que cumples a principios de año, y como me recuerdas a mi amigo Ferran, creo que has nacido el 13 de febrero, le digo. Se sorprende muchísimo, hasta aplaude. Yo me encaramo a la reja de una ventana y empiezo a hacer ejercicios, primero de gimnasia y después de ballet.

jueves

domingo, 3 septiembre 2023. Alberto dice muy contento que el jueves pedirá los papeles del divorcio. Le digo que a qué viene tanta prisa. Asómate, dice apartando la cortina de la ventana para que vea la calle, todo esto va a cambiar dentro de poco y hay que hacerlo antes de que no se pueda.

heaven

sábado, 2 septiembre 2023. Estoy con el Gran Wyoming. Parece un restaurante, pero solo hay una mesa (a nuestra) y, aunque la sala es enorme, está pegada a una escalera de obra sin barandilla. Todo es muy blanco (como cuando en las películas quieren simular que la escena transcurre en el cielo). Nos sirven una rodaja de pescado cocido. Le quito la piel y la dejo a un lado. Aunque los dos comemos lo mismo, acerca su tenedor a mi plato y se lleva un triangulito gris que parece grasa. Qué casualidad, es la parte que más le gusta a mi padre, le digo.
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Joan y yo vamos andando por un no-lugar (no es una calle ni un edificio; es un vacío color arena). Le cuento cosas, se ríe a carcajadas.

pulso

miércoles, 30 agosto 2023. Parece una carpa de plástico translúcido. Joaquín Reyes ha actuado o va a actuar. También hay fotos que ha hecho al público durante sus muchas actuaciones. En una de ellas aparecemos Alberto y yo. Está sentado y tiene fans alrededor. Nos miramos y me acerco. Me pregunta si soy la de la foto. Sí. He hecho una canción sobre una cafetera inspirada en ti. La canta. Le agarro la muñeca para que se calle porque me da mucha vergüenza. Le noto el pulso muy acelerado. Le pregunto si tiene fiebre. Termina de cantar y los fans aplauden.
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A Cristina la han destinado a Melilla y voy a visitarla. Bajamos una rampa de escalones. Me tumbo para mirar qué hay debajo. No lo hagas, cualquier día me meto debajo para limpiar, dice.

hormigas

martes, 29 agosto 2023. Llegamos con mi cuñada y mis sobrinas a lo que parecen unas ruinas griegas. Están al borde de la playa. Tapo los ojos a Marisa para que se lleve una sorpresa, pero no parece que le gusten. Pienso que han cambiado. Bajamos, pisoteando unas estatuas policromadas que no había antes (se supone que yo ya había estado). Pisad sin miedo que son de escayola, les digo.
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Voy en autobús. Desde la ventanilla veo a mi tía Mari correr entre los coches de la Alameda. Pienso que está actuando, que imita a Meryl Streep. Se lleva la mano al pecho y cae entre los coches. Le digo al conductor que pare. Dice que eso es imposible. Le grito que quizá mi tía esté muerta entre los coches. Pues te vas a perder el viaje a Italia, dice.
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Veo pasar a Jurdi con sus padres. Van muy sonrientes, como si alguno acabara de contar un chiste. Pienso que van muy guapos. Jurdi con traje y corbata, y la barba recortada. Los sigo para saludarlos porque no me han visto. Llegamos a un descampado lleno de escombros que en algún momento fue un jardín. Jurdi, su hermano Marcos y Javi no llevan camiseta, compiten a ver quién está más moreno. Me preguntan. Les digo que eso no puede llamarse bronceado, que parecen quemados que acaban de salir de la UCI.
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Alberto y yo vamos de tienda en tienda con dos vestidos de gitana, cada uno en su percha. Al parecer, Alberto se los ha comprado a nuestra sobrina Elena para su cumpleaños, pero se ha dado cuenta de que son muy pequeños. ¿Para qué compraste dos?, le digo. La señora que le vendió el vestido rojo le devuelve el dinero. la señora del vestido azul no le da nada, ni siquiera otra prenda. Le reprochó que nunca me cuenta nada, que si me hubiera dicho que quería regalarle un vestido de gitana se lo hubiera hecho yo a medida.
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Al llegar a casa de mis padres veo una fila anchísima de hormigas. Las sigo, llegan hasta el cuarto de baño (que en el sueño está donde estaba mi cuarto). Mis padres están allí refugiados. Mi padre dice que las mate. Mi madre que las deje en paz.

descalza

viernes, 25 agosto 2023. Voy de excursión en un bus. Grupo sobre todo de mujeres. No conozco a nadie. Llegamos a una ciudad que parece un decorado. Hay un café muy bonito. Le digo a la señora que va sentada a mi lado que si viviera ahí, sería donde quedara con mis amigos. Me dice que necesita comer algo, aunque sea pan Bimbo. Le digo que espere un poco y no interrumpa la visita. Llegamos a una especie de castillo con jardines. La guía explica cosas a las que no presto atención. Solo me dijo en los pájaros. Hay dos tipos: unos diminutos con unos bigotes azules casi transparentes de más de medio metro y otros amarillos redondos como pelotas de baloncesto. Un chico muy dulce (se parece a Emilio, un compañero del instituto) se acerca, se los señalo. Los pájaros se van. Quiero uno, le digo. Y a mí no me haría más feliz otra cosa. No me queda claro si le haría feliz uno de esos pájaros o conseguirme uno. La señora de antes dice que tiene que ir al servicio. Todas se apuntan. Yo me quedo en el jardín mirando unas cajas con exvotos. Hay de todo: lupas tamaño euro azules y blancas con palabras (que no entiendo) en bajo relieve, me dallas de santos, figuras de madera y hasta abridores de botellas de cerveza. Pienso si llevarme algo de recuerdo, pero pienso que si lo hago quizá no se cumplan las peticiones. Cuando entro una señora con los labios mal operados me dice que el grupo está en un lateral y que no haga ruido, a la vez que grita: ¡la señora de los pantalones vaqueros ha llegado! El grupo todavía está entrando en el servicio. La primera en salir es Tilda Swinton, Me dice que cree que ha venido demasiado elegante a la excursión. Le respondo que tiene buena percha y aunque hubiera ido de harapos resultaría elegante (tengo que explicarle eso de la percha porque en su idioma no existe). Después sale Juliette Binoche y dice lo mismo. Lleva un bolso de Chanel de bolas de colores y un abrigo que la hace parecer muy bajita. Tilda, que se ha transformado en Jeremy Irons, le cuenta lo de la percha. De todas las palabras, Binoche la que no entiende es elegante. ¡Pero si es igual en francés!, le digo. Cuando todas salen del servicio entro yo. Hay un camino marcado con cinta aislante roja en el suelo para distinguir el de hombres de mujeres. El suelo está mojado (me doy cuenta de que voy descalza). Al salir, el servicio es un bar. Hay hombres bebiendo cerveza sin levantar la cabeza de sus jarras. Al cerrar me despido alegremente: ¡Au revoir, messieurs!